Por cosas como éstas (que veo en el blog de Rubén Calvo) nunca jamás (bueno, creo que una vez o dos) bajé a estudiar a una biblioteca. Y eso que en el video no salen los que cuchichean, las que cuchichean, los que se levantan para ir al baño, los que se levantan a echar un cigarro, los que entran riéndose, los que piden un libro, los que… Y menos mal que en la época no había móviles generalizados, ni portátiles para ver chorradillas.
Yo, en mi cuarto, con mi mesa y a mi bola. No puedo quejarme de los resultados.
links for 2007-08-30
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Cuando las empresas juegan a despistar a los clientes a ver si entre medias pueden mejorar sus beneficios
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Este hombre vive por encima del bien y del mal… pero a veces tiene más razón que un santo
Beers&Blogs

Esta tarde hay Beers&Blogs. Normalmente procuro ir si tengo algo que coincida por Madrid. Hoy voy a ir sin que haya nada que coincida. Es un paseito, pero merece la pena charlar en vivo con gente «del mundillo». Y total, una vez al año… así que allí nos vemos.
La muerte mediática
Estos días estoy un poco alucinando con todo lo que se ha montado con la triste (¿no lo son todas?) muerte del jugador del Sevilla Antonio Puerta. La gente echada a la calle, los medios haciendo unas coberturas intensivas, elegías por doquier, el protagonismo en tertulias, blogs y similares…
La muerte de este chico es una lástima, por supuesto. Y hay elementos que hacen que el drama sea más «vendible» en los medios: el desmayo en directo ante las cámaras, lo joven que era, que era un canterano, la relevancia social del fútbol, el huérfano nonato que deja… todo ello detalles que contribuyen a vestir un hecho triste pero que, en mi opinión, no debería haberse convertido en un espectáculo mediático. Al fin y al cabo, es una persona que se murió y no creo que esta muerte sea más importante ni más relevante que decenas y centenares de muertes que se producen a diario y que merecerían tanta o más atención: hay gente más joven que muere víctima de enfermedades igualmente injustas o, lo que es peor, mal tratadas. Gente que muere en accidentes, o víctimas de violencia doméstica, o ateridos de frío en las calles en las que malviven, o ahogados en el alcohol y las drogas, o solos sin la compañía de ningún ser querido. Por no hablar de los que mueren en guerras injustas (¿hay alguna que sea justa?), o muertos de hambre en países olvidados, o víctimas de enfermedades desterradas en el primer mundo.
Por esos nadie pierde el tiempo, por esos nadie sale a la calle, esos no ocupan la portada de ningún informativo.
Soy consciente de que sueno demagógico, además de inoportuno. Que nadie me malinterprete: a mí también se me encoje el corazón cuando pienso en lo sucedido. Pero a veces creo que perdemos las referencias, y que invertimos las prioridades. Y que unos muertos importan más que otros.
Live and let live
Hay una tipología de gente que (al menos a mí) me resulta bastante molesta. Se trata de ese tipo de personas que no pierden oportunidad para tirar con bala (justificada o injustificadamente) contra otros. Digo lo de justificada o injustificadamente porque hay veces en las que estos tipos tienen razón, pero se regodean en el hecho y eligen cuidadosamente sus palabras para resultar desagradables con los destinatarios de sus razonamientos. Y otras en las que simplemente no tienen razón, pero aupados en la ignorancia y/o prepotencia sacan la lengua a paseo. Son los que inician escaramuzas sin venir a cuento, los que en una discusión se dedican a echar más leña al fuego en vez de a buscar entendimiento, los que rápidamente obvian los argumentos para pasar al ataque personal, los que meten cizaña en conversaciones ajenas, los que guardan rencores para las siguientes ocasiones, los del «o conmigo o contra mí», los que cuando pierden montan la bronca y cuando ganan se regodean del que ha perdido…
Supongo que es una forma de ser. Quizás un psicoanalista lo explicaría en términos de una sobrecompensación de una baja autoestima: se tiene a uno mismo en tan baja consideración que la única forma de afirmarse es atacando a otros y buscando el constante enfrentamiento. La clásica historia del maltratador que lo hace porque a él le maltrataron y tiene muchas carencias.
Aunque se dice que hay otros que lo hacen aposta. El otro día leí no sé dónde que alguien lo llamaba a esto «marketing de controversia»: meterse con alguien y generar bronca con el mero fin de tener visibilidad y/o reafirmarse ante los fieles. Una táctica eficaz, si se considera que el fin único del marketing es darse a conocer. Pero si no recuerdo mal, una de las virtudes de una marca era la de transmitir una serie de valores. Y no estoy muy seguro de que, bajo este prisma, el marketing de controversia sea muy útil. Porque sí, puede que logres una cierta notoriedad. Pero a esa notoriedad irán asociados valores de agresividad, de conflictividad, de «ser un bocazas», de… que no creo que sean los más agradables del mundo. Desde luego, yo no querría tener un amigo, ni un socio, ni un empleado, ni un nada… así. Aunque igual hay quien sí los quiere, que de todo hay en la viña del señor, y para triunfar entre ese público objetivo sí que viene bien ir de macarra.
El caso es que, definitivamente, ese no es mi perfil. No es ya por la aversión al conflicto, que también, sino que casi desde un punto de vista moral considero que ésa no es una forma sana de pasar por la vida. No pretendo ser amiguito de todo el mundo, ni caer bien a todo el mundo, ni que todo el mundo me caiga bien. A lo que sí aspiro es a ir a lo mío, molestando lo mínimo posible a los demás y, si se tercia, echando una mano al que pase por al lado. Quizás eso me lleve en algunas ocasiones al terreno de lo políticamente correcto; pues muy bien. Pero mientras ser incorrecto no me reporte nada… ¿para qué serlo?
¿Para cuántos blogs hay dinero?

El otro día, en la charla en Marcianos.tv, Hombrelobo me hizo un apunte que me descolocó un poco. Venía a ser algo así como que si le estamos dedicando tiempo a nuestros blogs es en la confianza de que en un futuro puedan convertirse en una fuente de ingresos… cosa de la que yo discrepo. Más que nada, porque creo que sólo en una ínfima parte de los casos, los blogs personales pueden convertirse en una fuente de ingresos que merezca la pena por sí misma.
Partamos de la base de que los blogs son medios esencialmente fragmentados. Nanomedios, que dicen algunos. Audiencias de inicio limitadas, donde además hay 0 barreras de entrada que impidan a otro hacer y mejorar lo mismo que tú ya haces, y por lo tanto empezar a quitarte esa audiencia.
Para monetizar una web vía publicidad hace falta volumen (mucha gente «poco cualificada» que viene al sitio… tendrás poco CPM pero aplicado a mucho volumen dará un buen nivel de ingresos) o influencia (poca gente «muy cualificada» que viene al sitio… se pagará un CPM elevado que, aunque se aplique sobre una base escasa, generará buen nivel de ingresos). Mi punto es que creo que la concentración del volumen o de la influencia es altamente improbable. Quizás la consigan un puñado de personas/blogs, pero para el resto será una quimera.
En las jornadas de Granada en las que estuve en mayo, Wicho de Microsiervos (probablemente el blog más relevante en castellano) explicaba cómo estaban resultando sus experimentos con publicidad. Hasta el momento, habían llegado a un nivel donde, en el mejor de los casos, uno de los tres miembros del equipo podría plantearse tener el blog como fuente principal de ingresos. Es decir, la página más relevante, con centenares de miles de páginas vistas al mes, mantenida por tres personas, está en ese nivel.
Sí, una adecuada gestión publicitaria puede mejorar esos ratios. O una mejor optimización SEO. Y si la inversión publicitaria en internet crece en el futuro, habrá más para repartir. Aunque también crecerán (y más que proporcionalmente, imagino) los blogs que se pongan en marcha. Así que, en todo caso, estoy convencido de que ganar dinero, lo que se dice ganar dinero (y me refiero simplemente a que sea una actividad rentable, no a forrarse), está reservado al 0,5% de los blogs. Para el 99,5% restante… mejor centrarse en todas esas otras cosas que nos puede dar, porque dinero poco o nada.
PD.- Mención al margen merecen las estructuras de redes de blogs… ahí los blogs no son personales, sino colectivos, y se benefician de evidentes economías de escala y de efectos red que permiten (a algunos más y a otros menos) generar ingresos y que, derivado del reparto de esos ingresos, haya quien pueda permitirse ganar unos ingresos majos o incluso vivir de ello. Pero eso es otra cosa, creo yo, que los blogs individuales a los que nos referimos.
En Marcianos.TV: reflexiones sobre la televisión en directo por internet
Anoche estuve viendo (y participando, de hecho) en la edición de este miércoles de Marcianos.tv. Se trata de una iniciativa de Eduardo Collado y Eduardo Pérez Orue y consiste básicamente en una emisión en directo de televisión a través de internet. Ãmbos Eduardos conectan sus cámaras y emiten a la vez, comunicándose entre ellos. Además, hay un chat para que los que lo están viendo puedan interactuar con ellos y entre ellos. El software que permite la emisión les posibilita combinar imágenes de sus cámaras con capturas de pantalla, y así por ejemplo pueden mostrar lo que están viendo en internet, o un video de youtube… incluso también incorporar a terceras personas vía Skype, por ejemplo. En fin, si queréis ver de qué va, la emisión la están haciendo los miércoles a las 20:30 de Madrid.
El caso es que la idea es curiosa… pero le encuentro una utilidad limitada. Básicamente, le veo dos grandes desventajas a la emisión en directo. Una, la necesidad de que los espectadores estén ahí ese día y a esa hora. Esta necesidad de sincronía es, hoy por hoy, un impedimento para concitar grandes audiencias. Acostumbrados al «ritmo youtube» (veo lo que quiero y cuando quiero) eso de tener que estar a las 20:30 sin falta delante del ordenador no es muy intuitivo. Y la otra gran desventaja que le veo es, obviamente, la calidad. No es lo mismo una emisión grabada, editada, comprimida… que lo que se puede ver en streaming. Y me refiero tanto a la calidad técnica como a la calidad «editorial».
Por otro lado, tiene dos grandes potencialidades: la inmediatez de su emisión y la interactividad con los espectadores. ¿Cuál es la cuestión? Pues que este sistema entiendo que tiene sentido cuando el uso de estas potencialidades supera a sus inconvenientes. Es decir, emitir contenidos que o se emiten ahora o pierden sentido, o emitir contenidos con un alto nivel de interlocución entre los emisores y la audiencia.
En todo caso, ¡bien por ellos por explorar estas nuevas posibilidades que da la técnica!
links for 2007-08-21
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Vivir el presente es el primer paso para que descuidemos el futuro… y por lo tanto, el «presente» de entonces sea peor
¿Demasiado ordenador? Creo que sí
Hace unas semanas encontraba y pegaba una viñeta con la que me sentí muy identificado: por la mañana ordenador, por la tarde ordenador, por la noche ordenador… En estos días de desconexión, una de las cosas sobre las que he estado dando vueltas ha sido sobre este hecho.
Tengo la sensación de que, en algún momento, he equivocado el camino. El ordenador (e internet) es una herramienta fantástica. Pero es eso, una herramienta. Y como buena herramienta, debe servir a algún fin, no tiene sentido por sí mismo. Así, el proceso lógico debería ser «tengo que hacer tal cosa ergo utilizo el ordenador».
Sin embargo, haciendo un análisis crítico de mi forma de actuar, creo que he invertido el proceso. «Me siento en el ordenador y ahora a ver qué hago». De esta forma, me he creado una especie de «autoobligación» de estar sentado en el ordenador x horas. Sí, es verdad, muchas de las cosas que tengo que hacer lo requieren, y seguro que necesito pasar algunas de esas horas aquí. Pero hay muchas otras cosas lejos de él que se quedan sin hacer por esta perversión de la relación causa-consecuencia. Y, por otro lado, al estar tantas horas con él hay momentos en que pienso «bueno, ¿y para qué estoy leyendo este blog? ¿para qué estoy navegando en esta página? ¿necesito chequear el correo cada 10 minutos? ¿no estoy perdiendo el tiempo, sin más?».
Así que uno de mis propósitos de «curso nuevo» va a ser intentar racionalizar el uso del ordenador. Y para ello, lo primero es clarificar los fines. ¿Qué cosas quiero conseguir? Y a partir de ahí, ya veremos cuánto ordenador necesito usar. Probablemente, menos que antes.
