En Marcianos.TV: reflexiones sobre la televisión en directo por internet

Marcianos

Anoche estuve viendo (y participando, de hecho) en la edición de este miércoles de Marcianos.tv. Se trata de una iniciativa de Eduardo Collado y Eduardo Pérez Orue y consiste básicamente en una emisión en directo de televisión a través de internet. Ámbos Eduardos conectan sus cámaras y emiten a la vez, comunicándose entre ellos. Además, hay un chat para que los que lo están viendo puedan interactuar con ellos y entre ellos. El software que permite la emisión les posibilita combinar imágenes de sus cámaras con capturas de pantalla, y así por ejemplo pueden mostrar lo que están viendo en internet, o un video de youtube… incluso también incorporar a terceras personas vía Skype, por ejemplo. En fin, si queréis ver de qué va, la emisión la están haciendo los miércoles a las 20:30 de Madrid.
El caso es que la idea es curiosa… pero le encuentro una utilidad limitada. Básicamente, le veo dos grandes desventajas a la emisión en directo. Una, la necesidad de que los espectadores estén ahí ese día y a esa hora. Esta necesidad de sincronía es, hoy por hoy, un impedimento para concitar grandes audiencias. Acostumbrados al «ritmo youtube» (veo lo que quiero y cuando quiero) eso de tener que estar a las 20:30 sin falta delante del ordenador no es muy intuitivo. Y la otra gran desventaja que le veo es, obviamente, la calidad. No es lo mismo una emisión grabada, editada, comprimida… que lo que se puede ver en streaming. Y me refiero tanto a la calidad técnica como a la calidad «editorial».
Por otro lado, tiene dos grandes potencialidades: la inmediatez de su emisión y la interactividad con los espectadores. ¿Cuál es la cuestión? Pues que este sistema entiendo que tiene sentido cuando el uso de estas potencialidades supera a sus inconvenientes. Es decir, emitir contenidos que o se emiten ahora o pierden sentido, o emitir contenidos con un alto nivel de interlocución entre los emisores y la audiencia.
En todo caso, ¡bien por ellos por explorar estas nuevas posibilidades que da la técnica!

links for 2007-08-21

¿Demasiado ordenador? Creo que sí

Hace unas semanas encontraba y pegaba una viñeta con la que me sentí muy identificado: por la mañana ordenador, por la tarde ordenador, por la noche ordenador… En estos días de desconexión, una de las cosas sobre las que he estado dando vueltas ha sido sobre este hecho.
Tengo la sensación de que, en algún momento, he equivocado el camino. El ordenador (e internet) es una herramienta fantástica. Pero es eso, una herramienta. Y como buena herramienta, debe servir a algún fin, no tiene sentido por sí mismo. Así, el proceso lógico debería ser «tengo que hacer tal cosa ergo utilizo el ordenador».
Sin embargo, haciendo un análisis crítico de mi forma de actuar, creo que he invertido el proceso. «Me siento en el ordenador y ahora a ver qué hago». De esta forma, me he creado una especie de «autoobligación» de estar sentado en el ordenador x horas. Sí, es verdad, muchas de las cosas que tengo que hacer lo requieren, y seguro que necesito pasar algunas de esas horas aquí. Pero hay muchas otras cosas lejos de él que se quedan sin hacer por esta perversión de la relación causa-consecuencia. Y, por otro lado, al estar tantas horas con él hay momentos en que pienso «bueno, ¿y para qué estoy leyendo este blog? ¿para qué estoy navegando en esta página? ¿necesito chequear el correo cada 10 minutos? ¿no estoy perdiendo el tiempo, sin más?».
Así que uno de mis propósitos de «curso nuevo» va a ser intentar racionalizar el uso del ordenador. Y para ello, lo primero es clarificar los fines. ¿Qué cosas quiero conseguir? Y a partir de ahí, ya veremos cuánto ordenador necesito usar. Probablemente, menos que antes.

Vuelta a casa

Ni oficina portátil, ni movilidad, ni trabacaciones ni otras mandangas. 10 días de desconexión total. ¡Qué bien! Sé que mi vida digital no se para, que continúa, aunque yo no haya estado delante de una pantalla. Pero a veces conviene poner distancia para poder dejar que los pensamientos sigan su cauce con menos interferencias e infoxicaciones de las habituales.
Así que aquí estamos de nuevo, dispuestos a enfrentar un nuevo curso que promete ser intenso.

Nessun Dorma y Pavarotti

Al igual que me pasa con el arte, tampoco puede decirse que sea un gran conocedor de la música. Tengo buen oido, tengo sentido del ritmo y, sin mayores conocimientos, hay cosas que me gustan más y cosas que me gustan menos.
Y luego hay cosas como esta, que me ponen la piel de gallina y me dan escalofríos de arriba abajo.

Pavarotti es grande (chiste fácil). Grandioso. Fascinante. Qué voz. Y, lo que más gracia me hace, qué fácil canta. Yo, que he cantado durante una época (sí, estaba en un coro, qué pasa) y cantar cuesta un huevo. Sin embargo, Pavarotti saca un chorrazo de voz sin casi inmutarse… Sin duda tiene una extraordinaria técnica y muchos años de ensayo y de profesión, pero además es que tiene un don en su voz. Es de esos fenómenos de la naturaleza que uno no puede si no admirar y envidiar.
Leo que le han ingresado. Es un hombre que ya tiene una edad. Antes o después se nos irá. De hecho, el gran cantante posiblemente ya ha muerto, y sólo queda vivo el hombre. Pero gracias a dios, tenemos los discos y los videos.

¿Fetichismo de qué?

Fetichismo de mierda

En fin, no seré yo quien se escandalice a estas alturas de la vida… pero la verdad es que me ha sorprendido este titular de El País que hoy aparecía en su portada. Vale que uno luego lee la noticia y podría encajar la idea, pero está claro que la búsqueda de la atención del lector obliga a forzar cada día más los titulares para hacerlos más llamativos y generar el click, y… no sé, no sé, llamadme anticuado si quereis, pero me ha chocado.

El adios de Gomaespuma

Me lo avisaba Pepito en un comentario. También un amigo me mandó un SMS. Yo lo tenía en mente. Gomaespuma ponía fin a su etapa de las tardes en Onda Cero y abría un interrogante sobre su futuro en la radio después de 25 años.
Este es el video de los últimos minutos del último programa (espero que «de momento») de Gomaespuma. Los he tomado de su web (no es que faciliten mucho lo de compartir contenidos… espero que no les moleste que haya hecho esta captura!).

He de reconocer que se me ha escapado una lagrimita. Son muchos años teniéndoles como referencia. Hace siglos les escuchaba, en las madrugadas de Antena 3 cuando repetían su programa justo antes de la repetición de Supergarcía. Luego tuve una época gloriosa de despertarme con ellos en la Universidad cuando estaban en M80 por las mañanas, aunque también les repetían por la noche. En esta última etapa de Onda Cero, por cosas del trabajo, me resultó más difícil seguirles aunque siempre que me pillaban en el coche les sintonizaba. Queda pendiente mi idea de haberles ido a ver en directo en el estudio o en los programas que hacían por distintos sitios.
Cuando más me han enganchado no ha sido cuando han hecho humor puro (que también) sino cuando han aplicado su filtro a los comentarios de la actualidad. Porque ese filtro no estaba solamente hecho de humor, sino también de valores e ideales, de coherencia, de independencia. 25 años son muchos como para fingir, y a mí lo que me han transmitido a lo largo de estos años no es solo que sean buenos humoristas, sino que también son buena gente.
No creo que ni puedan ni que quieran retirarse. Seguirán con sus proyectos individuales y conjuntos (incluida la tienda de encurtidos y frutos secos… y de chuches!). De momento, estarán en Televisión Española. Espero que por mucho tiempo. Porque Gomaespuma es toda una marca, una institución, una forma de ver el mundo.
Gracias por estos 25 años.

Sindicato de bloggers

Se lo veo a Eduardo en el twitter, y voy al origen de todo en el blog de Enrique. Y la idea que se comenta me asombra. Está tan lejos de mi concepción del mundo profesional…
Partamos de una base: no me gustan los sindicatos. Siempre los he visto (y los he visto bastante de cerca en algunos proyectos en los que he trabajado) como pequeñas mafias que juegan al chantaje y al conchabeo con la empresa, que buscan su propio interés disfrazándolo del bien común, que de lo único que se preocupan es de sus cuotas de poder y de los beneficios que pueden obtener de ellas.
Seguro que tuvieron un papel relevante en una época de la historia. Quizás en algunos sectores todavía sigan siendo necesarios. ¿Pero en el mundo de internet? No se me ocurre nada más anacrónico…
Yo siempre he visto el mundo de las relaciones laborales como algo mucho más equilibrado. Reniego de la imagen del empresario explotador y el obrero oprimido. Yo soy un profesional que aporta cosas de valor a su empresa, y usted es un empresario interesado en contratarme. Veamos en qué condiciones podemos colaborar. Si estamos de acuerdo, habrá colaboración. Si no, cada uno por su lado: yo no voy a trabajar para usted si no recibo lo que considero que es justo. No soy un pobrecito que viene a mendigar un puesto de trabajo y que no tiene otro sitio donde ir.
Creo en las leyes del mercado. Creo que dentro de unas leyes razonablemente protectoras como las que tenemos, debemos dejar actuar a la oferta y la demanda. Si yo consigo mejores condiciones laborales, que sea porque lo que yo ofrezco es un bien escaso que los empresarios quieren. Y si lo que yo ofrezco no tiene valor porque hay mucha más gente que lo ofrece, ningún sindicato debería alterar artificialmente esa situación.