La gestión reactiva de las entidades financieras

Estoy un tanto molesto. Como ya he contado, hemos vendido nuestro antiguo piso. De hecho, firmaremos las escrituras la semana que viene. Hoy he llamado a la sucursal de la entidad donde tengo el préstamo hipotecario, para pedirles que preparen el certificado de deuda pendiente que es necesario para la cancelación del préstamo y de la hipoteca. Y me han «echado la bronca».
Que si no había ofrecido a los compradores la posibilidad de subrogarse. Que si «cómo se me ocurre» (poco menos que soy tonto), que así ellos van a perder negocio. Pasada esa primera oleada, me dicen que si necesito una nueva hipoteca (no, de momento no). Que qué quiero hacer con la plusvalía, que si me pueden ofrecer algún producto… así que cuando les he dicho que voy a dejar de trabajar con ellos (porque no tienen cobertura en donde vivo ahora), ya han dicho «vaya, es una pena».
Eso la chica que me ha atendido. Porque al de cinco minutos (¡cuánto has corrido esta vez, majo!) me ha llamado el director. Nueva «bronca», y presión (los bancarios son los nuevos charlatanes de feria… hablan mucho, te cuentan mil batallas… lo importante es que firmes) para que llame al comprador para ofrecerle la subrogación del préstamo. Que «ganamos todos», dice… que «lo normal es subrogarse»… que «cómo es que no nos has llamado antes»… que «yo a mi hermana en vez de darle la hipoteca yo le recomendé que se subrogase con la de otra entidad»…
Soy cliente desde 1994. Cliente casi cautivo desde 2002: préstamo hipotecario, nóminas, tarjetas, seguros, todo. En cinco años no he recibido ni una sola llamada de ellos, si no es para solventar problemas burocráticos (causados por ellos, además – un certificado que perdieron y que nos reclamaban como si nunca hubiésemos entregado). Cuando les llamé para que nos sentásemos a revisar las condiciones del préstamo (un euribor + 0,7 empezaba a estar bastante fuera de mercado), me trataron como a un tonto («hombre, es pronto… tus condiciones son muy buenas… si al final te va a costar más que lo que te ahorres… en unos meses lo hablamos»… cosa que no pasó nunca, claro). Cuando abrieron una oficina al lado de mi casa y quise que me facilitasen la vida trasladando las gestiones a esa sucursal, me dijeron que lo sentían pero que mi sucursal era en la que tenía el préstamo y que no se podía cambiar. Vamos, que he sido para ellos el cliente perfecto: puntual pagador, cuatro o cinco visitas a la sucursal en todo este tiempo, y cuando he ido a pedirles algo han pasado de mí y yo no he protestado.
Me frustra. Casi aceptaría mejor que hubiesen sido «pasotas» todo el tiempo. Lo que me molesta en realidad es que hayan sido tan «pasotas» cuando a ellos les iba bien (mira, este cliente tiene el préstamo al euribor + 0,7… nos hacemos los suecos mientras podamos y eso que ganamos…, encima tiene todo el dinero en efectivo en cuenta corriente… no le vamos a llamar para ofrecerle más rendimiento, ¿no?… uy, que llama para resolver un problema… vamos a darle largas…). Eso sí, cuando han visto que perdían préstamo hipotecario, cliente y todo… han corrido que perdían el culo. Y encima para «echarme la bronca».
Pues haberme cuidado antes, quizás yo ahora me preocuparía de cuidaros a vosotros. ¿Que eso supone asumir unos gastos de cancelación de hipoteca? Pues asumidos están.

Seleccionando para El Blog Salmón

Como coordinador de El Blog Salmón, una de las cosas que estoy haciendo es seleccionar un nuevo editor, que creo que le hace falta tanto por volumen de actividad como por variedad de enfoques y temáticas. Ya tengo una incorporación apalabrada (aunque será para después del verano) y estoy buscando a otra persona más.
Hemos tenido un par de fiascos recientemente con incorporaciones que no han funcionado (o que directamente han desaparecido sin decir ni pío), y estoy decidido a que no se repita la historia.
En nuestro formulario de registro de bloggers tengo unos cuantos candidatos. Tenemos varios cientos de perfiles almacenados, aunque lamentablemente la tecnología o los videojuegos siguen teniendo más tirón que las cosas de las empresas… así que mis candidatos son una pequeña parte de ellos. Estoy repasando todas las candidaturas, y os cuento un poco cómo lo estoy haciendo.
Diría que, por encima de todo, la herramienta que utilizo es ver el / los blogs que ya tenga la persona. Obviamente no es obligatorio, pero sí muy recomendable que el candidato tenga un blog, y yo tiendo a darle bastante importancia a esto. ¿Por qué?

  • Me permite ver el estilo escribiendo, cómo desarrolla sus ideas, qué tipo de contenidos elabora, la profundidad con la que los aborda… aunque todos tenemos capacidad para ser «camaleónicos» y adaptar nuestros estilos a las circunstancias, lo cierto es que alguien que es lacónico en su blog tenderá a serlo en cualquier otro sitio por mucho que se esfuerce. Alguien que es confuso, idem. Alguien que no liga frases, lo mismo.
  • Me permite ver el nivel de compromiso con el blog: alguien que escribe un post al mes, o que no actualiza el blog durante semanas, difícilmente se va a poner en un entorno de 20-30 posts al mes por mucho que lo intente. Si no lo hace en su blog propio es porque tiene otras prioridades a las que dedicar su tiempo, y el hecho de hacerlo para otro blog o hacerlo por unos euros no va a cambiar esas prioridades.
  • Me permite ver la trayectoria como blogger: hay mucha gente que se lanza a los blogs con la fe del converso. Abre el blog, durante un mes o dos meses es una máquina… y luego desaparece. Y es que bloguear no es solo jijijaja, requiere constancia. Así que ver que alguien mantiene su blog desde hace un montón de meses, me tranquiliza: es alguien que sabe de qué va el tema.

Otra herramienta que utilizo para «tantear» a los bloggers, de forma subsidiaria al blog, es el intercambio de correos previo a la incorporación. Sin duda, unos correos de ida y vuelta no pueden dar la misma información que una entrevista presencial, pero sí que se pueden sacar cosas: ¿cuánto tarda en responder los correos? ¿cómo se expresa en los mismos? ¿qué grado de disposición muestra? ¿qué información aporta por sí mismo?
Al final, por encima de todo, lo que un blogger te tiene que dar es «feeling». Con el equipo actual de El Blog Salmón estoy bastante satisfecho, y espero que las incorporaciones vengan a sumar.

Me han petado los comentarios

«WordPress database error: [Table ‘wp_comments’ is marked as crashed and last (automatic?) repair failed]»
Ostrás, suena fatal. ¿A ver si voy a haber perdido todos los comentarios del blog? No me jodas…
Actualización: Noooo, falsa alarma, nada que una visita a phpMyAdmin y una orden de «Reparar tabla» no arregle. Es en ocasiones como éstas cuando me siento superorgulloso de mí mismo y de mi capacidad para, siendo un vulgar «economista» (en realidad es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, pero es tan largo… y no, «de empresariales» tampoco me gusta) ser autónomo en determinados asuntillos técnicos que a otros les suponen verdaderos quebraderos de cabeza, tensiones, tener que recurrir a oscuros servicios de soporte o dar el coñazo a algún amiguete más avispado.

Me voy a dar de baja de Reviewme

Hace unos meses, cuando apareció el sistema Reviewme, me apunté. De hecho, escribí un primer post, una review «me» de «reviewme» que ellos «pagaban» así de saque para que se hablase mucho de ellos y conseguir muchos enlaces. Hasta ahora, y salvo la «paja mental» sobre el arbitraje entre sistemas del otro día, no había vuelto a cruzarme con ello: no había llegado a ver una review pagada por ese sistema.
Hoy he visto como un apreciado conocido comentaba que iba a escribir dos posts patrocinados. He ido a su blog y los he visto, y me ha generado un profundo rechazo. Obviamente no voy pretendo personalizar en esta persona a quien como digo aprecio, y partimos de la base de que cada uno en su blog hace lo que quiere, y con cómo quiere manejar el capital de su prestigio también.
Pero insisto, yo lo he leído y me ha echado para atrás. Una sensación de «qué me estás contando», de «nada de lo que me está diciendo este hombre me lo creo», y un poco de «no merece quedar así por cuatro euros». Es difícil que un post resulte creíble cuando el que lo lee sabe que te están pagando por ello.
La pregunta es… ¿habría hablado de esos sitios si no le hubiesen pagado por ello? Y al final creo que ese sistema sirve precisamente para eso: para que algunos compren con dinero menciones (y visibilidad, y posicionamiento…) que no se ganarían en condiciones normales. Definitivamente yo no quiero colaborar con algo así.
Vuelvo a insistir, cada uno en su blog y dios en el de todos. Pero al menos, por lo que a mí respecta, leer ese tipo de posts en el blog de alguien hace que lo vea «peor», que el valor que le doy a sus opiniones baje un punto o dos. Así que, para mí como lector, ese tipo de posts sí afectan al prestigio de quien los escribe por mucho aviso que se ponga de que es un «post patrocinado», y en consecuencia «me borro» del sistema. Nunca me habían propuesto participar en una campaña así, y ahora simplemente no estaré allí.
(Y a ti, si te das por aludido, entiende que no pretendía personalizar en absoluto, de hecho por eso ni menciono el nombre o el blog, y que simplemente he tomado el caso particular para hacer la generalización).

Adios Twitter, hola Jaiku

Jaiku

Dije que Twitter era una tontería, y acto seguido me dí de alta (cada uno que extraiga la conclusión más pertinente). Y hasta ahora sólo puedo decir que me molaba. Pero llegó la hora de dejarlo atrás. Me paso a Jaiku, una herramienta similar a Twitter pero con mucha mejor pinta en cuanto a aspecto y funcionalidades.
Se supone que Twitter permite enviar «mensajitos» a las personas que se suscriben a tí, y leer mensajitos de gente a la que tú te suscribes. Esa misma idea tiene Jaiku. Entonces… ¿por qué cambiar?
Empecemos por algo básico: Twitter falla más que una escopeta de feria. Entre gatitos y pajaritos estamos cada dos por tres sin poder usarlo, y no es plan. Además, el «feeling» de Jaiku es mucho mejor. Y Jaiku incorpora algunas funcionalidades más que interesantes, como la posibilidad de vincular feeds de distintas herramientas a tu Jaiku: vamos, que si subo una foto a Flickr, sale un aviso en Jaiku. Si subo un video a Youtube, sale en Jaiku. Si marco un enlace en del.icio.us, sale en Jaiku. Si escucho una canción en Last.fm, sale en Jaiku. Todo lo que tenga un feed RSS se puede vincular. Y eso mola.
Hay un único punto negro a priori. Y es que Twitter llegó antes, y consiguió que mucha gente se diese de alta en su servicio. Gente que, por pereza, no se va a pasar a Jaiku. Así que el componente social, en gran medida, se pierde. Pero creo que es un inconveniente más ficticio que real, y me explico:
En Twitter sigo a 26 personas. De las cuales, se pueden contar con el dedo de una mano los que lo usan con una cierta regularidad. El resto, es como si no existieran (de hecho, muchos seguro que se dieron de alta un día, les hizo gracia un par de días… y nunca más se supo). Así que en realidad son los «twits» de 4 o 5 personas los que echaría de menos (si no pudiese consultar Twitter de todas formas, cosa que seguiré haciendo). Y por el lado de quienes me «siguen», el sistema dice que hay 83 followers. Pero tengo la sensación de que en su gran mayoría son «seguidores fantasma», gente que en un momento determinado me ha elegido (cuan Pokemon) pero que luego no son usuarios activos del sistema, por lo que es como si no estuvieran.
Y al final, para lo que me gusta un sistema de este tipo es para integrar con el blog, como un medio de poner pensamientos, reflexiones, etc… que no dan para un post (porque no tengan enjundia por sí mismos o porque no tenga yo tiempo o ganas de hacer un post largo al respecto) pero que encajan en la dinámica del blog. Y con Jaiku tanto la integración gráfica como la incorporación de esas otras fuentes de las que antes hablaba hace de ésto un sistema más interesante.
Así que lo dicho. So long, Twitter. Welcome, Jaiku! (mi Jaiku es éste)

Arbitraje en las recomendaciones: Zync vs Reviewme

Hoy, por otro asunto, he estado buceando en reviewme.com y en zync.es, un servicio similar hecho en España. Para quien no conozca de qué va esto, se trata de «mercados» en los que algunos blogs se ofrecen para hablar de un producto o web a cambio de dinero. Los anunciantes pueden «comprar» esas menciones y los bloggers, una vez deciden si aceptan o no, tienen que hablar en su blog del asunto en cuestión, en principio con total libertad a la hora de expresar sus opiniones y además avisando de que se trata de un post patrocinado.
El hecho es que, curioseando, he visto que las diferencias del precio al que un mismo blogger «se vende» varían mucho (no, muchísimo!) entre una plataforma y otra. Por ejemplo, loogic «se vende» a 60$ el post en reviewme.com, mientras que su precio es de 210€ en zync.es.
Dejando aparte el hecho de que 210€ me parece una barbaridad (por mucho presunto coste por influencia que queramos descontar, pensando además que dicha «influencia» se vería bastante menoscabada por el hecho de tratarse de un post «comprado»: a mí Carlos Herrera me puede gustar mucho, pero cuando se pone a cantar las excelencias de El Corte Inglés es como si oyese llover…), es que estamos hablando de que «comprar» Loogic en Reviewme tiene casi un 80% de descuento frente a zync.es.
Y diréis… este tío cómo se aburre. Pues no, pero a veces uno se pone a deambular… Por otro lado creo que esto tiene una importancia meramente simbólica. Todavía estoy por encontrarme un «post comprado» con estos sistemas. Así que como si quieren poner 1.000.000 de euros… ese precio lo valdrá el día que alguien lo compre, mientras tanto no son más que brindis al sol, tanto el barato como el caro.
PD.- Por cierto, que he puesto comillas en todos los «se vende» y en todos los «compra» para evitar susceptibilidades, eh?

La Universidad se anuncia

Publicidad Universidad de Deusto

Me ha sorprendido ver en la portada de El Mundo un anuncio de la Universidad de Deusto (universidad privada de Bilbao). Bueno, me ha sorprendido a medias. En realidad la primera vez que me sorprendió fué ver un anuncio en una marquesina de una parada de autobús en un pueblo vizcaino. ¿La Universidad en la marquesina? Pues sí, parece que es el signo de los tiempos.
Hubo una época en la que los alumnos entraban a montones en la universidad. Valía con abrir las puertas, y se llenaba. Y venga a ampliar estudios, y aulas. Incluso se podía uno permitir el lujo de seleccionar a unos y descartar a otros. Sobraban los alumnos.
Pero el cambio demográfico ya llegó. Donde antes había alumnos de sobra, ahora hay poquitos. Y demasiadas instituciones universitarias que llenar. Y las Universidades, acostumbradas a seleccionar, se ven en la tesitura de ser ellas las seleccionadas. De tener que salir a la calle (o al periódico digital) a llamar la atención sobre sus estudios.
Esto tiene otra lectura… antes la prioridad de la Universidad era, sabiendo que iba a llenar sus plazas, elegir a los mejores. Pero ahora la preocupación es más perentoria, simplemente llenar lo máximo posible. Y digo yo si no supondrá eso una política que merme la calidad de sus estudios… porque si con tal de llenar entra cualquiera y de cualquier forma…
(No, no pretendo ser elitista – pero si antes en una Universidad pública había un numerus clausus por el que la nota de entrada era un 8, probablemente el conjunto de alumnos de la carrera tuviese una mejor preparació previa y mejores dotes intelectuales/de trabajo como para que el desarrollo de las asignaturas sea más fluido – y si ahora la nota de entrada es un 5, probablemente el desarrollo de las asignaturas tendrá que ser más lento porque la «materia prima» no está tan preparada… ¿o estoy diciendo algo muy raro?)

Hablar de la competencia

Digamos competencia, digamos gente del mismo sector, digamos gente del mismo mundillo… pero al final, cuando uno es un actor implicado en un mercado, hablar de otros actores implicados en el mismo es complicado, «sensible». De forma más o menos evidente, se pueden mezclar las opiniones razonables y sensatas con las «agendas ocultas» y los intereses creados. Y aunque uno procure maximizar todo lo posible el peso de lo primero y reducir a su mínima exprexión lo segundo, siempre habrá alguien que pueda interpretar lo que uno dice en términos equivocados y acusarte de lo que no es en calidad de «parte implicada».
Algo así me pasa cuando siento que tengo algo que decir en público respecto a temas relacionados con Weblogs SL. No tanto respecto a WSL sino al sector o mundillo. Sucedió cuando la tan traída y llevada fusión de Medios y Redes (o, para ser más exactos, con todo el chafardeo previo de «alguien me ha dicho que algo va a pasar…»). O me sucede hoy un poco al hilo de la presentación de Negocios Beta por parte de Hipertextual. Siento que hay cosas que me gustaría decir al respecto, y estoy seguro de que conseguiría aislar en gran medida el factor «agenda oculta» al dar mi opinión.
Pero tengo la sensación de que, indefectiblemente, alguien llegaría y trataría de buscarle tres pies al gato por el hecho de yo estar con WSL. Y empezaría a ver fantasmas donde no los hay. Y acabaría, a buen seguro, generando algún malentendido y ganándome alguna antipatía inmerecida con gente con la que probablemente no haya razón ninguna para enfrentarme.
Y uno pone en la balanza coste y beneficio potencial… y piensa «total, ¿qué gano yo metiéndome en esos charcos?. Cada cual a lo suyo». Pero no deja de ser una lástima no poder expresarse con naturalidad.
Aunque supongo que esto no es muy distinto de lo que sucede en el ámbito familiar o de amistades, donde a veces «te tienes que callar» porque puedes fastidiarla, o en el ámbito profesional donde, por ejemplo, no te metes en determinados «fregaos» con compañeros de oficina con los que tienes que lidiar al día siguiente. Coñe, si como dice Varsavsky, al final el mundo digital no deja de ser exactamente igual (con sus virtudes y sus defectos) que el mundo real.