El día que hackearon Google

He ido a abrir mi Google Reader… y me dice que error 404. Idem con Google Analytics. Lo más curioso es que voy a ver google.com… y me pasa esto que véis.

Si no se ve bien: abro el explorador (que devuelve un error 404 al tratar de alcanzar la página de inicio, que es Google «especial firefox»), tecleo google.com… y lo que me aparece es un reproductor de audio con una especie de radio en streaming.
Me confirman por ahí que sólo me pasa a mí. Bueno, a alguien más le pasará, imagino. No creo que sea un problema de mi ordenador. Quizás sea, como alguien ha dicho, un rollo de proxy de Telefónica, o vaya usted a saber. Imagino que se resolverá pronto.
Pero lo cierto es que ahora mismo yo no puedo usar ni google, ni leer feeds, ni usar las estadísticas. Hace un tiempo Julen hizo un artículo de ¿ficción? sobre qué pasaría si un día desaparece Google… (lo he tenido que buscar con yahoo!, mira tú qué paradoja) y la verdad, da qué pensar…
Actualización: pues parece que sí era cosa sólo de mi ordenador. Al parecer «algo» estaba sobrescribiendo el archivo hosts y redirigiendo una serie de dominios (google, youtube, myspace) a una IP determinada. No sé el origen del problema, llevo un par de horas pasando antispywares y antivirus… espero que eso lo detecte. Qué pereza más grande, qué gente más coñazo hay por el mundo. Gracias por las ayudas!

SEO accidental

Mira, si antes hablo del SEO y sus curiosidades… os cuento una historieta que me acaba de pasar.
Resulta que un amigo se queda alucinado cuando pone su nombre en Google y aparece, como primer resultado, el curriculum en pdf que tengo disponible en mi web (raulhernandezgonzalez.com).
¿Cómo es esto posible? Obviamente, su nombre no aparece por ningún lado en el documento. Aunque… ¿por ningún lado?
Resulta que hace años este amigo me pidió que le echara una mano confeccionando su primer curriculum. Le hice un CV en word con su nombre, que luego él obviamente completó. El caso es que, con el paso del tiempo, yo mismo utilicé ese archivo como base para hacer mi propio curriculum. Solo que no me había dado cuenta de una cosa… y es que en las propiedades del archivo (los metadatos), seguía figurando su nombre como «título del documento» (ya que el word lo había asignado por defecto, al ser las primeras palabras del documento, al guardarlo la primera vez).
Así que cuando hice mi curriculum y lo pasé a pdf… el nombre de mi amigo viajaba oculto en las propiedades del documento. Google lo leyó, lo indexó… y ahí figura, como primer resultado cuando busca su nombre.
Con esto, amiguitos, podemos ver el poder de Google y del SEO. Cualquier referencia a vosotros que hagan en algún sitio (incluso algo tan absurdo como las propiedades de un documento word) puede salir como primer resultado en Google cuando os busquen a vosotros. Así que más os valdría intentar controlarlo un poco posicionando vuestros nombres (con una web personal, etc.) para que lo primero que salga en Google sea lo que vosotros queréis que salga, y no lo que otros provoquen (con o sin intención).
Sé cuál va a ser la respuesta de muchos de mis amigos «no-digitales». «Es que nos la suda, Raúl». Vale. Pero a Google le han dado el Príncipe de Asturias… no por nada. Es el nuevo amo del mundo digital, fuente de información personal en la que merece la pena hacerse un hueco.

Curiosidades SEO

Hoy estaba comentando con Inma Bermejo que a veces me planteo solicitar que alguien me haga una «consultoría SEO» sobre este blog; nunca he me he preocupado demasiado por el tema, y quizás podría ser una vía de incrementar el tráfico. ¿Para qué? Pues para tener, mejor que sobre que no que falte, ¿no?
El caso es que ella me decía que al final esto del SEO tiene mucho que ver con atacar a la «long tail», la larga cola: que en las palabras muy competidas es muy difícil entrar, pero que hay campo para muchas otras. Y leñe, qué razón tiene. Os cuento mi caso.
Hace un par de años, en pleno proceso de reflexión personal, escribí sendos posts analizando las que consideraba que eran mis fortalezas y mis debilidades como profesional. Bueno, vale, he escrito muchas cosas a lo largo de estos tres años y medio (¿ya?).
El caso es que estos posts hicieron fortuna. Sin hacer ruido. Pero a día de hoy, dos años después, tenemos la siguiente situación: de las 32.142 páginas vistas que sirvió este blog en los últimos 30 días, 2.787 (8,67% del total) corresponden a la página de debilidades, y 2.157 (6,71% del total) a la de fortalezas. Es decir, que más del 15% de mi tráfico está generado por estas dos páginas.
Sin tener ni pajolera de SEO, sin haber hecho nada… el post sobre debilidades es número uno en google, y el post sobre fortalezas es el número 2. Ya, ya imagino que son palabras sin mucha competencia, y que si alguien quisiera posicionarlas podría quitarme ese puesto. Pero de momento, ahí están. Y más de 5.000 páginas vistas todos los meses, es decir, 5.000 personas que vienen a ver mi blog. Si te las imaginas en fila… son unos cuantos.
¿Y qué hago yo con ese tráfico? Pues nada. ¿Qué podría hacer? Pues no lo sé. Hasta me he planteado escribir un ebook sobre el proceso de análisis de fortalezas y debilidades, a ver si le sirve a alguien.

Discapacitados, accesibilidad y sinsorgadas

Para los más despistados, una sinsorgada es algo propio de un sinsorgo: «Insustancial y de poca formalidad»
Vaya por delante mi total y obvio respeto por las personas con discapacidad, y mi total apoyo a las medidas que faciliten su integración en la sociedad, la accesibilidad, etc. Es justo y necesario. Pero también, digo yo, con un poco de sentido común, ¿no?.
Esta foto es de una sucursal de Bankinter aquí, en Aranda de Duero. Lo que se ve es la entrada a la sucursal con sus dos escalones, y al lado una voluminosa plataforma preparada para facilitar el acceso con silla de ruedas a la sucursal. Que está muy bien, imagino, pero… ¿no hubiera sido mucho más fácil, más barato, más cómodo de usar para todos, más sencillo de mantener… UNA RAMPA PARA SALVAR EL DESNIVEL?

Plataforma acceso discapacitados

Esto me recuerda el clásico «sucedido» que contaban sobre los astronautas americanos, que al darse cuenta de que por efecto de la gravedad los bolígrafos no escribirían en el espacio, contrataron a unos prestigiosos consultores que al final de arduas investigaciones y un costoso proyecto acabaron por desarrollar un dispositivo que escribía en ausencia de gravedad… mientras que los rusos utilizaron lapiceros (aunque, por lo visto, lo de usar lápices tenía sus contraindicaciones…)

De las huelgas y las subvenciones

Llevaba unos días con ganas de dar mi opinión sobre la huelga del transporte, que en realidad es extrapolable a cualquier situación en la que un colectivo se queda mirando (o, peor aún, coacciona) a Papá Estado para que le saque las castañas del fuego.
Pero hoy he visto este video de Sin Accesorios (Subvenciones, paros y huelgas)… y ya poco más tengo que añadir.
Cuando las vacas son gordas, los beneficios «a la saca». Cuando vienen las vacas flacas… a cortar las carreteras, a agredir a los trabajadores, a manifestarse, a hacer lobby… hasta que el Estado (o sea, todos) claudique y subvencione. Hablamos del transporte, pero podíamos hablar de las constructoras, de los bancos, de los especuladores inmobiliarios que querían forrarse vendiendo su piso…
Señores; si suben sus costes, trasladen esos costes al precio final de sus servicios. Si resulta que a esos precios tienen menos trabajo… pues mala suerte. Cambien de actividad a otra que sea más rentable. ECONOMÍA DE MERCADO, se le llama. Si no pueden subsistir económicamente… es que probablemente no hagan falta en el sistema económico (si fueran necesarios, seguro que la gente paga lo que les pidan). O haber ahorrado cuando ganaron dinero (que ahí poco se les oyó diciendo «oigan, yo voy a pagar un dinero extra a Hacienda que, como gano mucho… para ser solidario»).
Sí, lo sé; al final, por una vía o por otra, acabamos pagando los mismos. Bien sea por impuestos, bien sea por mayores precios. Pero ¿sabéis que? Que si es por la vía de los precios, como consumidor sigo manteniendo la suprema decisión de comprar, o no comprar. Y, a través de esa decisión, hago que subsistan los bienes más necesarios, y desaparezcan los menos necesarios. Que subsistan las empresas más eficientes, y que desaparezcan las ineficientes.
Pero por la vía de la subvención, ese poder me lo roban. Y se da «café para todos», y se mantienen empresas y sectores que no sobrevivirían por sí mismos bien porque no tienen demanda suficiente, bien porque no ofrecen un buen producto, bien porque son ineficientes.
Ah, no, y que nadie me venga con la demagogia de las «pobres familias» y la «solidaridad». Porque aquí sólo hay solidaridad para los que más gritan, para los que más daño hacen, para los que no les importa boicotear un país o tomar como rehenes a los ciudadanos para favorecer SUS intereses. «Hoy por ti, mañana por mí…» pero ocurre que cuando me toca a mí (y me quedo sin trabajo, o me sube la hipoteca, o tengo que pagar diez mil pelas cada vez que lleno el depósito del coche), no hay nadie al otro lado.
Como bien dice Juan Martín… ¡a mamarla!

Cómo hemos cambiado

Hace unos cuantos meses (un montón) Javier Leiva me propuso un meme: mostrar dos fotografías de uno mismo con unos cuantos años de diferencia. Me hizo gracia la idea, y de hecho me comprometí a seguirlo… más adelante.
Y este más adelante ha sido hoy, como podía haber sido otro día. Éste es mi «cómo hemos cambiado»

Antes y después

La primera foto data del verano del 95, con 19 años. Acababa de terminar mi primer curso universitario y había vuelto a casa justo a tiempo para irme con el resto de mi familia y el coro en el que por aquel entonces cantábamos (sí, qué pasa) a una actuación en Pedraza, si no me equivoco.
La segunda es de septiembre del 2007, es la que uso desde hace unos meses en mi perfil «público». La sacamos una tarde buenísima en Aranda, en el parque al lado del Duero, que estuvimos mi mujer y el peque sacando fotos y haciendo el ganso mientras disfrutábamos del último sol de la tarde.
Cómo hemos cambiado. En lo físico, a la vista está: engordé, me dejé barba, llevo un peinado bastante más discreto :), me salieron las canas… aunque otros rasgos permanecen.
Pero no son los cambios físicos los que importan, aunque son los que más se ven. Muchas cosas han pasado en mi vida desde entonces. Supongo que, al final, de eso se trata: de vivir experiencias, y de evolucionar.
Y vosotros… ¿os animáis a enseñar cómo ha pasado el tiempo, y cómo habéis cambiado?

De business angels y otras historias

Como ya conté hace unos días, ayer jueves iba a estar en una jornada sobre inversión privada en nuevas empresas de base tecnológica, y así fue.
Dejando al margen una buena organización (incluida la comida, que me pareció muy correcta), la jornada resultó un tanto desigual. Destacaría la intervención de Albert Colomer, que hizo una muy dinámica y entretenida presentación de lo que son los business angels, las dificultades que tienen en su actividad en España, y la dinámica asociativa que está surgiendo en los últimos años a través de las BAN (Business Angels Networks). Y también la de Rodolfo Carpintier, que sin ser muy profunda, sí que hizo un buen repaso de su experiencia como inversor individual (al margen de que su planteamiento inicial ya mereció la pena: «si hay algo que aprendí hace años, es que no hay que aburrir al personal»). Y sin duda la estrella del día fue Luis Martín Cabiedes, cuya intervención creo que mereció la pena por toda la jornada junta. Una exposición brillante y divertida, descarnada, sin falsas modestias y sin vender ninguna moto, mojándose cuando se tenía que mojar, respondiendo a un montón de preguntas… al final me acerqué a saludarle y encima resultó ser una persona enormemente cordial. Muy bueno.
Y el resto… pues del montón. No es que no hubiera detalles interesantes, que alguno había. Pero la diferencia entre leer las hojitas de powerpoint y escuchar las intervenciones era tirando a nula… de verdad, sigo alucinando de cómo es posible que haya gente así dando conferencias y charlas por el mundo. Me siento, leo los puntos que vienen en mi powerpoint (y meto alguna gracieta con calzador) y me voy… qué somnolencia me dio alguno. Y otro detalle: ¿qué sentido tiene, a estas alturas de siglo, entregar la documentación en papel y no entregarla en un bonito CD, en un bonito pendrive, o simplemente colgar los pdf’s en la red?. Ya tengo otra bonita carpeta que acabará desapareciendo en una caja.
Mención aparte merece la comida, donde pasamos un rato muy agradable con Javier «Loogic» Martín, Eneko Knörr, José Antonio «Alianzo» del Moral y Ángel Arbonies (a quien no conocía previamente y que me pareció un tipo muy reseñable). La comida se alargó por la charla y lo que tardaron con el café, pero mereció la pena.
En definitiva, se trata de una temática muy interesante y la charla de ayer me permitió empezar a conocer en mayor profundidad algunos aspectos. «Investigaremos» 🙂
Otras referencias a la jornada:

Entrevista en Consumer

Entrevista en Consumer

Hace unas semanas, Antonio Delgado me propuso hacer una entrevista. Como me gusta dar mi opinión más que a un tonto un lapiz dije, por supuesto, que encantado. El resultado es esta «chapa» que publica Consumer, en la que divago sobre mi trayectoria, la tecnología, la innovación, la sociedad del conocimiento, los emprendedores…
Gracias a Antonio por su entrevista y por su glosa de mi persona :). Me gusta especialmente lo de «consultor de empresas digitales«, es un «apellido» en el que no había pensado y que puede encajar muy bien con mi actividad… así que igual lo tomo prestado para hacerme tarjetas ;).
Entrevista a Raúl Hernández

¿Quién debe marcar el ritmo?

Tortuga

Hace unas semanas, me interesé por un proyecto colaborativo que me apeteció. Me puse en contacto con quien lo lideraba, ofrecí mi colaboración… estupendo. Pasados unos días, hice mi primera contribución al mismo, y unos días después hice una segunda con la que completaba todo lo que podía hacer hasta el momento.
Había otras personas vinculadas al mismo proyecto. Un par de ellas habían hecho también el 100% de su contribución, otro par de ellas un 50%… y el resto un 0%. El caso es que hasta que no hubiese una masa crítica de personas contribuyendo, el proyecto no podía seguir adelante.
Había dos opciones: avanzar al ritmo marcado por quienes sí estaban contribuyendo (y dejar atrás a los que no, incluso sacándoles del proyecto), o seguir esperando y «animando» a los que no contribuían en espera de que lo hiciesen para avanzar. Hasta ahora se ha optado por la segunda, y creo que es un error.
Si una persona no ha contribuído pasado un tiempo razonable, es que no tiene ningún interés en hacerlo, y no lo va a hacer. En el mejor de los casos, después de mucho insistir, hará algo para cubrir el expediente… y así hasta la próxima vez. Pero siempre será una rémora, alguien a quien hay que insistirle para que aporte, un «peso muerto» que va a dificultar el avance del proyecto en vez de impulsarlo.
Mientras tanto, los que sí han contribuído a buen ritmo ven como, a pesar de dicha contribución, las cosas no van a ningún sitio por culpa de la tolerancia con los que se retrasan. Y llega un punto en el que se plantean qué sentido tiene dar pedales y esforzarse por impulsar un barco que en cualquier caso se va a mover al ritmo de los más lentos. Conclusión, ley del mínimo esfuerzo, «que tiren otros» y, si acaso la cosa remonta, ya veremos. Pero claro, si los que tiran dejan de tirar… pues proyecto moribundo o directamente muerto.
¿Cómo habrían sido las cosas de seguir el ritmo de los entusiastas, aun a riesgo (o a certeza) de dejar atrás a otros? Pues probablemente el proyecto tendría un nucleo menor, pero muy activo, que permitiría que fuese evolucionando poco a poco hasta acabar desarrollándose correctamente.
El café para todos, el «que nadie se quede atrás», es algo que desincentiva el esfuerzo y los avances. Porque mide a todos con el mismo rasero de la mediocridad.