Impresionado estoy, cómo no estarlo, por el accidente aéreo de Barajas.. Tragedia en estado puro. Y aquí estamos, una vez más, asistiendo al festival mediático organizado a su alrededor.
Siempre me sorprende la reacción de los medios (y de los que los consumimos) ante este tipo de situaciones. La repetición de las imágenes, los programas en directo que emiten horas y horas sin tener realmente nada que decir. Y las dos vías argumentales que siguen a continuación: la búsqueda de detalles que alumbren las causas/explicaciones, y las «historias humanas» que ponen cara a la tragedia.
Y mientras, los espectadores embobados, consumiendo ese refrito. Creo que se trata, simplemente, de una forma de digerir el hecho de que las tragedias existen. Buscamos causas que ayuden a tranquilizar nuestra conciencia («es que el accidente sucedió por esto y por aquello»), a mantener nuestra «ilusión de control» («a nosotros no nos pasará mientras no se den esas causas») y a superar nuestro dolor identificándonos con el dolor de las víctimas («pobrecitos, cómo sufren, qué tragedia… pero son ellos, no nosotros»).
Especialmente notable resulta ver cómo son las tragedias cercanas las que nos generan esta inquietud («ese avión lo podría haber cogido yo, o mi familia»), mientras que otras más lejanas (los muertos de una guerra, los muertos de hambre, los muertos por catástrofes naturales en lejanos países) nos llegan con tanta sordina que no nos generan ni un mínimo estremecimiento.
Nos cuesta aceptar que las tragedias existen, y que no siempre tienen causas controlables. Que cualquier día nos la podemos encontrar nosotros de forma tan repentina e injusta, en forma de un accidente de tráfico, de un accidente de avión, de un infarto, de un cáncer, de una inundación, de un terremoto o de vaya usted a saber de qué otra forma.
Supongo que es un mecanismo de defensa como cualquier otro.
¿Quién dijo miedo?
Una buena receta contra la crisis:
No conozco a nadie que siendo honesto y trabajador haya acabado mal. Alguna forma de salir adelante encontraremos.
Estoy seguro de ello.
Playa de Ris, Noja
La verdad sea dicha, cuando uno se va a un sitio así, es difícil no desconectar. No todos los días hubo tanto sol, ni tan poca gente (estos bilbainos son una plaga… :P). Pero estos días en Noja (Cantabria) han sido muy agradables.
Ésta es la Playa de Ris al atardecer.
Vacaciones de verdad
Este año, vacaciones con todas las letras. Ni trabacaciones ni puñetas. Los dos últimos años, las vacaciones de verano han sido más extrañas de lo que solía ser habitual. Donde antes había una desconexión total (al salir por la puerta de la oficina, todos los asuntos laborales se quedaban allí), estos dos últimos años ha habido temas de los que preocuparse: en 2006 con el cambio de trabajo, los blogs de eBay y de Cienladrillos recién puestos en marcha, la preventa de NH, la coordinación de El Blog Salmón y mi propia contribución como editor. En 2007 a todo lo anterior se sumaba el blog de Fox, los cinco blogs de NH… cosas que seguían funcionando aunque yo no estuviera, y que me «preocupaban» (¿estará yendo todo bien? ¿me llamará alguien por estos temas?), que me obligaban a llevarme la oficina portátil y que me impedían desconectar adecuadamente.
Este año no. Este año, una vez finiquitado el tema de Actibva, no hay nada concreto en el horizonte. No hay tareas que hacer, responsabilidades de las que estar pendiente. Desde luego, vacaciones sin ordenador. Si incluso me he planteado llevarme un móvil viejo, sin conexión a internet ni gaitas… pero bueno, me llevaré mi k780i para echar un ojillo relajado al correo, echar algún twitt deslabazado y publicar alguna cosilla en formato «foto comentada».
Y a pasar unos días agradables con la familia, lejos del ordenador, y lejos de la rutina cotidiana. A dejar que los pensamientos fluyan y a llenarse de energías para un nuevo curso muy interesante.
Crecí en los 80
Pedazo de canción y de video de El Reno Renardo. Los de mi generación se sentirán plenamente identificados.
Este atacazo de nostalgia a ritmo de Freak Metal os lo ofrezco gracias a Luis Rull.
Un vendedor nato
Ayer estábamos en la plaza con el crío. Han montado una «biblioteca de verano», en la que dejan cuentos y pinturas a los chavales para que pasen un rato. El caso es que estábamos allí, pintando… y se acerca un chaval, como de 10 años, con unos «tazos«.
«Hola, ¿queréis tazos?» «Pues no, la verdad es que no, gracias, que el niño es muy pequeño»
«¿Y no tiene un hermano mayor, o un primo?» «No, no, que va»
«Mira que si os los quedáis todos os hago descuento» «…»
Alucinante. Con qué desparpajo se presentó el chaval, con qué habilidad expuso su muestrario, con qué agilidad buscaba contraargumentos, cómo metió el tema de los descuentos…
Qué envidia. Yo nunca tuve esas habilidades; con el tiempo aprendes a desarrollar, mínimamente, alguna de ellas. Pero nunca se podrán comparar con las de quien, desde tan crío, es un vendedor nato.
Las lecciones del caso Referenta
Hoy ha salido a la luz lo que podríamos llamar el «Referentagate» o «el caso Referenta». Pero vayamos por partes.
Referenta es un proyecto que se puso en marcha hace unos meses, tras el cual estaban gente como Jero Palacios o José Antonio Gelado (de los que tengo buena opinión en líneas generales). Estuvieron un tiempo tramándolo en silencio, y finalmente salió a la luz con vocación de ser un sitio con contenidos tecnológicos elaborados en profundidad (artículos más largos y trabajados de lo que suelen ser habituales como norma general en los blogs comerciales), y con un interesante componente de red social. El resultado no estaba mal: más allá de que yo no fuese lector habitual (temáticas muy alejadas de mi día a día) sí me parecía percibir ese «toque diferente» en los contenidos.
El caso es que hoy nos enteramos de que el equipo fundador de Referenta ha sido apartado de la web y, tras un par de semanas sin actualizar el sitio, aparecen un par de noticias verdaderamente patéticas (un cortaypega, una nota de prensa y un post de dos párrafos) elaboradas por personas diferentes al equipo habitual, y un comunicado del anterior equipo de Referenta explicando que ellos no tienen nada que ver con eso.
Ya en algunos posts se deja entrever el fondo de la situación: los accionistas mayoritarios (que no eran el grupo fundador, sino unos socios «capitalistas» con posición muy mayoritaria en el capital; algo que a mí me ha pillado por sorpresa, porque había asumido que la empresa era del equipo) no estaban de acuerdo con la línea editorial de «pocos artículos bien trabajados» y querían cambiarla por «muchos y menos trabajados», y lo mejor que se les ocurre es apartar de la noche a la mañana al equipo original.
Sin saber más de lo que he leído por ahí (y por lo tanto con riesgo de «pasarme de frenada» con alguna reflexión), se me vienen a la cabeza estos puntos reseñables en la situación, a modo de lecciones:
Lección 1: las empresas son de quien tiene más acciones
Así, sin más. Quien tiene más acciones, toma las decisiones. No importa que haya socios minoritarios (o incluso no socios) que sientan que la empresa es suya, porque no lo es. No cabe llevarse las manos a la cabeza por algo así.
Lección 2: no actúes como si la empresa fuera tuya cuando no lo es
Ligada directamente a la lección 1. No merece la pena poner toda tu pasión, todo tu esfuerzo, dar la cara o pelearse hasta la extenuación por un proyecto que no es tuyo. Porque cualquier día, el dueño real del proyecto te da una patada, y de nada vale ser el «dueño moral». Si lo haces, le estás haciendo el trabajo sucio a otros.
Lección 3: si realmente amas el proyecto, no entregues el control de tu empresa
Algo que es a veces difícil de cumplir. El dinero es importante, pero tiene un coste. Y no sólo en términos de intereses, sino de someterse a la voluntad y al control de otros que no eres tú, que te imponen por dónde debe ir tu proyecto. Entonces, el proyecto deja de ser tuyo. Hay otras vías de financiación que no pasan por entregar el control. Y si lo entregas, entonces asume las lecciones 1 y 2.
Lección 4: de verdad, antes de entregar el control, valora si es necesario
Teniendo en cuenta lo anterior, creo que entregar el control debe ser la última opción. Y aquí creo que los chicos de Referenta cometieron un error. Sin duda, con dinero todo se hace más fácil (se hace un diseño molón, se programa una herramienta desde cero, se paga a los editores desde el minuto 1…), pero se asumen unas servidumbres importantes. ¿Hubiera podido Referenta nacer y desarrollarse sin esa inversión inicial? Yo creo que sí, otros lo han conseguido antes. Quizás hubieran tardado más, o los editores tendrían que haber trabajado «de gratis» al principio, o hubieran tenido que conformarse con algo menos que una plataforma a medida. Pero… el proyecto hubiera sido suyo y lo hubieran llevado por donde ellos querían.
Lección 5: si no hay más remedio que entregar el control, cuidado con quién lo haces
Supongo que esto es fácil decirlo a toro pasado, y que ellos pensarían que eran perfectos. Pero viendo cómo se ha desarrollado la historia… ¿realmente estos socios eran los más indicados? Quizás hubiera sido mejor tardar un poco más en encontrar al socio adecuado (alguien de quien te puedas fiar, que confíe en el proyecto, que no actúe de cualquier manera). Ése es un trabajo que puede llegar a costar años, pero seguro que hay gente así.
Lección 6: las formas son importantes
Hay formas y formas de hacer las cosas. Se puede llegar a una situación en la que hay intereses contrapuestos, se puede llegar al punto de decir «aquí el que manda soy yo y ésta es mi decisión». Pero no hay que perder nunca los papeles: las cosas se explican con respeto y se busca la mejor salida posible, un plan de transición razonable (aunque cueste algunos euros más)… y que cada uno siga su camino. Pero cerrar este tipo de situaciones a portazo limpio dice poquísimo de quien lo hace.
Lección 7: ¡es el talento, idiota!
Igual piensan los accionistas de Referenta que ahora podrán hacer con el proyecto lo que quieran. Pero no, simplemente han matado lo mucho o poco que hubieran logrado hasta ahora. Un proyecto así (prácticamente cualquier proyecto) se sostiene esencialmente de talento y pasión. El dinero es (a veces; no siempre) necesario, pero no es nunca suficiente. Es un commodity. Lo que hace que un proyecto destaque no es el dinero. Con su actuación, han eliminado el «alma» de Referenta. Ahora tienen un dominio y un archivo de noticias de unos meses, una fea reputación… y poco más. Tienen dinero, pero no tienen proyecto ninguno.
Bonus track: ¿era sostenible el modelo que proponían en Referenta?
No sé lo que buscaban los accionistas de Referenta: visibilidad, notoriedad, páginas vistas… lo que parece claro es que el enfoque de «pocos posts, muy profundos» no les estaba convenciendo. Puede que haya sido falta de paciencia… o puede que mi teoría de que los blogs comerciales sólo se sostienen con muchas entradas de perfil medio no ande tan desencaminada. Mi sensación es que una apuesta como Referenta podía convertirse en un «blog de culto», pero no en un medio masivo con millones de páginas vistas.
En fin, una situación feucha en la que lamento que se haya visto envuelta gente a la que le tengo cierto aprecio. Pero, aunque suene feo, también nos puede servir a todos para escarmentar en cabeza ajena; creo que aparte de una actuación cuestionable (sobre todo en las formas; en el fondo ellos sabrán lo que quieren para su empresa) por parte de los accionistas de referencia en la web, también ha habido un punto de ingenuidad o de expectativas equivocadas en el equipo, lo cual supongo que hace que duela más el desengaño.
La doctrina del shock
He visto este mini-documental (o anuncio promocional, en realidad) elaborado por Naomi Klein (autora de No Logo y que ahora está en promoción de su libro La doctrina del shock) en el blog de Julen. Resulta interesante su tésis: igual que se provocan estados de shock a nivel individual (se hacía con los enfermos mentales y se aplicó en el ámbito miltar para «ablandar» prisioneros), también es posible hacerlo a nivel general (bien sea aprovechando situaciones exógenas o bien provocándolas directamente); una sociedad en estado de shock admitirá la imposición de cambios y de normas mucho más facilmente de lo que lo haría en condiciones normales.
Naomi Klein me genera una cierta distancia. Creo que es una activista: no quiero decir que eso sea malo per sé, pero sí que sus libros y sus planteamientos hay que leerlos siendo conscientes de que no es ni pretende ser una «analista imparcial», sino que pretende movilizar las conciencias hacia sus tésis. Pero aun así, no está de más ver lo que cuenta.
Yo estoy en proceso de leer todavía No logo. Me cuesta un montón, no sé si es por el estilo narrativo del libro o por una pésima traducción (que transforma el libro en farragoso y cansino). Pero está bien leer de vez en cuando a los activistas, para ensanchar nuestra visión del mundo.

