Cerrado por Ddos

No voy a decir que tenga que ver con esto, porque tampoco me han dicho nada que permita ligar una cosa con otra. Pero lo cierto es que en los últimos dos días, este blog ha tenido problemas de acceso (parciales en el día de ayer, totales en el día de hoy), que desde el servicio de atención al cliente de mi proveedor de hosting confirmaban que se trataba de un ataque Ddos:
We are experiencing some problem on the server because of heavy dos attack on the server where your account is hosted
Obviamente, se trata de un servidor compartido, y sería un poco absurdo pensar que era este blog el objetivo del ataque. Pero bueno, casualidades de la vida, ha coincidido así. Afortunadamente parece que ya pasó, y que vuelvo a estar online. Y por lo visto empiezan a aparecer pistas de quiénes son los responsables de estos ataques Ddos.
Qué curiosa sensación la de querer postear y no poder… y no os digo nada cuando ha coincidido con fallos de twitter… ¡yo quería gritar cosas al mundo y no podía! Vale, ya sé que «al mundo» le da igual, pero basta que no puedas hacer una cosa para que te fastidie el doble no poder hacerlo.

Macarras en la red

Son días malos para los compañeros en WSL. Unos descerebrados han lanzado un ataque contra los servidores que, después de ralentizar durante unos días el rendimiento de la red, ha terminado por afectar seriamente a la empresa. Un equipo técnico peleando desaforadamente contra la amenaza, unos anunciantes que ven como sus campañas no se sirven, unos editores que ven cómo no pueden trabajar… daños y perjuicios, en una (bueno, dos) palabras. Una putada organizada por unos macarras, unos chantajistas, unos extorsionadores. «O hacéis lo que nosotros decimos, u os vais a cagar».
Qué gentuza. Siempre tiene que haber elementos así. Lo mismo en la red que fuera de ella. Porque son estos mismos los que van a los bares y dicen que, si no contratas la seguridad con no se qué empresa, mandan un grupo de gente a montarte bronca por las noches y a ahuyentar a tu clientela. Los que llegan a una obra y dicen que, si no les pagas una cantidad, te empezará a desaparecer material. Los que si no les das parte de tus ingresos, amenazan con ponerte un explosivo. Los que te dicen que si no te vas de un sitio, igual tu familia sufre las consecuencias.
Los clásicos métodos mafiosos, propios de aquéllos incapaces de defender sus posiciones por la vía de los argumentos, que recurren a la fuerza, la amenaza, el chantaje, la extorsión. Y lo peor es que no hay forma de luchar contra ellos: siempre están ahí, y no hay argumento, ni ley, ni justicia, que pueda con ellos. En el fondo, seguimos siendo unos salvajes.

Arrepentíos… el fin del mundo está cerca

End WorldNo, no os vayáis a pensar, que ni me he vuelto un apocalíptico ni me he tomado nada de eso que a Arrabal le inspiró en su momento a decir aquéllo de «el mineralismo va a llegaaaaaarrr«. Pero va en serio, hoy he tenido una revelación y el final del mundo está cerca… No me refiero al mundo como planeta, ni como civilización, sino a este mundillo de miniemprendedores que nacen al amparo de la llamada «webdospuntocero».
Recapitulemos. Estamos en un momento en el que la tecnología se ha puesto al alcance de muchos, y permite que surjan proyectos de debajo de las piedras. Ya en su día critiqué el poco criterio con el que se califica a cualquiera con un proyecto de «emprendedor», porque lo que hay es mucho proyecto y muy poco negocio. Pero bueno, alguno de vez en cuando sale adelante.
Mientras tanto, nos decimos muy ufanos que las empresas tradicionales «no se enteran», que son «from the past»… y aquí es donde viene el eje de mi razonamiento: queda poco, muy poco, para que las empresas «tradicionales» dejen de serlo. Y entonces… se acabó el mundo feliz del «dospuntocerismo».
Hoy he estado hablando con el máximo responsable de internet de un importante medio tradicional. Hemos charlado de varias cosas que me han dejado claro, sin ningún género de dudas, que «es uno de nosotros». Y que el momento en el que esas empresas «tradicionales» van a empezar a poner toda la carne en el asador en internet no está lejos. Pienso que hablamos de meses más que de años. Y cuando lo hagan… ¿qué va a pasar?
He oído decir a Julio Alonso en alguna ocasión que su competencia no son otras redes de blogs, sino los medios online tradicionales. Las apuestas estratégicas de Weblogs SL van en ese sentido. Y hace bien. Porque queda muy poco para que esos medios online reaccionen, y entonces todo aquel que no haya alcanzado una dimensión importante (y no sólo en términos de volumen de visitas o de ingresos; también de profesionalización, de estructura empresarial, etc.) simplemente verá cómo se le viene encima el tsunami.
De momento, disfrutamos de la falta de reacción de los «tradicionales». Son estructuras, grandes, lentas, en las que las decisiones cuesta tomarlas. Y por encima de todo son conservadoras, muy conservadoras. De eso vivimos. Porque en cuanto se convenzan de que tienen que entrar en un mercado, tienen todos los ases en la manga para arrasarlo; tienen un indudable músculo financiero que les permite abordar cualquier proyecto (tanto de desarrollo propio como comprado a golpe de talonario) como quien chasquea los dedos, tienen un enorme escaparate para atraer a masas ingentes de visitantes y tienen un más que notable poder de negociación frente a otros actores (leasé agencias de publicidad, por ejemplo).
En realidad esto no deja de ser un «déjà vu», 10 años después, de aquellas diferenciaciones que se hacían entre el mundo del «brick&mortar» y las «puntocom». Estamos volviendo a lo mismo… y cada vez queda menos.

Gestiona el exceso de tesorería

La gestión de la tesorería es uno de los elementos más importantes en la gestión financiera de las empresas. Significa asegurarse de tener dinero para realizar los pagos cuando éstos se presentan. Pero también (y esto es importante, y algo que muchas veces se obvia) minimizar el dinero que está «muerto», sin producir rentabilidad (es más, devaluándose por efecto de la inflación), esperando a que lleguen los pagos. Ese equilibrio de tener a mano el dinero necesario cuando es necesario, e invertirlo bien cuando no lo es, es la clave de la gestión de tesorería.
Un ejercicio que también se puede hacer, sin duda, en el ámbito doméstico. La operativa de muchos de nosotros es muy sencilla en este sentido: vamos recibiendo pagos en nuestra cuenta corriente, vamos haciendo gastos (con la tarjeta, o sacando en el cajero)… y ahí va quedando el saldo de la cuenta corriente como resultado. Si nos encontramos en una dinámica de «ahorro» (es decir, que en condiciones normales ganamos más de lo que gastamos), ese saldo va creciendo poquito a poco… y se remunera a un tipo de interés irrisorio. ¿No podemos sacarle un poquito más a nuestro dinero? Seguro que sí… ahí van algunas recomendaciones:

  • Analiza bien tus gastos e ingresos corrientes a lo largo de un periodo reciente y razonablemente largo. Los ingresos y gastos corrientes (la nómina, la cuota de la hipoteca, la luz, el gas, el agua, los seguros…) son fácilmente extrapolables al futuro, y te van a permitir saber cuánto dinero te va a sobrar y cuánto vas a necesitar en los próximos meses
  • Planifica los gastos e ingresos no recurrentes que puedas tener en los próximos meses: si sabes que vas a reformar parte de la casa, que toca revisión del coche, que necesitas comprar muebles para una habitación, que te quieres ir de vacaciones… tenlo en cuenta a la hora de valorar cuánto (y cuándo) necesitarás el dinero
  • Define tu colchón de seguridad: así como en las empresas puede ser normal que haya una gestión de la tesorería muy dedicada y sofisticada (analizando las necesidades y excesos de tesorería prácticamente al día, y utilizando productos financieros complejos que permiten colocar los excesos a periodos muy cortos), en la gestión doméstica no es habitual poder dedicarle ese nivel de atención ni tener acceso a esos productos. Así que es importante plantear un determinado volumen de caja «de seguridad» que nos permita despreocuparnos de si un pago se adelanta, o un ingreso se retrasa: jugar demasiado al límite podría provocarnos un descubierto que tendríamos que pagar a precio de oro.
  • Invierte tu dinero en productos con plazos adecuados: a la hora de invertir los excesos de tesorería, no valores únicamente el tipo de interés, también ten en cuenta el plazo. Quizás parte de ese dinero puedas necesitarlo a corto plazo (y un producto a uno o dos meses sea el más adecuado), y otra parte puedas colocarla a un plazo mayor.
  • Ten un plan de contingencia: como los imprevistos ocurren, y puedes tener necesidades financieras en un momento determinado (porque los excesos imprevistos son un «problema» más llevadero), asegurate de que los productos en los que inviertes tienen posibilidades de rescate (aunque sea renunciando a parte de la rentabilidad) o de contar con alternativas de financiación prepactadas (posibilidades de un préstamo personal, ampliación de hipotecas, líneas de crédito, amigos con recursos…)

Esta mañana hemos bajado mi mujer y yo a contratar un depósito de ahorro a plazo con el exceso que teníamos. A un 4,5% TAE puede que no parezca mucho (sobre 1.000 euros supondría 45 de intereses, sobre 10.000 euros 450, etc.), pero es tontería renunciar a ello simplemente por no preocuparse, ¿no os parece?

La importancia de lo local

Ya sabemos aquello del «Think global, act local»; piensa en global, actúa en local. Porque al final, por mucha gran visión que se pueda tener, es en nuestro entorno más inmediato donde lo que nosotros hacemos tiene un impacto más real.
Soy socio de Cruz Roja desde hace unos años. Cada cierto tiempo me venían mandando la revista para socios, en la que cuentan los proyectos en los que se involucran. Pero claro, de una forma muy global: la misma revista para todos sólo puede dar para hacer un repaso muy genérico a todas las actividades. Lo cual lo aleja del entorno cercano, y como que difumina un tanto el impacto.
Hoy me ha llegado una carta de Cruz Roja. Enviada por el comité local de Aranda de Duero. Donde en una hojita hacen un repaso de los proyectos locales. Qué se hace, cuántos beneficiarios, cuántos voluntarios… y esta pequeña hoja me ha ayudado mucho más a visualizar el trabajo real, a pensar que cuando hablan de beneficiarios se refieren a los abuelitos que veo en el centro de mayores, a que cuando hablan de trabajo con inmigrantes se refieren a esas personas con las que me he cruzado al ir al super, que cuando hablan de ambulancias se refieren a la que ayer pasó por delante de casa.
Esa comunicación, más local, es necesaria.
PD.- En su momento me asocié a Cruz Roja porque me parece una organización muy sólida y que además tiene, para mí, un equilibrio muy bueno entre las necesidades del «tercer mundo» y las necesidades más próximas. Muchas veces (y muchas ONG’s hacen el énfasis en ello) nos centramos en ayudar a los que están lejos (que sin duda lo necesitán también, faltaría más) pero ignoramos la realidad de la gente que vive al lado de nosotros… y también lo necesitan.

UPyD … ¿y por qué no?

Hoy en el Beers&Blogs ha estado Rosa Díez. Curioso, por cierto, que su presencia me haya generado infinitamente menos rechazo (vamos, nulo en realidad) que el que me generó la visita de Miguel Sebastián hace unos meses (y Rosa Díez no deja de ser una periodista política en campaña… aunque con menos gorilas y menos cohorte de periodistas). No sé, será que he asumido la normalidad de estas situaciones. O que Rosa Díez tiene su blog «de verdad» (y no uno de pinypon como el del candidato Sebastián). O que Rosa Díez me parece de largo mucho más honesta y menos dada a meramente «salir en la foto» (sensación que me ha confirmado en el rato que ha estado por allí). O pura incoherencia por mi parte, qué le vamos a hacer. Pero bueno, éste no es el tema, si no su partido, Unión, Progreso y Democracia (UPyD)
Se acercan las elecciones… y mi voto por decidir. Yo soy uno de ésos que, teniendo unas ciertas nociones políticas, no se casan con nadie a priori: PP o PSOE, he votado a los dos en el pasado. Y para ser honestos… no tengo ganas de votar a ninguno de ellos en esta ocasión. A unos porque me han dejado la amarga sensación de que no merecían la confianza que les dí, y a los otros porque no han hecho nada por recuperar la confianza que dejé de tener en ellos.
La abstención no es una opción. Y no por aquello de «si no votas, luego no te quejes» (que me parece un argumento ridículo), sino porque ya ha quedado demostrado que la abstención (a pesar de alcanzar unas cifras escandalosas, y cada vez peores) es algo que los políticos ni sienten ni padecen: aunque vote el 10% del electorado y el 90% se quede en casa, con ese 10% se hace el reparto de poder y a llenar el parlamento como si tal cosa, sin cuestionarse qué legitimidad pueden tener con esas cifras.
Creo firmemente que en España hace falta un tercer gran partido nacional. Un partido equilibrado ideológicamente, que rompa el binomio formado por unos PP y PSOE empeñados cada día más en convertir la política en una lucha «contra el otro» en vez de una pelea «a favor del ciudadano». Un partido con una cierta representatividad que haga el papel de árbitro en la lucha de poder y se lo quite a partidos de corte nacionalista que no se preocupan en absoluto del bien de todos los españoles, sino única y exclusivamente del de su región, y que sesgan de forma desproporcionada la acción de unos Gobiernos que se ven obligados, pactos mediante, a gobernar más a favor de unos españoles que de los demás.
Es evidente que la consolidación de una opción de estas características es difícil. Es una cuestión de historia (los grandes partidos tienen una masa de votantes ya hecha, un nuevo partido nace de cero), de recursos económicos (los partidos grandes parten con mucho dinero y una gran infraestructura para promocionarse, los pequeños no), de apoyo mediático (los medios apoyan a los partidos con posibilidad de gobernar: son los que luego les dan las noticias, y el dinero a través de innumerables campañas institucionales) y de una ley electoral que castiga a quien obtiene «muchos poquitos» frente a quien obtiene «pocos muchos» (ganar un diputado para un partido de corte nacional requiere muchos más votos porque quedan repartidos entre todas las provincias resultando insuficientes para ganar el diputado en esa provincia, aunque en conjunto sean muchos más votos que los que, concentrados en una única provincia y por lo tanto dando acceso a la plaza, puede recibir un partido de corte nacionalista).
Visto así, podría pensarse que el voto para UPyD es un voto «inútil». Pero quizás, por encima de conseguir representación parlamentaria o no, lo que está en juego es transmitir un mensaje. Mensaje de que hace falta alguien que ocupe ese espacio político. De que sobra crispación y falta equilibrio. Quizás si se juntan unos cuantos miles de votos alguien empiece a pensar que otra política es no sólo posible, sino también demandada por parte de la sociedad. Quizás con esos miles de votos se consiga poner el foco de atención sobre este germen de alternativa, se atraigan más recursos, más personas… y se le dé aire a la iniciativa para que dentro de otros cuatro años tenga más cuerpo y esté más cerca de jugar un papel más importante.
Así que… ¿por qué no?
PD.- Obviamente, no llego a estas conclusiones porque Rosa Díez haya ido al B&B. La alternativa de un partido nacional «distinto» es algo que siempre he manejado como idea atractiva, y me interesé por UPyD hace ya unos meses (incluso valorando, pero muy superficialmente, una posible afiliación). No cabe duda de que es un partido todavía por hacer, con muchos posicionamientos ideológicos por definir, en el que surgirán inevitablemente vicios propios de este tipo de organizaciones (luchas por el poder, ambiciones, tejemanejes, etc.)… pero hoy por hoy es, al menos, una alternativa distinta. A este PP ya lo conozco, y no me gusta. Y a este PSOE también, y tampoco me gusta.