La zona de confort

La «zona de confort» es un concepto que me resulta muy interesante desde la primera vez que tuve conocimiento de él.

La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan cómodas. Aquello que está dentro de nuestra zona de confort lo podemos hacer muchas veces sin mayor problema y no nos produce una reacción emocional especial; en cambio, lo que está fuera de nuestra zona de confort nos incomoda, nos produce un cierto rechazo, nos provoca ansiedad o nerviosismo, nos da palo.

Yo soy muy de zona de confort. Vago y cobardica para atreverme con cosas que me incomodan. Lo de la osadía… es para otros. Me agobio y me ofusco cuando me veo sometido a situaciones fuera de mi zona de confort, y me siento enormemente aliviado cuando me alejo de ellas para volver a mi reducto.
Realmente se me hace difícil entender cómo pude un día aprender a nadar, a montar en bicicleta o a conducir. Por otra parte, el haber sido capaz de hacer estas cosas (y muchas otras en mi vida) debería hacerme pensar que puedo hacerlo con otras, ¿no?
Dicen que el aprendizaje y el crecimiento personal sólo se produce fuera de esa zona de confort. Y dicen que el crecimiento personal es una de las mayores fuentes de satisfacción personal. Por lo tanto, se produce la paradoja de que para alcanzar la satisfacción se tiene que exponer uno a la incomodidad, mientras que quedarse a resguardo y cómodo lleva a la frustración. El corto plazo y el largo plazo, una vez más.
Ya lo decían en este estupendo video que me pasó un día Emili con consejos para la vida: «haz todos los días algo que te dé miedo».
Voy a tener que mejorar mucho en eso. ¿La forma de hacerlo? «Simplemente hazlo»

El sorteo de las caritas anónimas

Bueno, pues ya está lo que faltaba, que era hacer el sorteo de las caras anónimas
. Para seguir siendo original, he hecho el sorteo en presencia de webcam/notario :). Y como podéis ver, el ganador ha sido… Javier Navarro, que además es compañero de El Blog Salmón
Y de entre todas las caritas, ésta es la suya:

Caras anónimas

Pues nada, enhorabuena, Javier. Y de nuevo, ¡gracias a todos!

Una foto enmarcada

Foto Enmarcada

No sabéis qué ilusión. Hoy era el último día del curso de fotografía, y tocaba tangibilizar lo ya hecho… habíamos seleccionado una foto para poder pasarla a papel (¡20×30, nada menos!)y enmarcarla. Y a eso hemos dedicado la tarde, a poner la foto correctamente en un paspartú y a ponerle un marco de aluminio con su vidrio y todo.
Hacía siglos que no hacía trabajos manuales. Pero ahí está el resultado. La verdad es que tiene una apariencia estupenda, y es enormemente satisfactorio tener entre tus manos el resultado de tu propio trabajo.

Ya van tres… ¡a por el cuarto!

«Hoy, 15 de diciembre, cuando solo quedan 10 días para Navidad y me han ingresado la paga extra, nace este blog.»
Así comenzaba, hoy hace tres años, «Vida de un Consultor». Tres años después siguen quedando 10 días para Navidad. La paga extra no la han ingresado, ya no tengo de eso. Y es que en estos tres años han pasado muchas cosas: he cambiado de estado civil, de estado «paterno», de cara, de coche, de oficina, de trabajo, de régimen de la seguridad social, de casa, de ciudad… y un montón de cotidianeidades más. De todas ellas ha sido testigo, unas veces más directo y otras menos, este blog, que ha ido evolucionando también, haciéndose cada vez más «mío».
Del otro lado, un montón de gente que ha pasado por aquí, que ha leído lo que contaba, que ha dejado comentarios… gente a la que he conocido, con la que he charlado o intercambiado vida digital, o gente a la que no conoceré nunca, gente habitual y gente de paso, gente que, como vino, se fue… gente que, en definitiva, son lo más valioso de este blog.
Y aquí seguiremos, porque me encanta. ¡A por el cuarto!
PD.- Se acaba el plazo para el envío de las caritas anónimas… ¡últimas horas! Y muchas gracias a los que las habéis enviado ya, de verdad que me hace una gran ilusión.