Me ha gustado la frase…
La fama y el prestigio se han separado para siempre
Raúl Hernández González | @rahego
Ideas y acompañamiento para profesionales que buscan sencillez, equilibrio y sentido

Hay días que amanecen tormentosos, con nubes que no presagian nada bueno. No hablo de las tormentas y de las nubes de verdad, no (que por otra parte, me encantan), sino de las tormentas mentales / emocionales. Hay días en los que, desde que te levantas, todo tiene un mal color. Y los acontecimientos se van sucediendo impenitentes. Esos días, todo lo que puede salir mal o regular, sale mal o regular. Surgen problemas de donde no te los esperas, surgen malosentendidos, todo lo que parecía controlado deja de estarlo y pareciera que no das una al derechas.
Me pregunto cuánto hay de efecto inducido y de profecía autocumplida en todo esto. Quizás si te levantas pensando «hoy va a ser un mal día» vas provocando tú mismo que se convierta efectivamente en un mal día.
La verdad es que el «comecome» es uno de los peores inventos de la mente humana. El estarse reconcomiendo por dentro, autoconvenciéndose de que es un mal día, es una mala solución. Hay que exorcizar el mal fario. Quizás sea bueno cambiar de actividad, tomarse un descanso, ponerse música de las de «elevar el ánimo». Pues voy a probar, a ver si por la tarde escampa.

La semana que viene, concretamente los días 10 y 11 de mayo, estaré en Granada participando en las IV Jornadas sobre bitácoras y medios de comunicación, que organiza y anima JJ Merelo. La edición de este año está dedicada a analizar el fenómeno de la larga cola (que sin duda suena mucho mejor que eso de «la cola larga» que han dejado :)), y yo en concreto participaré en una mesa redonda titulada «Aprovechándose de la Cola Larga: el dinero en los blogs» que moderará Verónica Carmona y en la que estarán también Luis Rull de Blogestudio y Wicho de Microsiervos.
La verdad es que lo de la larga cola creo que es uno de los elementos fundamentales que componen el nuevo ecosistema de la comunicación y de las relaciones humanas, y me parece interesante como «leit motif» de unas jornadas.
En principio mi idea es estar presente durante la jornada y media que dure el evento, además de por su propio interés intrínseco, también por aquello de aprovechar el viaje (que, como dirían los de No me pises que llevo chanclas, «miáquestalejosGraná»). Además, tengo familia en la ciudad a la que hace tiempo que no veo, así que miel sobre hojuelas.
Ya sabéis, si alguno vais a estar por allí, no tenéis más que saludar :).
Me ha tocado verlo unas cuantas veces. Procuro siempre, antes de entrar en una reunión, silenciar el móvil. Si por casualidad se me olvida hacerlo y me acuerdo a mitad de reunión, lo hago inmediatamente y tengo una enorme sensación de alivio: «menos mal que no ha sonado». Si me llegase a sonar, cosa que no ha pasado nunca afortunadamente, me moriría de la vergüenza: me parece una falta de respeto.
Así que luego están los otros, los que no solamente no lo apagan, sino que cuando les suena lo cogen y atienden la llamada interrumpiendo la reunión en la que están físicamente. Ahí, siento ganas de ser Darth Vader…
Visto en Microsiervos
La hierba del vecino siempre parece más verde
Todo trabajo parece dinero fácil hasta que uno ha pasado varios días desempeñándolo
Uno de los inconvenientes de vivir en Aranda de Duero (160 kilómetros de Madrid, como a hora y media de viaje) es una menor tolerancia a los cambios de agenda. Es decir, antes (que vivía en Madrid, aunque podía tardar también una horita y pico en llegar a según dónde y a según qué horas) me podían decir «oye, ¿tenemos una reunión esta mañana?» y mi tiempo de reacción era menor. Ahora no es que sea mucho mayor (si me avisan con hora y media de adelanto puedo estar, y antes igual era cuestión de 45 minutos), pero es otra cosa.
Y, por lo mismo, podía darse el caso de que te cancelasen una reunión a última hora y no ser una puñeta. Ahora, si me la cancelan de verdad a última hora, me han hecho desplazarme y eso sí es un incordio… en fin, que me muevo en márgenes más estrechos.
Eso de cancelar las reuniones a última hora me ha pasado ya unas cuantas veces. Siempre en Madrid, afortunadamente. Porque conozco gente que tenía una reunión en Barcelona, se cogían el puente aéreo y al aterrizar veían un mensaje en el móvil en plan «se ha cancelado la reunión, ya quedaremos para reagendarla». Y tan contentos. Y te encuentras con que has gastado una pasta, has dedicado medio día, y total para nada.
En fin, de nuevo, a mí me gusta ser respetuoso con las agendas ajenas. No me gusta cancelar reuniones, y menos a última hora. No me gusta hacer esperar a la gente con la que he quedado, porque pienso que su tiempo vale, al menos, tanto como el mío. A veces hay circunstancias que no se pueden evitar (la última vez, me levanté con un gripazo y preferí cancelar lo que tenía que presentarme hecho un cromo), pero a veces creo que la gente no se da cuenta de los inconvenientes que se generan.
Lo ví esta mañana en el blog de Enrique Dans, aunque ha sido gracias a Ruben «Online» Colomer que me he apuntado (vía Twitter, además… toma 2.0).
Se trata de un proyecto lanzado desde una universidad portuguesa. La idea es intentar que se geolocalice cuanta más gente mejor (un «yo estoy aquí»), con un componente social (el sistema guarda quién promovió que te dieras de alta, y también quiénes se han dado de alta gracias a tí… puro esquema piramidal) con la idea de «contabilizar cuánta gente usa internet».
Supongo que al final acabarán contabilizando «cuánta gente usa internet y además quiere poner donde vive y cómo se llama», lo cual seguro que reduce la proporción significativamente. En todo caso, si queréis aparecer en el mapa… apuntaos!!
Interesante reflexión:
Si te deshaces de tus peores clientes, si abandonas tus tácticas menos productivas, si dejas de trabajar con la gente de la que menos obtienes, entonces liberas una asombrosa cantidad de recursos
Estuvo interesante la tarde. Al calor de CEDETEL, en el Parque Tecnológico de Boecillo, nos juntamos José Luis Marín de la Iglesia (Gateway), David Herrera López (Algor), Oscar Mena Aparicio (Cosmomedia), José Antonio García Montero (Globales) y Jose Florido (Panoramio). La charla estuvo interesante y animada, aunque no sé si de cara al estudio que se está realizando aportamos más luces que sombras. Y es que hablamos de tantas cosas con tantas ramificaciones… estandares web, tecnologías web, impacto social de la nueva web, sectores de actividad amenazados, campos en los que los servicios web serán más relevantes en el futuro, barreras para la implantación y generalización en el uso de la web, el papel de las administraciones…
Lo cierto es que en el grupo estábamos representados dos «tendencias»: por un lado, Panoramio y Weblogs SL son negocios «nativos» de la red, con una estructura y forma de trabajar muy peculiar (estructura pequeña, equipos virtuales, etc…) y un modelo de negocio basado en la publicidad. Y por el otro, negocios tecnológicos más «tradicionales», basados en el asesoramiento y el desarrollo de productos para clientes concretos, grandes y pequeños, donde hay que buscar contratos individuales para conseguir ingresos.
Aun así, y a pesar de haber los lógicos puntos de vista diferentes sobre algunas cosas, creo que todos estábamos de acuerdo en el hecho de que a la tecnología web le falta mucho por avanzar, que aunque a veces nos parezca a los que nos movemos en este mundillo que es algo generalizado, todavía quedan millones de personas y de empresas para quienes lo de la «web» es algo ajeno: ni tienen presencia web, ni se plantean el comercio electrónico, no imaginan el uso de la web para gestionar aplicaciones empresariales o para hacer formación, etc, etc…
En fin, que una tarde muy interesante.

¿Véis esta imagen? Se trata del «antes» y el «después» de la primera viñeta de una tira de Dilbert. Y lo que marca un «antes» y un «después» es la opinión de los editores de Scott Adams que, viendo la primera viñeta, consideraban que tenía connotaciones sexuales por lo que pidieron al autor que lo redibujase de forma que fuese menos sugerente (en palabras del autor, «en una postura menos «móntame»»).
Cada día me sorprenden más estos americanos. Está bien emitir series y películas llenas de violencia y de sexo. Está bien vender armas en la tienda de la esquina. Pero luego se la cogen con papel de fumar a la hora de cuestionar la posición de un dibujo de una historieta.
Lo curioso es que luego va el autor, lo cuenta en su blog y a otra cosa, mariposa (y me juego la cabeza a que no pasa nada). Cosa que me parece perfecta, por otra parte. Me cae bien el Scott Adams éste, es cáustico. Su blog es muy divertido, creo que ya lo he dicho en alguna ocasión, así que si tenéis ocasión de seguirlo (en inglés, claro), no lo dudéis