Aprovechando que hoy es el desfile del Día de la Hispanidad, pongo esta foto: es la versión modesta de la patrulla Águila (que es la que se pasea por encima del eje Prado-Recoletos-Castellana el día de hoy; y los días previos, con la consiguiente inquietud para los despistados).
Se trata del una exhibición de acrobacia aérea de una Escuadrilla de Reactores C-101 de la Base Aérea de Matacán durante las fiestas de Aranda de Duero 2008. Tenía ganas de ir a ver si era capaz de sacar alguna foto maja… pero es complicado.
Por un lado, el «sujeto» son aviones que se mueven a gran velocidad. Encuadrar y enfocar en esas condiciones no es sencillo. Y para colmo, tienes sólo 10-12 oportunidades (las pasadas que hacen) para hacer la foto. Por otro, mi equipo tampoco es el más adecuado para estas cosas (mi focal más larga son 150 mm que, con el sistema Olympus, se transforman en un 300 mm efectivo). Es decir, que el nivel de detalle que puedo obtener tampoco es gran cosa.
Así que en el postprocesado tuve que aplicar algunas correcciones: recortes a la foto para dar mayor protagonismo a los aviones y componer mejor las fotos; un poco de máscara de enfoque (para dar un poco más de nitidez «simulada» a los aviones); y un filtro de ruido (ya que estuve disparando a ISO 400 para intentar evitar que quedaran movidas).
De todas formas, si queréis probar alguna vez, en Microsiervos publicaron hace no mucho una guía para fotografiar aviones (basada en la propia experiencia sobre todo de Wicho, un reconocido «aerotrastornado») con recomendaciones muy interesantes. La principal: practicar.
Como siempre, más fotos de aviones en Flickr.
Las recomendaciones, de una en una, ganan valor
Estaba leyendo este post de Scoble. En él, hace una recomendación de gente interesante para seguir sus blogs, twitters y demás (dentro del mundillo tecnológico).
Cuando he leído la introducción me he dicho «¡qué bien! Igual puedo renovar alguna de mis fuentes». Pero he seguido leyendo… y lo que plantea Scoble son decenas (calculo entre 130-160) de fuentes. Obviamente, demasiadas para verlas todas (ni siquiera para echarles un vistazo). Y puestos a elegir… ¿con qué criterio? Pero siendo sinceros, es que me ha dado pereza hasta leerme la lista entera a ver que encontraba.
Conclusión: si quieres hacer una recomendación, hazla. Mójate. Recomienda lo que te guste. Pero ve al grano, dale protagonismo a esa recomendación, no la entierres entre otras iguales. Porque si lo haces, no destacará, pasará inadvertida.
Recomendación básica de vida
Lo ponía hace un rato en twitter, pero lo voy a elevar a categoría de post:
Norma básica para la vida: aléjate de la gente que te chirría, acércate a la gente que te dé buen rollo
A lo largo de la vida interactuamos con mucha gente: familia, colegio, trabajo, en la calle, en los medios de comunicación, en la red… y es evidente que hay algunos con los que tenemos «buen feeling» y otros con los que no. No pasa nada, es una cuestión de química.
El instinto lógico es, claro, pasar el mayor tiempo posible con los primeros y alejarnos de los segundos. Sin embargo, en demasiadas ocasiones nuestra cabeza se interpone en ese instinto y, por los motivos que sean (intereses, inercia, convenciones sociales, miedo al enfrentamiento, obligación) subvertimos ese orden y pasamos más tiempo del deseable (¡incluso hacemos esfuerzos por que así sea!) con gente poco deseable.
Pues bien, creo que es una pérdida de tiempo, de energía… de vida, en definitiva, permanecer cerca (y no digamos encima acercarnos voluntariamente) de gente que nos «chirría», que nos da mal rollo, que tiene ramalazos que no nos gustan. Ni aunque sea verdad que a cambio vamos a obtener algún beneficio, merece la pena. No les dediques ni un minuto, simplemente aléjate todo lo que puedas. No les sigas el rollo, aunque parezca un «sacrificio asumible» para llegar a algún sitio. Tampoco hace falta enfrascarse en enfrentamientos, o en pregonar al resto del mundo vuestra incompatibilidad. Simplemente… reduce su presencia a la mínima expresión: haz, si puedes, como si no existieran. Y si por desgracia tienes que compartir un determinado espacio, marca las distancias tanto como sea posible.
A cambio, invierte tu tiempo en buscar y arrimarte a los otros, a la gente que te da buen rollo, a la gente a la que respetes y valores, con la que compartas unos mínimos irrenunciables. Es verdad, igual pierdes alguna «oportunidad», pero el camino será muchísimo más agradable.
Comunidad VDC: Luis Alonso-Lasheras
[¿Quiéres saber qué es este post? Es una iniciativa para fortalecer la comunidad de lectores de Vida de un Consultor, la Comunidad VDC. A través de estos posts iremos presentando a los lectores habituales de Vida de un Consultor]
Cuéntanos quién eres
Luis Alonso-Lasheras, alias luigivolatile (perfil en Facebook | web personal). Mi blog es www.acritud.com y el dominio no es casualidad.

¿Cuál es tu proyecto? ¿A qué te dedicas?
Mis proyectos por cuenta propia: PopMadrid.com (comunidad dedicada a la música independiente), Vinarium (tienda de vinos física en Madrid y online), y una incipiente red de blogs (www.antigourmet.com , www.goldezarra.com , www.blogdevino.com , www.deshueve.com , www.tecnodummies.com , www.cronicasdecine.com)
Por cuenta ajena, Pixbox (Plataforma de venta de música y cine de Telefónica)
¿Qué crees que puede hacer la comunidad VDC por ti?
Soy adicto al networking por tanto conocer gente interesante, a todos los niveles. En un plano más comercial, ahora estoy bastante centrado en conseguir clientes y empresas para Vinarium, para regalos de empresa o para organizar eventos en la tienda. También estoy dándole vueltas a cómo dar un nuevo impulso a PopMadrid.com y en ese sentido también busco ideas o propuestas (integrar con otras webs o redes, gestión de la publicidad, ideas de nuevos contenidos…).
¿Desde cuándo y por qué lees VDC?
Habitual no lo soy hace tanto, te leía colaborando en los blogs de WSL más que en VDC. Desde hace un tiempo soy adicto, creo que transmites una poderosa carga de sentido común en todo lo que dices (también en twitter).
Los miembros de la comunidad VDC, a escena
Cuando hace unos meses decidí crear una página en Facebook dedicada a Vida de un Consultor, lo hice sobre todo con un objetivo: crear un lugar en el que la gente que se siente cercana al blog (lectores habituales, comentaristas, amigos, etc.) pudiesen «darse de alta» y así interactuar entre ellos. Es decir, conocerse, relacionarse… porque estoy seguro de que aparte de tener en común el ser lectores del blog, seguro que hay un montón de gente diversa con ideas estupendas. Y que si se ponen en común pueden surgir intereses compartidos, colaboraciones, «espera que yo conozco a alguien que te puede ayudar…». Y además pienso que el hecho de compartir el gusto por este blog podría facilitar un primer contacto.
La iniciativa ha tenido un cierto éxito hasta ahora, con casi 90 personas apuntadas. Sin embargo, la dinámica de relación no sucede automáticamente: hasta ahora, lo que ha sucedido simplemente es que la gente se apunta… y nada más. El otro día, en el evento de Hubmadrid y mientras experimentaba eso del speed networking, caí en la cuenta de que, si alguien no toma la iniciativa y dinamiza a la comunidad, la tendencia habitual es a que los individuos se queden pasivos, a la expectativa. Dar el primer paso es lo más difícil.
Así que se me ocurrió lanzar una idea: ofrecer a cada miembro de la comunidad VDC un post en el blog para contar quiénes son, qué hacen, qué buscan… si buscásemos un símil en el mundo físico, sería como esas rondas de presentaciones previas antes de comenzar un evento: cada uno de los asistentes se levanta mientras todas las miradas se dirigen a él, y cuenta algo sobre sí mismo, de forma que más adelante todos los demás le tienen «fichado» y pueden interactuar con ellos de forma más natural.
Ya he recibido las primeras respuestas (las de los «echaos p’alante»), y les iré dando curso poco a poco. Espero que su ejemplo vaya animandoos al resto. Creo que puede ser algo interesante y ¿novedoso? en esto de los blogs.
¿Cuál es el procedimiento si os apetece «presentaros» ante la comunidad?
- a) Si ya sois miembros de la comunidad VDC, leed el post con las instrucciones (la idea es darle a todas las intervenciones una estructura común, para centrar las cosas).
- b) Si ya tenéis un perfil en Facebook pero no sois miembros de la comunidad VDC, id a la página y «haceros fans». Luego seguid las instrucciones del punto a)
- c) Si no tenéis perfil en Facebook, haceos uno. De verdad, creo que es una herramienta fascinante que puede dar mucho de sí. Es sencillo y no os llevará mucho tiempo. Una vez que tengáis el perfil, ya podéis seguir el punto b) y el punto a)
A ver qué tal sale el experimento.
Los cromos de las credenciales de clientes
Sugiere Iván en un comentario que convendría, en mi presentación comercial, incluir los logos de los clientes con los que he trabajado. Y yo no lo veo tan claro.
En mi época de consultor «fetén», todas nuestras propuestas iban con un buen montón de anexos: metodologías, condiciones generales de contratación, credenciales de clientes. Normalmente consistía en una (o dos) slides con los logos de las empresas con las que habíamos trabajado.
¿Cuál era el problema? Que esos logos sólo merece la pena mostrarlos si corresponden a empresas grandes, potentes, conocidas por todos. O sea, BBVA, Santander, Iberdrola, Telefónica, Endesa, Repsol… ¿sigo?. Si tu cliente había sido una pequeña empresa industrial de la Cataluña profunda… pues casi que no lo ponías. Primero, porque la mayoría de la gente no lo iba a conocer. Y segundo porque tampoco daba mucho glamour: de hecho podía incluso restarlo («mira con qué empresillas de mierda han trabajado estos tíos»). No, sólo interesa enseñar las piezas de caza mayor.
Claro, si luego caía en tus manos una propuesta de la competencia, te ibas a la parte de referencias… y allí estaban básicamente los mismos clientes. Porque desengañémonos, para esas grandes empresas trabajan o han trabajado en algún momento todas las consultoras habidas y por haber. En grandes proyectos o en pequeñas colaboraciones… lo importante era poder ponerse la chapita.
Porque esa es otra: ¿qué has hecho para tal cliente? ¿es lo mismo definir el plan estratégico global que haber dado un curso en una sucursal perdida en el monte? ¿salió bien el proyecto o fue un fracaso? Obviamente no es lo mismo. Pero en la página de credenciales, no se ve esa diferencia. Y si se opta por las credenciales «escritas», la inventiva del consultor puede alcanzar cotas inimaginables (y cualquier cosa se vende como el cojoproyecto).
Y luego tenemos la cuestión de la confidencialidad. ¿Procede o no ir contando a todo el mundo que le hiciste tal cosa a tal cliente? Yo creo que a los clientes no les hace demasiada gracia (y más en según qué proyectos). Así que acabas cambiando su nombre por una descripción (a veces muy obvia) de su actividad. De hecho, así lo tengo en mi curriculum para referirme a mi actividad pre-internet.
En definitiva, que estoy un poco desencantado con el tema de las referencias. Entiendo que merece la pena usarlas, pero he visto tantas «malas prácticas»… Creo que se pueden usar, pero depende cuáles (los grandes clientes deslumbran más, los clientes pequeños igual desentonan, aunque para mí son tan importantes como el grande), cómo (a mí lo de los logos no me aporta demasiado: los casos de éxito sí, y más con las palabras del cliente; pero necesitas de su aprobación) y dónde (y quizás en una presentación corta no proceda dedicarle tanto espacio).
Pero bueno, iré desarrollando ese área en la web, que ahí sí le veo más hueco.
¿Has oído hablar de la revolución 2.0?
Siguiendo con mis inquietudes respecto a venderme y todo el proceso de desarrollo comercial para Digitalycia, una de las cosas que quería hacer era una «presentación comercial«. Cuando me puse manos a la obra con el powerpoint, empecé a notar los viejos tics: si seguía por ese camino, me iba a salir un texto pesado, tirando a formal, tradicional, con mucho bullet y palabrería consultoril… Y como ese estilo no me gusta nada como «consumidor», malamante iba a conseguir resultar atractivo para otros.
Así que me lié la manta a la cabeza y he preparado esta presentación un poco más dinámica. La idea es que sea autoexplicativa (es decir, que pueda circular por sí misma), por eso tiene tanto texto (aunque no mucho, creo). El objetivo es poner de forma directa sobre la mesa algunos puntos relevantes relacionados con el mundo 2.0 y su impacto en la empresa, y en cierta medida «incomodar» al lector y motivarle a que «quiera saber más». Soy muy consciente de que el tono pueda resultar exagerado (hablar de «revolución» y todo eso: aunque creo firmemente que lo es), pero así es más susceptible de llamar la atención, ¿no creéis?
Por supuesto, todo es susceptible de mejorar, y vuestras opiniones siempre serán bienvenidas. Y más por supuesto aún, si os gusta y queréis darle «publicidad»… pues más bienvenido todavía.
Nueve pasos para obrar el milagro del powerpoint
Estaba leyendo este post de Seth Godin sobre cómo hacer una buena presentación y me ha parecido tan interesante que me he decidido a traducirlo. Son nueve pasos para conseguir una de esas presentaciones que funcionan (aunque a mí me gustan especialmente los «de fondo»: el 1, 3, 4, 7, 8, 9… y el corolario). A partir de aquí, son sus palabras (más o menos), no las mías:
1. No uses el powerpoint: la mayoría de las veces, no hace falta. Es contraproducente. El powerpoint te distrae de lo que realmente tienes que hacer… mirar a la gente a los ojos, contarles una historia, decirles la verdad. Hazlo con tus propias palabras, sin artificios y con claridad. En algunas ocasiones el powerpoint sí es útil, pero escógelas con prudencia.
2. Usa una tipografía personalizada: vete a Smashing Magazine y compra una de las que tienen a la venta, o usa una de las que ofrecen gratis. Instálala en tu ordenador, y usala en vez de las tipografías por defecto. Esto es como vestirse mejor, o tener una tarjeta de visita más bonita; es un detalle sutil, pero funciona.
3. Di la verdad. Con esto no quiero decir que «no mientas» (eso se da por descontado), sino «no te escondas». Sé muy claro al contar por qué estás aquí, qué vas a venderme (estás aquí para vender algo, ¿no? Si no hazme un favor, no pierdas ni tu tiempo ni el mío). Quizás sea una idea, o un presupuesto, pero en todo caso es una venta. Si al final de la presentación no sé qué me estabas vendiendo, has fallado.
4. Paga por cada palabra. Te propongo un trato: pon cinco euros en un bote por cada palabra que haya en la página con más palabras de tu presentación. Si hay 400 palabras, 2000 euros. Si esto fuera así de verdad… ¿usarías menos palabras? ¿muchas menos? Lo he dicho muchas veces, pero lo diré otra vez: las palabras, para los informes escritos. Los powerpoints son para transmitir ideas. Si tienes bullets, por favor, por favor… una única palabra en cada bullet. Dos si es estrictamente necesario. Nunca tres.
5. Utiliza un mando a distancia. Yo siempre uso uno. Perdí el mío hace un par de semanas, así que tuve que hacer una presentación sin él. Me vi después en video y me fastidió darme cuenta de que había perdido toda la dinámica del contacto visual. De verdad, es dinero bien gastado.
6. Usa un micrófono. Si estás haciendo la presentación a más de 20 personas, un micrófono de solapa cambia tu postura y el impacto que causas. Y si estás presentando a más de 300 personas, usa iMag. Es un dispositivo con una cámara y un proyector que pone tu cara en la pantalla. Deberías tener una segunda pantalla con tu presentación: lo de ir cambiando entre tu cara y la presentación es un truco habitual de los productores pero que no merece la pena. Si hay 400 personas que van voluntariamente a dedicar una hora de su tiempo a escucharte, al organizador no debería importarle gastarse algo más de dinero para hacer que la presentación salga bien.
7. Asegúrate de que te has traido tu gran idea. No merece la pena hacer una presentación para una idea pequeña, o para un presupuesto, o para dar un informe trimestral. Para eso están los informes escritos. Una presentación implica representar una función, salir ante el público y actuar. Así que… ¿cuál es tu gran idea? ¿de verdad es buena? ¿seguro?
8. Que sea demasiado impresionante como para que alguien se dedique a tomar notas. Si hay gente que está tomando notas, blogueando o tuiteando tu intervención, entonces igual es que no es tan buena. Después de todo, podrías haberles ahorrado las molestias y simplemente bloguearlo tú, o pasarles tus notas, ¿no?. Desde pequeños nos han enseñado a sustituir el prestar atención por tomar notas. Es una vergüenza. Lo que hagas debería llamar la atención (una pista: los bullets hacen que la gente tome notas. En cuanto pones bullets en la pantalla, es como si dijeras «apuntad esto, es importante; no me prestéis atención»). La gente no toma notas cuando va a la ópera.
9. Sé breve. ¿Realmente necesitas una hora para tu presentación? ¿20 minutos? La mayoría de las veces, la respuesta es «con 10 me basta». 10 minutos de grandes ideas impactantes, con grandes fotos y letras gordas, con pocas palabras, pensamientos inquietantes y conceptos que te hagan pensar. Y después de eso, dedica el resto de tu tiempo a hablar conmigo. A interactuar. A responder preguntas. A moderar el debate.
La mayoría de las presentaciones (y he visto muchas) son horrorosas. Y no son horrorosas porque no tengan un diseño profesional; son horrorosas porque el que las presenta esconde el verdadero motivo por el que está allí. Y esta nueva moda de rehacer tus diapositivas con un carísimo diseño gráfico no soluciona ese problema. De hecho, lo empeora. Prefiero a un amateur, pero que sea honesto.
En buena dirección

¡Viven! fue un libro (posteriormente llevado al cine) que recrea el accidente aéreo sufrido en 1972 en los Andes y la posterior odisea que permitió a 16 personas salir vivas semanas después por sus propios medios, cuando ya se les había dado por muertos.
En la película, hay una escena que me impactó. Sucede cuando dos de los supervivientes han iniciado el camino para buscar, por su propio pie, una salida. Después de ascender penosamente una montaña, Parrado (el personaje interpretado por Ethan Hawke en la película) llega a la cima y se queda extasiado mirando al horizonte. Se vuelve con una sonrisa en la cara y le dice a su compañero «ven, tienes que ver esto, es maravilloso». Todo hace pensar que ha visto un pueblo, alguna traza de civilización. Sin embargo, cuando su compañero llega a la cima, lo que ve es una sucesión interminable de montañas, igual que la que acaban de superar, hasta donde se pierde la vista.
Piensa, lógicamente, que se ha vuelto loco. Pero Parrado le dice que no, que a pesar de lo que ven sus ojos, tiene el convencimiento profundo de que están en el buen camino, y que van a conseguir su objetivo. Unos días después, tras haber seguido su camino por un valle, los dos expedicionarios llegan a contactar con unos lugareños y consiguen poner en marcha la operación de rescate de sus compañeros.
Ese convencimiento total y absoluto de estar en el camino correcto, de saber que vas a conseguir tu objetivo aunque aparentemente todo está en contra, me resulta tremendamente inspirador y se parece bastante a las sensaciones que tengo últimamente.
Foto | Totoro!
Speed networking
En la pasada reunión de Hubmadrid, gran parte del evento estuvo dedicado al networking: presentarse a otras personas, contarles tu proyecto y escuchar cómo ellas presentaban el suyo. Pero, a diferencia de otras experiencias que he tenido, ésta me gustó.
Hace ya un montón de meses estuve en una comida de negocios de Networking Activo (en realidad, todavía era comida de negocios Marqueze), donde se nos hizo practicar el «networking agresivo» (soltarnos a todos en una sala y hala, ancha es Castilla, a «cazar» gente a la que contarles tu rollo) que me dejó un mal sabor de boca: demasiado «agresivo» para mí.
Sin embargo, en esta ocasión ha sido distinto. Y es que el networking se ha desarrollado de acuerdo a un dinámica organizada.
En primer lugar, se han creado dos círculos concéntricos de personas. Había dos minutos para contar tu historia (siguiendo tres puntos previamente pactados: quién eres y cuál es tu proyecto, qué crees que destaca en tí y qué es lo que estás buscando para avanzar en tu proyecto), y a la voz del moderador, las tornas cambiaban y era tu interlocutor el que te contaba a ti. Pasados esos cuatro minutos, el círculo exterior rotaba una, dos o tres posiciones… y así tenías enfrente, sin tener que tomar ninguna decisión, a una nueva persona con la que interactuar.
De esta forma, se elimina el factor estresante de «elegir presa» (sobre todo cuando no tienes criterio ninguno para hacerlo), y también la incomodidad de «dar por terminada la conversación»: en esos dos minutos apenas da para contar lo imprescindible (algo que también te obliga a afinar tu mensaje), y cuando quieres darte cuenta ya estás hablando con otra persona.
Esta dinámica la practicamos durante unos quince minutos (me dio para charlar con 4 personas).
Luego se propuso una dinámica de grupo: aquéllos que tuviesen un interés especial por hablar de un tema concreto tenían que acercarse al centro, escribir el tema en una hoja y enseñársela al resto de los asistentes. Cada uno de los demás simplemente teníamos que elegir, de entre los temas propuestos, aquél que más nos interesara. De esta forma, se organizaron naturalmente grupos de debate alrededor de temas de interés. El resultado fue una conversación mucho más intensa, profunda e interesante para todos los presentes (ya que cada uno estábamos hablando de lo que queríamos con gente afín).
En definitiva, creo que ese punto de «organización» le vino muy bien al evento y al resultado del networking.
