Asertividad contra el SPAM

En fin, no sé hasta qué punto es una batalla perdida o no, pero por mí que no quede. Hoy he recibido un email procedente de Lourdes Muñoz, una diputada socialista en el congreso (bueno, de su asistente), que se las da de ser «muy 2.0» (con su blog, su twitter, su facebook, su flickr, su youtube, su slideshare y su cuota de micrófono cada vez que hay un evento en el que se habla de «política y 2.0»), con una arenga ideológica. Ya en el pasado había recibido mails similares, y había pedido por favor que eliminasen mi email de la lista de distribución. Concretamente, dije:
«te agradecería, si fueras tan amable, que eliminaras mi dirección de esta lista de correo; estoy seguro de que, si el contenido es interesante, me acabará llegando a través de las fuentes habituales a las que estoy suscrito voluntariamente.»
Amable, cordial y sutil, creo. Recibí la callada por respuesta; creo que lo mínimo hubiera sido un «lo siento, atendemos tu petición y no volverá a suceder» pero bueno, al menos esperaba que me hubiesen hecho caso. Pero parece que no, hoy he vuelto a recibir otro correo de similares características, y de nuevo me he tomado la molestia en responder:
«en respuesta a uno de vuestros anteriores correos no solicitados ya os pedí que elimináseis mi dirección de la lista de distribución, en la medida en que ni los he pedido, ni os he cedido nunca mi dirección de email para eso (ni para ninguna otra cosa, que yo sepa), ni tengo interés ninguno en recibirlos. Observo con tristeza cómo aquella cordial petición ha sido desatendida (no sólo no recibí contestación, sino que los hechos demuestran que sigo recibiendo estos correos), por lo que procedo a incluir vuestros envíos en la carpeta de SPAM; obviamente, hubiera preferido no recurrir a esta medida y que hubiéseis atendido mi petición, pero eso es algo que queda fuera de mi control.»
Y ya está, correos a la carpeta de SPAM y no habrá más molestias. Imagino que, igual que no me respondieron la primera vez, no lo harán ésta segunda. Me da igual. Lo que me da rabia es que esta gente sea la que luego saca pecho y se las da de ser adalides de «lo 2.0» y de las nuevas formas de hacer política y de la conversación, y blah, blah, blah. Ya, ya sé, culpa mía por esperar algo bueno de un político.

Mercado medieval "Tres culturas" en Aranda de Duero

Espada al hombro

Este fin de semana se ha celebrado en Aranda el Mercado Medieval «Tres Culturas»; que se llama así porque trata de recrear los ambientes cristiano, musulmán y judío de la Edad Media. La verdad es que ha sido una auténtica «feria»: en horas punta resultaba agobiante (y más si vas con una mujer embarazada y un niño de tres años), pero hay que reconocer que el esfuerzo de ambientación que hacen con estos montajes es bastante meritorio: desde la decoración en balcones y fachadas, los puestos, las atracciones, los disfraces de los mercaderes… en fin, siempre me ha parecido una forma muy interesante de revitalizar una actividad (la venta ambulante) que de otra manera resulta mucho más insulsa.
Aproveché un ratito de «valle» (el sábado a las 5 de la tarde) para darme una vuelta cámara en mano, a ver si captaba algún detalle interesante… y el resultado son estas fotos del mercado medieval.
A nivel fotográfico quizás el mayor handicap sea en estos casos la iluminación: pese a ser a plena luz del día, salvo que sea en zonas de sol (y ahí los contrastes entre zonas de luz y sombra también son difíciles de gestionar), las zonas de penumbra exigen una velocidad de obturación demasiado lenta; terreno abonado para fotos movidas si uno no tiene un pulso brillante. Una forma de matizar esto es trabajar con ISO elevado (yo puse a 400 toda la sesión) aunque corres el riesgo de que las fotos aparezcan con ruido. Un flash (que no sea el incorporado en la cámara, que suele valer para poco) podría ayudar a iluminar alguna escena, pero siempre con el riesgo de que el «flashazo» resulte muy intenso.
Y luego hay algo que me falta en mi equipo y que no sé dónde comprar; como decía ayer en twitter me falta morro/desparpajo para plantarme delante de un desconocido y sacarle unas fotos. Y eso me priva de muchas tomas interesantes… Lo decía Juan Luis Polo hace unos meses: «robar fotos en la calle como si de un detective privado se tratase es lo más alejado de la fotografía de retratos que uno se pueda imaginar«, y lo que yo hago me temo que se parece demasiado a esa descripción. En fin, ¡será cuestión de ir mejorando!

El signo de los tiempos


Sé que la tecnología en movilidad es lo que tiene. De hecho, yo soy uno de los que, de vez en cuando, saca su portátil en un sitio público. Y sin embargo… ver una cafetería como ésta en la que todos sus clientes sólo tienen ojos para su ordenador me ha dado un poco de pena, me ha recordado a Wall-E.
PD.- La foto es del amigo Joan Planas, que está de tour por las Américas…

Vender una foto en Flickr

Nunca lo hubiera imaginado. Pero ha pasado. He vendido una foto mía a través de Flickr.
Suena el teléfono. Se trata de una persona de una agencia de publicidad, que ha visto una foto mía en flickr y ha «tirado del hilo» hasta encontrar mi teléfono. Que les viene muy bien para una pieza que están preparando y que bueno, que no tienen un presupuesto muy elevado, pero que pueden ofrecerme 100 euros… ¿100 euros? ¿Por una foto mía? ¡Coñe, por supuesto!
Alguien me preguntaba esta mañana «pero si las tienes con licencia CC, ¿por qué iban a comprártela?». Lo cierto es que mis fotos en flickr están subidas con una resolución máxima de 780px por el lado más largo. Y resulta que el uso que quería darle esta gente es para una pieza de media página en un periódico, y esa resolución es insuficiente. Por eso se ponían en contacto conmigo, y por eso me ofrecían comprarla.
Todo se ha desarrollado muy rápido: me han hecho la transferencia, me han mandado un documento de cesión de derechos de autor y les he enviado la foto a la resolución original. Tengo la sensación de que andaban con prisa, como si el «concepto» del anuncio ya lo hubiera aprobado el cliente y ahora era cuestión de producirlo en condiciones. Si no, entiendo que sería más lógico haber seguido buscando fotos hasta encontrar una que se adaptase a sus necesidades sin tener que pagar. O no, qué se yo.
En fin, que ha sido sin duda la sorpresa del día. La foto «agraciada» es ésta. Como podréis ver no es una gran foto en términos técnicos (no está muy bien enfocada, ni tiene una gran composición, tiene bastante ruido) pero fue a captar una imagen que a esta gente les venía bien. Buscaron «multa» en flickr y me encontraron a mí.
Obviamente, es una anécdota fruto de una feliz serie de coincidencias, que no espero que se repita con frecuencia (posiblemente, nunca más). Pero si hace poco comentaba que me encanta que usen mis fotos… imaginaos si encima van y me pagan por ello.
PS.- Dos detalles que, en todo caso, creo que merece la pena destacar: añadir de forma consciente títulos, descripciones y etiquetas a las fotos de flickr es una buena vía para que, quien busque algo, pueda encontrar tus fotos. Y añadir algún tipo de identificación o forma de contacto a tu perfil ayuda a que puedan ponerse en contacto contigo. Es mucha casualidad, con estas dos medidas, que suceda lo que me ha sucedido a mí; pero sin ellas hubiera sido totalmente imposible.

Video de la charla de Fotomaf en Aranda

Bueno, pues ya pasó. La charla de Mauro Fuentes «Fotomaf» en Aranda tuvo lugar el pasado sábado, y estoy altamente satisfecho del resultado. No sólo por Mauro (pero bueno, eso era algo que daba por descontado) sino por la asistencia de público: 25-30 personas un sábado por la tarde no está mal.
Han sido días de bastante tensión: organizar una cosa así sin tener ni idea de la posible respuesta del público es bastante agobiante. ¿Y si no viene nadie? ¿Y si hay más gente en la mesa que de público? Claro, haces todo lo que buenamente puedes por darlo a conocer (medios digitales, nota de prensa a medios tradicionales, entrevista en la radio, colgar carteles en tiendas de fotografía y en la calle…), pero no sabes cómo saldrá.
Para colmo, el «cenizo» del tipo que gestionaba la sala nos dió unos ánimos que para qué: «Buf, esto un sábado… a quién se le ocurre… aquí los sábados no se suele hacer nada, ¿no veis que la gente aprovecha para irse fuera?… Pues ayer hubo otra actividad, de una asociación que se supone que son 200 personas… y había 3 personas de público, menos que sentados en los micrófonos… yo os lo digo para que luego no os llevéis desilusión». ¡Qué puto estrés! Y llegaba la hora y estábamos solicos Mauro, Phosy y yo… pero claro, si algo es a las 18’30, la gente va (lógicamente) a las 18’30, no 10 minutos antes. Así que a medida que se iba aproximando la hora de inicio fue entrando gente, y alguno más que estaba despistado a la puerta, y un poco más… y entonces ya me relajé, por fin, y pude disfrutar de la interesante charla de Mauro.
Pues eso, que aquí os la dejo. La calidad del video no es excelente (las condiciones de luz no eran muy buenas, y luego creo que me he pasado con la codificación por miedo a que quedase un megaarchivo: son 55 minutos de charla), no entró el turno de «ruegos y preguntas» (que estuvo también muy interesante), si hubiese estado sólo a grabar la charla habría hecho un montaje un poco más animadete (en vez de cámara fija)… pero aquí queda constancia. Ah, y Phosy hizo de reportero gráfico y añadió su crónica también, al igual que Mauro.
Ha sido una primera experiencia gratificante, que me anima a plantear más en el futuro.

Entrevistado en el blog de blogs

El buscaimposibles de M@k me pidió si le podía responder algunas preguntas para su Blog de Blogs. En fin, ya sabéis, a los egocéntricos nos gusta mucho hablar de nosotros mismos… y ésta era una ocasión perfecta! Así que ahí os dejo una pequeña entrevista sobre este blog, su origen, su evolución y mi visión de «la blogosfera» (if any), el microblogging o «lo 2.0».
Gracias M@k por la entrevista, y por las exageraciones con las que me presentas 😀

La importancia de ir con tiempo

Ayer estuve en Oñati… y menudo viaje. Había quedado entre 9:30-10 (la charla empezaba a las 11) para bueno, tener la oportunidad de conocer a mis compañeros de mesa, charlar un rato, montar la instalación… en fin, para no andar con prisas. En teoría, desde Aranda calculaba 2 horas y media de viaje. Así que decidí salir a las 6:30; de esta forma llegaría sobre las 9, con tiempo de sobra incluso sobre la hora más prudente. No importa, si me sobra tiempo paro a tomar un cafecito, pero mejor que sobre tiempo por si acaso…
¡Menos mal! Para empezar, las condiciones meteorológicas se pusieron muy tontas. Alrededor de Vitoria caía una intensa nevada, tanto que lo más prudente fue, durante un buen rato, ponerse todos en fila india (a ser posible detrás de camiones) a 60-70 km/h. «Bueno, no importa, me sobra tiempo».
Y luego… me equivoqué de ruta. En teoría desde Vitoria debería haber cogido la AP-1 hasta Mondragón-Oñati. Pero yo había llegado en mi mente a la conclusión «AP-1 es la N-1 de toda la vida». Así que yo seguí las indicaciones de la N-1… ya cuando entré en Navarra me dije «mmm… ¿de verdad hay que entrar en Navarra para llegar a Mondragón?» Pero oye, ponía N-1 por todos los sitios. Volví a entrar en Guipuzcoa y bueno, oye, Andoain, Tolosa… «no me suena que hubiera que pasar por aquí, pero bueno, sin duda esto es la Guipuzcoa industrial». A cada kilómetro aumentaba mi inquietud: «25 km. para Donosti… yo juraría que Mondragón no está tan cerca de Donosti». Total, que cuando decidí parar a mirar el mapa (no, no tengo GPS), estaba ya en Beasain, a las puertas de Donosti. Las 9:30. ¡Mecagüenlaleche!
Bueno, menos mal que voy con tiempo. Llamé al responsable en ULMA para comentarle que llegaría un poco más apurado de lo normal. En primera instancia pensé en darme la vuelta para enlazar con Bergara un poco más atrás, pero me dijo «ya casi mejor pillas la autopista, o si quieres incluso por la nacional». Pues nada, por la nacional hacia Orio… y camiones… y pueblos… y curvas… y cuestas… y los minutos iban pasando, las 10:10 y todavía me quedaba un trecho. ¡Que no llego! Así que en cuanto pude agarré la autopista y corrí como alma que lleva el diablo hasta la salida de Bergara-Arrasate, luego llega hasta Oñati, localiza el sitio… menos mal que me dieron indicaciones precisas, porque llegué 20 minutos antes de las 11, con el corazón desbocado, después de haber recorrido media Guipuzcoa.
Gracias a que habíamos quedado con un buen colchón antes de la charla, y gracias a que yo añadí un colchón adicional por precaución, llegué a tiempo (aunque dando un plantón a mis anfitriones y compañeros, cosa que lamento; y hubiera sido mejor llegar antes para poder solucionar una serie de imprevistos técnicos que surgieron y que hicieron que se retrasase 20 minutos más el inicio de la charla… pero bueno, visto cómo se puso la cosa, ni tan mal).
En fin, lo que viene a demostrar esta batallita es que cuando las cosas dan por torcerse, se tuercen (mal tiempo, equivocarse de camino, que no funcionen las cosas cuando las conectas…). Y que lo mejor es ser previsor, por si las moscas.

Momentos gloriosos de la UDS

He de reconocer que ayer, con el partido del Athletic, sentí una punzadita de envidia. No demasiada, porque aunque sea «de rebote» (7 años en Bilbao hacen que algo, aunque sea un poquito, se te pegue; y una mujer «del Athletic» también ayuda) y en la lejanía, disfruté de esa especie de éxtasis colectivo: ver esa comunión tan perfecta entre ciudad-club-equipo y encima con el resultado soñado… en fin, eso, emocionante, vibrante, espectacular.
Pero hablaba de envidia… y no he podido por menos que acordarme de algunos momentos asimilables que yo he disfrutado; más que con el Atlético de Madrid (que también ha habido alguno, pero bueno, lo vives a título individual y no compartido con el resto de tus conciudadanos) con la Unión Deportiva Salamanca.
Y es que como decían en este comentario, todos los equipos pueden vivir situaciones similares aunque no sea ganando un título o metiéndose en una final. A veces vale un ascenso, o un partido contra un grande, o un derbi…
Y me he acordado, por ejemplo, de aquel gol de Edu Alonso frente al Atlético de Madrid que suponía, en el minuto 89, un 5-4 en el Helmántico (y que celebré en el estadio abrazando efusivamente a un señor desconocido que se sentaba al lado… y eso que yo soy del Atleti!). O de aquel 6-0 al Valencia que también disfruté, incrédulo, en directo. O de la noche de Reyes en la que vimos por televisión como el Salamanca remontaba en los últimos minutos un 1-3 al mismísmo Barça para terminar 4-3.
Pero si me tuviera que quedar con uno, sería con éste:

25 de junio de 1995. El Salamanca, en Segunda división y con Juanma Lillo en el banquillo, accede a jugar la promoción de ascenso que, en aquella época, significaba cruzarse en doble partido a uno de los equipos procedentes de Primera, en este caso el Albacete de Benito Floro, con Molina en la portería y con gente como Zalazar o Dertycia. El partido de ida, en el Helmántico, un desastre. 0-2 para el Albacete. Y sin embargo, la ciudad entera quería soñar con volver a Primera y la cita era en el Carlos Belmonte.
Recuerdo estar escuchando el partido por la radio con mi hermana. El Salamanca hizo el 0-1 en la primera parte, esperanza. Pero el partido avanzaba, y a pesar del entusiasmo, se nos iba. Minuto 90, y nada. Yo ya había abandonado la esperanza, lo habíamos tenido tan cerca… y de repente, cuando ya pasaban varios minutos del tiempo reglamentado… sucedió. Un tal Urzáiz («un jugador con etiqueta de trotamundos, con olor al banquillo de muchos equipos» dice la crónica) se eleva en el área y marca de cabeza el 0-2. Recuerdo, justo antes de ese gol, mi hermana y yo escuchando el partido por la radio, ella todavía en tensión absoluta y yo ya diciéndole “bah, déjalo, ya es igual, ha estado cerca pero se acabó”. Y de repente GOOOOLLL!!!!! Y la gente gritando por las ventanas, bufandas y banderas al viento. Y ya en la prórroga llega el 0-3, y es el paroxismo, y más gritos, y más bufandas, y más banderas, y más gente en las ventanas coreando al unísono con otras decenas de desconocidos. Luego llegaron, en pleno delirio, el 0-4, y el 0-5, y el Salamanca estaba otra vez en Primera después de 11 temporadas.
Recuerdo terminar el partido, bajar mi padre mi hermana y yo a la calle, bajar por Sancti Spiritus hasta la Gran Vía, cerca ya de la medianoche, y cientos de personas exultantes, coreando himnos, saltando…
Pues eso, que han pasado 14 años, y ves el video y no puedes evitar sentir escalofríos. Son esas tonterías del fútbol.

Te entrevistamos… si nos pagas

Vaya por delante que imagino que habrá muchos, con más mundo que yo, que pensarán que parezco tonto, que parece que hubiera nacido ayer y que de qué guindo me he caído. Pero a mí no me había pasado nunca, ni sabía que algunas cosas funcionaban así.
Me llaman por teléfono (de un «número privado»; como no los cojo, mensaje al contestador). Que me quieren entrevistar de un medio por Digitalycia. ¡Hombre, qué guay! ¿Habrán llegado hasta ellos noticias de mis conocimientos? ¿Querrán saber mi opinión sobre este intrincado mundo de las redes sociales y el dospuntocerismo?. Total, que les devuelvo la llamada, a ver de qué va el tema.
Me dicen que están preparando un suplemento que va a tener mucha difusión, en un diario de tirada nacional y en una feria temática, que están preparando entrevistas con distintas empresas en varias categorías para reflejar la variedad del sector, que han seleccionado nuestra empresa porque les parece muy interesante lo que hacemos… que me entrevistará un periodista, y además podré poner una foto o el logo…
A mí a priori me suena raro porque oye, yo no dejo de ser un mindundi, y tampoco yo es que me dedique al sector de la «formación» pero bueno, quién sabe, se habrán fijado en mí, «que esto de las nuevas tecnologías está muy en boga» y que «a veces las empresas pequeñas son más innovadoras que las grandes» y que patatín, patatán… y que bueno lo único es que aunque ellos asumen todo el coste de producción del suplemento, pues que hay una parte («coste de inserción», le ha llamado) que no pueden asumir, así que para poder publicar mi entrevista tendría que pagar… nada, algo que está al alcance de cualquier bolsillo, 1.575 si la entrevista es de media página, o 2.520 por página completa, o 4.990 por doble página. Y si quiero contraportada, o página 2, pues un extra.
Acabáramos. O sea, que de entrevista por lo bien que lo hago, lo mucho que les he llamado la atención o lo interesante que pueda ser para los lectores, nada. Que si quiero ponerles un anuncio «que parezca una entrevista». Amigo, eso es otra cosa. Imagino que mi nombre y mi teléfono habrán aparecido en un listado que haya hecho alguien buscando en internet, soy uno más del listado de llamadas a ver si «pico». Y yo, iluso, pensando que lo que hago había llamado la atención de alguien.
Al final hay dos mentiras bastante feas aquí metidas. Lo primero es que si me dicen «es para un anuncio» yo pongo el «chip marketing» y calculo. ¿Es una acción de marketing que me merezca la pena? ¿Es una acción de marketing que me parezca ética (eso de hacer pasar un publireportaje pagado como si fuera una entrevista hecha por puro interés editorial)? ¿Tengo alternativas mejores? Valoro, y decido. Pero no, primero te comen la oreja con la entrevista, y lo interesante que es lo que dices, y tal y cual… y luego te sueltan lo de los «costes de inserción» tratando de que parezca otra cosa (cuando es un pago por anunciarse, sin más). Oiga, pero qué me está contando.
Y la segunda, y más grave, es el resultado: un suplemento con apariencia de contenido editorial pero que en realidad es un gran catálogo de anuncios pagados. Imagino que en ningún sitio se advertirá al lector que «cada una de las empresas que aparece aquí ha pagado entre 1.575 y 7.390 por aparecer, ha podido controlar hasta la última coma de lo que se dice de ella y no hemos usado ningún otro criterio, aparte de que aflojaran la pasta, para valorar si merecen la pena o no».
Lo dicho, que vale, que asumo que parezco nuevo. Pero qué penica, ¿no?