Visibilidad

Allá por el mes de octubre, puse en marcha mi «perfil en internet». Hasta el momento dicho perfil estaba alojado en un blog de blogspot, pero decidí que valía la pena ponerle un dominio propio, darle una vuelta al concepto, y hacerme un escaparate en internet más allá de este blog.
En realidad tampoco hice mucho más: lo enlacé desde este mismo blog (en el menú de opciones de la parte superior, donde «Sobre el autor») y puse la dirección en mis distintos perfiles que están por ahí danzando (ni siquiera estoy seguro de haberlo hecho en todos). Hace unas semanas, decidí hacer un pequeño banner que incluí en el blog, aquí a la derecha, con mi foto y mi nombre para enlazar hacia allí. Al mismo tiempo, creé una versión en inglés de la página, para darle también un carácter global.
El caso es que éste es el resultado en término de visitas. Dejando al margen el pico inicial (derivado de la curiosidad de la gente cuando lo anuncié aquí) y de un par de picos intermedios (que son el resultado de mis pruebas cuando he cambiado algo: también me cuentan como visitas), lo cierto es que andan entorno a los 2.000 usuarios los que han entrado a ver mi perfil.

Gráfico visitas

2.000 usuarios. Obviamente, en términos de «tráfico web» no son cifras nada relevantes. Al fin y al cabo es una página estática, sin mucho contenido. Pero imaginemoslo en término de individuos. Imaginemos una sala con 2.000 personas. Imaginemos que hemos repartido 2.000 tarjetas de visita. ¿Cuál hubiera sido el esfuerzo de llegar a ese número de personas en «la vida real»? Quitemos un % que haya venido por casualidad, por una búsqueda poco eficaz. Aun así… ¿no merece la pena?
Por cierto, que el repunte que se aprecia de las últimas semanas, aparte de una mención en El Blog Salmón (en un artículo donde IC reflexionaba precisamente sobre estas cuestiones de «nueva curricula«), está directamente relacionado con la inclusión del cuadrito con mi foto al que hacía referencia antes: parece que la gente es mucho más proclive a hacer click en una cara que en un «sobre el autor» genérico.

Chorba

Otra de tonterías fotográficas (es que estoy descargando las fotos del móvil… :)).
Según la RAE, chorba es «Novio o novia de una persona». Pues tranquilos, amigos heterosexuales y amigas homosexuales: si no tenéis chorba, podéis ir al supermercado que Maggi os la vende empaquetada.

Chorba

En fin, dice la Wikipedia que chorba es también una «sopa o estofado de la cocina turca que se ha internacionalizado en las diferentes gastronomías y étnias del antiguo Imperio Otomano, a menudo con significados y contenidos culinarios diferentes del original turco
Pues va a ser eso. Pero a mí me ha hecho gracia, soy así de simplón 🙂

Guasa

Según la RAE, «guasa» es «chanza, burla». Y algunas otras acepciones. Pero no figura «empresa de industrias gráficas de Aranda de Duero». Que también eso es GUASA.
Aquí está el letrero que indica, orgulloso, la ubicación de la empresa. Y la fachada de su nave principal. De Guasa.

Guasa

GUtierrez Aranda Sociedad Anónima. Tengo dos teorías al respecto: o el dueño es un cachondo mental, y ha decidido hacer unas risas a costa del nombre de la empresa, o tiene un dominio pobre del vocabulario y no sabe que el acrónimo elegido para representarse tiene otros significados…
Creo que, junto a los de las lápidas Mamoneo (de hecho, creo que GUASA es mucho mejor, que no hay que «forzar» nada, es así tal y como suena) son mis dos grandes aportaciones al mundo de los «nombres poco apropiados para una empresa».

Cambiando el enfoque de la publicidad CPA

El otro día os contaba que había empezado a usar algo de publicidad CPA en el blog. ¿El resultado hasta ahora (una semana después)? Altamente insatisfactorio. Se han producido 123.391 impresiones, que han generado 55 clicks (un click-through rate the… 0,04%). 55 clicks que se han transformado en… 0,10 euros. Es decir, de alguna campañita de CPC que había.
Creo que no hace falta mucho más tiempo para llegar a la conclusión de que esto no tiene mucho sentido.
Me interesó mucho un comentario que hizo Juan Luis: «Puede funcionar alguna campaña concreta, si tu audiencia encaja muy bien con la oferta, y está oferta es muy buena.» Algo en lo que profundiza Álvaro en un comentario en eTC: «El problema para el blogger es que tiene que saber elegir a sus anunciantes, de la misma manera que el anunciante tiene que saber elegir sus soportes y creatividades. Hasta ahora los bloggers solo hemos reservado espacios para publicidad y listo. Pero por desgracia para hacer dinero hay que trabajar un poco más.»
Esto choca frontalmente con el planteamiento que yo había hecho de «pongo el código y hala, a servir anuncios». Porque si no están enfocados… no tiene ningún sentido, consiguen CTR’s ridículos y porcentajes de conversión aún más patéticos. Y todo a costa de llenar el blog de molestos «cromos». Lo que voy a hacer es analizar algúnos posts «históricos» con cierto tráfico, en los que pueda tener sentido alguna campaña concreta, y ver si soy capaz de servir el anuncio de forma condicionada (en plan «si el post es el número X, entonces muestra el anuncio; si no, nada»). De esta forma, estaré enseñando muchas menos impresiones, pero las haré en el sitio más adecuado (en vez de indiscriminadamente, como ahora), y por lo tanto con más probabilidades de conversión.

La verdad de Facebook

Yo soy de los que cree que Facebook, a pesar de sus «problemas» (el principal; la diarrea que a algunos les entra invitando a cualquier chorrada que se les ocurre o usando decenas de aplicaciones chorras), es una estupenda idea: en vez de hacer como el resto de las redes sociales («propongo una funcionalidad, y te obligo a re-crear tu red social específica para hacer uso de la funcionalidad»), le da la vuelta al concepto; «crea tu red social, y sobre ella construye tantas funcionalidades como quieras»).
Pero hay que reconocer que este Orlando Uradaneta, al que he conocido en Las Termópilas, lo ha clavado:

Yo no sabía que había tanta gente desocupada y, sobre todo, tanta gente «pajúa»