VCDTV006 – Lotfi El-Ghandouri y el despido interior

Éste es un video que grabé hace unas cuantas semanas y que he tardado un poco más de lo deseable en procesar. Es una entrevista con Lotfi El-ghandouri, autor del libro «El Despido Interior» (podéis ver un dossier de la editorial -pdf-, o una entrevista radiofónica). Ya os he hablado del libro anteriormente, la idea con este video es que Lotfi nos cuente en sus propias palabras el concepto del despido interior.

¿Hacia dónde vas?

Alicia y el Conejo Blanco
He recuperado de un cd esta slide que usábamos hace tiempo para algunas presentaciones. Son Alicia y el Conejo Blanco. Alicia le pide ayuda al Conejo, «¿Me puede indicar el camino?». «¿A dónde quiere ir?», le pregunta el Conejo. «No estoy segura», responde Alicia. «Pues entonces, ¿qué más le da qué camino tomar?»
La usábamos para hablar de estrategia a las empresas, claro. Decide primero dónde quieres ir, y luego pon en marcha los planes para llegar hasta allí. Pero por supuesto también es aplicable a la estrategia personal. En los últimos tiempos me ha venido esta slide a la mente (o también aquéllo de «cualquier viento es bueno para el que no sabe a dónde va»), por eso la he buscado.
Hace unas semanas hablaba sobre la «maraña» de información a la que estamos sometidos, y decía que era importante (y difícil) «definir un “para qué” que me ayude a separar lo relevante de lo irrelevante, lo que puede ayudarme a alcanzar mis objetivos y lo que simplemente me distrae.»
Creo que me siento un poco como Alicia. No solo respecto a la información, también respecto a las tareas, a las personas, a la dedicación de tiempo… creo que yo, como Alicia, tampoco «estoy seguro» de a dónde quiero ir. Antes al menos tenía una inercia (la derivada del trabajo, que era derivada de la carrera que había estudiado… ), una corriente que te iba llevando. Cuando decidí romper con esa inercia, lo que hice fué ponerme al timón de la nave. En vez de llevarme otros, iba a ser yo quien eligiese el rumbo.
Lo cual, como planteamiento, está muy bien. Pero una vez con el timón en las manos… ¿hacia dónde quieres ir?
PD.- Me doy cuenta de que soy un tanto repetitivo en mis obsesiones… supongo que la búsqueda es un proceso iterativo, en el que en cada iteración te acercas un poco más a lo que buscas… y te vuelven a entrar dudas respecto a los siguientes pasos.

Jil van Eyle, el teaming y el mensaje profundo

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Muy interesante este video sobre Jil van Eyle elaborado por Joan Planas (¡qué envidia me da ver sus videos, pardiez!! Seguiré sus recomendaciones para alfabetizarme visualmente 🙂 ). Jil van Eyle tiene una experiencia personal que, a sus 39 años, le permite ver la vida con cierta perspectiva. Da que pensar, tiene pinta de ser un tipo interesante. Ahora su proyecto es Teaming, empresas, ¡tomen nota!
Y una frase que destaco de todo el video:

Yo creo que sobre todo es muy importante quitar los miedos; no tener miedo a pelear cosas, a perder dinero, no tener miedo a que te echen, no tener miedo a no tener estabilidad… yo creo que esto es muy básico. Y realmente hacer un trabajo y buscar una cosa que tú sabes que estás 100% feliz, aunque te da un sueldo mínimo o aunque incluso en principio no te da nada, pero yo estoy convencido de que esta felicidad te da una energía que también transmites a otra gente que al final te da más cosas positivas.

En mi trabajo me sacan de quicio

Asombrado me quedo de lo que cuenta Alejandro… que su empresa (la Administración) ofrece un curso que se llama, ojo al dato, «Ya nadie me saca de quicio». Su reflexión es enormemente precisa respecto a la indudable realidad de que siempre hay gente a la que, por ostes o por mostes, no soportamos (y viceversa, nosotros podemos ser los «no soportados»), las dificultades que eso genera en el funcionamiento de una organización y cómo en una empresa «normal» donde hay más movimiento eso puede ser un problema puntual pero en la administración, donde la fluidez es escasa, puede convertirse en problemas enquistados durante decenios.

En resumen, que puede ser que te vayas a pasar el resto de tu vida viendo a esa persona que te saca de quicio. Y lo que en una organización ágil es problema de meses, en la Administración es cosa de hasta que te jubiles, tú o el contrario.

Ese siempre ha sido uno de los aspectos que me han dado verdadero pánico de convertirme en funcionario público o de trabajar en una de esas grandes empresas «funcionarizadas». A mí donde esté la agilidad y sobre todo la libertad para en un momento determinado cambiar de aires…

Nueva etapa profesional: siga buscando, ¡hay miles de premios!

El de hoy es un post relevante para mí, y posiblemente largo, así que lo dividiré en trocitos. Sólo leer para quienes estén interesados en mi devenir profesional, el resto puede pasar a otra cosa :).

En resumen
Durante estos días estamos en proceso de relevo en el área de servicios a empresas de Weblogs SL, ya que se incorpora una nueva persona (Esteban Viso, que ya lleva tiempo ligado a la empresa como editor y como coordinador de blog y que ahora se incorpora a tiempo completo) quien me va a suceder en la gestión de los proyectos que tenemos con nuestros clientes. Se trata de una decisión meditada y voluntaria, plenamenten consensuada con la empresa y motivada por la misma sensación que me hizo dejar mi anterior trabajo en consultoría: seguir buscando un proyecto profesional que se ajuste a mis capacidades y a mis deseos. No sé si lo encontraré, pero no quiero renunciar a buscarlo.

Antecedentes
Yo era un consultor anónimo que, en un momento determinado, se planteó abandonar su carrera en consultoría. El motivo principal fué la sensación de que estaba llegando a una etapa que no me iba a gustar, en la que las responsabilidades y exigencias iban a crecer, donde iba a tener que ser un «gerente» (gestionar proyectos, equipos, clientes) cosa que no me apetecía ser. Abrí una etapa de reflexión para tratar de identificar fortalezas y debilidades, identificar qué quería ser de mayor… y en eso llegó la oportunidad de unirme al equipo de Weblogs SL.
Yo llevaba ya varios meses colaborando como editor de El Blog Salmón y unos pocos menos como editor de ¡VayaTele!. En mi búsqueda de un nuevo destino, uno de los palos que tanteé fue precisamente el de WSL, quizás les podía interesar un perfil como el mío, y a mí era un mundillo que me atraía mucho, aunque en realidad lo hice pensando en colaboraciones puntuales. Pero por aquel momento se planteaba la idea de reforzar el área de servicios a empresas como apuesta estratégica, y después de darle unas cuantas vueltas, la cosa fraguó: me convertí en el responsable de servicios a empresas de Weblogs SL, que es lo que he venido haciendo en el último año y pico.

Los motivos
A pesar de aquello del «excusatio non petita, accusatio manifesta» quiero dejar claro que no ha habido ningún tipo de divergencia ni económica ni personal detrás de mi decisión. Tampoco una falta de confianza en el proyecto: creo que Weblogs SL tiene un planteamiento sólido que seguramente seguirá dando satisfacciones, me siento muy identificado con la empresa y espero que surjan nuevas oportunidades de seguir vinculado a ella. Al final, se trata pura y simplemente de un desajuste entre persona y puesto.
Ya cuando acepté desarrollar este trabajo tenía la mosca detrás de la oreja. Me había ido del sitio anterior porque no quería ser «gerente», pero esto sonaba bastante parecido… y el tiempo no ha hecho sino confirmarlo. No quería ser gerente de consultoría de recursos humanos, y me estaba convirtiendo en gerente de consultoría de blogs. Temáticas distintas, labores similares: gestionar proyectos, clientes y equipos. No me apetecía hacerlo antes, ni me llena hacerlo ahora; creo que no se ajusta a mi perfil, por lo que hay una parte del trabajo que me cuesta mucho hacer y con las que ni disfruto ni soy especialmente productivo. No era esto lo que buscaba cuando abandoné mi trabajo anterior y, al igual que hice en aquella ocasión, me parece más honesto para con la empresa (que a buen seguro puede tener un responsable de servicios a empresas mejor que yo) y para conmigo (que seguro que encuentro posiciones en las que sienta que encaje mejor) dejar de hacerlo para poder centrarme en seguir buscando mi «destino».

La película de los hechos
Obviamente esto no es una ventolera de un día. Ha sido una reflexión que me ha quitado el sueño durante bastante tiempo, a medida que me iba dando cuenta de que estaba avanzando por un camino que no me estaba llevando donde yo quería. La duda estribaba, cómo no, en plantearme si ese «donde yo quería» existirá de verdad, si no estaré pidiendo demasiado, si no sería más prudente quedarme donde estaba…
Sin embargo, al final decidí que merece la pena seguir buscando si uno está convencido de que todavía no ha encontrado lo que quiere. Quizás no lo encuentre nunca, pero si no lo busco es seguro que del cielo no va a caer, y probablemente luego me arrepienta de no haberlo intentado. Así que me senté a hablar con Julio y me sentí muy aliviado.
Desde entonces hasta ahora hemos mantenido la situación con normalidad y he seguido al frente del área a pleno rendimiento, mientras se seleccionaba a la persona que me va a sustituir. Ahora que ya se ha incorporado estamos en pleno traspaso de poderes. Desde hace unos días estoy trabajando con Esteban para ponerle al corriente de los proyectos y facilitar al máximo la transición. Con ese mismo objetivo vamos a seguir trabajando en conjunto todavía durante un periodo razonable (días, semanas… lo que sea necesario) antes de desvincularme y, en todo caso, yo voy a seguir desde la sombra dándole apoyo en su labor durante todo el tiempo que haga falta ya que nuestra principal prioridad es minimizar el impacto del cambio en la continuidad de los proyectos. No voy a «desaparecer» de la noche a la mañana si no que me iré diluyendo a medida que vaya dejando de ser necesario.

¿Y ahora qué?
El otro día me preguntaba alguien a quien le contaba esto que «a dónde era mi salto». Lo cierto es que… a ningún sitio. De momento voy a intensificar mi faceta de «blogger»; escribir es algo que se me da bien y con lo que me encuentro agusto, y seguiré haciéndolo en los blogs de WSL donde ya escribo y posiblemente en alguno más. Además, la relación con la empresa sigue siendo estupenda, han entendido mis motivaciones y las puertas están totalmente abiertas para seguir colaborando con WSL en proyectos y cosas más puntuales que veamos que resultan interesantes para ellos y para mí. Pero además quiero explorar distintas posibilidades, sin prisa. Tengo algunos proyectos propios a los que quiero dedicarles más atención. Algunos más concretos, otros más a medio plazo, otros todavía pendientes de imaginar. Quiero dedicar tiempo a hablar con gente interesante, explorar posibilidades de colaboración. Nada concreto todavía, pero sí la sensación de que hay muchas oportunidades potenciales. Quiero tener tiempo y tranquilidad para ir construyendo mi futuro. Creo firmemente que es una inversión que espero me permita encontrar mi Grial particular.

Agradecimientos
Este año y pico en el que he estado más integrado en la gestión de WSL ha sido bastante intenso. Hemos puesto en marcha Cienladrillos, eBayers, los blogs de Vive la Ciudad (cinco), el blog de FOX, el blog de Expomanagement, el blog de Vodafone para el 3gsm… y hay al menos otros tres proyectos en el horno (algunos muy inmediatos y otros en proceso) y algunas propuestas con buena pinta. Un buen puñado de blogs, un buen puñado de euros facturados… y sobre todo la satisfacción de haber contribuído a poner en marcha una línea de negocio de blogs y empresas desde la nada de forma coherente, sensata y además rentable. Además, participando en el equipo de gestión he podido ver desde dentro cómo esta empresa sigue creciendo cada día un poco (o un mucho) más.
Mi agradecimiento inicial es para Julio por haberme dado la oportunidad de integrarme en el equipo, por darme «bolilla» durante todo este tiempo y por haber sido comprensivo y razonable con mis planteamientos de salida. También a todo el área técnica, primero con Iñaki y luego con Klaas (y Alfonso, Lucas, Victor, Inma…) que son los que me han dado soporte y han permitido que los proyectos hayan salido adelante por el lado técnico. Y por supuesto a todos los editores que han pasado «por mis manos» en estos meses, ellos son realmente los que han construido los blogs y los han hecho lo que son. También agradecer a Olga y a Antonio Ortiz por sus «cables» desde sus respectivas áreas, a Antonio Toca por ayudarme con la parte administrativa, a Blogestudio porque me ayudaron mucho con los diseños mientras colaboramos más estrechamente…
En definitiva, unos meses muy intensos. He cambiado mi forma de trabajar, he podido incluso deslocalizarme, hacer uso de mi tiempo de una forma mucho más flexible (lo cual, con un niño de año y medio, me ha dado la vida y es algo a lo que nunca estaré suficientemente agradecido). Por supuesto que no todo ha sido un camino de rosas, que ha habido momentos menos buenos y algunos sinsabores, pero en conjunto creo que ha sido una etapa muy satisfactoria para mí y espero haber contribuido aunque sea un poquito a hacer crecer Weblogs SL, proyecto que considero en parte mío y como tal lo seguiré viendo. Pero ahora toca buscar otro rumbo.

Conclusión
Como conclusión, sólo puedo decir que (parafraseando a U2) todavía no he encontrado aquello que busco, y que voy a seguir buscando. Sé que puede sonar a planteamiento extraño, utópico y hasta irresponsable, pero cada día tengo más claro que cada uno tiene que aprovechar los talentos que tiene, hacer lo posible por perseguir la felicidad y no conformarse con situaciones que, siendo «suficientes», no le llenen del todo. Y si no lo hago con 31 años, ¿cuándo lo voy a hacer? En definitiva, cada día me alejo más de un empleo estable y de una «carrera profesional» estándar. Pero no tengo la sensación de «estar dando bandazos» sino al contrario, la sensación de que cada día estoy más cerca de encontrar lo que busco. Estoy contento e ilusionado, tengo el apoyo de mi familia y unas ciertas reservas en el banco que me permiten tener tranquilidad en lo que a las «perras» se refiere y así poder dar el tiempo suficiente para que las cosas vayan fraguándose. ¿Vértigo? Un poquito, claro. Como el niño que se suelta de la mano para andar solo. Al final la sociedad nos dice que «lo bueno» es el empleo para toda la vida, que más vale malo conocido que bueno por conocer… pero también dice el refranero que el que quiera peces que se moje el culo, y yo he decidido que quiero peces. «Peces» que no son en forma de riqueza, estatus, apariencia…, sino de satisfacción personal, de plenitud profesional, de ilusión y de bienestar. Y al fin y al cabo, éste es un vértigo mucho más tolerable que el de pensar que se te va la vida con la sensación de que no lo has dado todo para encontrar tu destino.

Hacer algo que te guste

Aplicable a muchos aspectos de la vida, no sólo a las inversiones y la independencia financiera.

No importa la rentabilidad teórica de una inversión, si no te gusta, lo harás con desgana y lo harás mal. Tienes que encontrar algo que te guste hacer. Si no disfrutas del camino a la independencia financiera, es muy complicado que lo recorras.

Jaizki «Richdad» Arteagabeitia

La concreción de la incertidumbre

Acabo de recibir una noticia. La concreción en una fecha de algo esperado. Y a pesar de ser algo deseado, su plasmación sobre el calendario le da cuerpo, hace que pase del nebuloso mundo de las ideas al tangible mundo de la realidad. Ante todo, optimismo. Pero ya lo dice el refrán, «a dios rogando y con el mazo dando». Habrá que ir sacando el mazo.

No tienes por qué hacerlo

Leo en el blog de Andrés un interesante post sobre las necesidades que tenemos (o que nos creamos) y cómo al mundo de la empresa le cuesta cada día más satisfacerlas. Al final, después de todo el rollo, Andrés acaba con 10 preguntas que voy a trasladar aquí y a responder… la verdad es que leyéndolas y contestándolas, algo dentro de mí se remueve diciéndome que estoy en el buen camino.

  • ¿De verdad necesitas meterte en una hipoteca a los 25? En mi caso no fueron 25, sino 26. La hipoteca, una carga para 30 años, una barrera para moverte, para tomar decisiones, un factor que favorece quedarse donde uno está. Afortunadamente, cuatro años y pico después, estoy a punto de liberarme de la hipoteca.
  • ¿De verdad necesitas vivir en Madrid, Barcelona, Caracas o Buenos Aires? Noooooo!!! Desde hace un par de meses vivo en Aranda de Duero, pueblo de unos 40.000 habitantes a unos 160 kilómetros de Madrid. Y se vive muy bien.
  • ¿De verdad crees que no puedes hacer algo más valioso en tu vida que aguantar a un imbecil maleducado que te pone a parir por teléfono porque el auténtico responsable de la cagada está cinco plantas por encima en un despacho con moqueta? Odio dar la cara por los demás y cargar con responsabilidades que no son las mías… mi situación actual no es perfecta, pero he mejorado bastante.
  • ¿De verdad necesitas comprar un iPod a un hijo al que apenas ves? ¿No preferiría un iPapá? Tengo la absoluta confianza de que es así. Espero que dentro de muchos años mi hijo (y los que vengan) me recuerden por el tiempo que pasamos juntos (ahora le veo levantarse, desayunar, comer, paseamos todas las tardes, le baño todos los días…) y no por la cantidad de chismes que tienen en el trastero
  • ¿Necesitas esas vacaciones en las Maldivas o lo que te realmente te gustaría es irte al pueblo con una pila de libros y DVDs? Llevamos «gorroneando» vacaciones a los padres años. Yo no necesito más que un techo, mi mujer y mi hijo. A quien le guste viajar bien, pero para disfrutar del tiempo libre no hace falta gastar miles de euros.
  • ¿Tienes que salir todas las santas noches desde el jueves al domingo para presumir de «pibita» y de SEAT León tuneado? Si lo que de verdad importa está en casa… ¿dónde vas a estar mejor que allí?
  • ¿De verdad quieres un puesto de más responsabilidad? No. No quería ser gerente de consultoría. No creo que me hubiese compensado ni la dedicación ni los malos ratos. Quien lo quiera, para él. A mí me tocaba por inercia, y quise cambiar el rumbo
  • ¿Cuanto crees que falta para que te sustituyan por una máquina, un sistema experto o una subcontrata en Varsovia, Nueva Delhi o Medellín? ¿Crees que se acordarán de esos «esfuerzos adicionales» que te pedían con cara compungida? Cuestión de tiempo… la única solución es tomar uno las riendas y provocar el cambio antes de que éste te sobrevenga
  • ¿Para quién trabajas? ¿Para tí? ¿Para mantener una imagen? ¿Para que tus padres/suegros crean que por ir con corbata a ese gran edificio de cristal fantaseén pensando que eres el puto CEO? Cada día un poquito más para mí. La imagen nunca me importó, y aun así fui uno de esos de corbata que entraban al Windsor o a Torre Picasso, que iban en avión con un portátil… Muchos símbolos externos que no significaron nada, al final eres un «pringao» con cierta apariencia, pero «pringao» al fin y al cabo
  • Anexo. Podrá parecerte una tontería, a mi desde luego no, ¿Harías tu algo como lo de Rodrigo Gaudenzi? Este chico si que sabe… A dios rogando y con el mazo dando…

Fortalezas

Siguiendo la ruta del autodescubrimiento personal, y teniendo en cuenta lo que decía Drucker de que «cuesta bastante más energía pasar de la incompetencia a la mediocridad que de la primera categoría a la excelencia», hoy me gustaría reflexionar sobre mis fortalezas, esas que se supone deben constituir la base sobre las que construir mi futuro profesional.
Antes de que mis críticos se lancen, quede claro que también hablaré otro día de mis debilidades (o, dicho más soft como suele gustar, «áreas de mejora»).
Todo esto surge de la reflexión personal, de ver a lo largo del tiempo qué hago bien y qué no, de compararme con otras personas de alrededor. Pero no dejan de ser mis visiones sobre mí mismo, seguro que los que me conocen pueden matizar más cosas (e incluso contradecirme) .
Vamos a ello (sin orden demasiado específico):
Me relaciono bien con la tecnología: sin ser un técnico, me siento cómodo con la tecnología a nivel de usuario y también a nivel conceptual. Integro, por lo tanto, dos visiones que creo importantes ahora mismo; la tecnología y el negocio. Habrá quien no lo considere muy especial, pero si miro alrededor creo que sí es un valor diferencial.
Conciencia de que la empleabilidad prima sobre un empleo fijo: conozco mucha gente que sigue anclada al modelo de «empleado para toda la vida». Creo que, en los tiempos que corren, es una ventaja al menos saber que eso ya no existe.
Inteligencia: quizás suene poco modesto, pero qué le vamos a hacer. Académicamente siempre fui bueno, y no he perdido esas habilidades en el mundo laboral. Tengo una buena capacidad de análisis y sobre todo de síntesis; consigo extractar «lo importante» de un tema, «visualizar soluciones» o estructurar un argumento de una forma que me resulta natural, sin esfuerzo. Simplemente, «lo veo».
Curriculum: tengo un curriculum bastante aparente; buena universidad, buenos resultados académicos, buenas empresas, continuidad en los empleos… un CV solvente.
Conciencia de la importancia del networking: hay gente (no hay más que ver el poco éxito que tienen algunas invitaciones genéricas a sistemas de redes sociales) que no cree que esas cosas sirvan para nada. A mí me parece que tener, cuidar y desarrollar tu red de contactos es la mejor garantía de que «pasen cosas».
Generalista: tengo múltiples intereses, no me considero en absoluto un especialista. Eso me permite relacionar mundos distintos, tener una visión amplia de las cosas y defenderme más que bien en distintos entornos.
Autoconfianza: confío mucho en mí mismo, sobre todo a nivel de ideas. Si yo estoy convencido de algo, defiendo mi postura pese a quien pese y, además, suelo tener razón (¿no he dicho ya lo de la autoconfianza?).
Estabilidad: no me suelo mover en los extremos en ningún ámbito de la vida. Si todo el mundo está eufórico, yo seré el contrapunto de tranquilidad. Si todo el mundo está pesimista, yo seré el contrapunto de optimismo. Siempre haciendo contrapeso para que las cosas se mantengan centradas. No es esperable de mí arranques de furia, o de histeria, o de euforia, ni bandazos de ningún tipo. Siempre centrado.
Eficiencia: creo que en mí se cumple la norma de Pareto; con el 20% del esfuerzo consigo el 80% del resultado, lo cual me hace bastante eficiente para conseguir resultados más que aceptables.
Coherencia: vinculado a la autoconfianza y a la estabilidad; suelo tener mis criterios y actuar según los mismos, y además tiendo a mantenerlos a lo largo del tiempo (o, en su caso, a que evolucionen poco a poco o de forma justificada). No soy de «hoy A, mañana B», y es difícil (que no imposible) pillarme en un renuncio.
Solvencia: o fiabilidad. Si alguien confía en mí para algo, (y yo le digo que sí) sabe con el 99% de seguridad que no le dejaré en mal lugar.
Compromiso: si me comprometo con algo, estoy al 100%. Nunca he sido de mirar el reloj «que ya me tengo que ir» cuando hay cosas por hacer.
Versatilidad: me muevo con comodidad en distintos ambientes, a distintos niveles, con distintos roles. Valgo, en muchos terrenos, «lo mismo para un roto que para un descosido».
Aprendizaje rápido: ante situaciones y planteamientos novedosos, mi curva de aprendizaje es corta, al menos para llegar al punto en el que soy capaz de dar unos resultados aceptables (otra vez Pareto).
Comunicación: creo que utilizo bien el lenguaje, tanto escrito como hablado. No tengo un estilo de escritor, ni mucho menos, pero sí tengo un lenguaje funcional que me permite transmitir lo que quiero decir, además de que mi capacidad sintética me permite estructurar bien los mensajes.
Empatía conceptual: sé ponerme en el lugar del otro. Quizás no tanto a nivel sentimientos, pero sí a nivel de argumentos; entiendo lo que otros quieren decir, y además puedo entender los motivos por los que lo dicen.
Trato fácil: creo que tengo un trato fácil, me gusta la conversación… creo que soy alguien con quien es cómodo relacionarse, y con quien es difícil «llevarse mal» (lo cual no quiere decir que no le pueda caer mal a la gente, claro).
Bueno, la modestia no la he puesto, ¿no? 😉 Insisto, otro post para las debilidades.