Calderón, menudo líder

Ramón CalderónEn el mundo de la empresa hay muchas complejidades: clientes, proveedores, competidores, negociaciones, entorno cambiante, tecnología, etc, etc… lo mínimo que se puede esperar es que los tuyos no te traicionen. Aquello de «todos somos un equipo, todos vamos en el mismo barco, todos tenemos que remar hacia el mismo sitio» (la tan manida imagen de las traineras). En fin, que todo en las empresas es complicado. Pero si encima tienes como jefe a este pollo…
No soy madridista, a dios gracias (soy más bien de la acera de enfrente). Así que las desgracias del Real Madrid las observo desde la distancia, y con cierta rechufla. Sin malicia, quede claro. Pero es que nadie me puede negar que no es de chiste…
El líder de un colectivo se supone que es el que tiene que marcar la dirección a seguir, infundir ánimos a los suyos y crear el clima necesario para que todos dentro de ese colectivo estén motivados y trabajen por el objetivo común. Pero a mí me parece (llamadme ingenuo, si queréis) que «rajar» en público contra tu propio colectivo no entra dentro de esa definición, ¿no?
Después el caballero se desmarca diciendo que pide «mil perdones»… ¿perdón por qué? ¿Por pensar lo que piensa? ¿Por decirlo en público? ¿Por pensar de una forma y actuar de otra?
En fin, hay veces que en un colectivo «le hacen la cama» al jefe. Pero mucho me temo que en el Real Madrid la cama ya se la hace él solito el presidente…

Nuevo Vimoz

Bueno, aunque han pasado unas semanas desde mi primer experimento como videoblogger y la cosa se ha quedado un poco en stand-by, la comunidad de los videoblogs en castellano se sigue moviendo. Mañana 17 de enero se celebra una nueva edición de VIMOZ, el evento de videobloggers. Y esta vez, a lo grande: con sedes en Madrid, Barcelona, Getafe y Santiago de Chile, con muchas ideas y más gente participando.
Yo intentaré acercarme a la de Madrid, aunque no estoy seguro de que vaya a poder.

Blogger profesional

Darren RowseEste tipo de aqui es Darren Rowse, alias Problogger. Es un tipo que se ha posicionado como «el blogger profesional», aunque evidentemente no es el único.
El caso es que no es tan fácil como pudiera pensarse encontrar «bloggers profesionales». Al menos, bloggers que quieran tener una dedicación sensible a un proyecto de blogging, incluso a cambio de una remuneración.
Para empezar, un buen «blogger» tiene que ser alguien que tenga un buen conocimiento y cierta pasión por el tema en cuestión. Y resulta que no hay tantos, sobre todo a medida que nos alejamos de las temáticas más geek. Además, muchos de esos «expertos» se encuentran fuera del ámbito de internet, por lo que es difícil llegar a ellos en primer lugar, y luego «arrastrarles» hacia el mundo blog.
No se nos puede olvidar tampoco que este es un medio escrito. Y aunque no haga falta ser «periodista» de profesión, el hecho de escribir razonablemente bien es una necesidad. Escribir con una ortografía correcta, construir frases correctamente, tener cierto estilo escribiendo…Y, lamentablemente (en mi opinión) esas son habilidades que abundan menos de lo que sería deseable.
Luego para participar en un blog «profesional» (tanto por cuenta ajena como por cuenta propia) es necesario cierta dedicación. Y, en contra de lo que pudiera pensarse, no hay tanta gente dispuesta a asumir ese compromiso y esa constancia, aunque sea de forma remunerada. Así, nos encontramos con gente que va al «tran tran» (a la que hay que estar continuamente animando, lo cual llega a ser agotador), o gente «flor de un día» (que empiezan con mucho ánimo y se desinflan pasadas pocas semanas, o incluso días).
Así que el buen blogger tiene que tener conocimientos y pasión, saber plasmarlos por escrito y dedicarle tiempo.
Por supuesto, la remuneración que se pueda obtener es un punto importante. Y está claro que habrá gente que haga balance y piense que no le merece la pena el tiempo dedicado (aunque hay otros factores como la visibilidad que también cuentan, pero eso es algo que cada cual valora como quiere). Esa es una decisión que siempre me parece respetable, aunque en ocasiones hay decisiones que me sorprenden (en los que a mí el balance dedicación/remuneración me saldría claramente rentable y, sin embargo, a la otra persona no).
En todo caso, lo cierto es que para hacer un dinero significativo con los blogs hace falta una dedicación relativamente importante. Vamos, que no se consigue con media horita un par de veces a la semana. Lo cual marca una frontera significativa entre los bloggers «amateurs» y los bloggers «profesionales» (o semi-profesionales, vaya). Y son dos perfiles que coexisten dentro de los proyectos de blogging, y que hay que gestionar de forma diferencial.
Claramente sería ideal contar con muchos de los segundos, porque son los que aseguran que los proyectos «van solos»: tienen dedicación (con lo cual tienden a estar encima de los temas, a autogestionarse, etc.), ganan un dinerito majo (con lo cual están contentos y tienden a permanecer en el equipo), son más estables (con lo cual se mantienen en la zona alta de la curva de aprendizaje) y se identifican más con el proyecto (con lo que lo hacen propio, tienden a preocuparse más por él, a ser más creativos en su gestión, etc.). Todo esto además ayuda a que el blog en conjunto se consolide, fidelice lectores, gane prestigio, incremente sus ingresos… lo que nos lleva de nuevo al círculo virtuoso.
Pero en la realidad es difícil encontrar esas «perlas», con lo que hay que gestionar proyectos con gente con poca dedicación (lo cual exige una labor contínua de supervisión y de coordinación), que consecuentemente gana poco (con lo cual entran en la dinámica negativa de «como gano poco, para qué involucrarme»), con más rotación (lo cual exige el esfuerzo de buscar nuevas personas, darles la mínima formación necesaria, acoplarlos al equipo y a la línea editorial) y cierto «desapego» por el proyecto. Lo cual redunda en proyectos a los que le cuesta despegar.
¿Y de qué depende estar en un grupo o en otro? Pues básicamente (en mi opinión) de la voluntad y la actitud del propio blogger. Si uno se mete «de hoz y coz» en un proyecto, obtendrá buenos rendimientos tanto inmediatos como a medio plazo y se involucrará cada vez más. Si no lo hace, le resultará difícil percibir los beneficios de la actividad ni a corto ni a medio plazo, y se involucrará cada vez menos.
¿Dónde está esa línea? ¿Por qué unos la cruzan y otros no? Seguro que además hay cosas que como coordinador de un blog se pueden hacer para fomentar que la gente «cruce la linea» (otro día divago al respecto) pero lo cierto es que hoy en día, con un mismo estilo de coordinación (incluso dentro de un mismo proyecto) hay gente que lo hace y gente que no…
PD.- Esta es una reflexión genérica basada en mi experiencia con varios proyectos en el mundo blog, no responde a ninguna circunstancia concreta ni está basada en ninguna persona o proyecto determinado, ¡que conste!

Faltan consultores

No es la primera vez que lo oigo. Ni la primera empresa, ni la segunda. Por lo que parece, se trata de un problema generalizado en las denominadas «firmas de servicios profesionales». Cada vez les resulta más difícil encontrar buenos candidatos a incorporarse como «juniors». Y esto tiene varios motivos:

  • Pura demografía: el descenso de la natalidad ha ido causando estragos en distintas etapas. Primero se notó en las escuelas, luego la universidad y empieza a notarse en el mercado laboral. Es una bomba de relojería con efectos retardados, pero aquí está.
  • Más oferta de empleo: tengo la sensación que, para el perfil profesional del que estamos hablando, se han multiplicado las oportunidades. Hay más empresas «similares» que ofrecen lo mismo. Y todas se pelean por los mismos candidatos…
  • Cambio de mentalidad: quizás lo más importante. El modelo tradicional de la consultoría ya no «vende». Antes aquello de «machácate durante unos años y tendrás tu recompensa» vendía. Lo de ser un «yuppie» que vivía para trabajar y podía ganar mucho dinero atraía a los jóvenes. Ahora, eso «cuela» cada vez menos. La gente joven vive cada vez mejor, y entre sus planes no está el hipotecar x años de su vida en aras a conseguir ese presunto glamour que dan las carreras profesionales brillantes. El tiempo libre o la ausencia de presión son valores cada vez más apreciados, mientras que el dinero o el status lo son cada vez menos.

¿Y qué hacer ante esto? Pues algo tendrá que cambiar, porque lo que está claro es que cada vez hay menos «materia prima» que quiera seguir el modelo tradicional. Lo peor es que quienes tienen que implementar esos cambios (en el modelo de selección, en el modelo de carrera profesional, en el modelo de trabajo…) son personas de «la vieja escuela». Gente cuya respuesta instintiva ante esta situación es que «los jóvenes son unos flojos… en mi época sí que currábamos». Que no digo que no pueda ser verdad, pero apelar a ese «pasado glorioso» no les va a ayudar mucho. Las cartas con las que hay que jugar son éstas y no aquéllas.

Contactar por contactar

Recibo una notificación de una de las «redes sociales» en las que estoy dado de alta. Se trata de una persona que quiere ponerse en contacto conmigo:
«Estoy haciendo un master en RRHH y me exigen hacer tres contactos semanales con profesionales de los RRHH, sólo necesito numero de telefóno, email, y empresa en la que trabajas y que función llevas a cabo.
Te agradecería mucho tu ayuda.
No implica ningún compromiso.
Gracias por tu tiempo.
Que pases un buen día.»
No me parece mal que esta persona en cuestión me haya escrito, y de hecho he dado una respuesta («lo siento, ya no trabajo en ese sector»). Lo que me parece agotador es el planteamiento del master: «me tienes que traer tres nombres a la semana». Y no tres nombres, si no los datos concretos.
Esa «fiebre» por el networking es malsana… convertir al networking en un objetivo en sí mismo no creo que lleve a nada. Quizás todos los alumnos consigan esos contactos. Quizás se los copien entre ellos, o posiblemente acabe circulando una lista de «posibles contactos» (de los cuales muchos quedarán desactualizados enseguida) que sirvan para «dar el pego» (total, dudo mucho que nadie vaya a pasarse las horas comprobando que los contactos que les entregan son ciertos…)
En fin, que de defender que hacer y mantener contactos es bueno a fomentar el networking salvaje hay un trecho. Al menos, para mí.

No blogs

No blogsPero cómo puede ser esto… ¿dedicándome al mundo de los blogs, y haciendo un alegato en su contra? Me he vuelto loco… pero no, no es para tanto. O al menos eso espero 🙂
Estas dos semanas que he estado fuera de casa he tenido una conectividad reducida. Los ratos en los que quería/podía disponer de un ordenador y una conexión a internet, los dedicaba a gestionar al menos mínimamente las tareas laborales que estaban pendientes. Trabacaciones, que dicen los que saben. Como consecuencia, he dejado de leer blogs durante estas dos semanas. Y como consecuencia de la consecuencia, mi bloglines estará hasta las cejas. Y digo «estará» porque en realidad todavía no lo he mirado. He vuelto sin esa necesidad compulsiva de leer todo lo que dicen los blogs…
En cambio, durante estas dos semanas he leído más el periódico. También he leído más los suplementos dominicales. En mi casa suelen leer El País (con su EPS) y en casa de mi señora El Correo (con su XLSemanal). Y he echado un vistazo a un buen puñado de ejemplares atrasados.
¡Qué gusto da, para variar, leer reportajes elaborados y «con chicha»! ¡Qué gusto leer entrevistas a personajes interesantes sobre campos tan distintos como la ciencia, la poesía, el deporte, la música, la política…! Y es que, aunque resulte una obviedad, los «medios tradicionales» disponen de una cantidad de recursos que hacen que tengan acceso a buenos personajes, a buenas fotos, a viajar a las zonas sobre las que hablan o a dedicar horas a elaborar los contenidos… y aunque muchas veces se les desprestigie, al final un periodista es un periodista y tiende a escribir mejor que uno que no lo es.
En fin, que resulta sano salirse de vez en cuando de la maraña de blogs en la que nos hemos metido (sin que nadie nos obligue, claro). Por supuesto que hay contenidos interesantes en «la blogosfera», que suelen aparecer cuando alguien inteligente escribe con gusto sobre un tema que conoce y por el que siente pasión. Pero también los hay fuera. Y un poco de equilibrio de vez en cuando no viene mal.

Regreso

Pues ya estamos aquí, dispuestos a recuperar el tono «laboral». Y es que por mucho que uno se lleve el portátil y se conecte a ratos sueltos, cuando uno está fuera del hábitat tradicional es difícil centrarse. En todo caso, gracias a esas conexiones esporádicas, he conseguido matizar la avalancha de emails pendientes de leer, lo cual no es poco.
Ahora, toca poner un poco en orden todas las ideas y los asuntos pendientes, y re-arrancar el año. Año que promete ser interesante a todos los niveles, y en el que espero estar a la altura. Así que nada, desde ya… «business as usual» (*)
(*) Esta coletilla tiene especial gracia para todos aquellos que asistimos a una reunión en la que, mientras las noticias sobre la Firma en la que trabajábamos eran cada vez más oscuras, los socios nos decían que no teníamos de qué preocuparnos… que teníamos que seguir trabajando como si no pasara nada, «business as usual». Claro, luego ellos salieron con la pasta en la mano y los demás nos quedamos colgados de la brocha….

Las velas que nos alumbran

El pasado sábado nos desayunábamos con dos noticias desagradables, desasosegantes. Por un lado, el atentado de ETA en el aparcamiento de la T4 de Barajas. Yo he aparcado en ese parking, y realmente es alucinante el pepinazo que metieron allí – ver cómo ha quedado todo, sabiendo cómo es en realidad, es lo que permite tener una magnitud de la catástrofe. Pero por encima del hecho concreto, el atentado viene a enterrar la esperanza que muchos albergábamos desde que se declaró la tregua de que el terrorismo pudiera acabar en España. Es cierto que los signos de los últimos tiempos (la kale borroka, la extorsión a empresarios, los robos de armas, la actitud de los batasunos) no invitaban al optimismo, pero a pesar de ser algo esperable, no deja de ser triste. Como triste es comprobar que ante semejante situación, los políticos de este país vuelvan a quedarse muy lejos de dar la talla que los ciudadanos nos merecemos: los unos aprovechando para «tirar al muñeco» con su «ya lo decíamos nosotros», los otros escurriendo el bulto de su responsabilidad, los otros diciendo que «no es tan grave y que el proceso debe seguir», etc… vamos, como para ser optimistas: los terroristas siendo tan terroristas como siempre lo han sido (quizás fuimos ilusos por pensar que dejarían de serlo… como le dijo el escorpión a la rana, es su naturaleza), y los que se supone que tienen que hacerle frente dedicándose a sacarse los ojos mutuamente.
Y si no se hubiese producido este atentado, sin duda la imagen del día, de la semana y del año sería el ahorcamiento de Sadam Hussein. La noticia y las imágenes me produjeron un tremendo desasosiego, una náusea y cierta verguenza por pertenecer al género humano. Vaya por delante que seguramente Saddam fuese un hijoputa de la peor calaña. Pero la pena de muerte (me niego a llamarle «ajusticiamiento» – eso no puede ser justicia) me produce un rechazo visceral. No es ya un rechazo racional, sino que me sale de dentro. No puede ser que una sociedad pretendidamente civilizada arregle sus asuntos a golpe de venganza: eso nos sitúa en el mismo lugar que hace milenios, y a escasa distancia de los animales. Así que con Oriente Medio como está (y peor se va a poner) ¿y ésta es la mejor solución que se nos ocurre?.
Pues arreglados estamos. Estas son las velas que nos alumbran en este inicio de 2007. Como para ser optimistas, ¿eh?

He perdido el móvil

Sony Ericsson T610Antes que nada, ¡feliz año 2007 a todos! Pero esto es del año pasado… he perdido el móvil. ¡Hay que ser torpe! ¡Qué rabia!. Fué en un área de servicio donde paramos el viernes en nuestro viaje para tomar un café y darle el potito al crío. Lo saqué del bolso para contestar una llamada de mi madre. Estuve jugueteando con él en la mesa del café. Y me fuí… y allí lo dejé. Me dí cuenta dos horas después cuando, una vez en destino, me dispuse a llamar a mi madre para informar (ya se sabe, las madres). Y me invadió una rabia enorme. ¡Qué cabreo! ¡Cómo se puede ser tan inútil!
Afortunadamente, llamé a la cafetería de la estación de servicio (bendita costumbre de guardarme todos los tickets que me dan en el bolsillo, aunque solo sea para amontonarlos… allí encontré el número del sitio) y lo habían localizado. Ahora toca esperar unos días a que vuelva a pasar por allí para recogerlo… Así que no ha pasado nada. De hecho, aunque lo hubiese perdido del todo tampoco pasaría demasiado: tengo la agenda sincronizada con la PDA y con el Outlook, es el terminal viejo (mi fiel T610, que menudos golpes se ha llevado ya) y de todos es sabido que ando en trámites para sustituirlo… y la tarjeta SIM te la reponen gratuitamente…. así que no hubiera pasado nada.
Pero lo peor es el cabreo que te entra cuando te das cuenta de que has sido tan cenutrio. Diosssssss… todavía me reconcomo por dentro!

Día de los inocentes

Inocente, inocenteBueno, pues ya está aquí como cada año. El día de los inocentes. No me gusta nada… debe ser que tengo poco sentido del humor (al menos de «ese» humor). Desde que tengo uso de razón me ha incomodado este día, no me gusta eso de las «bromas forzadas», ni lo de tener que andar con una mosca detrás de la oreja para distinguir si lo que te dicen es verdad o una chufla.
Y lo de los medios de comunicación… siempre me han parecido un tanto tristones los intentos de la prensa seria por «colar» una noticia de mentirijillas. Principalmente, porque nunca se arriesgan a colar una demasiado «verosímil» y siempre acaban poniendo una tontería tan evidente que sería imposible que nadie la tomase por cierta…
Y ahora, con los blogs, es el acabose. Aquello de un hombre, un voto se ha transformado en un blog, una broma. Y claro, aquí cada uno hace de su capa un sayo…
Pero bueno, es lo que hay, qué le vamos a hacer. Una costumbre «muy española», de esas de las que es prácticamente imposible huir aunque no te gusten. Y ahora, importada a internet. ¡Qué cruz!
Aun así y todo… ¡feliz día de los inocentes!
PD.- Juro que esto no es una inocentada… si uno busca «Leonardo Dantes desnudo» en Google, mi blog sale el segundo resultado…