Representando a un cliente ante los blogs: una experiencia

(Buf, menuda chapa voy a soltar…. los que estén interesados en blogs, acercamiento de las empresas a los bloggers, relaciones públicas con la blogosfera, etc… que sigan. Los que no, vayan a la siguiente casilla 🙂 )
Estos días estoy inmerso en un miniproyecto para un cliente al que estamos ayudando a mover entre los blogs una iniciativa que ha lanzado. Cuando contactó con nosotros por primera vez, nos pidió ayuda para «hacer marketing de guerrillas en los blogs». Después de varios intercambios de emails en los que fuimos bastante tajantes a la hora de trazar una línea que separase qué cosas entendíamos nosotros que podíamos hacer y qué cosas entendíamos que no podíamos / debíamos hacer en ningún caso (estilo spam en comentarios, crear usuarios falsos para comentar, comprar posts, «campañas secretas» y demás tipo de cosas que sabemos que otros hacen pero con las que no queremos estar vinculados en absoluto), planteamos que podíamos ayudarles en dos pasos:
1. Seleccionando a qué blogs podía tener sentido, en un momento determinado, contactar para informarles de la existencia de esta iniciativa. La tendencia inicial es «a todo el que se menée», pero nosotros introdujimos el criterio de dirigirnos sólo a aquellos a los que creyésemos que, al menos en cierta medida y a priori, les pudiera interesar la iniciativa teniendo en cuenta la temática de su blog o su trayectoria previa. Por experiencia propia sabemos que pocas cosas hay más frustrantes que recibir correos de gente que te propone cosas que no tienen nada que ver ni con tu blog, ni con lo que sueles tratar, ni nada.
2. Realizando la aproximación a los blogs por ellos. En este sentido, entendíamos que igual el hecho de ser nosotros quienes hiciésemos un acercamiento personalizado e individualizado a los bloggers podía mejorar la respuesta frente a un acercamiento directo del cliente. En la elaboración del mensaje, en la interacción… probablemente nosotros pudiésemos tener más tacto, «hablar el lenguaje de los bloggers».
Obviamente, el objetivo de la acción es dar a conocer la iniciativa entre los blogs con la intención, nada oculta, de que si les resulta interesante hablen de ella y le den visibilidad y difusión. Aunque esta intención es de cajón (es la que tienen todas las notas de prensa desde que el mundo es mundo), en nuestra comunicación estamos siendo totalmente claros y transparentes al respecto. Algo que en condiciones normales se da por dicho nosotros lo decimos expresamente: «Me pongo en contacto contigo porque tenemos un cliente,al que estamos ayudando. Han creado un minisite y una campaña relacionada, y, como saben de lo importantes que se han vuelto los blogs en estos tiempos, están muy interesados en darla a conocer en el mundo de la blogosfera (con el objetivo que a nadie se le escapa de que mucha gente hable de ella y así llegar a cuanta más gente mejor)». Nadie podrá decir que se la estamos intentando colar ocultando nuestras intenciones…
Ahora bien, en el respeto que obviamente les tenemos a los bloggers, tenemos claro que nuestro objetivo es más que nada dar a conocer la iniciativa a esos bloggers. Que sepan que existe. Y luego, con todos los datos sobre la mesa (incluyendo el conocimiento de que se trata de una iniciativa comercial, sin duda), que sean ellos los que decidan con su criterio editorial si es algo que puede tener interés para sus lectores o si no, qué enfoque quieren darle, si el hecho de que sea una iniciativa comercial lo invalida per sé o no… que si no se habla de ello en su blog sea porque después de valorarlo no lo considera oportuno, y no porque «uy, no tenía ni idea de que eso existiese». Obviamente no hay pago ni contraprestación ninguna en caso de que decidan hablar de la iniciativa, ni ningún tipo de consecuencia si deciden no hacerlo. Los bloggers son los reyes de sus propios blogs. Como decimos en la comunicación, «por supuesto, estaríamos encantados de que a raiz de conocerla, os pareciese lo suficientemente interesante como para hablar de ello en vuestro blog, pero tenemos muy claro que eso es algo que depende total y absolutamente de vuestro criterio editorial, cosa que como os podéis imaginar respetamos más que profundamente.»
En definitiva, hemos planteado una comunicación totalmente transparente y abierta, creemos que muy contextualizada a un conjunto de blogs en los que conocer la iniciativa podría tener sentido. Aun así, somos conscientes de que alguien podría considerar esto «fuera de lugar». Tanto, que en la propia comunicación ofrecíamos disculpas si así era: «Aun así, cabe el riesgo de que alguien pueda sentirse molesto con nuestra actuación. Espero que no sea vuestro caso ya que, como digo, hemos intentado hacer esto de la forma más respetuosa posible. Si así fuera, en todo caso, os ofrezco disculpas anticipadas y os agradecería que por favor me trasladáseis exactamente en qué aspecto creeis que esto se «pasa de la raya» para tenerlo en cuenta en el futuro.»
La respuesta está siendo en líneas generales bastante buena. No tanto por las menciones que se estén produciendo (que las hay) sino por cómo se están tomando los bloggers la comunicación. Algunos nos han dicho «Me parece una manera perfecta de presentar el nuevo sitio. Prometo echarle un vistazo en cuanto tenga un rato…», otros «publicare algo al respecto porque a primera vista parece divertida y asi ademas les doy algo fresco a los lectores», otros «Lo de la campaña a parte de hacerme gracia me ha venido de perillas, en estos días de escasa creatividad. Además he visto que nadie había publicado nada hasta ahora (es algo que yo valoro mucho a la hora de publicar)».
Otros han decidido, una vez vista la campaña, que no iban a comentar nada al respecto: «No puedo hacer mencion de el por varias
razones. Pero la principal es que es totalmente comercial y solo busca nuevos clientes. Y no creo que ese sea el tipo de contenido util para mis lectores», «En referencia a la campaña que me adjuntas, ya la conocía de verla en medios impresos. En principio no me atrajo demasiado, aunque el concepto en el que se están intentando posicionar no me parece malo.». Perfecto. Objetivo cumplido. Conocen la campaña, la han valorado y han decidido no hablar de ella. Ni el más mínimo problema con eso, faltaba más. Para mí es tan satisfactorio esto como lo del párrafo anterior.
Ahora bien, hay una pequeña minoría de personas que, pese al tacto y al cuidado con el que hemos diseñado la comunicación, y pese a incluir unas «disculpas preventivas» en ella, se han tomado a mal el hecho de que les hayamos contactado. «Me parecio puro spam» (lo curioso es que quien dice esto luego dice «la verdad que esta muy bueno el blog, lo que si por ahi la forma de conocerlo no me gusto mucho por que ralmente me parecio que puede haber otras formas»… a mí me gustaría saber cuáles… ¿cómo pretendes enterarte de que eso existe si te parece mal que te informe de ello?), o «lo que ustedes pretenden, enviando estos emails a cuanta web de viajes se les cruce, es que los bloguers incautos hagan su trabajo de promocionar la web, servicio por el cual ustedes seguro estan cobrando y bien».
Obviamente no estoy de acuerdo, creo que pocos spammers actúan con transparencia o claridad diciendo quiénes son y qué pretenden desde el principio, se dedican a enviar correos personalizados o pasan horas respondiendo emails con dudas de sus receptores. Si uno trata de pescar bloggers incautos lo hace engañándoles, diciéndole medias verdades, ocultándoles información, haciéndose pasar por quien no es; nosotros lo que hemos hecho ha sido poner todas las cartas sobre la mesa y dar al blogger (como corresponde) toda la información para que pueda tomar su decisión con pleno conocimiento de causa. Me tranquiliza saber que quienes han reaccionado así son una minoría y que además entre la mayoría que se han tomado las cosas con naturalidad (independientemente, insisto, de que luego decidan hablar de ello en sus blogs o no) están algunos bloggers a los que respeto mucho.
Aun así, no deja de preocuparme haber transmitido aunque sea a unos pocos la sensación de que estamos haciendo spam o que nos aprovechamos de ellos. No sé si habrá algún matiz que hubiésemos podido añadir a nuestra comunicación para disminuir esa sensación, pero tengo la sensación de que más limpio y transparente no se puede ser una vez aceptado el hecho de que estamos intermediando (y no gratis, obviamente) por un cliente en la difusión de una iniciativa. Lo cual me lleva a pensar que quizás simplemente es un «berenjenal» en el que no merezca la pena meterse porque siempre habrá alguien que te va a poner falta.
Ésta está siendo nuestra primera experiencia en este tipo de acciones. A priori creemos que podemos aportar bastante valor a unos clientes que, en líneas generales, entran en los blogs como elefante en cacharrería. Una vez la acabemos y tengamos más feedback, podremos sacar conclusiones de si es algo en lo que merece la pena insistir o si por el contrario nos trae más dolores de cabeza de los necesarios.
En todo caso, tengo la conciencia tranquila porque tanto el planteamiento como el desarrollo de la acción lo estamos haciendo de la forma más limpia, transparente y honrada que hemos sido capaces de articular. Nadie podrá decirnos que hemos ido de tapadillo, usando malas artes o contando medias verdades. Es probable que si lo hubiésemos hecho así (por ejemplo, fingiendo ser un lector que envía una sugerencia de «mira qué sitio más chulo he descubierto en internet» o poniendo comentarios en plan «a todo esto, ¿habéis visto este sitio cómo mola?») hubiésemos tenido incluso más «éxito» en términos de menciones obtenidas. Pero eso es algo que está fuera de toda discusión, nosotros no hacemos eso bajo ningún concepto.. Por ser escrupulosos, incluso hemos dejado fuera de los «blogs objetivo» los que pertenecen a nuestra red pese a encontrarse entre los más relevantes para que nadie pueda decir que «hablamos de la campaña porque nos pagan».
En definitiva, soy consciente de que estamos moviéndonos en una zona un tanto gris pero creo que estamos poniendo todo de nuestra parte para que nadie nos pueda reprochar nada en nuestra forma de actuar. Ahora, si al final lo que se ve mal es el mero hecho de que ayudemos a un cliente a relacionarse con los blogs… uff… entonces ya estamos hablando de otra cosa.

¿Cómo se contacta con este blog?

RapunzelPor motivos que no vienen al caso estoy intentando ponerme en contacto con una serie de bloggers a través de sus blogs. Y me llama la atención cómo muchos de ellos, simplemente, no ofrecen una posibilidad de contactar con ellos. No hay una dirección de email. No hay un formulario que genere un email. No hay un perfil del autor con ninguna indicación sobre cómo contactar… en algunos de ellos, la única opción es descolgarse con un comentario totalmente ajeno al tema de un post cualquiera y solicitar que te devuelvan el mensaje.
¿Esto es voluntario? No sé, no lo creo. Creo que en la mayoría de las ocasiones es puro despiste… pero para mí es importante abrir esa puerta a los visitantes. ¿Eso genera un cúmulo insospechado de correos y de contactos? Por mi experiencia diría que tampoco es para tanto… la gente suele ser muy respetuosa con los demás. Yo habré recibido unos cuantos emails de este tipo, creo que ninguna llamada telefónica ni ningún intento de agregarme a ningún messenger. Y eso que tengo toda esa información a disposición de quien la quiera.
Es más, de los contactos recibidos algunos son para pedir cosas (y ya se sabe, contra el vicio de pedir…), pero otros son en realidad para ofrecerlas: una oportunidad de colaboración, un recurso interesante, etc… si no damos un canal a esas personas para que accedan a nosotros, no podrán hacerlo. Si tienen mucho interés, posiblemente se tomen la molestia de buscar la forma. Pero si se lo facilitamos, mucho mejor…
¿Alguien puede ver problemas de privacidad con esto? Yo siempre digo lo mismo… toda la vida de dios nuestros datos estaban en las guía telefónica: la dirección, y el teléfono. Si alguien quería contactar con nosotros, podía hacerlo sin mucho esfuerzo. Y si quería ir a vigilarnos a nuestro portal, idem. Los medios electrónicos, por tanto, no han generado una nueva «amenaza contra la privacidad». Quizás, todo lo más, una percepción de amenaza. Quizás sea el signo de los tiempos, cuando todo nos parece más amenazante de lo que quizás sea.
En definitiva, que tener un blog y no ofrecer a los lectores un punto de contacto es como tener una torre sin puertas…

Me han petado los comentarios

«WordPress database error: [Table ‘wp_comments’ is marked as crashed and last (automatic?) repair failed]»
Ostrás, suena fatal. ¿A ver si voy a haber perdido todos los comentarios del blog? No me jodas…
Actualización: Noooo, falsa alarma, nada que una visita a phpMyAdmin y una orden de «Reparar tabla» no arregle. Es en ocasiones como éstas cuando me siento superorgulloso de mí mismo y de mi capacidad para, siendo un vulgar «economista» (en realidad es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, pero es tan largo… y no, «de empresariales» tampoco me gusta) ser autónomo en determinados asuntillos técnicos que a otros les suponen verdaderos quebraderos de cabeza, tensiones, tener que recurrir a oscuros servicios de soporte o dar el coñazo a algún amiguete más avispado.

Blogs lejos de la media

Me está encantando la mesa que está moderando Píxel sobre «Lejos de la media: blogs y medios de comunicación para todas las edades.». Un chaval de un instituto, una autodenominada «maruja» y un periodista descreído de las tecnologías («los viejos periodistas y las nuevas tecnologías» es el título de un artículo que nos ha leído). La esencia de los blogs, especialmente los dos primeros. Gente normal que integra con facilidad los blogs en sus vidas sin ningún objetivo más grandilocuente que el de relacionarse y extender, de forma natural, su vida cotidiana. Ni más, ni menos. Sencillo, barato, enriquecedor. A éstos tenían que llevarles a todos los saraos blogueros. Éstos sí que iban a evangelizar, y no los gurús.

En las Jornadas de Granada

En las Jornadas de Granada
Aqui estoy, en la inauguración de las jornadas de Granada. La foto, de Wicho. Pedazo de cámara tiene el amigo.
El sitio es francamente fantástico, una corrala recién restaurada en el centro de Granada. Por aqui hay unos cuantos bloggers y unos cuantos periodistas, que en el fondo es la idea de las jornadas, juntar a unos y a otros. Excelente ambiente. El día promete. Y por la noche hay karaoke…
Mi intervención será a eso de las 12 y pico (según cómo vayamos de tiempo). Mientras tanto, aquí estoy con un ojo en las jornadas y otro en el PC.
Ah, por cierto, las jornadas se pueden seguir en internet, con video y todo!

Autor de un blog

Eso es lo que soy :). Así de escueto y de genérico. Al menos no han puesto «persona humana»…
Hace un par de semanas se pusieron en contacto con nosotros desde Cinco Dias a través del formulario de contacto de vivelaciudad.es para pedirnos nuestra opinión sobre el acercamiento que desde algunas empresas se hace en los blogs, aquello de que algunas empresas «compran a los bloggers» para que hablen bien de sus productos «como quien no quiere la cosa» y sin avisar al público. La idea era que, viendo que el proyecto de Vive la ciudad supone un acercamiento diferente a los blogs (es un blog claramente identificado como «de NH», y además no intenta «vender» los hoteles de NH sino las ciudades), contar con nuestra visión como contrapunto a esas prácticas «dudosas».
Estuve un buen rato con la periodista en cuestión al teléfono. Hablamos del proyecto de NH, de Weblogs SL, de cuál era nuestra postura al respecto del uso de los blogs como «plataforma publicitaria oculta» y de la compra de posts, etc… De hecho, una vez finalizada la conversación, envié algunos links que me parecían relevantes para el asunto a fin de que la periodista tuviese más información. En concreto, éste sobre la compra de posts que escribió Julio Alonso y éste otro sobre el tema que hizo Enrique Dans, así como mi opinión respecto a cómo en este asunto la televisión y la radio son mucho más sospechosas que los blogs y nadie dice nada.
Y el resultado está contenido en esta reseña: «El mensaje subliminal de los blogs«. Mi media hora larga de conversación se reduce a un «A mí no me gusta este tipo de comentario (comercial) porque se juega el prestigio el autor, y pone precio a su credibilidad’, asegura Raúl Hernández, autor de un blog.» . Dijolo Blas, punto redondo.

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