El otro día os contaba que había empezado a usar algo de publicidad CPA en el blog. ¿El resultado hasta ahora (una semana después)? Altamente insatisfactorio. Se han producido 123.391 impresiones, que han generado 55 clicks (un click-through rate the… 0,04%). 55 clicks que se han transformado en… 0,10 euros. Es decir, de alguna campañita de CPC que había.
Creo que no hace falta mucho más tiempo para llegar a la conclusión de que esto no tiene mucho sentido.
Me interesó mucho un comentario que hizo Juan Luis: «Puede funcionar alguna campaña concreta, si tu audiencia encaja muy bien con la oferta, y está oferta es muy buena.» Algo en lo que profundiza Ãlvaro en un comentario en eTC: «El problema para el blogger es que tiene que saber elegir a sus anunciantes, de la misma manera que el anunciante tiene que saber elegir sus soportes y creatividades. Hasta ahora los bloggers solo hemos reservado espacios para publicidad y listo. Pero por desgracia para hacer dinero hay que trabajar un poco más.»
Esto choca frontalmente con el planteamiento que yo había hecho de «pongo el código y hala, a servir anuncios». Porque si no están enfocados… no tiene ningún sentido, consiguen CTR’s ridículos y porcentajes de conversión aún más patéticos. Y todo a costa de llenar el blog de molestos «cromos». Lo que voy a hacer es analizar algúnos posts «históricos» con cierto tráfico, en los que pueda tener sentido alguna campaña concreta, y ver si soy capaz de servir el anuncio de forma condicionada (en plan «si el post es el número X, entonces muestra el anuncio; si no, nada»). De esta forma, estaré enseñando muchas menos impresiones, pero las haré en el sitio más adecuado (en vez de indiscriminadamente, como ahora), y por lo tanto con más probabilidades de conversión.
La verdad de Facebook
Yo soy de los que cree que Facebook, a pesar de sus «problemas» (el principal; la diarrea que a algunos les entra invitando a cualquier chorrada que se les ocurre o usando decenas de aplicaciones chorras), es una estupenda idea: en vez de hacer como el resto de las redes sociales («propongo una funcionalidad, y te obligo a re-crear tu red social específica para hacer uso de la funcionalidad»), le da la vuelta al concepto; «crea tu red social, y sobre ella construye tantas funcionalidades como quieras»).
Pero hay que reconocer que este Orlando Uradaneta, al que he conocido en Las Termópilas, lo ha clavado:
Yo no sabía que había tanta gente desocupada y, sobre todo, tanta gente «pajúa»
links for 2008-05-08
-
Una reflexión crítica muy inspirada de Julen sobre el acercamiento de las empresas al mundo 2.0, en muchas ocasiones más «fachada» que convencimiento real
Presentacion BBVA

Presentacion de Actibva y Blogbook en Madrid
Actualización post-evento: bueno, pues como no podía ser de otra manera con tan buenos mimbres, el «sarao» estuvo estupendo. Mucha gente de las «habituales», mucha gente a la que conocía «virtualmente» pero a la que nunca había saludado en persona, y algunos «desconocidos» a los que tuve ocasión de conocer. Charleta agradable, como siempre; algún «anzuelo» lanzado (que uno tiene que ir pensando en el futuro 🙂 ), y mis 9 ejemplares del blogbook (bueno, 8, que uno se lo quedó Julio). ¡Salgo en un libro!.
La presentación en sí pues bueno, una presentación; siendo proyectos ya conocidos, no contaron nada nuevo. «Qué buenos somos, estamos encantados de habernos conocido»… al fin y al cabo, cuando se hace un evento es para eso, ¿no?. Eso sí, tuvieron la amabilidad de hacerlo cortito y al grano, que es algo que siempre se agradece.
Sarao a costa del BBVA
Esta tarde toca «sarao blogueril». En la sede del BBVA se presentan una serie de iniciativas en las que ellos tienen «arte y parte», y de las cuales yo también soy partícipe: como uno de los autores del Blogbook (¡por fin tendré mis ejemplares!) y como «parte liante» de Actibva. Con la blogosferaBBVA, que también aparecerá en el sarao, no tengo nada que ver :).
Me apetece bastante, la verdad. Va a haber mucha gente conocida y mucha gente por conocer. Espero que la parte de «autobombo» no sea demasiado aturullante y que podamos disfrutar un ratito de socializar, que es lo que apetece!
Si alguno está tambíen entre los invitados, nos vemos.
Perder el tiempo
Me mola el Risto Mejide.
Creo que (perder el tiempo) es una actividad que está infravalorada, y deberíamos hacerlo todos más a menudo, perdiendo el tiempo se encuentran todas las cosas que uno jamás buscó
(En la despedida a un chat en El País)
Legend follows no rules

Leí este lema en la camiseta de un tipo (el lema; la ilustración es mía :)), y se me quedó grabada a fuego. «Legend follows no rules», que en cristiano vendría a ser «Las leyendas no siguen normas».
Me gusta este lema. Me inspira. Tiene que ver con que si haces lo que todos los demás, acabarás logrando lo mismo que todos los demás. Que si sigues el camino marcado, llegarás a donde otros (los que han diseñado ese camino) quieren que llegues. Al igual que otros miles que, como tú, han seguido las normas.
Sin embargo, los que alcanzan el nivel de «mito» no lo hacen por seguir el mismo camino que los demás. Lo hacen, precisamente, por hacer cosas que los demás no hacen. Por atreverse a desafiar los órdenes establecidos. Por eso es por lo que se les recuerda, por lo que adquieren el caracter de «leyendas».
Cualquiera que me conozca sabe que, aunque individualista, disto mucho de ser un «antisistema», ni alguien precisamente «osado» o «radical». Pero a mi pequeña escala, tengo esta inquietud. Dentro de mi aplastante normalidad, intentar de vez en cuando hacer «lo que no se espera». No aspiro a ser una «leyenda» a nivel mundial, pero quizás sí a ser una pequeña «leyenda» en mi entorno, alguien que hace las cosas un poco diferentes.
Discreción ante todo
Sin duda, la discreción es un valor muy a tener en cuenta:
Nunca hables en sitios públicos de cuestiones profesionales. Siempre hay más gente de la que imaginas escuchando y siempre puede ser quien menos tiene que oírlo. No se me ha olvidado nunca.
Cómo tratar con un moroso
El otro día me pedían por email mi opinión sobre un asunto. Una persona que, como freelance, había empezado a trabajar con un cliente. Y que estaba encontrándose con que el cliente le estaba «dando largas» a la hora de pagar sus facturas.
Un tema desagradable, la verdad. En el que no tengo mucha (ni ninguna) experiencia. Realmente no hace tanto que era «asalariado» (con empresas en las que nunca hubo ni un solo problema de pago) y mi vida como «freelance» no es muy larga, y casi toda ella (por no decir toda) ha sido trabajando para un único cliente con el que no he tenido ningún problema de pago. Así que no tengo experiencia de campo sobre el tema, lo único que puedo pensar es «lo que yo haría».
Los problemas financieros siempre están ahí para todas las empresas. Yo siempre he sido partidario de mantener una cierta flexibilidad y no ser demasiado «intransigente». Lógicamente, los límites de esa flexibilidad los marca también la propia necesidad (si dependo de ello para llegar a fin de mes… no puedo ser tan flexible), la experiencia anterior con la misma gente (si llevan pagando bien x meses, no me voy a poner como un basilisco a las primeras de cambio), la sinceridad/seriedad de ellos (aunque los mejores timadores son siempre los que más apariencia de credibilidad tienen)…
Una vez agotado el margen de flexibilidad, creo que acabaría dando un puñetazo en la mesa: «oye, yo en estas condiciones no quiero seguir trabajando para vosotros, no me parece ni medio serio. Si lo arregláis esta semana no hay problema, pero si no yo dejo de trabajar y ya hablaré con el abogado para reclamar las cantidades pendientes de pago y lo que proceda». Y si con la eso no reaccionan, pues desde luego dejas de trabajar con ellos (que no se puede dejar que le continúen tomando el pelo a uno), y en cuanto a la reclamación de cantidades pendientes pues eso, que a buscar un abogado. Lamentablemente, las cantidades pequeñas son una puñeta (porque se gasta uno más en el proceso de recuperarlas que la propia cantidad) y casi es mejor darlas por perdidas que meterse en más berenjenales. Luego ya otras opciones (del tipo «hablo mal de ellos» o «contrato unos rusos para darles un susto» :P) siempre van a estar ahí, pero yo soy más partidario del «aquí paz y después gloria» que de seguir reconcomiéndome por unos euros…
De todas formas, reconozco que para mi forma de ser, este tipo de «chalaneos» es algo que me incomoda una barbaridad. Me gusta la gente que es cumplidora, y punto. Y si no es cumplidora, al menos que vaya de frente y sea totalmente transparente conmigo (soy realmente comprensivo con las dificultades ajenas… al menos durante un tiempo). Pero el jueguecito del «ahora cumplo, ahora no cumplo, eso no es lo que habíamos dicho, uy es que no sabes lo que me ha pasado…» como que no.
Billetes de 500, ¡existen!
Que sí, que sí que existen. Que yo he visto uno. He aquí la prueba gráfica.

Ocurrió el otro día, en una comida con amigos. Llegada la hora de la cuenta, empezamos a sacar todos nuestras miserias de 20 o de 50 euros para pagar a escote. En ese momento, uno de ellos dijo «traed, que me viene bien tener cambio». Y apareció el billete de 500, así, tan nuevecito (únicamente con las arrugas derivadas de las dobleces).
Casualmente, su propietario se dedica a la promoción inmobiliaria. Y es originario de las Rias Baixas.
Lo que yo digo; casualidades.
PD.- Sí, ya sé, este post me deja como un pobretón que no «maneja lana». Lo cual no dista mucho de la realidad :). Pero es que, además, nunca jamás he sido de ir con dinero en metálico. Como para ir con billetes de quinientos en quinientos.