Aprendiendo coaching: semana 10

[Esta entrada corresponde a la serie «Aprendiendo coaching«, dentro de la iniciativa «Mis aprendizajes«]

Objetivo de la semana

Retomar el hilo, y preparar mi primera conversación de coaching

Qué he hecho

  • Lo primero, «mentir». Esta semana que he llamado «semana 10» en realidad está enmascarando un periodo de mes y medio en el que mi proceso de aprendizaje se ha quedado estancado. Obviamente, por mi responsabilidad.
  • A raíz de mi anterior actualización, en la que decía que «cada vez tengo más claro que necesito un «instrumento de práctica», poder empezar a trabajar con alguien para «hacerle coaching», e ir practicando las cosas, asentando conceptos, equivocándome, etc…» una persona amable se ofreció a hacer de «conejillo de indias» conmigo. Obviamente estoy súper agradecido. Afrontar este reto es probablemente lo que me ha «estancado» en cierta medida, y lo que paradójicamente me va a dar un empujón brutal en mi aprendizaje.
  • Cuando digo que me «ha estancado» me refiero a que, ante la perspectiva de abordar ese primer proceso, de alguna manera se activaron mis miedos e inseguridades. En vez de ser tan proactivo como cabría esperar, empecé a demorar las cosas (un par de días para responder un mail por aquí, una pregunta dilatoria por allá, «espérate que ahora vienen las navidades»…). Comentando este tema con Alberto me ayudó a ver que no era más que el miedo echando el freno de mano. «¿Por qué no has empezado ya? ¿Por qué, de hecho, no has buscado tres o cuatro personas más para hacer lo mismo?». Buenas preguntas… En todo caso, ya tengo fijada la sesión :).
  • Estuve preparando un documento introductorio, de cara a explicar a un potencial coachee «en qué consiste el proceso de coaching», qué puede esperar de él, cuáles son las responsabilidades de cada uno… me sirvió también como elemento clarificador para mí.
  • Estoy preparando una pequeña «guía para la conversación«, una especie de «chuleta» para mí con algunos elementos útiles, preguntas que puede tener sentido sacar, recordatorios, «dos y don’ts»… es un instrumento que me está ayudando a reducir la ansiedad.
  • He empezado a revisar las flashcards que hice con conceptos de coaching. La verdad es que le veo una utilidad relativa… sobre todo porque muchos de esos conceptos no son tan claros y evidentes (error mío a la hora de conceptualizarlos, más bien).

Aprendizajes

  • Que el miedo y la inseguridad aparecen en un proceso de aprendizaje, especialmente cuando hay que ponerse manos a la obra. Y que actúan paralizándote, y encima dándote argumentos aparentemente muy sensatos para no hacer lo que en realidad sabes que tienes que hacer. Esto, que en teoría tengo muy claro, no me inmuniza a la hora de sufrirlo en la práctica.
  • La conversación con Alberto me ayudó primero a identificar esa situación, y segundo a recontextualizarla. Estoy aprendiendo. Es normal «no tener el control», es normal «fallar». Si a lo que aspiro es a llegar a una situación en la que «tenga el control» y «no falle», obligatoriamente tengo que pasar por este proceso. No hay vuelta de hoja. Pero si me comparo con una versión «perfecta» es normal que surja la ansiedad, la evitación… porque no estoy ahí.
  • La práctica, la práctica y la práctica. Nadie aprende a conducir sentado en un aula ni leyendo un libro, nadie aprende a nadar viendo vídeos de youtube. Nadie aprende coaching sin conversaciones.

Qué ha ido bien

  • Mi «conejillo de indias». Si no hubiera sido por ella, posiblemente ahora seguiría buscando excusas para seguir mareando la perdiz.
  • La perspectiva de una primera conversación me ha hecho «ponerme en situación», preparar materiales…
  • La recontextualización. I’m a work in progress.

Qué podría ir mejor

  • Ser más proactivo en «ponerme en situaciones de aprendizaje». ¿Alguien más quiere coaching? 😀

Para la próxima semana

  • Habré tenido mi primera conversación. Hacer un «post-mortem» completo.

Por qué tomar notas es bueno

El contenido que consumimos, y el que olvidamos

A lo largo de tu vida, o de los últimos meses… ¿cuántos libros has leído, cuántos artículos? ¿Cuántos cursos has hecho, a cuántas charlas has asistido, cuántas entrevistas has escuchado? Estoy seguro de que por tu mente ha pasado un montón de contenido interesante. Ideas que en el momento te resultan claras y relevantes, a las que encuentras conexiones evidentes, que te generan formas concretas de llevarlas a la práctica.
Pero pasadas unas semanas, o unas horas, incluso unos minutos… ¿qué pasó con todas esas ideas?
Exacto. Olvidamos la mayor parte de todo lo que pasa por nuestros ojos y nuestros oídos. Y por lo tanto, el tiempo que hemos dedicado habrá sido en vano…

Tomar notas para aprovechar mejor los contenidos

Tomar notas es una forma fácil, sencilla y al alcance de cualquiera para aprovechar mejor el tiempo que dedicas a consumir contenidos. Ya que has dedicado todos esos minutos a exponerte a ese conocimiento, ¿por qué no dar un paso más y así sacarle todo el jugo posible? Si desarrollas el hábito de tomar notas conseguirás entender mejor, relacionar mejor y recordar mejor.

Cómo tomar notas te ayuda a aprender

Hay al menos 3 maneras en las que tomar notas te ayuda

  • En primer lugar, es una forma estupenda de mantener tu atención concentrada en el contenido que estás consumiendo. Todos hemos tenido la experiencia de estar asistiendo a una charla y de repente darte cuenta de que tu mente lleva varios minutos divagando en historias que no tienen nada que ver… Cuando te planteas la misión de tomar notas, adoptas un rol más activo. Involucras más a tu mente. Y te resulta más fácil mantener el foco y no despistarte.
  • Tomar notas, además, es una forma de hacer una primera elaboración del contenido. No se trata de convertirse en un mero transcriptor de todas las palabras que lees o escuchas (para eso mejor pon una grabadora o haz fotocopias). Unas buenas notas implican hacer un ejercicio en tiempo real de priorizar ideas, de relacionarlas, de personalizarlos, de enriquecerlos, de detectar cabos sueltos… Ese trabajo de procesado es un paso fundamental para poder aprovechar el contenido, transformarlo en algo relevante y recordarlo en el futuro.
  • Finalmente, tus notas son una herramienta de trabajo. Tu memoria de trabajo es limitada. Te sirve para procesar información en el ahora, pero solo puede manejar una cantidad pequeña de elementos. Así que a medida que va recibiendo nuevos impactos, va dejando atrás los anteriores. ¿No te ha pasado que hay cosa que en un momento te parecen muy claras y muy obvias, tanto que parece absurdo que se te vayan a olvidar… y sin embargo al cabo de unos minutos, segundos incluso, se han evaporado? Por eso es importante tomar notas. Las notas son un registro físico de las cosas que tu cerebro procesa en el corto plazo. Y sobre ese registro puedes volver más tarde para trabajar sobre esas ideas, completarlas, repasarlas… y así conseguir que la información pase a tu memoria a largo plazo.

Déjame resumir: es una pena que no aprovechemos mejor el mucho o poco tiempo que dedicamos a consumir contenidos. Libros, artículos, charlas… este post… Tomar notas nos ayuda a fijar nuestra atención, a hacer un primer procesado en tiempo real de la información y a dejar un registro sobre el que poder trabajar más tarde.
Espero que hayas tomado buena nota…
PD1.- Y ya que te pones, procura no cometer ninguno de los errores habituales al tomar notas
PD2.- Si te interesan los contenidos sobre aprendizaje y desarrollo eficaz de habilidades, suscríbete a la lista de correo de Skillopment.
PD3.- He editado este contenido como un episodio para el podcast Skillopment. Recuerda que puedes revisar todos los episodios del podcast, y suscribirte al mismo tanto en iVoox como en iTunes.

No critiques, no reproches

Cuando te echan la bronca…

Haz memoria. Intenta recordar alguna situación en la que alguien te ha echado una bronca. De forma más agresiva, o de forma más sutil. Reproches, bullas, echarte en cara cosas, afearte la conducta, señalarte tus faltas, leerte la cartilla. En público, o en privado. Con más o menos veneno. ¿Cuál es la sensación que tuviste?
Lo más probable es que sintieses un cierto grado de humillación (aquello de «sacarte los colores»). Por tu mente pasaría la sensación de que están siendo injustos contigo. De que no era para tanto. De que se están pasando un huevo. De que no reconocen lo bueno que haces. De que «para un perro que maté, mataperros me llamaron». Dentro de esta actitud defensiva, tu cabeza articulará unos cuantos «peros» intentando reafirmarse en lo que hiciste. Incluso aunque llegues a aceptar que «tienen razón», pensarás que «no hacía falta ponerse así».
Dependiendo de las circunstancias podrás reaccionar de una u otra forma. Podrás revolverte de forma más o menos explícita, o envararte, poner cara de poker y decir que sí mientras por dentro piensas «que te den por el culo». O agachar las orejas, aguantar el chaparrón y marcharte mascullando por lo bajinis para reventar luego cuando estés a solas.
Lo que difícilmente va a pasar es que salgas de esa situación con el corazón henchido de gozo, plenamente consciente de todo lo que has hecho mal y lleno de motivación por cambiar. Incluso en el caso de racionalmente pudieras aceptar lo que te están diciendo, tu emoción va a ser reactiva y te va a hacer buscar razones para reafirmarte. Y tu resentimiento te va a quitar las ganas de hacer las cosas mejor.

¿Y si eres tú el que echa la bronca?

Si esto te pasa a ti cuando te «echan la bulla»… ¿qué crees que pasa a las otras personas cuando eres tú el que hace la crítica o el reproche?
Dale Carnegie dice, en su famoso «How to win friends and influence people», lo siguiente:

«Criticism is futile because it puts a person on the defensive and usually makes him strive to justify himself. Criticism is dangerous, because it wounds a person’s precious pride, hurts his sense of importance, and arouses resentment.»

Las críticas no sirven de nada, porque ponen a la otra persona a la defensiva y se enroca en justificarse por absurdos que nos puedan parecer sus razonamientos. Y son peligrosas, porque hieren el orgullo del otro y generan resentimiento. Si lo que querías era conseguir un cambio, la has fastidiado; no solo no lo vas a conseguir, sino que has puesto a la otra persona en peor disposición de lo que ya estaba. Lo que viene a ser que te salga el tiro por la culata, vamos.
Ni siquiera es necesario que la crítica sea agresiva. Incluso aunque sea bienintencionada, aunque sea con buen tono… genera resistencia.
¿Pero cómo es posible que una persona que ha cometido un error evidente (vamos a aceptar este punto de partida, aunque de sobra sabemos que lo que es evidente para ti no tiene por qué serlo para otros, y que eso de que tú tienes razón siempre habría que verlo…) se niegue a reconocerlo, y aún encima se moleste cuando se lo señalamos?

Cosas de humanos…

El cerebro humano es una máquina fascinante, pero con una forma de funcionar que lo hace mucho menos «racional» de lo que nos gustaría pensar. Robert Cialdini, en su libro «Influence«, describe el principio de consistencia como uno de los elementos claves a la hora de influir en otros. Una vez que nuestro cerebro se posiciona respecto a algo, le resulta muy difícil contradecirse a sí mismo. De hecho, el «sesgo de confirmación» precisamente funciona así: tendemos a aceptar casi sin cuestionar cualquier argumento que refuerce lo que creemos, y tendemos a despreciar cualquier argumento en contrario. Así que si hemos hecho algo de determinada manera, y viene alguien de fuera a decirnos que «lo hemos hecho mal»… nuestro cerebro se rebela y reacciona defendiendo e incluso reforzando su planteamiento previo, el que le hizo tomar la decisión en primer lugar.
No parece muy lógico, no… pero como el mismo Carnegie dice,

When dealing with people, let us remember we are not dealing with creatures of logic. We are dealing with creatures of emotion, creatures bristling with prejudices and motivated by pride and vanity

No somos «criaturas lógicas», sino «criaturas emocionales». No somos seres racionales, o por lo menos debemos admitir que nuestra racionalidad tiene sus límites.

Criticar no solo no suma, si no que resta

Así que, aunque te parezca mentira, criticar a alguien, reprocharle las cosas, incluso darle un feedback bienintencionado… no va a funcionar. Para lo único que sirve es para ventilar nuestra frustración. Si alguien ha hecho algo que creemos que está mal, o que no nos gusta, o que creemos que podría haber hecho mejor… si alguien nos ha decepcionado, si no ha actuado como esperábamos o incluso como le dijimos expresamente que actuara… se nos calienta la cabeza, nos sube la bilis y tendemos a soltar sapos por la boca. Con mejor o peor tono, le «ponemos en su sitio» y demostramos «quién manda» o «quién tiene la razón». Reacción emocional pura y dura, que no va a conseguir ningún resultado positivo y que encima genera malestar, desconfianza y perjudica la relación para el futuro.

¿Y qué podemos hacer, entonces?

Pues básicamente… mordernos la lengua. Cuando tengamos la tentación de decirle a alguien que ha hecho algo mal… callarnos. Cuando sintamos el impulso de «cantarle las cuarenta»… respirar, contar hasta diez, y dejarlo pasar. Cuando queramos darle a alguien nuestra opinión no solicitada… guardárnosla.
John Whitmore, en su libro «Coaching for performance» (que leí en el curso de mi proceso de aprender coaching), plantea que a la hora de dar feedback a alguien hay que olvidarse de lo que uno piensa. Decirle a la otra persona lo que tú opinas, cómo crees que debería haber hecho algo, cómo lo harías tú… no es eficaz. La forma más adecuada de dar feedback es acompañar a la otra persona en su proceso de descubrimiento, a través de preguntas. Que describa su proceso de toma de decisiones, que valore su grado de satisfacción, que piense qué podría haber hecho mejor… no se trata de que llegue a nuestras conclusiones (por muy acertadas que creamos que sean, que estaría por ver), si no de que llegue a conclusiones por sí mismo. Es de ahí de donde nace la motivación real, intrínseca, para hacer las cosas de otra manera: cuando eres tú el que se da cuenta de las cosas, no cuando llega otro desde fuera y te las dice. Y solo en el caso de que la otra persona te pida tu opinión tiene sentido darla, y siempre con humildad.
Esto, claro, es más fácil decirlo que hacerlo. Exige madurez. Exige consciencia y autocontrol, para identificar nuestras ansias (a veces muy emocionales) de «dejar las cosas claras». Exige un cambio de mentalidad, darse cuenta de que la solución aparentemente más sencilla («le digo lo que ha hecho mal y asunto arreglado») en realidad no funciona aunque la otra persona diga «sí, sí» y agache la cabeza. Exige una visión a medio y largo plazo, por encima de la resolución inmediata. Exige respeto por los demás, un cierto grado de compasión, empatía, humildad…
No es sencillo, pero es el camino. Como dice también Carnegie, no esperes recoger miel si vas dando patadas a la colmena.

PD.- Añado un episodio del podcast Diarios de un knowmad dedicado a este tema. Si te gusta, puedes suscribirte en iVoox y en iTunes, comentar, recomendar, compartir…

Mis planes para Skillopment en 2018

Skillopment en 2018: ¿dónde estoy?

En plena vorágine de «buenos propósitos para el año nuevo», una de las cosas sobre las que estoy reflexionando es sobre Skillopment. Realmente, cuando el otro día hacía repaso de 2017, fui consciente de todas las cosas que habían sucedido a lo largo de todos los meses. Porque hace un año apenas había nada: aquellos posts que dieron luz a la idea, y la charla que hice en Sevilla hilando un discurso inicial. Ya en 2017 vino el trasladar esas ideas a un pequeño libro, la creación de la lista de correo, el modelo Skillopment, la guía de autoaprendizaje, el podcast, un buen puñado de artículos, un par de charlas más, algún taller «de pago» para una empresa, un intento (fallido) de montar un curso abierto, un producto orientado a clarificar prioridades de aprendizaje (tímidamente anunciado… más sobre ello más adelante)… vaya, que te pones a contar y te das cuenta de que el año ha cundido.
La parte buena es que ese crecimiento, esa expansión, se ha producido de manera bastante orgánica. Es decir, las cosas han ido surgiendo y se han ido consolidando de una forma muy natural, sin sensación de rozamiento ni de tener que «forzarme». Y eso para mí es buena señal, un augurio positivo de cara al futuro: esto es algo que me interesa, que tiene potencial, que hago con gusto…
También lo puedo mirar de una forma menos complaciente. Y es que confieso que cuando empecé a construir el tema en mi mente había una fantasía. En su versión más radical, me convertía en un gurú capaz de crear un imperio sobre la base de esta idea con todo lo que eso implica: grandes conferencias, cursos pagados a cojón de mico, bestsellers, cohorte de admiradores y de envidiosos… bueno, dejadme tener mi fantasía escapista :D. Lo cierto es que había también una versión más modesta, y por lo tanto más alcanzable: convertir Skillopment en un «side project» con una capacidad moderada de generación de ingresos complementarios con potencial de convertirse en principales. En ese sentido es donde sé que podría haber hecho más cosas, y donde creo que puedo enfocarlas mejor en 2018, en tres aspectos diferentes: contenidos, distribución y monetización.

Contenidos más valiosos…

En relación a los contenidos, aunque estoy razonablemente satisfecho, creo que puedo hacer más. He publicado posts, he enviado notas a la lista de correo, he hecho entrevistas y píldoras para el podcast… y quizás me quedo con la sensación de que me he quedado en un nivel demasiado «genérico» y demasiado «teórico». Contenidos que, siendo necesarios, debería complementar con otros más concretos, más focalizados en colectivos más acotados, con una mayor dimensión práctica… Tengo un amigo que me dice que yo soy demasiado «conceptual», y que me cuesta ponerme en los zapatos de gente que necesita cosas más concretas. ¿Quiénes están al otro lado? ¿Qué contenidos pueden necesitar, qué les aporta realmente valor a su vida, a sus procesos de aprendizaje? ¿Qué les interesa, y cómo les interesa? Tengo que ser capaz de llevar las cosas a su terreno, y no esperar que sean ellos los que vengan al mío.
Ahí hay un aspecto, el de la «comunidad«, que estoy intentando fortalecer. Es complicado, porque no deja de ser una relación «de uno a muchos» y mucha gente la vive así (con un rol más pasivo), pero en la medida de lo posible busco que las personas que están al otro lado tengan la puerta abierta para interactuar, para expresar sus inquietudes, sus ideas…

… que lleguen a más gente…

Los contenidos entroncan directamente con el segundo aspecto, el de la distribución. Cuando generas contenidos es pensando en que otros los vean. Y a ser posible, que les gusten tanto que los mencionen, los compartan en sus redes sociales, decidan suscribirse para recibir nuevos contenidos… pero si falla lo primero, si no llegas a demasiada gente en primera instancia, estás ahogándote a ti mismo. Cuando publico contenidos en el blog suelo replicarlos en twitter, linkedin y facebook, pero tengo la sensación de que estas plataformas cada vez tienen (para mí) menos alcance, y además siempre va sobre las mismas personas. La «segunda oleada» (gente que se hace eco de las publicaciones) no suele ser muy abundante así que me cuesta llegar a nuevos públicos. Para colmo, el SEO no me genera muchas visitas «de archivo». Entre unas cosas y otras tengo la sensación de que la repercusión de mis contenidos podría ser mayor de lo que es.
Aquí creo que hay mucho por hacer en varios sentidos:

  • En algún momento dije que el SEO para mí no era importante. Pero lo cierto es que quizás me he pasado de frenada ignorándolo, y me vendría bien darle una vuelta a este aspecto. Me estoy planteando incluso recurrir a alguien para que me haga una «puesta a punto».
  • Siempre he sido bastante tímido a la hora de «dar la brasa» con mis publicaciones. Las publico, las anuncio en mis RRSS… y luego tengo la sensación de que si vuelvo a mencionarlas estoy siendo un pesado y abusando de la confianza de quien me sigue. Pero quizás haya un punto intermedio entre «estar todo el día a base de retuits» y «no retuitear nunca». Tengo un histórico de contenidos que merece la pena reflotar.
  • Cuando leí «Revolución Knowmada«, uno de los aspectos en los que más se hacía énfasis era en la realización de «posts invitados». Es decir, buscar publicar en casa de otros, de forma que puedas presentarte ante nuevos públicos que no te conocen y atraerlos hacia ti (con bonus de enlaces entrantes). Esto es algo que apenas he explorado, y que está en mi mano hacer: buscar personas afines en cuyas publicaciones tenga encaje mi mensaje, y ver si me prestan sus casas.
  • En este mismo sentido, creo que debería interactuar más (en facebook, linkedin, twitter…) con personas afines. A veces creo que soy demasiado «lobo solitario», y eso no ayuda demasiado a que otros sepan de tu existencia.
  • En un tono similar, pero cambiando el online por el offline, debería intentar «salir más». Promover charlas gratuitas, ir a eventos… en definitiva, darse a conocer a otros públicos. Aquí debería tomar un rol más activo a la hora de provocar oportunidades, de ofrecerme…

Todo esto debería ayudarme a generar un círculo virtuoso en el que los contenidos tengan más visibilidad, más viralidad, lleguen a más gente, etc… contribuyendo a la difusión del mensaje, al posicionamiento, a la autoridad…

…y que generen oportunidades de monetización

… y en última instancia, a la monetización. Que no es el objetivo principal pero oiga, también está bien y creo que hay un potencial de intercambio de valor en lo que hago.
Hasta ahora he planteado varias iniciativas orientadas a la monetización. Con un denominador común… y es que han sido demasiado tímidas, la verdad.
En un primer momento, me planteé que podría ser una buena idea montar un taller en abierto para desarrollar habilidades de aprendizaje… planteé la fecha, lo anuncié a la lista de correo, en redes sociales… y bueno, digamos que tuvo una acogida «fría». No despertó interés. Me queda la duda de si fue el planteamiento del taller, si fue el precio, si quizás fui demasiado optimista (parece que sí, que montar un taller en abierto requiere de una «base de audiencia» mucho mayor), si fui demasiado tímido al airearlo… el caso es que no cuajó, y la sensación que me quedó es que es una batalla complicada sin un «sponsor» que tenga ya a la audiencia.
Curiosamente, al hilo de esa iniciativa fallida surgió la posibilidad de hacer un taller «in company» que salió razonablemente bien (también con aprendizajes e ideas de mejora), y que estamos buscando la forma de adaptar para expandirlo dentro de esa misma compañía. Un buen primer paso (y monetización, ¡yay!) del que debería haber más. ¿Y por qué no ha habido más, os preguntaréis? Por un problema mío, con varias ramificaciones. Por un lado, varias personas (gracias Alfonso, Jaime…) me han alertado de la necesidad de definir mejor a mis públicos objetivos. ¿A quién se dirige el taller? Cuando defines un público objetivo, es más fácil generar un argumentario, y empezar a mover el producto a gente concreta. Eso es algo que debería haber hecho hace ya tiempo, y que no he hecho porque la labor comercial está fuera de mi zona de confort. Así de sencillo. Salir ahí afuera, plantear tu idea, exponerse al rechazo… Sí, lo escribo y suena ridículo, pero cada uno tenemos nuestros demonios. En fin, que está en mi mano romper esa barrera y darle vida.
Algo parecido sucede con el «paquete» que he ideado para ayudar a personas a clarificar sus prioridades de aprendizaje, un mix de formación+coaching que como digo he conceptualizado, he colgado en la web… y ahí lo tengo, sin atreverme a dar el paso de ponerlo en el escaparate, de venderlo con decisión. ¿La causa? La misma. Otra barrera a romper que está en mi mano.
Otra iniciativa que tengo en mente es montar algún curso online, con vídeos y demás. Aquí me ha echado para atrás un poco el esfuerzo de producción, y cierta aprehensión a la cámara (de hecho cuando monté el canal de youtube fue un poco pensando en «ir probando» este medio). En mente tengo lanzar alguno durante estos próximos meses, pero antes debería resolver los problemas explicados en los párrafos anteriores (porque si no me encontraré en las mismas).
En fin, como veis mucha tela que cortar… pero aquí tengo las tijeras. ¡A por ello!
PD.- Cualquier feedback, reflexión, matiz, crítica… será bienvenida, ¡gracias por adelantado!

Tu presupuesto de formación para 2018


Comienza el año, y nos enfrentamos a 12 nuevos meses en los que «dar pedales» para que las cosas vayan como queremos que vayan. En el ámbito de la empresa este proceso de elaboración de presupuestos es habitual. ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuánto nos va a costar? Cuentas y números que permitan hacerse una idea de por dónde van a ir los tiros de los próximos meses, coordinar la acción, buscar financiación si hace falta…
Luego ya viene la realidad y te desmonta todos los planes, pero ésa es otra historia. Los planes nacen muertos, pero hay que hacerlos. Y no por costumbre, o por obligación, si no porque son un ejercicio interesante de reflexión, de proyección, de visualización… un ejercicio interesante en sí mismo, más allá de que luego se vayan a cumplir en mayor o menor medida.

¿Y qué hay de tus presupuestos?

Porque claro, eso de «hacer presupuestos» suena mucho a empresa, a departamento financiero… pero es igualmente aplicable a ti como persona individual. Sí, ya, todo el mundo tiene «propósitos de año nuevo», pero… ¿cuántos dan el paso adicional de transformar ese propósito en un plan, y de presupuestar en consecuencia?
Esto, que es aplicable a cualquier ámbito de nuestra vida, también lo podemos aplicar al aprendizaje. Hace unas semanas, en la entrevista que le hice a Juanda Sobrado, hablábamos sobre la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos sobre el desarrollo de nuestras habilidades. Y de lo llamativo que el escaso porcentaje de personas que, antes de empezar el año, se sienta a pensar «qué quiero aprender durante el año que viene», «por qué y para qué» y «cuánto me va a costar».

Tres pasos para hacer tus presupuesto de formación

Veamos qué tres fases debes cubrir a la hora de definir tu presupuesto de formación para 2018:

  • Lo que quieres aprender: vale, más allá del clásico «este año aprendo inglés»… ¿qué es lo que de verdad quieres aprender a lo largo del año? ¿qué necesitas en tu vida, qué te serviría para resolver un problema, qué te abriría las puertas a nuevas oportunidades? Quizás no sea aprender algo totalmente nuevo, si no seguir profundizando en alguna de tus habilidades existentes. Ni necesariamente algo grandilocuente, si no pequeños microaprendizajes. Muchas veces nos resulta difícil concretar, porque no hemos hecho el ejercicio de «fijar el rumbo».
  • Cómo lo vas a aprender: ¿cuál ha sido tu experiencia de aprendizaje en el pasado? ¿qué te ha funcionado mejor? Hay múltiples maneras de aprender y de desarrollar tus habilidades. A veces es un curso, a veces necesitas un trabajo individualizado con un «maestro», a veces algo online, a veces algo presencial, a veces necesitas rodearte de gente afín, poner en marcha algún proyecto práctico… En todo caso, necesitas plantear una estrategia, la forma en la que vas a enfocar esa «conquista» del nuevo aprendizaje. Porque de nada valen los «qués» sin los «cómos». Y porque obviamente, los medios determinan el coste…
  • Cuánto te va a costar: estamos hablando de dinero, claro. ¿A qué curso te vas a apuntar, qué libros vas a comprar, qué materiales vas a necesitar…? Pero ojo, no es solo cuestión de dinero. Para aprender también hace falta tiempo, dedicación, esfuerzo, energía… ¿Cuántas horas vas a dedicar al mes, a la semana? ¿En qué momento lo vas a hacer? ¿A qué otras áreas de tu vida le vas a robar ese tiempo? A veces duele más este «gasto» que el del dinero… Contemplar todos los costes es una buena forma de concienciarse antes de empezar, y de no llevarse sorpresas más adelante.

Descarga la plantilla para hacer tu presupuesto de formación

He preparado una plantilla muy sencilla, pero que espero te ayude a hacer el ejercicio de presupuestos. Identifica cuáles son las áreas en las que quieres desarrollarte a lo largo del año, las acciones que vas a llevar a cabo para hacerlo, y cuál va a ser el coste (en dinero, tiempo y otros compromisos) que supone cada una de esas acciones.

 
Ahora ya sólo tienes que sentarte y pensar… fácil, ¿no? 🙂
Eso sí, una vez que lo hagas ahí tendrás, de un sólo vistazo, qué es lo que pretendes hacer en el año, y cuánto vas a tener que poner de tu parte… espero que con esta panorámica tengas una visión más completa de lo que quieres conseguir, y de lo que te va a costar hacerlo 🙂
(Este artículo fue enviado originalmente a los suscriptores de la lista de correo Skillopment. Si te ha gustado, te invito a darte de alta para seguir teniendo acceso prioritario a reflexiones, artículos y herramientas interesantes para que aprendas más y mejor).

[Entrevista] Xavier Aragay y reimaginar la educación


Es un tema recurrente cuando uno piensa en términos de aprendizaje. ¿Realmente funciona el sistema educativo? ¿Prepara a nuestros jóvenes para la realidad? ¿Les da las herramientas necesarias para que se desenvuelvan en el futuro? ¿Podríamos hacer las cosas de una manera diferente y mejor?
Te traigo un nuevo episodio del podcast de Skillopment, en esta ocasión con Xavier Aragay. Xavier es experto internacional y consultor en proyectos transformación en las instituciones y liderazgo para el cambio, especializado en el cambio de la educación a través del acompañamiento de procesos de innovación disruptiva. Su trayectoria es impresionante (con hitos como la fundación de la UOC, o el proyecto Horizonte 2020 desarrollado para los jesuitas), y lejos de hablar desde el plano teórico lo hace «con las manos manchadas de barro» y con el conocimiento (y la pasión) que da el haber levantado proyectos concretos en la vida real. Desde su Reimagine Education Lab presta asesoramiento a instituciones educativas que quieran apostar por el cambio, y acaba de editar «Reimaginando la educación«, con 21 claves prácticas y concretas para inspirar a quienes deseen lanzarse en ese camino. De su trayectoria, de la necesidad de reimaginar la educación, de cómo hacerlo y de los retos que supone hablamos a lo largo de la conversación.
Recuerda que puedes revisar todos los episodios del podcast, y suscribirte al mismo tanto en iVoox como en iTunes.

Éstos son los temas que han ido saliendo en la conversación:

  • 01:11 Xavier nos cuenta de dónde nace su inquietud por una educación diferente. A partir de su experiencia de juventud en movimientos de tiempo libre se hace consciente del gran impacto que puede tener la educación en la vida de las personas, especialmente si vamos más allá de los aspectos formales. Nos habla del «curriculum oculto» al que se suele prestar poca atención, y su vocación de convertirse en directivo en instituciones educativas para asegurarse de darle el adecuado protagonismo frente al «curriculum formal» que se ha convertido en el gran dictador de la educación.
  • 07:40 Hablamos del concepto de «fracaso vital». Más allá del «fracaso escolar», el sistema educativo se muestra incapaz de proporcionar a los jóvenes herramientas básicas para la vida. ¿Cómo puede ser que después de 15-20 años de sistema educativo un joven no sepa quién es, qué quiere hacer en la vida, cuáles son sus capacidades? Hablamos de la tasa de suicidio de jóvenes universitarios en USA, del impacto que tiene ese «fracaso vital» de la educación en los adultos, tanto a nivel individual como visto de forma colectiva. Y de cómo el protagonismo del sistema educativo debería estar centrado en formar personas, subordinando otras cosas (como saber matemáticas o inglés) a ese objetivo prioritario. Recordamos a los profesores que nos dieron ejemplos vitales, no a quienes nos enseñaron a hacer raíces cuadradas.
  • 15:38 Xavier nos habla del aprendizaje sin sentido. Ahora que el stock de conocimiento crece de forma vertiginosa, plantear la educación como «acumulación de conocimientos» no tiene ninguna razón de ser. A un niño que entra hoy en el sistema educativo, con 3 años… ¿qué le podemos dar para que dentro de 15-20 años tenga herramientas útiles para enfrentarse al mundo?
  • 21:06 ¿Cómo es posible que, ante la evidente necesidad de cambio, sigamos haciendo las cosas de la misma manera? La inercia, el miedo, el no atreverse… Siempre hay miedo a apostar por hacer las cosas de forma diferente, pero cada vez está más claro que seguir haciendo las cosas igual es una apuesta segura para el fracaso. El cambio sucede, precisamente, cuando «seguir así» se vuelve intolerable.
  • 25:52 La tarea del cambio parece que intimida demasiado. ¿Cómo aunar voluntades, quién debe asumir el liderazgo? Lo bueno es que ya existen ejemplos de gente que se va atreviendo. Y siempre surgen de abajo hacia arriba, con el impulso y el liderazgo individual de personas concretas a pie de calle. Al final las personas escogen bandos: el de los que buscan excusas y justificaciones para no hacer, y el de los que a pesar de todas las restricciones se ponen en marcha.
  • 31:24 Revisamos el papel de las familias, y hasta qué punto nos involucramos o no en el proceso de cambio. Xavier plantea que la responsabilidad es compartida entre familias e instituciones… si éstas no abren la puerta, es difícil que las familias se animen a arrimar el hombro. En este sentido es importante «levantar la mirada», fijar el horizonte en algo más allá que «las notas de mi hijo de este trimestre».
  • 35:02 ¿Es aplicable esta visión renovada de la educación a los adultos que ya hemos superado el sistema educativo? Autoaprendizaje, formación corporativa… en realidad los principios son perfectamente extrapolables, porque hablan de conceptos generales de transformación: la necesidad de parar, de fijarse un horizonte, de evaluar los recursos que se tienen, de trazar un plan. No se trata de hacer milagros, si no de poner en marcha un proceso, de cambiar el rumbo.
  • 38:15 Reflexionamos sobre por qué tendemos a rehuir estos debates. Quizás son preguntas de demasiado calado, incómodas… y buscamos evitarlas. Por eso precisamente es más importante ir entrenando a los chavales para irse enfrentando a este tipo de cuestiones desde pequeños, poco a poco, en un entorno controlado y supervisado… para que cuando lleguen a adultos tengan ese músculo desarrollado.
  • 43:30 Hablamos sobre el impacto que podemos tener a nivel individual en un proceso de cambio, y cómo en realidad cualquier cambio es un «proceso vírico» en el que un individuo contagia a los que tiene alrededor. Recuperamos el concepto de «aliados» que suele usar Tom Peters, así como la importancia de generar masa crítica para que el esfuerzo adquiera inercia y no sea un desgaste que acabe desanimando a los individuos. También comentamos la dificultad de promover el cambio incremental (que suele ser a base de exigir lo antiguo + lo nuevo) vs. la disrupción (que implica desaprender, dejar de hacer lo de antes y hacer las cosas de forma distinta).
  • 51:03 Cerramos hablando de cómo abordar esa revolución, soñando a lo grande y a la vez trabajando en nuestro entorno, con energía e ilusión por el cambio, sabiendo que es posible, que cada vez son más las experiencias en este sentido, y que es una tendencia al alza.

[Entrevista] Javier Leiva y los makerspaces


¿Qué es un makerspace? ¿Cómo funciona, y qué aporta? Te traigo un nuevo episodio del podcast de Skillopment, en esta ocasión con Javier Leiva. Javier es un viejo conocido en esto de las redes, aunque curiosamente esta entrevista es la que nos ha dado la oportunidad de charlar por primera vez después de un montón de años («sen tempo non foi», que dirían los gallegos). Javier es un profesional independiente enfocado en la mejora del aprendizaje, la comunicación y la productividad profesional a través de la tecnología digital y los espacios de creación. Y es en esto último, en los «espacios de creación» (o, en inglés, los makerspaces) en lo que nos centramos a lo largo de nuestra charla.
Recuerda que puedes revisar todos los episodios del podcast, y suscribirte al mismo tanto en iVoox como en iTunes.

Éstos son los temas que han ido saliendo en la conversación:

  • 00:40 Tras la presentación de Javier, él mismo nos cuenta cómo llegó a interesarse por el mundo de los makerspaces, a partir de su relación con el ámbito de la economía colaborativa. Nos habla del proyecto wikihouse como uno de los que primero llamó su atención en este sentido.
  • 02:28 Definimos qué es un makerspace, y cuáles son sus características. Al final es un concepto amplio que engloba a gente que se junta para crear, para «trastear» juntos, donde cada uno comparte lo que sabe conformando una especie de gran taller colaborativo.
  • 05:45 Profundizamos en el funcionamiento de los makerspaces, quién los impulsa, quién los facilita… repasamos algunas iniciativas comerciales, empresas que se dedican a crear y gestionar estos espacios (como Techshop, Urban Workshop, Tinkermill o Made Barcelona)
  • 07:20 Por contraposición a las iniciativas comerciales, comentamos otras iniciativas vinculadas a bibliotecas (dentro de su misión de promover la transmisión de conocimiento, tal y como se plantea en el manifiesto IFLA de la Unesco) o escuelas (ligado al nuevo enfoque educativo).
  • 14:44 Siempre ha existido el «cacharreador» (esa persona aficionada al bricolaje, a las manualidades, a la costura, a la cocina… que tiene en su casa prácticamente montado un taller). ¿Qué le aporta un makerspace a una persona así? Hablamos de las ventajas económicas (un mejor aprovechamiento de las inversiones y del uso de herramientas e instalaciones) y también de las ventajas derivadas de compartir la actividad, pudiendo aprender de otros, inspirarse, compartir ideas, encontrar ayuda mutua…
  • 18:37 Profundizamos en la visión social del aprendizaje, cómo se puede incrementar la eficacia del mismo a través de las dinámicas enriquecedoras que surgen de compartir el proceso con otros. Asimismo revisamos la importancia de la práctica en el proceso de aprendizaje, y cómo un proyecto práctico ayuda a consolidarlo y guiarlo. Hablamos del constructivismo de Piaget, y también del libro Maker Movement Manifesto. Y de cómo ese aprendizaje guiado por la pasión, ese «tirar del hilo» se contrapone con la visión tradicional de la formación (Javier nos cuenta alguna experiencia práctica promoviendo este tipo de aprendizaje en escuelas, creando una felicitación navideña con componentes eléctricos).
  • 29:05 Reflexionamos sobre cómo gestionar este tipo de aprendizaje es más exigente, en términos de preparación, gestión de la interacción, personalización… y no solo para el «facilitador», si no también para el «alumno» (que tiene que participar más, exponerse más…). Es cierto que el coste es mayor, y si vemos el aprendizaje/formación desde un punto de vista solo de coste puede ser una barrera; pero si añadimos el componente de impacto, no hay color.
  • 40:04 Nos ponemos en la piel de los impulsores de los makerspaces. ¿Cuáles son las claves para implantar con éxito un espacio de este tipo? Lo principal es pensar en el colectivo al que vas a servir, y en la medida de lo posible especializarse para no diluir esfuerzos (y acabar queriendo abarcar demasiadas cosas sin hacer ninguna bien). Javier nos cuenta la experiencia de la Biblioteca Fondo en Santa Coloma, donde se creó un makerspace centrado en la cocina de distintas culturas sobre la que construir actividades para compartir conocimiento.
  • 44:42 Hablamos de cómo puede afectar la personalidad de cada uno (en términos de sociabilidad, de disposición a compartir, etc…) respecto a lo cómodo que se va a sentir en un makerspace. Obviamente el makerspace tiene unos componentes que harán que sea más natural para unos que para otros.
  • 47:06 Javier nos cuenta cómo enfoca sus formaciones, talleres, etc… relacionados con los makerspaces. ¿A quiénes van dirigidos? ¿Qué actividades se realizan?
  • 49:49 Planteamos si la filosofía maker puede aplicarse a entornos no físicos, si no digitales (tanto en el objetivo de lo que se quiere construir como en la forma de relacionarse). Y aunque la imagen del makerspace nos traslada mucho al entorno físico (el taller, los materiales, las herramientas…), en realidad puede extrapolarse perfectamente. Hablamos de los hackerspaces como ejemplo. Al final se trata de gente que se junta, que se va consolidando en función de afinidades (de intereses, de personalidades), de manera orgánica… natural como la vida misma.
  • 56:52 Cerramos el capítulo con algunas recomendaciones, como la revista Make, el libro Maker Movement Manifesto o las ferias Maker Faires (con un calendario de eventos que puede resultar interesante visitar para curiosear un poco).

Lo mejor del blog en 2017


Se ha cumplido el decimotercer año del blog, y voy a dar continuidad a una «tradición» que comencé el año pasado: cerrarlo con un post recopilatorio con «lo mejor del año».
Aplico igualmente el criterio que ya apliqué el año pasado: usar la ley de Sturgeon, que viene a decir que «el 90% de todo es mierda«. He cerrado el año con 90 posts publicados, así que aplicando ese criterio solo 9 serían meritorios. Como «padre de la criatura» entenderéis que no comparta ese criterio tan estricto, pero a efectos de clarificación y priorización viene bien. Así que vamos allá:

Aprovecho la ocasión para daros las gracias a todos los que me leéis, especialmente a los «habituales», y dentro de esos especialmente a los que lleváis más años haciéndome compañía. Lo dije el año pasado, y lo repito éste: escribir el blog es una de las cosas que más me gustan, y saber que estáis al otro lado es uno de los factores clave.
Nos vemos en 2018 🙂
 
PD.- Otra novedad que hubo este año: la página de FB con los contenidos del blog, para los que prefieren consumir/compartir los contenidos en el rancho de Zuckerberg

[Entrevista] Francisco Alcaide y aprender de los mejores


Un nuevo episodio del podcast de Skillopment, en esta ocasión con Francisco Alcaide. Francisco es coach, conferenciante y autor de varios libros, entre ellos «Tu futuro es hoy» y «Aprendiendo de los mejores» (del que se editará en breve un segundo volumen con decenas de nuevos personajes). En este último, Francisco toma como referencia decenas de personajes (de la Madre Teresa de Calcuta a Donald Trump) y desmenuza las claves de su éxito, planteando patrones comunes que nos pueden servir de inspiración a cualquiera de nosotros. De todo esto y de mucho más conversamos a lo largo de la entrevista.
Recuerda que puedes revisar todos los episodios del podcast, y suscribirte al mismo tanto en iVoox como en iTunes.

Éstos son los temas que han ido saliendo en la conversación:

  • 00:47 Empezamos definiendo quiénes son «los mejores», es decir, aquéllos que han logrado cosas que a nosotros nos gustaría conseguir, y que han superado con éxito el camino que queremos recorrer. Paco cree que «el éxito deja huellas», y puede ayudarnos a avanzar por ese mismo camino.
  • 04:15 Hablamos sobre cómo ver la forma en la que otros han enfrentado las dificultades del camino nos puede servir de inspiración para hacer nosotros lo mismo. Y el riesgo de caer en la «excusitis«, de encontrar justificaciones permanentes para descartar que esos ejemplos sean extrapolables a nosotros, con lo que eso implica de conformismo y resignación.
  • 08:43 Uno de los rasgos de «los mejores» es su capacidad de tener claro a dónde quieren llegar. Algo muy evidente, pero que luego es difícil trasladar a nuestro día a día. «La principal causa de que la gente no consiga lo que quiere es que no sabe lo que quiere». ¿Y cómo podemos encontrar nuestra visión? Hablamos de la importancia de explorar, de probar cosas, de no esperar a tenerlo todo claro o que las condiciones sean ideales, asumir que te equivocarás («hay que besar muchas ranas para encontrar un príncipe»), y también la capacidad de identificar qué cosas nos hacen disfrutar y construir sobre ellas.
  • 11:44 Hablamos sobre la habilidad de vender, su importancia y lo poco trabajada que suele estar. Comentamos el libro de Daniel Pink que dice que «vender es humano», y el cambio de perspectiva que le da a «qué es vender» (que tiene más que ver con ofrecer, servir, aportar valor…)
  • 14:26 Comentamos el papel clave de las habilidades, en la medida que nos dan capacidad para resolver problemas. Y cómo, a través de esa capacidad, se incrementan nuestras opciones de futuro lo que nos lleva a concluir que «tu desarrollo personal es tu destino» y que «no hay mejor inversión que la que se hace en uno mismo». Reflexionamos sobre la importancia de generar valor a otros para sobrevivir, y cómo las habilidades nos permiten generar ese valor. Hablamos también del concepto de «fluir», cuando las cosas suceden sin esfuerzo aparente… y del sacrificio previo que hay que hacer hasta llegar a ese punto.
  • 21:13 Hablamos de lo «poco sexy» que puede sonar este mensaje… y de que en realidad da igual si te gusta o no. Si tu vida no es como te gustaría que fuese, tienes un problema, y el problema es tuyo. La queja y la resignación no provocan cambios, la acción sí.
  • 23:21 El sacrificio que tienes que hacer para conseguir resultados. «El éxito es la aplicación diaria de la disciplina«. Hablamos del valor de la constancia, y de lo importante que es tener un propósito que te sostenga. Comentamos el análisis de coste-beneficio que afecta a nuestras decisiones, y la importancia de hacer tangibles los beneficios tanto a largo plazo como durante el proceso (el resultado no lo es todo).
  • 30:23 Comentamos el valor de la figura del coach como ayuda al proceso de desarrollo, en la medida que aporta método, sistema, apoyo… pedir ayuda y dejarse ayudar no son muestras de debilidad, si no de fortaleza.
  • 34:53 La importancia de las emociones y las creencias en los procesos de desarrollo, y cómo afectan a nuestra capacidad (o incapacidad) de conseguir cosas. La importancia de la inteligencia emocional, de la autoconciencia… para que nos permitan identificar cuáles son las emociones y creencias que nos afectan, y trabajarlas para que vayan a nuestro favor. Porque al final los resultados no engañan, y si las cosas no son como te gustaría que fuesen es porque hay algo que no sabes o que no estás haciendo bien.
  • 41:02 El valor de la disciplina. Lo difícil no es saber lo que hay que hacer, lo difícil es hacerlo. La tendencia del ser humano a la pereza, a lo cómodo… y la importancia de buscar elementos (hábitos, modificaciones del entorno, rendir cuentas a un externo…) que nos obliguen a vencer esa tendencia a lo cómodo. Hablamos de lo condescendiente que podemos ser con nosotros mismos, y cuento mi experiencia con los diarios.
  • 50:30 Hay dos claves en los procesos de desarrollo personal: una, que «el éxito es conocimiento en acción» y dos, que «todo es posible pero nada es gratis». Es importante tomar conciencia de que uno mismo es el problema, y también la solución.
  • 53:23 La vida nos envía señales de que necesitamos cambiar… otra cosa es que nuestra mente tienda a autojustificarse. El miedo, la incertidumbre… nos paraliza. Y al final no hay más ciego que el que no quiere ver, y tendemos a buscar la comodidad incluso cuando eso es perjudicial para nuestro futuro.
  • 56:30 Lo emocional vs. lo racional. Hablamos del papel clave de las emociones en nuestra acción, pese a que nos creamos seres racionales, y de cómo muchas veces nuestros pensamientos no son más que justificaciones a posteriori de nuestras reacciones emocionales. ¿Cómo podemos hacer para que nuestros momentos de lucidez racional se trasladen a nuestras decisiones cotidianas?
  • 1:00:35 Planificación vs. acción. La importancia de planificar, pero también de asumir que los planes nacen muertos por lo que el objetivo debe ser empezar a actuar, con un determinado rumbo, e ir adaptándose a medida que uno va avanzando y recogiendo feedback.
  • 1:03:14 La importancia de dedicar tiempo y atención a procesar/digerir el feedback para que la mejora se produzca y el aprendizaje se consolide (el «afilar la sierra» que decía Covey), y la capacidad de multiplicar el rendimiento que tiene esta reflexión. También es relevante encontrar el equilibrio entre el «actuar sin reflexionar» y el «reflexionar sin actuar«.
  • 1:09:55 Paco recomienda una serie de libros: «Vendes o vendes» (Grant Cardone), «La magia de pensar en grande» (David Schwartz) y «Nunca comas solo» (Keith Ferrazzi). Además, hace poco publicó su lista de libros recomendados de 2017, en los que hay un buen puñado de lecturas interesantes.
  • 1:12:31 Cerramos la entrevista con una reflexión doble sobre su mensaje: por un lado es exigente y nada condescendiente (hemos hablado de sacrificio, de disciplina, de autorresponsabilidad…), pero por otro lado alentador (en la medida en que todo está en nuestra mano). Echamos mano de una referencia televisiva: la profesora de Fama, y su «la fama cuesta, y aquí vais a empezar a pagar… con sudor«.