No leo blogs comerciales

Resulta paradójico, habida cuenta de que durante casi tres años he sido editor en distintos blogs comerciales, y de que durante más de tres años he estado vinculado a la mayor empresa de blogs comerciales del mundo en castellano.
Pero es un hecho. No es activismo, ni una declaración de intenciones, ni una postura fruto de una meditación, sino el resultado de una observación. Si miro los feeds a los que estoy suscrito, no hay blogs comerciales entre ellos (salvo XatakaFoto; y ha sido precisamente revisando ese feed cuando me ha surgido la reflexión).
¿Y por qué? Pues nunca me lo había planteado, voy a ver si consigo verbalizarlo.
Para empezar, los blogs comerciales tienen muchos contenidos, muchos más de los que son razonablemente seguibles por un usuario normal como yo (Nota: después del comentario de Antonio, creo que es adecuado cambiar el «normal» por «como yo»; así no entramos en el problema de definir la «normalidad»). Leerlos a diario supone dedicar un tiempo que no siempre tienes, y acumularlos hace que te encuentres con decenas de posts sin leer que, en el mejor de los casos, ojeas por encima (en el peor, directamente, haces el «marcar todos como leídos»). Y ésa para mí ya es una barrera: me da pereza entrar en esa dinámica porque ya la he probado, y acabo desuscribiéndome cuando me doy cuenta de que «no puedo» con ese ritmo de actualización.
La cuestión es que hay una lógica empresarial en el elevado número de contenidos: por un lado, más contenidos equivalen a más visitas (directas o procedentes de buscadores) y más enlaces, más páginas vistas, más ingresos. Es algo similar a lo que ocurre en los formatos en papel (hace tiempo me reconocían desde un grupo de medios, cuando les comentaba que no me daba tiempo durante la semana a leer todo su suplemento dominical, que metían tantos contenidos porque había que hacer hueco a la publicidad..). Y si además pretendes ser un blog inclusivo (en el que se traten todos los aspectos de una temática: todas las noticias, todos los productos, etc.), la avalancha de noticias hace que lo difícil sea «cerrar el grifo». Todo empuja a que haya más contenidos que menos.
Y por otro lado está el tema de la calidad. Mucho se ha hablado del debate entre «cantidad» y «calidad». Yo siempre he defendido que, dentro de la dinámica arriba comentada de que «la cantidad es buena» (para la empresa), había que buscar un cierto grado de calidad basado en la opinión y en la reflexión de gente con conocimientos. Y creo que, dentro de lo razonable, es algo que se intenta (en unos sitios más que en otros).
Pero partamos de la base de que «calidad» es un término subjetivo, y que cada uno busca en los blogs cosas distintas. Y lo que yo busco es muy difícil que surja en un blog comercial. Yo creo que la «excelencia» (llamando «excelentes» a los posts que a mí me gustan) surge cuando alguien que sabe escribe como quiere y cuando quiere, cuando puede tomarse tiempo para elaborar un contenido «de peso». No tengo interés en una «gaceta de avisos» con un chorreo de noticias, sino fundamentalmente análisis y reflexión; algo que lleva su tiempo. Y creo que la dinámica en los blogs comerciales (donde hay una determinada línea editorial y un «estilo», donde hay unos compromisos mínimos de participación, donde la retribución está ligada mucho más al «cuánto» que al «cómo») no facilita un ecosistema proclive a esa excelencia. La calidad acaba dependiendo del prurito profesional del editor, pero en cierto sentido (y hasta cierto punto) es «nadar contra corriente».
Y hay otro punto, ligado con lo que yo considero «excelencia», que es la personalidad. Me gustan los blogs en los que los contenidos están muy ligados a la experiencia personal del autor, a su forma particular de expresarse, a su forma de ser; aparte de los contenidos de «análisis y reflexión», me gustan los posts intrascendentes (que nunca tendrían cabida en un blog comercial) pero que sirven para conocer mejor a su autor. Los blogs comerciales, en cuanto a blogs colectivos (en los que además el equipo tiene un determinado nivel de rotación), tienden a difuminar esa personalidad. No sólo porque haya varios autores, sino porque la tendencia casi inconsciente de los editores es modular su personalidad individual en favor de un mínimo común (un estilo, unas normas editoriales, etc.); algo que muchas veces se comprueba comparando la contribución de un editor al blog colectivo con su blog personal. Es algo inherente a un grupo. El resultado es muchas veces correcto, sin estridencias… pero algo tibio para mi gusto, «sin alma».
Pero creo que lo que está al final detrás de todo esto es que el mercado no compra calidad (insisto, lo que yo entiendo por calidad). Los anunciantes (los únicos que pagan aquí) quieren sobre todo páginas vistas, si pueden ser a millones mejor que a cientos de miles, y si están bien segmentadas mejor. Les vale con una calidad «decente» (que no erosione su imagen), pero no necesitan «la excelencia». Y es que está demostrado, por mucho que nos pueda molestar, que la audiencia masiva no va donde los contenidos que podríamos denominar «de calidad» («calidad» para mí, sin prejuzgar lo que otros puedan considerar calidad): baste con revisarse, por ejemplo, las audiencias televisivas, o lo que se lee en los periódicos. Todos los editores de blogs tenemos la experiencia de habernos currado un día mucho un post creyendo que era buenísimo para después ver cómo pasaba absolutamente inadvertido mientras que otro post completamente intrascendente se llevaba enlaces, meneos, comentarios y páginas vistas. Y lo normal es que las empresas que gestionan blogs comerciales atiendan a los intereses de esa audiencia masiva, porque la rentabilidad está en ellos.
Me preguntaba Julio que qué era lo que necesitaba exactamente. Creo que no es una cuestión de filtros o categorización, ni de herramientas que un blog comercial pueda poner a mí disposición. Creo que hay algo intrínseco al modelo de blogs comerciales que hace muy difícil que yo sea un lector habitual de ellos. Y es que, aunque sin duda es posible encontrar algunos buenos contenidos en blogs comerciales, muchas veces están enterrados entre otro montón que ni me va ni me viene. Como en una campana de Gauss con un nivel medio de «suficiente» (o incluso de «bien»), la distribución presenta muchos posts «correctos» y pocos «excelentes».
Resumiendo, el modelo de blog comercial funciona si hay muchos contenidos de una calidad media «suficiente». Tienen que ser así. Un blog con contenidos de calidad media «excelente» tendría unos costes inasumibles, y si se reduce la frecuencia (para poder asumir el coste) difícilmente alcanzaría la masa crítica necesaria para monetizarlo; por lo tanto, difícilmente sería negocio. La única posibilidad sería convencer a los anunciantes de que hay algo más que el CPC, que merece la pena vincular su imagen a un determinado contenido por encima del tráfico que obtengan.
Mientras tanto, los contenidos que a mí me gustan es más fácil que florezcan en el entorno de blogs independientes sin vocación comercial, donde los autores se expresan como y cuando quieren, sin mayores pretensiones. Por supuesto que aquí los habrá buenos y malos (para eso está el criterio de cada uno) pero, por todo lo que he descrito arriba, creo que los mejores blogs independientes siempre van a ser mejores que cualquier blog comercial; al no existir la variable «negocio», se pueden permitir mantener la excelencia como norma y pueden tener tanta personalidad como quieran. Algo que, para mí como lector, les convierte en opción preferente.

La influencia de los bloggers

Casi coinciden en el tiempo dos comentarios en mi blog sobre el mismo tema. Tanto Hombre sin Personalidad (en éste) como Estoy Repe (en éste y en éste)se preguntan hasta qué punto la opinión de un «blogstar» puede ser realmente influyente o no.
No es mala pregunta. Mi visión es que hay dos teorías contrapuestas, y en las dos encuentro algo de sentido: por un lado, que no importa el «cuántos» sino el «quiénes». Y si a determinadas personas les lee un número (reducido si quieres) de periodistas y directivos, sus opiniones adquieren un cierto nivel de influencia; no les conoce el gran público, pero sí pueden influir en quienes luego influyen al gran público. Eso suponiendo que sea «el gran público» el objetivo, que no siempre lo es; el objetivo también pueden ser nichos más concretos.
Pero por otro lado, también estoy de acuerdo en estamos encerrados en un micromundo digital alejado del 99% de la población y que «es cierto que esto del ‘ombloguismo’ nos aleja, quizás demasiado, de la realidad…» (esta es una cita de un post mío de hace más de tres años). Que es una «sala de los espejos» en la que «nos creemos que somos algo cuando en realidad somos una parte minúscula, ínfima, no ya de la población mundial, sino de la población de los países presuntamente desarrollados e incluso de la población de nuestro perfil educacional o socioeconómico» (otra cita del 2005). O sea, que puede que de influencia, nada de nada.
De hecho, hace unos meses salió un estudio que decía que los presuntamente influyentes influyen menos que la opinión de nuestros conocidos cercanos. O sea, que al fin y a la postre, los «púlpitos 2.0» tampoco sirven para mucho, sólo en la medida en que sus lectores (habituales, que no son todas las visitas ni mucho menos) les concedan esa «fiabilidad».
En definitiva… que sí, que probablemente sea cierto, que al final esto es un divertimento como otro cualquiera y poco más. Pero… ¿y lo bien que lo «pasemos»?

Los A-list no existen

Blogstars

Eso es lo que creo. Que los A-list bloggers, o los blogstars, no existen. Pero empecemos por el principio.
Dentro del mundo de los blogs, hay un lugar común consistente en ponerle la etiqueta de «blogstar» o «A-list blogger» a un determinado grupo de bloggers. ¿Quiénes son? Depende a quienes le preguntes, pero nombres como Enrique Dans, Julio Alonso, Microsiervos, Eduardo Arcos, Antonio Ortiz, Martín Varsavsky… saldrían en muchas de las quinielas. Y unida a esa etiqueta, se les asignan una serie de características: que si están endiosados, que si se creen en posesión de la verdad, que pretenden controlar la blogosfera y decir lo que está bien y está mal, que deciden vetar a unos y pelotean a otros… Pareciera, oyendo estas teorías, que el círculo de los blogstars es una especie de sociedad secreta que maquina su plan de dominación mundial en oscuros sótanos al abrigo de la mirada de «los bloggers de a pié».
Y, honestamente, creo que no es así. Todos los que reciben el nombre de «blogstars» son tan «bloggers de a pié» como cualquiera. Con un pequeño detalle: les lee mucha gente más que a la media. Pero nótese el matiz: son otros los que les leen, es un factor exógeno a ellos. Dudo mucho que ninguno de ellos haya querido ser «blogstar», que haya sido algo elegido y perseguido. En el mejor de los casos, es sólo una consecuencia de la gente que decide leerles, pero no una decisión suya.
¿Y por qué han llegado a tener tantos lectores? Pues mi visión está muy clara: el factor principal es que ya estaban aquí antes que la inmensa mayoría. Sí, claro, también importa el «no hacerlo mal» o el tener determinado estilo (no me atrevo a llamarlo talento). Pero lo relevante es que cuando los bloggers eran pocos, era más fácil llamar la atención inicialmente. Era más fácil tener una relación cercana entre todos ellos. Hablaban unos de otros, se enlazaban, quedaban a tomar cañas. A medida que otros fuimos incorporándonos a la blogosfera, ellos eran lo que nos encontrábamos, ellos eran lo que nos acostumbrábamos a leer, ellos eran lo que nos acostumbrábamos a enlazar. Y ese proceso se ha ido repitiendo, contribuyendo a hacer crecer la bola de nieve. Pero insisto, somos nosotros (lectores, comentaristas, enlazadores) los que les hemos dado ese rango. No ellos quienes se lo han asignado a sí mismos.
A raiz de ese número de lectores (que, insisto, es algo exógeno), a esos bloggers «les cae encima» una repercusión y una notoriedad que otros no tienen. Cualquier cosa que digan tiene más impacto, genera más comentarios, más enlaces y más posts que si ese mismo artículo lo firma otro. Es de cajón: asumiendo un determinado porcentaje de comentarios por cada mil visitas, si se aplica sobre una base mil veces mayor, se generan mil veces más comentarios. Me recuerda un poco la historia del Gran Héroe Americano: un tipo normal al que, de un día para otro, se le conceden una serie de poderes que ni ha pedido, ni sabe usar. Simplemente, los tiene.
A partir de aquí, cada uno ha gestionado ese «poder» lo mejor que ha sabido o podido, dependiendo de su forma de ser. Vuelvo a la analogía del Gran Héroe Americano: ¿qué hubiéramos hecho, cada uno de nosotros, si nos hubieran dado esos poderes? Alguno habrá tratado de seguir blogueando como si nada, alguno se habrá dado cuenta del potencial que tiene y habrá buscado aprovecharlo, alguno se habrá «emborrachado de poder» y se le habrá subido a la cabeza… pero dudo mucho que exista una reacción común, ni tampoco una voluntad común de erigirse en portavoz de nada, o de manipular a nadie o de pontificar. En última instancia, es algo con lo que se han encontrado.
Y en ese grupo, como en cualquier sitio, habrá de todo. Habrá quien nos caiga mejor o peor, con quien estemos más de acuerdo o con quien estemos menos. Pero estoy convencido de que eso no deriva de ser «blogstar» o no; nos caerían igual de bien o de mal si tuviesen un blog minoritario (o no tuvieran blog) y nos los presentasen en un bar. A lo que voy es que no existe un rasgo común que les identifique como «blogstars», más allá de compartir un elevado número de lectores. Algo que, por cierto, en un momento dado puede generar comportamientos que refuercen una cierta imagen de lejanía: unos cierran los comentarios, de otros se dice que no contestan los emails o que no participan en los comentarios de la conversación, o que son unos «estiraos» que no devuelven el saludo cuando les dicen algo por la calle… la cuestión es que siempre juzgamos esos comportamientos con nuestra vara de medir: «yo no cierro comentarios, yo respondo siempre los emails». Pero… ¿qué haríamos si tuviésemos un volumen de 1000 veces los comentarios que tenemos, o recibiésemos 1000 veces más emails de los que recibimos, o hubiera desconocidos que nos saludan por la calle o quieren sacarse fotos con nosotros? ¿Nos hacemos una idea de lo que eso supone? ¿Podríamos seguir tan pichis, o acabaríamos comportándonos igual que hacen ellos? A mí la respuesta me parece obvia. Es muy fácil criticar cuando uno no se pone en el lugar del otro.
¿Y por qué son siempre los mismos? ¿Por qué es un círculo que no se amplía? Por mera fragmentación de audiencias. Cuando había pocos blogs, aunque también había pocos lectores, tocaban a un buen puñado de lectores por blog. Y aunque es verdad que el número de lectores ha crecido, el número de bloggers lo ha hecho mucho más que proporcionalmente. La audiencia media que le toca a un nuevo blog es un puñado de lectores, y gracias. Cada vez es más difícil que te lean, cada vez es más difícil que te enlacen, cada vez es más difícil que otros te conozcan. En definitiva, cada vez es más difícil conseguir una audiencia masiva que haga que tus palabras tengan esa repercusión.
Conozco a algunos de ellos. No son una raza aparte. Son gente normal con un blog que, casualidades de la vida, a mucha gente le da por leer. Ni más ni menos.

Me vendo por una comida

Eso es lo que parece insinuar Victor, con gusto discutible (¿»bloggers bien alimentados»?) en Una comida te cuenta. Que soy un falso del copón, porque después de decir que no me gustaban los posts patrocinados, voy y hablo del producto de BBVA después de que me inviten a una comida.
La verdad, no sé cómo se verá desde afuera, pero yo tengo mi conciencia muy tranquila. Y tampoco tengo ningún interés en convencer a nadie de nada, especialmente a los que ya tienen su juicio hecho y que, independientemente de lo que yo diga, ya consideran que «soy una bruja». Aun así, no puedo dejar de decir un par de cosas.
Valiente «post patrocinado» he hecho yo: no sólo no me pagan sino que encima tengo que pagar yo 20 euros de parking y unos 30 euros de gasolina por el desplazamiento. Si se tratara de comer «por la patilla», me hubiera pegado un homenaje del copón en mi pueblo, y todavía me sobraba dinero. Debo ser el primer tonto que hace un post patrocinado y encima le cuesta dinero… Imagino que, para quien el mundo se reduce a «sólo hago las cosas si me pagan», esto es inaudito. Pero no todo el mundo es así, qué le vamos a hacer.
¿Si no hubiera ido a esta comida habría hablado del tema? Probablemente no, igual que si no hubiera ido de vacaciones a las Arribes del Duero no hubiera contado ese viaje, si no hubiera leído Funky Business no habría escrito qué me parece
Para que yo escriba de algo, tienen que darse dos condiciones: una, que lo experimente y dos, que me llame la atención. La mera «experimentación» (tanto sufragada por mí como sufragada por otros) no es suficiente. Hay muchos sitios a los que he ido y sobre los que no escribo, muchos libros que he leído y sobre los que no cuento nada, muchos eventos y reuniones a las que voy sobre los que no digo ni mú. El criterio no es «que me paguen» o «que no me paguen» (nunca nadie me ha pagado por escribir nada en mi blog), tampoco que «me inviten» o «no me inviten» (a otros sitios sí me han invitado y no he contado nada si no me ha llamado la atención; también me han cedido libros sobre los que no he escrito porque no me han generado ningún comentario; etcétera) sino que lo encuentre interesante o no.
Me fastidia tener que justificarme. Es mi blog, hablo de lo que quiero, como quiero y cuando quiero. Y creo que lo hago con coherencia, procuro hacerlo así y me tengo por alguien coherente. Pero si alguien piensa que no es así… ¡hay millones y millones de blogs en el mundo!. No perdáis el tiempo conmigo, y ya está.
Finalmente, he de reconocer que me frustra muchísimo el rollo ese de «el blogger de a pie» vs. «el Alist» (un concepto que creo que no existe y que, si existiera, no me incluiría – todos somos «bloggers de a pie»). Entiendo que da sus réditos (siempre lo ha hecho el alentar una presunta «lucha de clases» y generar polémica gratuita), pero también creo que hay muchas cosas mucho más interesantes a las que dedicarse.

Vuelta a las discusiones blogueriles

Hace unas semanas reflexionaba sobre la pesadilla de las discusiones blogueriles. Ha vuelto a pasar. En este caso, el protagonista es Cink, una empresa recién creada. ¿Cuál es el problema con Cink? Pues que no me gusta el enfoque, así de sencillo. Pero no voy a insistir en el tema; pensaba haber escrito un post, pero ya me he liado a hacer comentarios en otros sitios (Cink, una empresa que vende meneos en Alt1040; Cink estrena web en Netoratón; Cink en lodudomucho.com) y creo no gano nada repitiéndome.
Lo que me ha llamado la atención del tema es que, de nuevo, han salido los argumentos típicos: si criticas algo es por «envidia», porque «no se apoya a los emprendedores», por el «pánico a una empresa nueva» o porque «defiendes tu forma de ganarse la vida». Joooder, de verdad, no se me ocurre argumento más tristón. Cuando hago una crítica, si no estás de acuerdo… ¿por qué no aportas tus puntos de vista? ¿por qué no me explicas en qué estoy equivocado? Cuando uno lee semejante argumento, la sensación que percibe es que, simplemente, no hay más…
En fin, como dije en su momento, yo voy a seguir dando mi opinión. Cuando el valor de uno (if any) está en sus opiniones y en su criterio, no puede simplemente «quedarse callado» cuando ve algo con lo que no comulga para evitarse la «pelea» (que a veces se vuelve un poco fea). Porque cuando uno critica lo que no le gusta, está indirectamente explicitando lo que sí le gusta.

eStartap, vendido

Este post es para anunciar mi «adios» a un proyecto al que le tengo cariño, pero que va a emprender un camino propio: eStartap. En los próximos días, se concretará su venta a Financial Red y dejaré de estar vinculado con él.
eStartap nació a finales de 2005. Como idea, sigo pensando que molaba: ser un nexo de unión entre emprendedores que decidiesen utilizar blogs como herramientas para contar el proceso de creación y desarrollo de sus proyectos.
Sin embargo, pasados unos meses, la idea se desinfló. Por falta de tiempo, por falta de impulso, por falta de aceptación, por falta de enfoque adecuado… el caso es que decidí «meterla en la nevera» por el momento. Tras unos meses más, la iniciativa resucitó pero con otro enfoque más sencillo: puro blog sobre emprendedores y emprendizaje. También en esa época se incorporó Francisco Pérez Andrés como coautor del blog.
Pero este nuevo enfoque tampoco se puede decir que estuviera cuajando. El blog está ahí, volcamos nuestras reflexiones cuando nos parece, de vez en cuando recibimos algún enlace, las visitas son estables pero no espectaculares… pero estaba lejos de ser un «blog comercial» con sus ritmos de actualización, etc. Era una iniciativa sin rumbo determinado, que no molestaba pero que tampoco avanzaba hacia ningún sitio concreto.
Hace unos meses, empecé a manejar la posibilidad de «matar» el blog, quizás intentar vender el dominio… y olvidarme de ello. Hice un par de contactos potencialmente interesantes, que se quedaron en el limbo.
Finalmente, he llegado a un acuerdo con los chicos de Financial Red. Ellos quieren desarrollar un blog sobre emprendedores, y les cuadra la idea de empezar a construir sobre algo que ya existe (con un cierto número de visitas, un cierto número de suscriptores, un cierto posicionamiento, etc.) más que sobre uno nuevo. Para mí también es una buena salida, ya que voy a obtener un cierto rendimiento económico; nada del otro mundo (¿cómo dicen los «guays»? Ah, sí, espera… «low 4 digits» :D), pero es más de lo que me hubiera planteado en ningún momento anterior. Y creo que, sobre todo, es una evolución más que digna para eStartap: la posibilidad de seguir su camino, muy reforzado por su inclusión en una red comercial y con posibilidades de seguir siendo un nucleo de unión para interesados en el mundo de los emprendedores.
Así que eso es lo que hay. En los próximos días empezaremos con las cuestiones técnicas (el dominio, el blog, etc…), imagino que no será muy lioso.
Tengo una sensación agridulce, por un lado contento por haber encontrado una salida interesante para el proyecto, por otro tristón por no haber sabido darle impulso por mí mismo… pero bueno, de todo se aprende.

Algo que decir

Una frase sencilla con mucha «carga de profundidad».

La idea de escribir todos los días no me vuelve loco. No todos los días hay algo que decir.

Santiago Segurola

No puedo estar más de acuerdo. Cuando uno escribe «porque toca» en vez de porque le apetece… malo. Y es una lástima que hoy por hoy, con los medios que tenemos (donde no hay una parrilla que rellenar, ni un número de páginas que completar…) haya tantos que insistan en el error.

Discusiones blogueriles

Es curioso. Ayer, después de acabar agotado a cuenta del dichoso post sobre los posts patrocinados (¡en buena hora se me ocurrió opinar!), los argumentos y contrargumentos aquí y en otros sitios… por no hablar de otros detalles de mucho peor gusto, caí en la cuenta de algo. En los últimos años, desde que tengo un blog, las discusiones en las que más he invertido tiempo y esfuerzo, las que más dolores de cabeza me han dado, las que más me han desgastado, con las que más «hostias» me he llevado (mayormente inmerecidas, desde luego desde mi punto de vista)… han sido las relacionadas con «el maravilloso mundo de los blogs». Posts patrocinados, el blog de un hotel, la remuneración de los bloggers, lo de notas de fútbol, la inversión de Varsavsky en Hipertextual, y otros tantos… cuando he dado una opinión sobre estos temas (en mi blog o en comentarios en otro sitio) la cosa se ha salido de madre. No porque se haya entrado en un intercambio dialéctico (que siempre me gustan), sino porque aparecen un cierto tipo de asperezas y argumentos (o directamente, sandeces) con un denominador común: «no, es que perteneces a Weblogs SL y solo lo dices para defender a tu empresa».
Me estoy dando cuenta de esto según lo escribo. ¡Es verdad!. No es la discusión sobre blogs lo enciende la mecha. Es sólo si WSL está por medio. «WSL tiene un plan coordinado para evitar que otras empresas accedan al pastel publicitario de los blogs y por eso criticas los posts patrocinados», «criticas la inversión en Hipertextual porque eres de WSL», «defiendes el modelo de remuneración de WSL porque te pagan», «atacas el blog de un hotel porque WSL gestiona los blogs de NH».
Creo que ahora entiendo por qué me encelo tanto en estas discusiones. Yo sé que WSL no tiene nada que ver con mis opiniones; ni me las dictan, ni me las pagan. No sé qué parecerá desde fuera, pero sé que no es así, y cualquiera que me conozca bien no debería tener ni la más mínima duda al respecto. Entra dentro de la lógica que, cuando hay una comunión de valores y formas de entender las cosas (que precisamente facilitan que trabajes agusto durante periodos largos de tiempo), tengas una tendencia a pensar de forma parecida en algunos asuntos. Pero me molesta sobremanera que nadie pueda infravalorarme tanto y pensar que soy tan servil y gilipollas como para «partirme la cara» por una empresa que no es mía (si fuera mía, las decisiones serían mías y por tanto sería lógica la identificación empresa-individuo), en la que ni tengo ni he tenido ni la más mínima participación accionarial (creo que ni aunque la tuviera cambiarían las cosas, ni anularía mi capacidad de pensamiento crítico, que es una de mis mayores virtudes; pero es que ni es el caso), que simplemente se trata de un cliente (estupendo, sí; pero no me va a dar de comer toda la vida: hoy presto servicios aquí y mañana en otro sitio).
Por eso, cuando sale el cliché de «es que eres de WSL» me llevan los demonios. E intento repetir una y otra vez mis argumentos (porque son míos, y me los creo, y serían los mismos aunque WSL nunca se hubiera cruzado en mi vida) en la esperanza de que, al leerlos, la gente los vea razonables (como yo los veo). Que estén de acuerdo, o que estén en desacuerdo, pero que me reconozcan que son míos, y no «dictados» por otros. Por eso insisto una y otra vez: no por la discusión en sí, sino por la frustración que me genera que los desprecien sin más «porque soy de WSL».
Pero es inútil. Cuando te han colgado un sambenito, da igual lo que digas o lo que argumentes. Da igual que sepas que no es verdad. Estás marcado. Eres una bruja.
«No, es que yo no soy socio de WSL»… «bueno, pero te pagan, así que es igual». Una bruja. Y cuando dejen de pagarme, «No, es que yo ya no trabajo para WSL»… «bueno, pero trabajaste en el pasado, así que es igual». Una bruja.
Así que lección aprendida (a ver si soy capaz de aplicármelo). Cuando prevea que un tema puede generar susceptibilidades por mi relación con WSL, mejor me callo. Da igual si mis argumentos son interesantes o no, si creo que puedo aportar un punto de vista o no. Autocensura. Será la mejor manera de ahorrarse tonterías.
Pero qué coño… ¿autocensura? ¿estamos tontos o qué? No. Lo que tengo que hacer es seguir diciendo lo que piense, pero controlar mi reacción al argumento de «es que eres de WSL». Simplemente, no entrar al trapo. Si alguien se encuentra más cómodo creyendo que mis opiniones no son mías, peor para él. Si alguien cree que hablo por boca de ganso, peor para él. Si en vez de pararse a analizar lo que digo por si le puede servir de algo prefiere despreciarlo, peor para él. Yo sé por qué digo las cosas, y eso debería bastarme.

Guía para agencias de comunicación en su trato con bloggers

Me he calentado con el post anterior, y hago un «bis» :). Resulta que leo en un comentario a otro artículo de Antonio en Soitu lo siguiente: «Al final, siempre escucho las mismas quejas de las mismas personas. Ahora bien, no he sacado una sola conclusión de como tiene que dirigirse una agencia de comunicación a un blogger para no molestarlo.»
Amigo, cuando lo ves desde el otro lado es muy fácil, puro sentido común. Pero si lo quieres mascadito, pues ahí va una guía en diez pasos para facilitar la vida de las agencias en su relación con los bloggers.
1. Aprende a distinguir un blog comercial de un blog personal. No tiene que ver con su volumen de visitas, sino con su «espíritu fundacional»: los primeros son una especie de revista temática (con un cierto nivel de «industrialización»), los segundos simplemente son la expresión de los intereses de un individuo o un grupo.
2. Olvidate de los blogs personales. Habitualmente no son en absoluto permeables a tus esfuerzos. Les da igual lo que tengas que contarles. Ellos hablan de sus cosas, no de las tuyas. La posibilidad de que un contacto de una agencia de comunicación se transforme en una mención es muy pequeña. Así que no pierdas el tiempo.
3. Si, y solo si, percibes una afinidad (pero afinidad real, no cogida por alfileres para cumplir tus objetivos) entre los intereses del blogger personal y los productos y servicios que estás comunicando, prueba a contactar con él. Pero hazlo de forma personal e individualizada, estas cosas llevan su tiempo. Es una relación entre personas, interesaté por él, no pretendas simplemente que él se interese por ti de buenas a primeras. Construye una relación sólida, que vaya más allá de tu interés en comunicar algo. Sólo así puede que, quizás, llegue a hablar de tí. ¿Mucho tiempo y esfuerzo? Pues entonces, quédate con el punto 2.
4. Los blogs comerciales se parecen algo más a los medios tradicionales. Les interesan las noticias, tienen habitualmente un ritmo de publicación elevado, necesitan ideas para nuevos contenidos. Son, a priori, más receptivos a tus esfuerzos de comunicación. Céntrate en ellos.
5. Aunque en el punto 4 hablamos de ciertas semejanzas entre blogs comerciales y medios tradicionales, no son lo mismo. Hay matices que marcan la diferencia. Los bloggers no suelen ser profesionales, sino amateurs; ser blogger no es su dedicación principal, así que cuenta con ello. Su nivel de independencia es mucho mayor; ni tienen que rellenar un número x de contenidos, ni le deben nada a ninguna marca, así que solo hablarán de tí si lo que les das es realmente interesante. Suele haber un número muy pequeño de personas implicadas en la elaboración de un blog comercial; las relaciones personales (trato individualizado, etc.) son especialmente valoradas.
5. Los blogs comerciales suelen estar altamente segmentados por temáticas. Busca aquéllos que coincidan con el producto que estés promocionando, y cíñete a ellos. No pretendas meter a todos los blogs en el mismo saco, resulta molesto recibir comunicaciones que no tienen nada que ver con tu temática.
6. Los blogs comerciales suelen estar escritos por bloggers hiperespecializados que están muy actualizados. No les vayas con comunicaciones que ellos ya conocen, por otras vías, hace semanas o meses. Si no tienes nada verdaderamente nuevo que ofrecerles, no les molestes.
7. Los blogs comerciales suelen estar escritos por bloggers hiperespecializados que conocen muy bien su sector, los productos, etc. No quieren las generalidades que valen para un medio genérico, quieren detalles cuanto más específicos mejor. Y si lees el punto 6, entenderás que quieren detalles exclusivos, que no hayan conocido por otros medios antes. Si no tienes nada verdaderamente especial que ofrecerles… no les molestes.
8. Tómate la molestia de conocer el blog al que te estás dirigiendo. Utilizar las sencillas herramientas de búsqueda que ofrecen los blogs comerciales para saber qué se ha publicado de tu producto o servicio previamente. Entiende bien cuál ha sido la línea que ha mantenido el blog en sus anotaciones anteriores, y haz referencia a ellas en tu comunicación para así darle continuidad. Procura adaptarte a su tono. Y no te olvides de los puntos 6 y 7; para decirles algo que ya saben, mejor no lo hagas.
9. Facilita la vida a los blogs comerciales. Proporcionales enlaces relevantes, material gráfico (fotos, videos… pero ajustados a la resolución que se necesita para la comunicación web, y a ser posible sin adjuntarlos en la comunicación).
10. Los bloggers están acostumbrados a la bidireccionalidad. No se trata de mandarles el mensaje y olvidarte. Ponte a su disposición para cualquier cosa que puedan necesitar, y asume que en muchos casos ellos van a recurrir a ti para que profundices, les proporciones más detalles, etc. No lo veas como una molestia, sino como una oportunidad de fortalecer una relación personal.
A modo de corolario: ten muy presente que tú necesitas a los blogs muchísimo más de lo que ellos te necesitan a tí. Así que si quieres que te hagan caso, tendrás que centrarte en seguir tú sus reglas, y no pretender que ellos sigan las tuyas.

Bloggers, notas de prensa y demás historias

Los blogs son un objetivo muy apetecido por las empresas de publicidad: «he oído que se puede hacer publicidad gratis en los blogs». Claro, un blog habla de tu producto… y obtienes una cierta repercusión (mucha o poca, depende del blog, pero existe; y además se supone que mucho más efectiva al ser alguien «de confianza» quien da su opinión). Mientras tanto, poner un anuncio en la tele o una cuña en la radio cuesta una pasta, cada vez tiene menos repercusión (los medios tradicionales pierden peso, los mensajes indiscriminados ceden espacio en la mente del consumidor a los mensajes filtrados por el «círculo de confianza»). Así que normal que estén como locos por meterse en el mundo de los blogs.
Pero claro, las empresas entran como elefante en cacharrería. Se piensan que esto de los blogs no son más que una extensión de los medios tradicionales, con su «toma y daca» en materia de publicación de noticias. Y emplean las mismas tácticas que con ellos: os enviamos nota de prensa, os invitamos a rueda de prensa… y ya publicáis algo. Pero donde antes había 5 periódicos, 5 radios y 5 teles (susceptibles de ser manejados razonablemente bien por un departamento de comunicación), ahora hay cientos, miles de «micromedios». Y un departamento de comunicación no va a atender a cada uno de ellos personalizadamente. Así que venga, recopilemos direcciones de email… y hagamos spam, a ver si alguien nos publica algo.
Viene esto a cuento de un artículo que escribe Antonio Delgado en Soitu, titulado «Querido blogger: ¿Tanto te molestan mis notas de prensa?«, con cuatro visiones muy razonables sobre la cuestión (aunque alguno en concreto debería aplicarse su propia teoría, porque es un spammer redomado; a mí me llegan notas de prensa firmadas por él cada poco tiempo, con temas absolutamente irrelevantes y absurdos; se van a la carpeta de spam, pero me fastidia que se las dé de experto).
Pues éste es mi mensaje para las agencias:
A ver, señores. Que mi blog es un espacio PERSONAL. Que entiendo que a ustedes les pueda interesar que yo hable gratis de sus productos para que los que me leen (muchos o pocos da igual; siendo gratis, todo suma) reciban un impacto publicitario sin que les cueste un duro. Incluso entiendo que crean que, por la temática habitual de mi blog, los lectores puedan estar segmentados y ser un perfil atractivo. Pero ése (publicidad gratuita) es el interés de USTEDES. A mí no me interesan lo más mínimo sus productos. No quiero hablar de ellos bajo ningún concepto. Yo hablo de mi día a día. Y si menciono algún producto o servicio en mi blog, es porque es algo que he usado en mi vida real, o que me ha llamado la atención en mi vida cotidiana. Pero NUNCA por el esfuerzo (o la brasa) de una agencia de comunicación. Si quieren publicidad, hay unos bonitos espacios publicitarios que les puedo dejar a muy buen precio. Pero no voy a contarle a la gente que confía en mí las bondades de sus clientes por su cara bonita. No tengo que rellenar x páginas o x minutos al día (y por lo tanto, meter contenidos «de relleno»), ni tengo ninguna estructura de costes para mantener mi blog (ni el contenido, ni el soporte). En definitiva, no hay ni un solo motivo para que hable de ustedes, de sus clientes y de sus productos y servicios.
Entiendo a las agencias. Les pagan para promocionar sus productos. Cuanta más repercusión, al menor coste, mejor. Pero deberían olvidarse de los blogs, los blogs no son el camino. Me atrevería a decir que ni siquiera los comerciales (donde puede tener algo más de sentido el envío de noticias relacionadas con su temática; pero aun así, lo habitual es que haya un equipo de editores que decida cómo tratar los temas en función de su interés y se ignoren las notas de prensa indiscriminadas), y desde luego ni de coña los personales.
Que no somos medios de comunicación, que sólo somos pelotudos con blog. ¿O es que a alguien se le ocurriría ponerse en medio de la plaza abordando a cuanto viandante la cruza para decirle «eh, ¿por qué no vas y les cuentas a tus amigos y conocidos lo maravilloso que es el producto de mi cliente? No importa que no lo conozcas, simplemente repitele este argumentario que te doy. Hazlo por mí…». Pues esto es exactamente lo mismo.
La única forma de que en un blog personal se hable de un producto, servicio o empresa es involucrándose mucho en el día a día del blogger en particular. Conociéndole, interactuando con él. Al final, si surge una sintonía, es posible que en algún momento te mencione. Pero no como «publicidad» de tu producto, sino casi como referencia a «mi amigo fulanito, que está embarcado en el proyecto X».
«Es que eso cuesta mucho tiempo y esfuerzo (y por lo tanto dinero)», dirán las agencias. Pues sí, ya imagino. Pero es lo que hay. Es la única forma de que funcione. El spam es muy barato y rápido, pero simplemente no funciona, e incluso genera un posicionamiento negativo. ¿Que es una situación difícil, una putada? Lo entiendo. Pero no es mi problema.
Ismael hace una lista de «no me envíes notas de prensa si…«, y que Eduardo amplía. Pues bien, a esa lista yo le quitaría el condicional. Simplemente, no me envíes notas de prensa. Ólvidate. Mis posts no son el vehículo para tu publicidad, ni pagada ni sin pagar. Punto pelota.