El valor de una recomendación

Nuestro prestigio y reputación están en juego, obviamente, con lo que hacemos y con lo que decimos de forma directa. Pero también se ven afectados de forma indirecta con lo que hacen y dicen aquellos a los que, de alguna manera, damos nuestro apoyo expreso. Si recomendamos a alguien que contrate con una empresa, y esa empresa hace un mal trabajo, no es sólo su prestigio el que cae, sino también el nuestro. Si «enchufamos» a alguien en algún sitio y no da la talla, también nosotros quedamos mal.
A mí me gusta, en términos generales, ser bastante precavido con mis recomendaciones. Sólo recomiendo con fuerza aquellas cosas y personas en las que creo de verdad.
Tengo la sensación de que hay gente que recomienda «por recomendar». Por ejemplo, gente que acepta en su perfil de red social a cualquiera sin conocerlo (yo sólo acepto a personas a las que conozca mínimamente, de las que sepa decir algo – bueno o malo – en caso de que me pregunten). El caso es que a veces se me genera una cierta «disonancia cognoscitiva»: ¿cómo es posible que esta persona, a la que yo valoro y respeto, recomiende semejante «bazura»?. Y es una sensación extraña, porque te hace dudar de tu propio criterio: quizás la «bazura» no lo es tanto. O quizás el valor y el respeto que le tienes a esa persona no es tan merecido…

Gentuza




¿De qué otra forma se le puede llamar a alguien que esta a la 1:17 de la mañana poniendo grandes éxitos de los 50 y 60 – incluida La Bamba – para todo el vecindario? Ya lo dicen en La Hora Chanante: ‘Hijo de puta, hay que decirlo mas’.

Vaya, parece que ya ha considerado oportuno dejarnos dormir. A ver si es verdad.

Fotos CC

Ya lo he dicho alguna vez: me encanta Flickr. Lamentablemente, mis habilidades fotográficas no son muy allá. Sin embargo, creo que tengo cierta sensibilidad fotográfica, al menos para apreciar las buenas fotografías. Y en Flickr hay un montón de ellas.
Y lo que es mejor: hay millones de ellas con licencia CC. Es decir, disponibles para su uso con la mera atribución de reconocimiento (algunas tienen alguna licencia un poco más restrictiva, como no poder modificarla o no poder usarla para objetivos comerciales). Es decir, que es un brutal repositorio de fotos a nuestra disposición.
Ya leí algo al respecto en el blog de Enrique Dans (ya veis, yo si leo a Enrique Dans), y desde ese día procuro cambiarle la licencia de mis fotos a CC-BY. Realmente no entiendo el celo con que algunos fotógrafos amateur (en los profesionales puedo entenderlo mejor) protegen sus «derechos de autor». Como le pasó a Alfonso hace unos días, que alguien considere tus fotos lo suficientemente buenas como para utilizarlas en alguna iniciativa debe ser una más que agradable e inesperada recompensa. Y una fuente de visibilidad y reconocimiento, y un incentivo para seguir haciendo fotos.
Y si tienen copyright… pues qué se les va a hacer. Al menos podremos disfrutar de ellas en la propia plataforma, que no es poca cosa. Por ejemplo, con las fotos de Juan Luis Polo o las fotos de DarcoTT. Qué arte con la cámara y con el retoque fotográfico.

Clicks contra reloj

Minijuego

Me pasa mi hermana un juego flash de esos adictivos… pero tranquilos, que es para un ratito. Se trata de ir pinchando con el ratón sobre círculos con números en el orden adecuado: el 1… el 2… el 3… el 4… y el 5. En cada nivel, las pelotitas están en distinta situación o son de distintos tamaños, incluso están ocultas unas encima de otras. Hay quince niveles.
El juego no tendría ninguna gracia sin el factor tiempo… y es que hay 43 segundos para pasar todos los niveles (de hecho, así se llama el juego). Así que, dependiendo de lo ágil que seas con el ratón y con la vista, el juego te puede dar para unos minutos de intentos… o para desesperarte! Afortunadamente, yo lo he pasado al 5º o 6º intento. Ventajas de vivir pegado a un PC.

Plugin SEO y plugin buhonejo

Bueno, después de un par de chapas largas, un post de «rápida digestión» ya que he estado haciendo algunos cambios en el blog.
He instalado el plugin Autoheader. Es un plugin que optimiza los tags de las páginas para mejorar su posicionamiento, cambiando el title, el meta description, meta keywords… en fin, yo de SEO no sé una mierda, pero si a Rubén le ha parecido reseñable… pues por qué no probarlo. Tampoco estoy muy seguro de cómo comprobar cuánto mejora mi SEO…
Y también he hecho una pequeña revolución con la publicidad. He eliminado todas las posiciones Adsense que estaban directamente integradas en la plantilla y he instalado el plugin MoreMoney («El Buhonejo»). Ya había oído hablar de él, y hoy el twitter de Andrés me animó a probarlo. Básicamente se trata de mostrar publicidad sólo a personas que vienen de determinados sitios (inicialmente, buscadores). El resto, nada de nada. De esta forma, se muestra la publi a quienes los estudios demuestran que son más sensibles a ella (y de forma más «agresiva», por decirlo de alguna manera… pedazo de banner en todo el centro de la pantalla, oiga!) y se libera de ella a los visitantes habituales que, de todas formas, no suelen pinchar. Se supone que con esto se incrementa la eficiencia publicitaria del sitio y se reducen las molestias a los parroquianos. Todos contentos. Bueno, menos los «paracaidistas». Pero nunca llueve a gusto de todos… 🙂
Aprovechando, también he reorganizado un poco el sidebar, poniendo los patrocinios arriba en todo caso (por cierto, empresas del mundo con dinero fresco, ¡patrocinadme!), bajando el Jaiku, reorganizando lo de los comentarios más recientes y reincorporando los badges de Flickr y de Blip.tv. En el último diseño decidí quitarlos pero leñe, quedaba tan sosa la página… así que nada, vuelta a los «cromitos».
Y con esto y un bizcocho… ¡buenas noches!

El uso de los feeds

Al hilo de la puesta en marcha del agregador de blogs de reseñas de restaurantes de Madrid. Cuando planteé el experimento, lo hice como tal. El objetivo «forrarme con Adsense» es algo ilusorio: lo es en mi blog, tras dos años y medio de dar la matraca, como para no serlo en esta historia. Aun así, tenía idea de ponerle Adsense: le pongo adsense a todo, me parece una buena idea y si es 0,1$ al mes, pues 0,1$.
El hecho es que, por supuesto, pensaba qué implicaciones tendría hacer esto para los terceros: los que aportan su feed y los que aportan el agregador. Al fin y al cabo, poner Adsense en esa página supone «ganar dinero» (con todas las comillas del mundo) agregando contenido ajeno en una herramienta creada por alguien ajeno. ¿Jeta? Bueno, Google lo hace todo el tiempo, ¿no?. Y va como un tiro.
El caso es que con el software no tenía ninguna duda: una clara licencia CC que impedía el uso comercial estaba allí. Aun así, les comenté la situación y fueron extraordinariamente comprensivos: «Ad-Sense en sí mismo no lo consideramos comercial.». A cambio de su comprensión, les he puesto banners en el blog y en la página de restaurantes, espero que les dé más visibilidad porque se la merecen. El caso es que si me hubiesen dicho que no, una de dos: o hubiese quitado el Adsense o hubiese pensado en otra plataforma.
Pero respecto a los feeds… tengo muchas dudas. Si veis el resultado en la página, veréis que el uso que se hace del feed es mínimo: apenas unas líneas introductorias seguidas del correspondiente enlace a la fuente. Básicamente, se trata de un «enlace enriquecido», cosa que creo que lejos de suponer un «robo de contenido» es una fuente de visibilidad. Creo que nadie se plantearía pedir permiso para enlazar a un sitio, y pedir permiso para usar el feed de este modo es prácticamente eso. A nivel legal, estoy más que seguro que el uso de este formato entra de lleno en el derecho de cita amparado por la ley: se reproducen fragmentos (mínimos) y no el texto completo, y se referencia claramente (con foto y todo!) autor y procedencia.
En fin, que en mi planteamiento de contacto con los autores de los feeds no era tanto por una cuestión de «pedir permiso» sino más bien por una cuestión de cortesía. Las respuestas, en general, estupendas: «Por mi parte perfecto, no sólo es que la licencia lo permita, sino que creo que nos beneficia mucho», «por nosotros no hay problema en estar en ese agregador y no hay problema en que coloques tu adsense al menos por el momento, si te conviertes en el sitio más popular de inet tendríamos que hablar!», «No hay ningún problema, todo lo contrario nos encanta que cada vez hayan más mashups, agregadores o cualquier cosa que use nuestros contenidos.».
Sin embargo, con Cucharete pinché en hueso. Al parecer, el problema es el Adsense: «Piensa que no admiten lo de Adsense, pues ni nosotros mismo lo tenemos». Ante esto, tres opciones para mí: eliminar el feed de Cucharete y dejar el Adsense, eliminar el Adsense y dejar el feed de Cucharete… o dejar las dos cosas y a ponernos modorros. ¿Que les parecería mal? Seguramente, pero como digo, estoy seguro de que puestos a malas estaría haciendo un uso legítimo de recursos puestos en internet libremente por sus autores.
Pero como ya he dicho, esto es un experimento, nada más. Si Cucharete fuese imprescindible para su funcionamiento, o si mis lentejas dependiesen de ello, quizás tendría sentido iniciar un «tour de force» a ver quién gana. Pero no es el caso, y obviamente no voy a tener gente en mi casa que no quiere estar en ella, ni a ponerme a malas con nadie, ni a buscarme un abogado para que defienda mi planteamiento desde la legalidad. Así que cada mochuelo a su olivo, Cucharete fuera del agregador y santas pascuas.
Eso sí, no puedo dejar de opinar que es una actitud que me sorprende, y me alegra que el resto de implicados lo hayan visto de otra manera. Como bien decía alguno de ellos, si esto se convirtiera en un pelotazo tendríamos que hablar. Dudo mucho que eso llegue a suceder, pero si sucede, que a nadie le quepa duda de que se hablará de lo que sea menester. Es de bien nacidos ser agradecidos…

Restaurantes de Madrid

Bueno, pues es hora de descubrir el experimento que ocupó mi hora tonta de ayer. Se llama Restaurantes de Madrid y es un «agregador automático de contenidos sobre restaurantes y lugares de tapas en Madrid».
Esto surgió en el último B&B comentando con Marcos García y con Wilhelm Lappe el hecho de que ya estaban saliendo a la luz unos cuantos sitios dedicados a hacer «reseñas de restaurantes y bares», que era una lástima tener esa información disgregada en distintos sitios y lo potencialmente interesante que sería agregar esos contenidos.
Obviamente, como cada sitio tiene su ideosincrasia, plantear una «fusión» es algo que entiendo que está fuera de todo sentido. Pero quizás agregar los contenidos vía feed… pues eso es lo que he hecho: una página donde se enlazan los últimos posts de cada blog y en el que además hay un buscador de Google Co-op para buscar exclusivamente en sitios de esta temática.
Mi idea inicial era plantearlo con 11870, Cucharete, Cervezones, LaCuchara.es y Vive la Ciudad. A todos ellos he pedido permiso para usar sus feeds (bueno, a Vive la Ciudad me lo he cogido sin más :)). A los de Cucharete no les ha parecido oportuno, así que no uso su feed (luego comento algunas reflexiones a este respecto), así que son cuatro sitios los que «suman» de inicio a este agregador. Por supuesto, si conocéis algún blog más de este estilo que pueda ser interesante agregar vía feed, no dudéis en recomendármelo!
La página está montada sobre el agregador de feeds libre Infante, que conocí vía Edu y a quienes quiero agradecer expresamente primero el buen trabajo que han hecho con este producto, y luego su flexibilidad en el uso del mismo; tienen una licencia CC que impide el uso comercial del agregador, pero les pregunté hasta qué punto les podía parecer «comercial» el uso de Adsense, y fueron muy permisivos en ese sentido. Así que, en agradecimiento, les he puesto un banner en la propia página y también aquí en Vida de un Consultor (enlace valorado en 3.000 euros por lo menos :P)
Realmente esto es un experimento. Quiero ver qué tal funciona un planteamiento de este tipo, si es útil, si consigue atraer atención, si consigue derivar tráfico a sus participantes… en fin, trastear un poco. ¡A ver qué opinais!

Blogs de amigos

Echo de menos tener más amigos con blog. A ver si me explico; desde que empecé en esto de los blogs he conocido bastante gente. Con gran parte de ella mantengo una relación cordial, incluso con algunos tengo una mayor afinidad y podrían empezar a entrar en la categoría de «amigos». Esos lógicamente tienen sus blogs.
Pero a los que echo de menos en la blogosfera son a mis amigos de siempre. Sólo uno de mis amigos tiene blog (bueno, dos a falta de uno). Del resto, nadie – al menos que yo sepa, claro, igual hay más «anónimos» por ahí.
¿Y por qué echo de menos esto? Pues porque al final el blog no dejaría de ser una ventanita abierta a sus vidas, con la posibilidad de asomarse para saber cómo les va en el día a día, qué piensan, qué hacen. Sí, ya sé que hay otros métodos. Pero al final, entre unos y otros hay bastante gente, y no siempre tienes tiempo o ganas para contactar de tú a tú. Vernos en persona es cada vez más difícil y poco frecuente, cada uno viviendo en un sitio y con sus responsabilidades laborales y familiares. El teléfono o cualquier otro método síncrono exige que las dos partes tengan tiempo y ganas a la vez. Al final, acabas hablando cada x meses y haciendo repaso en un cuarto de hora de cómo han ido las cosas: «dejé el trabajo», «me cambié de casa», «¿el niño y la mujer bien?», y hasta la próxima. Y con el email pasa un poco lo mismo: al final tienes que acabar contando lo mismo x veces…
El blog es, desde mi punto de vista, un método ideal de «broadcasting» para estar en contacto. Tú vas contando tu vida y todo el mundo puede leerla: no tienes que contar lo mismo cada vez. Además, pueden leerla cuando ellos quieran, no cuando tú lo cuentas, y pueden interactuar vía comentarios. Así, el formato blog enriquece (que no sustituye) a todas las demás formas de contacto.
Me gustaría que mis amigos de Salamanca, o los del Colegio Mayor, o los de B&G en Bilbao, o los del Windsor en Madrid… abriesen esas ventanitas. Me gustaría asomarme de cuando en cuando a ver qué hacen, cómo les va, qué cosas cotidianas les han pasado. Y la siguiente vez que hablásemos por teléfono, o quedásemos para tomar algo, no tendríamos que empezar por «ponernos al día»: podríamos simplemente seguir la historia desde donde se quedó en el blog.
Y en ese sentido, me siento un poco «asíncrono» y desconectado.