Cuida a tus contactos… cuando no les necesites

A lo largo de la vida vas conociendo a mucha gente. Compañeros del colegio, de la universidad, grupos de amigos, compañeros de trabajo, clientes, proveedores, amigos de amigos… si te paras a pensar, igual hay cientos de personas con las que en algún momento has tenido una mínima relación.
¡Qué gran potencial! ¿Nunca has pensado en la cantidad de puertas te pueden abrir estas relaciones, ahora o en el futuro? Dejando al margen que uno sea de natural más o menos sociable, ¿qué sentido tiene desperdiciar esa red de contactos? Sí, desperdiciar. Porque esas relaciones no se mantienen solas, por arte de magia. Y no estoy hablando de relaciones cercanas, de ser «amigos del alma»; en este campo caben perfectamente las relaciones personales y profesionales que sean, en su origen, meramente «cordiales». Pero si esa cordialidad inicial no se cuida… se apaga. Si alguna vez hubo una cierta sintonía personal, ésta tiende a desaparecer con el tiempo. Si pasa incluso en las relaciones más cercanas…
Así que ese «feeling» mutuo hay que cultivarlo, para que la relación se mantenga lo suficientemente «templada» a lo largo del tiempo de forma que no resulte extraño o fuera de lugar una intensificación a posteriori. Y conste que no estoy hablando de una concepción «mercantilista» de las relaciones, de llevar una tablilla a ver si fulano me ha hecho favores (y por lo tanto yo «se los debo» y si no, nada). No se trata de acumular méritos, como quien gana puntos en una tarjeta de fidelización para ver si le llega a conseguir premios. Ni de «fingir que te llevas bien» con alguien a quien no soportas por el mero hecho del «puedo sacarle algo». Definitivamente tampoco se trata de ver todas tus relaciones desde un prisma de interés egoísta («voy a llevarme bien con fulanito, porque el día de mañana puede que le necesite»), sino que pueden cultivarse simplemente por afinidad, por cordialidad… sin ninguna pretensión, simplemente porque sí.
Porque es que además «cultivar relaciones» es tan sencillo… no significa irse a cenar cada quince días, ni hacerse regalitos, ni llamarse cada mes «a ver qué tal va todo». Mantener las relaciones activas cuesta muy poco, es tan sencillo como mandar un mensaje personalizado de guindas a brevas (p.j. aprovechando un cumpleaños, un cambio de trabajo del que te enteras, un «ayer estuve con mengano y nos estuvimos acordando de ti»…). O, si no te llega la iniciativa ni para eso, al menos que te alcance para responder aunque sea reactivamente a las iniciativas de los demás. Pero hay gente que ni eso.
El tiempo, nuestros quehaceres… no nos dan para mantener una relación estrechísima con mucha gente. Pero sí nos da para mantener «templadas» un número amplio de relaciones cordiales. No cuesta casi nada, y además de ser intrínsecamente satisfactorio, puede implicar una gran diferencia a la hora de conseguir ayuda si un día la necesitas, o de generar oportunidades inesperadas. Porque los contactos «templados» se reactivan con facilidad, pero los contactos «fríos» son más difíciles de reavivar.

Pasando de las alertas de cumpleaños

Nuevamente, un post que promete abundar en mi caracter «asocial»… pero así son las cosas.
Desde siempre me ha gustado felicitar a la gente por sus cumpleaños. Apuntar la fecha en una agenda es algo muy facilito (y más con la posibilidad de programarla para que se repita cada año). Y felicitar lo es aun más: no es necesario llamar (a mí de hecho no me gusta demasiado: siempre tengo la sensación de que para el «felicitado» es un poco coñazo mantener la misma conversación varias veces en el mismo día; para saber «cómo va todo» le llamo cualquier otro día), basta con un SMS, un mail, una notita en el Facebook, un mensajito en el twitter… los canales son miles, y apenas tardas unos segundos. Y al cumpleañero le pondrá contento (a mí por lo menos me pasa) saber que te acuerdas de él.
Sin embargo… de un tiempo a esta parte son más y más las «alertas de cumpleaños» que ignoro. «Hoy es el cumpleaños de Fulanito», me dice mi agenda. Y pienso… «pofale». ¿Motivos? Pues que me da rabia. Hay gente a la que felicitas, y no te contesta. No pasaría nada si es una persona con la que tienes un trato más o menos habitual… pero es que hay gente con la que no tienes más contacto a lo largo del año… ¿y ni siquiera se molestan en hacer notar que han recibido la felicitación? Gente que incluso no te devuelve llamadas y/o mensajes durante el resto del año. Por supuesto, pensar en que ellos se van a tomar la molestia de felicitarte a ti… ni de coña. Y al final piensas «si éste es el nivel de relación que esta persona quiere tener conmigo… ¿para qué coño me voy a molestar en felicitarle nada?».
Durante mucho tiempo me pareció importante mantener de alguna manera viva, aunque fuese con estos pequeños gestos, algunas relaciones del pasado: amigos de los de antes, compañeros de clase o de trabajo… total, no cuesta nada, es agradable aunque sea una vez al año que alguien se interese por ti… pero cuando te das cuenta de de la otra parte no hay ningún interés, llegas a la conclusión de que no merece la pena ni siquiera hacer esos pequeños gestos.
PD.- Caso aparte son los «amigos de internet». Me cuesta mucho felicitar a este grupo de personas con las que tienes un cierto grado de relación «virtual» (porque os leeis en los blogs, o en el twitter, o similar), porque siempre tengo la duda de si hay un grado suficiente de «relación personal» como para que mi felicitación no sea «fuera de sitio»…

¿El networking no sirve para nada?

Eso es al menos lo que plantea Senior Manager en su artículo «¿Networking? No, gracias, estoy buscando empleo«. Un planteamiento que me ha dejado bastante sorprendido.
Yo estoy definitivamente mucho más cerca de Yoriento al considerar al «networking» (o a los contactos personales de toda la vida de dios) como la mejor técnica de búsqueda de empleo. Y quien habla de empleo, habla de buscar un nuevo socio, una oportunidad comercial, un colaborador, un proveedor… La opinión y recomendación por parte de alguien en quien confías es siempre (al menos yo lo percibo así) mucho más importante que cualquier acercamiento «a puerta fría». Cuando vas a un sitio «de parte de Fulanito» (y Fulanito es alguien solvente) tienes mucha parte del camino recorrido.
Tengo la sensación de que el problema (y la percepción de ineficacia del networking, que es lo que argumenta Senior Manager) viene cuando se hace una gestión equivocada de la herramienta. El foco del networking no puede estar en acumular contactos de cualquier forma y manera, sino en tener una red de contactos fuerte, sólida, basada en lazos de confianza construida a lo largo del tiempo (y no de un mero intercambio fugaz de tarjetas o de un simple «aceptar la amistad» en un sitio de internet). Los contactos débiles, en general, no sirven para nada: muchas veces ni se acuerdan de nosotros, ni nos conocen en profundidad, ni se fían de nosotros como para «poner la mano en el fuego» frente a terceros (como, por ejemplo, para recomendarnos para un trabajo).
Claro, si nuestra red está formada por ese tipo de contactos «de baja calidad», entonces efectivamente el networking no sirve para casi nada. Pero si reducimos la definición de «contacto» a personas a las que conocemos, respetamos y en las que confiamos (y viceversa: la reciprocidad en este caso creo que es imprescindible), entonces la cosa cambia.
El gran problema de los sitios de «red social» en internet (tanto las más lúdicas como las más profesionales) es que existe la tendencia a considerar «contacto» a casi cualquiera (incluso hay quienes directamente aceptan como contacto a cualquiera que se lo solicite aunque no se le conozca de nada: algo que no soy capaz de entender). Y poco importa que uno mismo intente ser pulcro en este aspecto (y asegurarse de que «mis amigos son mis amigos»): si tus contactos son más laxos entonces «los amigos de tus amigos» dejan de tener valor (porque no sabes cuáles lo son realmente, y cuáles son solo de atrezzo).
En definitiva, puedo entender una cierta decepción en cuanto al funcionamiento de los sitios de red social (aunque no dejan de ser la evolución digital del clásico tipo que presume de que «conoce a todo el mundo» y luego en realidad no es para tanto), pero creo que eso no puede nunca poner en duda el valor que tienen las relaciones sólidas.

Los miembros de la comunidad VDC, a escena

Cuando hace unos meses decidí crear una página en Facebook dedicada a Vida de un Consultor, lo hice sobre todo con un objetivo: crear un lugar en el que la gente que se siente cercana al blog (lectores habituales, comentaristas, amigos, etc.) pudiesen «darse de alta» y así interactuar entre ellos. Es decir, conocerse, relacionarse… porque estoy seguro de que aparte de tener en común el ser lectores del blog, seguro que hay un montón de gente diversa con ideas estupendas. Y que si se ponen en común pueden surgir intereses compartidos, colaboraciones, «espera que yo conozco a alguien que te puede ayudar…». Y además pienso que el hecho de compartir el gusto por este blog podría facilitar un primer contacto.
La iniciativa ha tenido un cierto éxito hasta ahora, con casi 90 personas apuntadas. Sin embargo, la dinámica de relación no sucede automáticamente: hasta ahora, lo que ha sucedido simplemente es que la gente se apunta… y nada más. El otro día, en el evento de Hubmadrid y mientras experimentaba eso del speed networking, caí en la cuenta de que, si alguien no toma la iniciativa y dinamiza a la comunidad, la tendencia habitual es a que los individuos se queden pasivos, a la expectativa. Dar el primer paso es lo más difícil.
Así que se me ocurrió lanzar una idea: ofrecer a cada miembro de la comunidad VDC un post en el blog para contar quiénes son, qué hacen, qué buscan… si buscásemos un símil en el mundo físico, sería como esas rondas de presentaciones previas antes de comenzar un evento: cada uno de los asistentes se levanta mientras todas las miradas se dirigen a él, y cuenta algo sobre sí mismo, de forma que más adelante todos los demás le tienen «fichado» y pueden interactuar con ellos de forma más natural.
Ya he recibido las primeras respuestas (las de los «echaos p’alante»), y les iré dando curso poco a poco. Espero que su ejemplo vaya animandoos al resto. Creo que puede ser algo interesante y ¿novedoso? en esto de los blogs.
¿Cuál es el procedimiento si os apetece «presentaros» ante la comunidad?

  • a) Si ya sois miembros de la comunidad VDC, leed el post con las instrucciones (la idea es darle a todas las intervenciones una estructura común, para centrar las cosas).
  • b) Si ya tenéis un perfil en Facebook pero no sois miembros de la comunidad VDC, id a la página y «haceros fans». Luego seguid las instrucciones del punto a)
  • c) Si no tenéis perfil en Facebook, haceos uno. De verdad, creo que es una herramienta fascinante que puede dar mucho de sí. Es sencillo y no os llevará mucho tiempo. Una vez que tengáis el perfil, ya podéis seguir el punto b) y el punto a)

A ver qué tal sale el experimento.

Speed networking

En la pasada reunión de Hubmadrid, gran parte del evento estuvo dedicado al networking: presentarse a otras personas, contarles tu proyecto y escuchar cómo ellas presentaban el suyo. Pero, a diferencia de otras experiencias que he tenido, ésta me gustó.
Hace ya un montón de meses estuve en una comida de negocios de Networking Activo (en realidad, todavía era comida de negocios Marqueze), donde se nos hizo practicar el «networking agresivo» (soltarnos a todos en una sala y hala, ancha es Castilla, a «cazar» gente a la que contarles tu rollo) que me dejó un mal sabor de boca: demasiado «agresivo» para mí.
Sin embargo, en esta ocasión ha sido distinto. Y es que el networking se ha desarrollado de acuerdo a un dinámica organizada.
En primer lugar, se han creado dos círculos concéntricos de personas. Había dos minutos para contar tu historia (siguiendo tres puntos previamente pactados: quién eres y cuál es tu proyecto, qué crees que destaca en tí y qué es lo que estás buscando para avanzar en tu proyecto), y a la voz del moderador, las tornas cambiaban y era tu interlocutor el que te contaba a ti. Pasados esos cuatro minutos, el círculo exterior rotaba una, dos o tres posiciones… y así tenías enfrente, sin tener que tomar ninguna decisión, a una nueva persona con la que interactuar.
De esta forma, se elimina el factor estresante de «elegir presa» (sobre todo cuando no tienes criterio ninguno para hacerlo), y también la incomodidad de «dar por terminada la conversación»: en esos dos minutos apenas da para contar lo imprescindible (algo que también te obliga a afinar tu mensaje), y cuando quieres darte cuenta ya estás hablando con otra persona.
Esta dinámica la practicamos durante unos quince minutos (me dio para charlar con 4 personas).
Luego se propuso una dinámica de grupo: aquéllos que tuviesen un interés especial por hablar de un tema concreto tenían que acercarse al centro, escribir el tema en una hoja y enseñársela al resto de los asistentes. Cada uno de los demás simplemente teníamos que elegir, de entre los temas propuestos, aquél que más nos interesara. De esta forma, se organizaron naturalmente grupos de debate alrededor de temas de interés. El resultado fue una conversación mucho más intensa, profunda e interesante para todos los presentes (ya que cada uno estábamos hablando de lo que queríamos con gente afín).
En definitiva, creo que ese punto de «organización» le vino muy bien al evento y al resultado del networking.

Resumen de la jornada de negocios Networking Activo

Bueno, pues al lío. Como ya contaba, el jueves estuve en la primera jornada de negocios Networking Activo. Empecemos por el final; mi experiencia fué mucho más positiva que la vez anterior. Supongo que en ello influyeron factores subjetivos y objetivos.
Entre los primeros, diría que la experiencia es un grado. Y una vez conocido el formato y el objetivo, creo que fuí con mejor predisposición a «entrar a desconocidos» y charlar sin más que la primera vez. Además, hice por prolongar mi estancia lo más posible y, de 11 a 1 de la mañana, con excepción de horita y media que tuve que ausentarme para una reunión, hay muchas horas para charlar y profundizar en las charlas.
Y entre los factores objetivos, creo que el público objetivo del evento había cambiado un poco (menos gente de la internet para adultos en general, que por lo que me dijeron siguen teniendo un evento «sectorial») y que la organización hizo un buen esfuerzo para complementar la sesión plenaria con «minisesiones» más pequeñas en las que fue posible conocerse un poco más «en petit comite», además entre personas que íbamos a ver un tema concreto (por lo que se supone que había más predisposición a priori para el entendimiento), y que permitían «refugiarse» un ratito del «networking agresivo» sin por ello parecer un asocial.
Así que no puedo por menos que agradecerle a Emilio y compañía que pese a mis reticencias previas me hayan dado esa «segunda oportunidad» para comprobar los beneficios del networking, y a todos los que me avisaron de que «podía mejorar». Por cierto, hablando de Networking Activo (la empresa, y sus profesionales), una excelente organización del evento de principio a fin.
Respecto a la evolución del día… buf, se podría resumir en «ví a mucha gente conocida, puse cara a ‘conocidos virtuales y conocí a unos cuantos desconocidos». Entre los primeros tenemos a Antonio Ortiz (compi de WSL), a Fernando Polo (o, como dicen por ahí, «la mitad de Fernando Polo»), a Eduardo Collado (que por cierto, me grabó una largamente perseguida entrevista, a ver cuándo sale!), a Roger Casas-Alatriste (micrófono en mano), a Javier Casares (que tenía sitio preferente entre los ponentes), José Antonio Gelado (de profesión podcastero), Antonio Alonso (Director General de la Escuela Europea de Negocios y paisano salmantino), Antonio Fumero (en plena cadena de eventos y cervezas), Roberto Abizanda (aragonés de pro), Luis Rull (siempre hecho un pincel, es un figurín este tipo), Wilhelm Lappe (ahora experto en SecondLife :P), Lucas Rodríguez Cervera (fanático del arbitraje geográfico), Antonio Delgado, Angel María Herrera (ahora competencia con su Medios y Redes)… (mecachis… debería haber escrito este post el día después, porque tengo la sensación de que me dejo gente! – perdonad si veis que me he despistado)
En cuanto a los «conocidos virtuales», tuve ocasión de saludar a Javier «Loogic» Martín (aunque poco, espero que para la próxima haya más rato!), al ya mítico Klaas (el genio de la lámpara tras las máquinas de WSL… hazte un blog, hombre!), a Raúl Andrés (criador de pingüinos que presentó su iniciativa de Garage30), Juan Carlos Milena (que me hizo entrega de una revista… donde yo salgo, aunque creo que no lo sabía), Andy Ramos (el pobre carga con su traje como si fuera una condena), Iñaki Ecenarro
Y entre los «desconocidos pero ya menos», Lluis Carreras, Javier Fernández Castillejo (Basemovil.com), Alfonso López Viñegla (un académico muy bloguero), Álvaro Garrido (el mítico jiXo de Elotrolado.net, donde pasé unas cuantas horas hace ya años… me hizo ilu), Mikel Sierra (de BrandLife), Ruben García, Javier Lorente (segundo premio en el concurso de Habitaquo, y un aficionado al SEO bastante prometedor). Mención aparte merece la cena, donde de mi mesa sólo conocía a priori a una persona lo que no fué obstáculo para pasarlo muy bien en animada charla en compañía de Antonio Alonso, Marcos García (hiperactivo promocionando Cucharete.com), Pere Tufet (un tipo muy agradable y un ejemplo de cómo vivir de internet y pasárselo bien), Eneko Knörr (¿alguien ha visto algún anuncio de Hostalia?), María Rodríguez de Vera (traductora multilingüe y audiolibrera en audiolearningcourses), Alejandro Díaz Chico (y su Wash&Wear, un tipo interesante), Marc Serra (de Adslayuda.com), Carles Ferrer (de Altas-Buscadores) y David Arias (Davilac.net).
Creo que mi «mutis por el foro» después de la cena fué providencial, si no al día siguiente hubiese estado hecho unos zorros, porque la cosa se prolongó hasta altas horas… y aun así, acabé agotado. En gran medida, porque tumbado en la cama todavía le daba vueltas a la gente que había conocido y a los asuntos que habíamos tratado.
En fin, muy interesante. Ah, me dejo para otros posts algunos contenidos que me resultaron atractivos tanto de gente que me contaba cosas en el «tú a tú» como de presentaciones realizadas.
(Leche, agota casi tanto escribir un post sobre el evento como vivirlo! :P)
Por cierto, más visiones del evento Networking Activo en su blog.

I Jornada de Negocios Networking Activo

Este jueves estaré casi a tiempo completo (salvo un par de asuntillos que tengo que atender en Madrid) asistiendo a la I Jornada de Negocios organizada por Networking Activo, heredera de las comidas de negocio Marqueze. Hoy Emilio Márquez me comentaba (no creo que sea políticamente incorrecto, hombre :)) que le sorprendía que habiendo sacado una impresión negativa de mi experiencia anterior (aunque ahora que lo releo creo que tampoco era para tanto) quisiera repetir y asistir al evento completo.
Pues lo cierto es que a raiz de aquel post hubo varias personas que me vinieron a decir que el responsable máximo de mi experiencia había sido yo mismo. Es decir, que estaba en mi mano disfrutarlo más o menos. Así que aparte de que durante la jornada están previstas algunas intervenciones atractivas, y que asistirán muchas personas interesantes, voy dispuesto a mejorar mi experiencia de networking previa.
Así que ya tengo preparadas las tarjetas 🙂