Trabajando en la calle

Trabajando en el camping

Hoy el día se complicaba con una actividad familiar previamente planificada y la necesidad de dedicar un rato al trabajo. Afortunadamente, la tecnología en movilidad permite compatibilizar algo que, de otra manera, me hubiese obligado a elegir entre una cosa u otra. Y aunque sin duda lo mejor sería que las cosas no coincidieran, a veces no está en nuestra mano y ésta no es una mala solución de compromiso.
Así que aquí estoy, conectando el ordenador vía 3G en la mesita del jardín de mis cuñados. Con el solete se estaba bien. Ahora ya viene el relente… y me parece que esto se va a terminar.

El blogbook ya está aquí

Blogbook

«Me llena de orgullo y satisfacción»… ¡salir en un libro! Con sus tapas, sus páginas… ¡un libro de verdad! Qué ilusión… 🙂
El llamado Blogbook (que ha terminado por titularse «El futuro es tuyo: la revolución social de las personas«) es una iniciativa que ha movido sin desmayo Dioni Nespral (al que creo que hay que reconocerle una enorme capacidad primero para movilizar a un montón de personas, y segundo para «tirar del carro» sin desfallecer hasta hacer del libro una realidad; vale que el libro es «de todos», pero de algunos más que otros). ¿La idea? Que hay un montón de gente por ahí con cosas interesantes que decir, y que merecía la pena poder decirlas en un libro «de verdad».
El resultado son decenas de artículos recopilados con otras tantas visiones sobre este mundo nuevo en el que, muchas veces sin darnos cuenta, nos movemos. Un mundo en el que la tecnología y las personas forman un binomio mucho más cercano que antes, donde la tecnología está empezando a dejar de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio al servicio de las inquietudes de las personas, y donde cada vez más personas tienen acceso al uso de la misma.
Por supuesto, una obra así es forzosamente desigual. Cada uno encontraremos en ella artículos que nos gusten más, en fondo y forma, que otros. Pero sin duda es un auténtico tesoro el poder disponer de tal variedad de enfoques. Sólo por eso, es un libro que sin duda merece la pena.
El libro no va a distribuirse en tiendas. Los autores tendremos algunos ejemplares. A través de bubok, próximamente, podrán encargar ejemplares adicionales todos aquéllos que quieran. Por supuesto, y también en las próximas semanas, el libro se pondrá a disposición en PDF para que cualquiera pueda descargárselo. El objetivo con esto nunca ha sido ganar dinero: el objetivo es poder dar la mayor difusión posible a estas ideas. Además de la contribución gratuita de los autores, gracias a la ayuda de los patrocinadores se han podido asumir los costes del formato físico, además de lograr un excedente que va a ser destinado a obras benéficas. Lo cual también es, en sí mismo, una estupenda noticia y un detalle más que muestra el espíritu de la iniciativa.
En definitiva, una gran satisfacción. Ahora estoy deseando ver el libro físicamente (no pude acercarme a la presentación oficial que se hizo el pasado miércoles) y leer las contribuciones de todos mis compañeros. Seguro que no me aburro.

Las memorias de un consultor

No sé si lo vi primero en el blog de Rafa, o si fue a través de algún link entrante, que descubrí el blog de Yuki, «De consultor a director de TI». Más que un blog al uso (con «sucedidos» del día a día) lo que ha hecho Yuki es utilizar la plataforma blog para narrar, por entregas, su experiencia como consultor.
No puedo identificarme más con él. Aunque hay algunos años de diferencia entre su experiencia y la mía, y aunque el Andersen Consulting del 92 (que es el escenario en el que él desarrolla la historia; recordemos, ahora es Accenture) no es exactamente igual que el Arthur Andersen del 99 (que es mi experiencia; recordemos, ahora es… bueno, un cadaver irreconocible 🙂 ), hay tantas similitudes que no puedo leerlo sin navegar entre la sonrisa y la nostalgia.

Cuanto dinero gana un blogger, y cuánto debería de ganar

Estaba escribiendo un comentario en Loogic sobre la desaparición de Negocios Beta, pero la conversación en comentarios había derivado hacia el modelo de negocio de las redes de blogs, a cuánto cobran los bloggers… y me he encelado en mi comentario, tanto que he decidido convertirlo en post porque estaba quedando muy largo allí. Para más contexto, ir a los comentarios del post referenciado.
(Disclaimer, por si acaso: he sido editor durante años en distintos blogs de Weblogs SL, y también miembro del equipo de gestión; pero ni soy actualmente ni he sido nunca socio, ni actualmente trabajo como editor ni soy miembro del equipo de gestión)
Sobre la remuneración en las redes de blogs, yo siempre lo he visto como un «hobby remunerado», no como un trabajo a tiempo completo. Así lo he vivido yo, y así se lo he explicado a quien me ha preguntado. Con esa perspectiva, yo he sido editor durante muchos meses (años), y no tengo mayor queja. No sé muy bien cuáles son las expectativas de algunos, pero los blogs no son un maná que cae del cielo: se ingresa lo que se ingresa, y eso da para pagar lo que da para pagar. Es un dinero «extra» por algo que «harías gratis» (porque se supone que es tu pasión, porque se supone que ya tenías un blog en el que escribías de lo mismo sin ver un duro, etc.). En todo caso, cada uno es muy libre de aceptarlo o no. Conozco mucha gente que lo ha aceptado con gusto, y otra tanta que ha considerado que no le merecía la pena la «exigencia».
Si alguien se lo quiere plantear como trabajo a tiempo completo, estupendo: hay posibilidad de ganar bastante (pero haciendo muchos posts y en blogs que funcionen bien en términos de tráfico e ingresos: no todos son iguales). Ahora, sorprende ver cómo hay gente que pretende ganarse la vida escribiendo en sus ratos libres; que esto no es jauja, oigan. Si quieren ganarse la vida tendrán que currar sus 8-9 horas como en cualquier otro trabajo. Y hablo de «ganarse la vida»; no me refiero a forrarse, sino a ganar un sueldito normal. Y es que uno diría que a muchos se les ha llenado la cabeza de pájaros pensando que puede tener uno un buen pasar dedicándole un ratito al día (y no todos; de vez en cuando, que tampoco hay que herniarse) a escribir sus cosas en un blog.
Parece también que hay quien piense que uno tiene que cobrar como un consejero delegado por escribir en un blog, «yo es que por menos no escribo». «Trabajo basura», he llegado a leer. ¿Pero cuánto crees que vale (y me refiero a valor otorgado por el mercado, que es lo único que importa), alma de dios, lo que sale de tu cabeza y escribes con tus dedos en el teclado? Hay gente que se valora mucho a sí misma… cuando la única valoración real es lo que el mercado (en este caso los lectores, los anunciantes…) está dispuesto a pagar por ello. Si tus contenidos son tan extraordinarios que la gente viene en masa a leerlos, y los anunciantes se pegan por poner sus anuncios en ellos, no te preocupes que ganarás dinero. Pero en los blogs (como en la literatura, el periodismo, la música, la consultoría, la investigación, el deporte y me atrevería a decir que cualquier otra dedicación humana) esa condición está reservada al 0,01% de la población; el 99,99% es un «obrero», que tiene que currárselo todos los días para ganarse un sueldito. Las «estrellas» que generan millones sólo con levantarse de la cama son la excepción, no la regla.
«Trabajo basura», dicen. Al menos, en esto se trabaja en un entorno la mar de cómodo, sin horarios, hablando de lo que a uno le gusta/interesa, cómodamente sentado delante del ordenador en su casita. Desde luego, no son las condiciones de un teleoperador, ni de un cobrador de peaje, ni de una cajera de supermercado, ni de un albañil de la construcción, ni de un montón de otras profesiones mucho más sacrificadas y peor remuneradas. En todo caso, de nuevo, una opción. Siempre me hace gracia la gente que acaba diciendo que «una señora de la limpieza ganaría más que yo»… pues macho, coje la fregona y la escoba y a «forrarte». Mercado libre, oferta y demanda que determinan el valor.
Al menos en WSL, la ecuación está clara: si haces ganar dinero a la empresa (porque escribes mucho, porque tus posts atraen tráfico, porque la temática que tratas atrae a muchos anunciantes que pagan mucho), tú ganarás en proporción. Pero si no atraes dinero (independientemente de lo bueno que te consideres, de lo geniales que creas que son tus posts o de lo mucho que tú valores tu tiempo), no puedes esperar recibirlo: si no consigues atraer dinero, ¿de dónde pretendes que se te pague?
Luego está el tema del «secretismo» de los sistemas de remuneración en las redes de blogs: al menos el caso que yo conozco, nunca ha habido ningún «secretismo». A quien se ha mostrado interesado (y nos ha parecido que tenía potencial) se le ha explicado claramente el sistema de remuneración, con sus mecanismos de funcionamiento. No hay una cantidad X, porque el sistema depende de la contribución de cada individuo, pero todos los elementos están claramente definidos y es bastante sencillo calcular. Ahora bien, tampoco se trata de publicarlo a bombo y platillo, por una mera cuestión de discrección (¿alguien conoce alguna empresa que publique sus sistemas de remuneración, más allá de lo que ponga el convenio colectivo de turno?). Joder, si la mayoría de ofertas de empleo que uno ve ni siquiera ponen el sueldo que ofrecen… y aquí lo llamamos «secretismo».
En definitiva: el trabajo en las redes de blogs es lo que es. Con unos sistemas o con otros, al final se paga a los bloggers en proporción a lo que gana la empresa. Y hoy por hoy las redes de blogs son un negocio en el que el ingreso por unidad de contenido es el que es, y ese ingreso hay que repartirlo entre empresa (que tiene que cubrir unos costes operativos, además del margen de explotación) y blogger. Y da para lo que da, porque el tráfico es el que es y el CPM de la publicidad es el que es. A mí también me encantaría que me pagasen a euro la palabra, pero vaya, resulta que el mercado no lo tolera. Mecachis… qué injusta es la vida del blogger.

Felicitaciones automáticas y la personalización mal entendida

Creo que ya comenté algo similar relacionado con las felicitaciones de navidad (aunque lo cierto es que no lo encuentro… ¿será que ya doy por blogueadas cosas?). Pero bueno, es algo recurrente. En esta ocasión, con motivo de mi cumpleaños (fue la semana pasada). Recibí felicitaciones presenciales, por teléfono, por email, por SMS, por twitter, por facebook… de familia, amigos «de toda la vida» y también de «conocidos de la red». Fenomenal, siempre se agradece que la gente se acuerde de uno. Y luego…
Luego están las felicitaciones automáticas. Desde la formalísima carta de don Isidoro Álvarez (el de El Corte Inglés) a emails lanzados por aquel foro en el que un día me registré, aquel servicio al que un día di mi fecha de nacimiento… Todo mensajes preconfigurados («Querido $nombre, desde $empresa te deseamos muchas felicidades en tu $edad cumpleaños»), lanzados por un script automático.
Para mí son mensajes que sobran. Es que me dan igual. No significan nada para mí. No voy a mirar con más simpatía a una empresa porque tengan una base de datos y un sistema de mailing. No hacen que me sienta más cercano a ellos, ni mejoran su posicionamiento en mi mente. Eso se consigue con contacto personal. Y el contacto personal significa mucho más que «personalizar» un mensaje estándar con mi nombre y mi edad. Significa que alguien (una persona con cara y ojos) sabe quién eres, te «conoce» y se toma la molestia de ponerse en contacto contigo. Eso sí que genera afinidad.
Ya sé lo que dirán algunos: «es que eso no escala». Para hacer eso hacen falta personas de verdad (y no sólo bases de datos y scripts), y ya sabemos que las personas tenemos un límite en cuanto al número de individuos a los que podemos tratar con un mínimo de familiaridad. Por no hablar de lo que cuesta una persona, claro.
Lo entiendo. Eso no escala. Pero funciona. Lo otro puede que escale muy bien… pero no funciona. Es una variante «amable» de spam, nada más. Y de lo que se trata es de que funcione, ¿no?.

Una mañana en Peñaranda de Duero

Peñaranda de Duero

Hace un par de semanas dedicamos la mañana del sábado a visitar Peñaranda de Duero. Es algo (lo de hacer miniexcursiones por los alrededores) que queremos ir haciendo con más frecuencia. Y es que muchas veces parece que sólo en vacaciones se puede hacer «turismo», cuando en realidad hay muchos sitios que merecen mucho la pena en un entorno muy cercano.
Peñaranda de Duero es un pueblo medieval, dominado por el castillo que está en lo alto de una peña. El castillo es realmente bonito, y su torre del homenaje recientemente restaurada alberga un «Centro de Interpretación» con una entretenida exposición que cuenta detalles tanto de la construcción como de la vida en estas fortalezas. Las vistas desde lo alto de la torre son espléndidas, ya que permiten vislumbrar el horizonte por los cuatro puntos cardinales. Yendo con el peque no da para entretenerse mucho con los detalles de la exposición, pero a primera vista daba la impresión de ser un repaso bastante completo, entretenido y bien montado.
Abajo, en el pueblo, destaca la plaza rodeada por la iglesia de Santa Ana y el Palacio de los Avellaneda, en la que se eleva el «rollo jurisdiccional» (ver documento en pdf). Nos tomamos un refresco bajo los soportales de la Posada Ducal (que tiene pinta además de ser un sitio la mar de chulo para alojarse), y realmente estando en la plaza parece que se transporte uno en el tiempo.
La mañana no nos dio para mucho más y nos dejamos algunas cosas por ver (no entramos al Palacio, ni vimos su afamada botica) pero sí lo suficiente como para descubrir un pueblo realmente atractivo y agradable, al que merecerá la pena volver con más calma.
Aquí hay algo más de información sobre Peñaranda de Duero. También podéis ver el set de fotos de Peñaranda de Duero que hicimos aquella mañana, o más fotos del pueblo en flickr.

En Tortilla de Patata

El otro día tuvieron a bien entrevistarme Andrés y Manuls para su «Tortilla de Patata». Espera, que rebobino. Primero, las presentaciones. Aquí Andrés Milleiro y aquí Manuel Quiroga. Son «amigos y residentes en Pontevedra» (bueno, Andrés no, que ahora vive en Salamanca), y desde hace unos meses se liaron la manta a la cabeza para hacer un podcast al que llamaron Tortilla de Patata. Empezaron hablando un poco de todo (blogs, música, cine, televisión…), aunque ahora parece que han prescindido de «lo que sobra» para centrarse sólo en temas de blogosfera.
El caso es que me dijeron si quería participar y yo, pues encantado, porque además a los dos les conozco ya y sabía que iba a estar «como en casa». Andrés había sido uno de «mis» editores en el blog de Salamanca, y además nos conocimos en persona en un B&B que hicimos en Salamanca, y encima resultó que es hermano de dos chicas con las que coincidí en el Colegio Mayor (casualidades de la vida). Y con Manuls compartí muchos meses como editor en VayaTele.
Y estuvo bien la entrevista. Hombre, en algunos ratos me dió la sensación de que les estaba «cortando el rollo». Ellos tiene su gracia y su dinámica, y yo ni soy especialmente «polémico» ni soy especialmente «gracioso». Pero bueno, así me hicieron, qué le vamos a hacer.