¿Para qué quiero redes sociales?

Las redes sociales y yo

«Y tú, ¿para qué quieres redes sociales?»
Mi compañero Alberto y yo estábamos sentados en un chiringuito en Mallorca. Habíamos tenido una reunión por la mañana, y un avión nos esperaba unas horas más tarde. Habíamos aprovechado a comer, dar un paseo junto al mar, y sentarnos a tomar una cerveza mientras veíamos a la gente disfrutar de la playa.
La conversación transitaba, como de costumbre, por muchos sitios distintos. Y se paró en el tema de las redes sociales. Yo, tan «2.0». Él, tan alérgico al tema. Creo que yo estaba intentando convencerle de que explorase un poco más su perfil digital. Y entonces fue cuando me hizo la pregunta.
redes sociales para que
Abrí este blog en 2004, dentro de poco se cumplirán 14 años (¡¡14 años!!). Después vinieron Facebook, Twitter o Linkedin. Más tarde, Instagram. Y más recientemente Youtube y los podcasts. Lugares todos ellos en los que publico contenido de forma habitual.
Se supone que, a estas alturas, debería haber un «para qué» bien definido. Sería lo esperable para algo que hago de forma tan frecuente, y que debería marcar (eso dicen los gurús) lo que hago y lo que dejo de hacer. Y sin embargo, no es algo que nunca haya sido capaz de acotar y poner «negro sobre blanco».
Así que hoy, aprovechando que estaba dándole una vuelta (una más) al diseño del blog, la portada, las secciones… me puse a hacer la reflexión, intentando clarificar «para qué quiero las redes sociales».

Motivos para mantener mis redes sociales

Estos son los elementos que he identificado como relevantes para mí a la hora de enfocar mi presencia en redes sociales:

  • Son un ejercicio de autoreflexión: publico cuando algo me interesa o llama mi atención. Me obliga a estructurar aunque sea mínimamente mi razonamiento, a buscar y ordenar información, a explorar un poco más allá de la superficie.
  • Son un ejercicio de estilo: para escribir, para el lenguaje hablado, para el audiovisual, para hacer sketchnoting, para las fotos… cuando publico no estoy entrenando solo «el fondo», también «la forma». Publicar es una excusa para afilar mis capacidades.
  • Son un altavoz de ideas: no se trata de «ser la referencia mundial» en nada, ni de «cambiar el mundo». Pero si con mi labor puedo hacer que una serie de ideas, recursos, herramientas, reflexiones… que creo que pueden ser útiles y positivas lleguen a otras personas, creo que merece la pena hacerlo. Se trata de hacer de «infomediario», de amplificar esas ideas y hacérselas llegar a las personas (muchas o pocas) que me lean. De sembrar, dentro de mis posibilidades, lo que creo que merece la pena.
  • Son un medio para relacionarse con gente afín: llega alguien, te lee, compartes un par de conversaciones… el contenido es una excusa estupenda para iniciar y mantener relaciones con personas afines. No se me puede olvidar la cantidad de gente guay que he conocido a lo largo de los años gracias a todo esto.
  • Son un escaparate de mi marca personal: porque expresas lo que te interesa, porque muestras tu forma de ser y de pensar, de qué pie cojeas… no, no es una marca personal al estilo de «tengo definido mi producto y mi público objetivo y me diferencio de mis competidores y me posiciono para que me compren», sino la de «este soy yo, así soy con lo bueno y con lo malo… ¿me ajuntas?». Hace tiempo alguien dijo «no sé bien a qué se dedica, pero Raúl es alguien con quien me gustaría tomarme una cerveza y charlar». Y me encantó.

No-motivos para mantener mis redes sociales

  • Satisfacer el ego: a ver, a nadie le amarga un dulce y una palmadita en la espalda. Pero la carrera por ser un «influencer» (en su día lo llamábamos A-list bloggers :D), por tener muchos likes y muchas visitas… no, no creo que sea una medida de éxito. Vale más una conversación individual de calidad con alguien afín que un volquete de likes.
  • Posicionarme como producto: no. No es mi objetivo, y eso que a veces he coqueteado con ese «lado oscuro» que tanto se promociona desde la visión del «marketing online» y de la «marca personal». No quiero posicionarme ni como experto en aprendizaje, ni como consultor, ni como coach, ni como nada. No quiero ser un «producto» para un «público objetivo». Soy una persona completa, un knowmad, que tiene su actividad y sus inquietudes profesionales y también personales, y que quiere compartirlas con libertad sin estar pensando si esto «contribuye al negocio o no». Que tiene curiosidad y múltiples intereses, y que quiere compartir su viaje. «Diarios de un knowmad», como título para el blog, me gusta cada vez más. ¿Que luego surge un proyecto concreto en el que cabe hacer un enfoque más «de negocio online»? Pues tendrá que tener su propio espacio.
  • Ganar dinero: consecuencia lógica de las otras dos. Ni por volumen, ni por «infoproductos», ni por «servicios». Por supuesto, si derivado de mi actividad en las redes surge alguna posibilidad de involucrarme en algo lucrativo… ¡perfecto! ¿Una charla? ¿Un taller? ¿Un proceso de coaching con alguien afín? ¿Un proyecto de consultoría? ¡Hablemos! Pero una cosa es que de tu actividad (y de las relaciones derivadas) surjan oportunidades, y otra es poner tu actividad al servicio de ese objetivo de lucro…

Cada red tiene su matiz

No todas las redes son iguales. En cada una hay una audiencia, un contexto. El blog, el podcast, youtube… son los sitios donde más «conscientes» son los contenidos. Linkedin es una versión «más reducida», muchas veces sirviendo como altavoz de lo que he rumiado en los anteriores especialmente con matices más «profesionales». Twitter es más «la máquina del café», donde se mezclan reflexiones al vuelo y chascarrillos. Facebook tiene un carácter más personal (y cada vez menos peso), e Instagram más visual (aunque con las Stories a veces voy experimentando).
Pero en conjunto, con sus matices, todas forman parte de una misma forma de ver las redes sociales. Son una extensión online de mis inquietudes, un escaparate de lo que soy, y un «mensaje en la botella» que, con suerte, me permite conectar con otras personas interesantes.

Tengo una oportunidad profesional: ¿qué hago?

Hoy publiqué un podcast un poco diferente a lo habitual. En vez de ser una reflexión genérica, más o menos inspirada en cosas del día a día, se trata de una «reflexión concreta». Resulta que ha aparecido en el horizonte una oportunidad profesional que, en los últimos días, me está haciendo rumiar de lo lindo. Baste decir que es la primera vez, en los últimos… ¿12 años?… que me estoy planteando en serio volver al redil corporativo
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Me pedía el cuerpo hacer la reflexión en voz alta, y eso he hecho.

¿Qué factores intervienen en la rumiación?

  • Lo económico (son unas condicionas majas, aunque luego te pones a quitar costes asociados y se limita un poco…)
  • El potencial de aportación de valor (al menos a priori la actividad encajaría en gran medida con cosas en las que yo puedo ser útil)
  • El impacto en el estilo de vida (básicamente volvería a gravitar de forma mucho más intensa en Madrid, base de operaciones incluida, con la familia en Aranda… con todo lo que eso supone)
  • Mi ambivalencia respecto al entorno corporativo (con una parte positiva, relacionada con lo social, con tener una organización que tira de ti… y otra negativa relacionada con la pérdida de grados de libertad, acrecentada por tantos años asilvestrado por mi cuenta)
  • El miedo (¿y si voy por ello, y sale mal? ¿y si no voy por ello y sale mal?)
  • El reconocimiento (está guay que haya quien te reconoce un valor)
  • Las posibles alternativas («si no hago esto… ¿qué? ¿lo que estoy haciendo me satisface? ¿es sostenible? ¿qué tengo que hacer para que lo sea? ¿tengo lo que hay que tener?»)
  • Cómo afecta a otras personas
  • Cómo afecta a la identidad que he ido construyendo todo este tiempo (¿es una renuncia? ¿una contradicción?), o a mis «proyectos alternativos» (o a la posibilidad de tenerlos)
  • Cuánto de lo que hago es inercia y cuánto decisión consciente
  • Si es (o no) una decisión hell yeah, si «hell yeah» es un criterio realista o una fantasía escapista

Decía en un tuit que «Hay decisiones evidentes para las que no hace falta usar ninguna herramienta de «toma de decisiones». Y hay otras complejas que ninguna herramienta te va a solucionar…» Y ésta es una de ellas.
Y aunque esto de rumiar puede ser (y lo es) agotador… también es una oportunidad de repensar cosas, una «piedra de toque» que debe servir para romper la inercia y tomar decisiones conscientes.
¡En esas estoy!

Estrés, vacaciones y trabajo

Cómo evoluciona tu estrés antes, durante y después de las vacaciones


Éste gráfico lo creó Jorge Cham, autor de PHDComics.com, y refleja la evolución del estrés a medida que se acercan las vacaciones, durante su desarrollo, y al terminar.
¿Quién no se siente reconocido en ese «efecto fin del mundo» de justo antes de las vacaciones? Todo el mundo corriendo para dejar las cosas más o menos cerradas. O queriendo tener las reuniones que no han tenido en los meses anteriores. O endosando marrones a los pobres que se quedan.
O en esa sensación de alivio y desconexión que se produce en los primeros momentos de las vacaciones. Mente en blanco, el trabajo te parece un mundo lejano. Hasta que te empieza un runrún en la cabeza… debería echar un vistazo… que no se descontrole nada… ¡pero no, estoy de vacaciones! ¡Fuera de mí ese pensamiento!
Hasta que al final cometes el error de entrar al mail, y empiezas a agobiarte pensando en todo lo que tienes pendiente, o en lo que pueda estar pasando. Y te enfadas contigo mismo por no haber defendido mejor tu paz mental. Y empiezas a mirar alrededor, y a fantasear con tener un chiringuito en la playa, o con comprarte una casa de campo y unas gallinas y dedicarte a plantar tomates.
Los últimos días transcurren como una cuenta atrás. Los días caen inexorables, y el final de las vacaciones llega. Atasco, vuelta al hogar. Primer día en la oficina, no me acuerdo de la contraseña, avalancha de emails… Otro pico de estrés hasta que te das cuenta de que, si en dos o tres semanas de ausencia tampoco ha pasado nada… quizás no estés aportando nada. Afortunadamente, enseguida vuelves al ritmo cotidiano, normalizas tu actividad y esas rumiaciones quedan en el olvido.

Trabajo y descanso: división fuerte o relación fluída

Yo he vivido todas esas fases. Aunque para ser sinceros, antes más que ahora. Cuando trabajaba por cuenta ajena, la división entre «tiempo de trabajo» y «tiempo de ocio» era mucho más radical. Estos días estoy de vacaciones (y no quiero saber nada del mundo), y estos otros estoy trabajando (y no hay lugar para el ocio).

Sin embargo, desde que decidí cambiar el rumbo, esas fronteras se han difuminado. Intento que esa división sea mucho menos radical. Eso me permite hacer cosas propias de vacaciones cualquier día (leer un libro, dar un paseo, pasar un rato con la familia)… y ver con naturalidad el dedicar unos cuantos ciclos mentales a trabajar un documento o a gestionar una llamada de trabajo y luego bajar a la playa o a la piscina.

Para mí es una forma mucho más natural de gestionar el tiempo, sin necesidad de recurrir a esas murallas que separen un ámbito de mi vida de otro. Y más aún ahora que la tecnología nos da tantas opciones para hacerlo.
Eso sí, es importante aprender a gestionarse en ese entorno fluido. No dejar que ninguno de los dos aspectos (trabajo y «no trabajo») se desequilibren demasiado. Y ahí tenemos sobre todo una responsabilidad individual para gestionar nuestra atención, aprovechar al máximo el tiempo y defender con asertividad nuestras decisiones.

PD.- Como ves, he añadido un episodio del podcast Diarios de un knowmad dedicado a este tema. Si te gusta, puedes suscribirte en iVoox y en iTunes, comentar, recomendar, compartir…

Nuevo formulario de suscripción

Bueno, después del maremagnum del RGPD, hubo una cosa en el blog que se me quedó pendiente de resolver. Y es que antes tenía activado un formulario que permitía a los lectores suscribirse para recibir en su email los nuevos contenidos del blog. Pero el proveedor (Jetpack para WordPress) no puso mucho interés en hacer una adaptación a RGPD, así que por prudencia tomé la decisión de dejar esos envíos «en suspenso».
Pasadas unas semanas, he decidido re-construir la lista de suscripción en un nuevo proveedor (Mailchimp, que es el que me da soporte a la lista de correo de Skillopment), que no tiene una integración RGPD extraordinaria pero al menos cubre los básicos.
Si quieres suscribirte, éste es el enlace para poder hacerlo.
Pretendo hacer envíos automáticos limitados (uno al mes, con un resumen de las publicaciones durante ese periodo en el blog, el podcast, youtube…). La temática, si te suscribes, supongo que ya la conoces… reflexiones e ideas sobre desarrollo profesional y personal a través de mi mirada :).

Creatividad para knowmads


A veces tenemos el concepto de que la «creatividad» es algo reservado a algunos perfiles muy acotados: artistas, diseñadores, publicitarios… gente así como muy concreta (seguro que te ha venido la imagen de alguien con camisetas molonas, zapatillas y un peinado peculiar). Incluso podemos pensar que «ser creativo» es una especie de talento natural, que hay quien lo tiene y quien no. Y sin embargo…
¿Te has parado a pensar en cuántas ocasiones te vendría bien «ser creativo»? Quizás sea a la hora de plantear una estrategia, o de diseñar un producto, o de crear un contenido… enfocar un documento, plantear alternativas a un proceso, buscar argumentos para una conversación, hacer una presentación… Ya, ya sé que eso no parece «ser creativo», que no hay colorines (porque parece que «ser creativo» tiene que ver con eso, con los colorines).
El caso es que «ser creativo» tiene mucho de actitud, y de «oficio». Y que todos nos podemos beneficiar de tener en nuestra «bolsa de herramientas» algunas técnicas que nos permitan resolver problemas de forma diferente y, quizás, mejor.
De todo esto hablaba un día con mi amigo Ata Arróspide, a la sazón creativo publicitario, y pensé: ¿y si grabamos una de estas conversaciones para el podcast? Dicho y hecho, aquí echamos un rato hablando de creatividad, de qué es (y qué no), y de cómo podemos todos intentar ser un poco más creativos.
(Ya sabes, mi podcast Diarios de un knowmad está disponible en iVoox, iTunes y demás plataformas de podcasting… no digo nada :D)

Algunos de los temas que fueron saliendo:

  • 01:45.- ¿El creativo nace o se hace? Ata plantea que la creatividad es sobre todo una actitud, una voluntad de no transitar los caminos trillados a la hora de abordar un problema. La creatividad no es espontánea, sino que se puede trabajar.
  • 05:40.- Hablamos sobre cómo podemos introducir más creatividad a la hora de afrontar un problema. Partiendo de la voluntad de «tirar el manual» y buscar alternativas, exploramos algunas técnicas: preguntar a quien no sabe nada del tema, jugar con el absurdo, cambiar códigos, generar ideas por rutina (al estilo de James Altucher), la exageración, extrapolar una idea a otros agentes…
  • 17:35.- Enfocamos la creatividad desde un punto de vista utilitarista: nos sirve para buscar una mejor solución a un problema. Hablamos del briefing como herramienta para explorar el problema, y de cómo muchas veces el problema está enmascarado y hay que buscarlo, muchas veces dando un pasito para atrás y buscando «el proyecto detrás del proyecto». Mencionamos design thinking, o la visión de Edgar Schein sobre la «humble inquiry».
  • 30:47.- Hablamos sobre la probabilidad de que «la primera idea sea la buena», y cómo hay argumentos a favor (a partir de la frescura vs. el anquilosamiento que viene después) y en contra (la necesidad de explorar distintos caminos antes de decidir que uno es el correcto). No es tanto generar muchas ideas entre las que elegir (que puede generar cierta parálisis) sino buscar distintos enfoques.
  • 36:45.- Planteamos distintos ámbitos en los que la creatividad puede ser útil: incluso para diseñar un aburrido formulario o un triste proceso administrativo.
  • 40:18.- Comentamos las dos fases diferentes que participan en el proceso creativo: la generación vs. la posterior edición y refinamiento. Y la importancia de abordarlos cada uno desde su prisma.
  • 44:00.- Ata plantea, a modo de resumen, algunas recomendaciones para meter más creatividad en nuestros procesos mentales: hacerlo de forma consciente, renunciar al camino habitual, centrarse en el problema, no cortarse (silenciar la crítica, incluida la propia) y permitirse jugar y explorar.
  • 49:24.- Sobre la base de esta última idea, planteamos que la creatividad (como el aprendizaje, como el éxito) tiene mucho más de exploración que de camino recto y perfectamente definido. Hablamos de lo agotador que puede ser vivir en esa incertidumbre permanente, y de cómo determinadas situaciones habituales (las prisas autoimpuestas, el número de intermediarios validan las ideas…) no ayudan.
  • 59:00.- Cerramos retomando un tema clave a la hora de pensar en términos creativos: que «ser creativo» es sobre todo una actitud frente a los problemas, una voluntad de buscar soluciones eficaces que no son las convencionales.

Diarios de un knowmad

Cuando empecé este blog, allá por 2004, le puse un nombre: «Vida de un consultor». Eso es lo que yo era por aquel entonces, y me pareció una forma de acotar la temática del blog.
Pasaron un par de años, y el blog fue evolucionando. Yo mismo fui evolucionando. Dejé (momentáneamente) la consultoría, me puse a hacer otras cosas… atrás quedó el «Consultor Anónimo» (a veces me da un poquito de nostalgia), y también el nombre del blog que quedó fijado en mi nombre, sin más.
En la última «revisión», de hace unos meses, decidí adoptar otro alias para el blog: «Diarios de un knowmad». La URL no ha cambiado, pero sí le he añadido el título a la cabecera. Y de hecho, también he llamado así al nuevo podcast que estoy poniendo en marcha.
Ya he explicado en alguna ocasión que, después de muchos años sintiéndome incómodo con la idea de etiquetarme, el concepto de «knowmad» me sedujo: una persona que va «de aquí para allá», llevando en su mochila sus conocimientos y habilidades, y poniéndolos al servicio de proyectos variados. Pasa el tiempo, y me sigo encontrando cómodo con esta visión.
Y el blog (y el podcast) no ha dejado de ser nunca un reflejo de inquietudes, reflexiones y vivencias. Una bitácora, que es como en su día se quiso traducir al castellano el concepto de «blog».
Es curioso mirar hacia atrás y ver el camino recorrido, y cómo hemos ido (el blog y yo) evolucionando. Cuando pienso en el futuro supongo que es posible que haya nuevas iteraciones… pero a día de hoy «Diarios de un knowmad» refleja bien la situación actual.
Sigamos.

Un nuevo podcast

Una de las sorpresas de mi 2017 fue el podcast de Skillopment. Aunque yo ya era consumidor de podcast, el ponerme «del otro lado» del micrófono y producir un programa de entrevistas y reflexiones ha sido una experiencia muy enriquecedora. Y un medio en el que me he ido encontrado progresivamente más cómodo. Tanto que en mi cabeza bullía la idea de seguir explorando ese camino…
Este blog nació en 2004, tengo twitter desde 2007… en fin, son dos canales de expresión fundamentalmente escritos en los que me encuentro muy a gusto. Podía haberme quedado ahí, pero no está mal probar otras cosas. Primero por una voluntad de experimentación, y también siendo consciente de que cada uno es un mundo, y hay gente que encuentra más cómodo, accesible, digerible… el contenido por otros medios distintos de los escritos.
El caso es que había días, cuando me ponía a escribir en el blog, en los que me visualizaba «locutando» esos mismos contenidos. ¿Por qué no? Así que he decidido crear «Diarios de un knowmad (el podcast)», como complemento al blog. Los contenidos van a ir muy en la línea de lo que se suele encontrar por aquí: reflexiones sobre desarrollo personal y profesional («para los trabajadores del conocimiento», he añadido a modo de llamada de atención :D). Siempre tratando de darles «mi tono» (que no me atrevo a describir, pero creo que a estas alturas es bastante reconocible).

Dejo aquí el primer episodio, una breve introducción al nuevo «programa»

Iré haciendo más contenidos, y viendo el tono y el espíritu que va cogiendo. Inicialmente tengo en mente que vaya muy de la mano de los contenidos del blog (incluyendo la «repesca» de temas clásicos; en esos casos añadiré enlace al podcast en el post correspondiente), pero quién sabe si no empezará a mostrar su propio perfil…
Por supuesto que estáis emplazados a suscribiros al podcast en iVoox y en iTunes, a recomendarlo, a compartirlo todo lo que queráis, a hacer comentarios y preguntas… ¡Gracias por estar ahí!

Mis planes para Skillopment en 2018

Skillopment en 2018: ¿dónde estoy?

En plena vorágine de «buenos propósitos para el año nuevo», una de las cosas sobre las que estoy reflexionando es sobre Skillopment. Realmente, cuando el otro día hacía repaso de 2017, fui consciente de todas las cosas que habían sucedido a lo largo de todos los meses. Porque hace un año apenas había nada: aquellos posts que dieron luz a la idea, y la charla que hice en Sevilla hilando un discurso inicial. Ya en 2017 vino el trasladar esas ideas a un pequeño libro, la creación de la lista de correo, el modelo Skillopment, la guía de autoaprendizaje, el podcast, un buen puñado de artículos, un par de charlas más, algún taller «de pago» para una empresa, un intento (fallido) de montar un curso abierto, un producto orientado a clarificar prioridades de aprendizaje (tímidamente anunciado… más sobre ello más adelante)… vaya, que te pones a contar y te das cuenta de que el año ha cundido.
La parte buena es que ese crecimiento, esa expansión, se ha producido de manera bastante orgánica. Es decir, las cosas han ido surgiendo y se han ido consolidando de una forma muy natural, sin sensación de rozamiento ni de tener que «forzarme». Y eso para mí es buena señal, un augurio positivo de cara al futuro: esto es algo que me interesa, que tiene potencial, que hago con gusto…
También lo puedo mirar de una forma menos complaciente. Y es que confieso que cuando empecé a construir el tema en mi mente había una fantasía. En su versión más radical, me convertía en un gurú capaz de crear un imperio sobre la base de esta idea con todo lo que eso implica: grandes conferencias, cursos pagados a cojón de mico, bestsellers, cohorte de admiradores y de envidiosos… bueno, dejadme tener mi fantasía escapista :D. Lo cierto es que había también una versión más modesta, y por lo tanto más alcanzable: convertir Skillopment en un «side project» con una capacidad moderada de generación de ingresos complementarios con potencial de convertirse en principales. En ese sentido es donde sé que podría haber hecho más cosas, y donde creo que puedo enfocarlas mejor en 2018, en tres aspectos diferentes: contenidos, distribución y monetización.

Contenidos más valiosos…

En relación a los contenidos, aunque estoy razonablemente satisfecho, creo que puedo hacer más. He publicado posts, he enviado notas a la lista de correo, he hecho entrevistas y píldoras para el podcast… y quizás me quedo con la sensación de que me he quedado en un nivel demasiado «genérico» y demasiado «teórico». Contenidos que, siendo necesarios, debería complementar con otros más concretos, más focalizados en colectivos más acotados, con una mayor dimensión práctica… Tengo un amigo que me dice que yo soy demasiado «conceptual», y que me cuesta ponerme en los zapatos de gente que necesita cosas más concretas. ¿Quiénes están al otro lado? ¿Qué contenidos pueden necesitar, qué les aporta realmente valor a su vida, a sus procesos de aprendizaje? ¿Qué les interesa, y cómo les interesa? Tengo que ser capaz de llevar las cosas a su terreno, y no esperar que sean ellos los que vengan al mío.
Ahí hay un aspecto, el de la «comunidad«, que estoy intentando fortalecer. Es complicado, porque no deja de ser una relación «de uno a muchos» y mucha gente la vive así (con un rol más pasivo), pero en la medida de lo posible busco que las personas que están al otro lado tengan la puerta abierta para interactuar, para expresar sus inquietudes, sus ideas…

… que lleguen a más gente…

Los contenidos entroncan directamente con el segundo aspecto, el de la distribución. Cuando generas contenidos es pensando en que otros los vean. Y a ser posible, que les gusten tanto que los mencionen, los compartan en sus redes sociales, decidan suscribirse para recibir nuevos contenidos… pero si falla lo primero, si no llegas a demasiada gente en primera instancia, estás ahogándote a ti mismo. Cuando publico contenidos en el blog suelo replicarlos en twitter, linkedin y facebook, pero tengo la sensación de que estas plataformas cada vez tienen (para mí) menos alcance, y además siempre va sobre las mismas personas. La «segunda oleada» (gente que se hace eco de las publicaciones) no suele ser muy abundante así que me cuesta llegar a nuevos públicos. Para colmo, el SEO no me genera muchas visitas «de archivo». Entre unas cosas y otras tengo la sensación de que la repercusión de mis contenidos podría ser mayor de lo que es.
Aquí creo que hay mucho por hacer en varios sentidos:

  • En algún momento dije que el SEO para mí no era importante. Pero lo cierto es que quizás me he pasado de frenada ignorándolo, y me vendría bien darle una vuelta a este aspecto. Me estoy planteando incluso recurrir a alguien para que me haga una «puesta a punto».
  • Siempre he sido bastante tímido a la hora de «dar la brasa» con mis publicaciones. Las publico, las anuncio en mis RRSS… y luego tengo la sensación de que si vuelvo a mencionarlas estoy siendo un pesado y abusando de la confianza de quien me sigue. Pero quizás haya un punto intermedio entre «estar todo el día a base de retuits» y «no retuitear nunca». Tengo un histórico de contenidos que merece la pena reflotar.
  • Cuando leí «Revolución Knowmada«, uno de los aspectos en los que más se hacía énfasis era en la realización de «posts invitados». Es decir, buscar publicar en casa de otros, de forma que puedas presentarte ante nuevos públicos que no te conocen y atraerlos hacia ti (con bonus de enlaces entrantes). Esto es algo que apenas he explorado, y que está en mi mano hacer: buscar personas afines en cuyas publicaciones tenga encaje mi mensaje, y ver si me prestan sus casas.
  • En este mismo sentido, creo que debería interactuar más (en facebook, linkedin, twitter…) con personas afines. A veces creo que soy demasiado «lobo solitario», y eso no ayuda demasiado a que otros sepan de tu existencia.
  • En un tono similar, pero cambiando el online por el offline, debería intentar «salir más». Promover charlas gratuitas, ir a eventos… en definitiva, darse a conocer a otros públicos. Aquí debería tomar un rol más activo a la hora de provocar oportunidades, de ofrecerme…

Todo esto debería ayudarme a generar un círculo virtuoso en el que los contenidos tengan más visibilidad, más viralidad, lleguen a más gente, etc… contribuyendo a la difusión del mensaje, al posicionamiento, a la autoridad…

…y que generen oportunidades de monetización

… y en última instancia, a la monetización. Que no es el objetivo principal pero oiga, también está bien y creo que hay un potencial de intercambio de valor en lo que hago.
Hasta ahora he planteado varias iniciativas orientadas a la monetización. Con un denominador común… y es que han sido demasiado tímidas, la verdad.
En un primer momento, me planteé que podría ser una buena idea montar un taller en abierto para desarrollar habilidades de aprendizaje… planteé la fecha, lo anuncié a la lista de correo, en redes sociales… y bueno, digamos que tuvo una acogida «fría». No despertó interés. Me queda la duda de si fue el planteamiento del taller, si fue el precio, si quizás fui demasiado optimista (parece que sí, que montar un taller en abierto requiere de una «base de audiencia» mucho mayor), si fui demasiado tímido al airearlo… el caso es que no cuajó, y la sensación que me quedó es que es una batalla complicada sin un «sponsor» que tenga ya a la audiencia.
Curiosamente, al hilo de esa iniciativa fallida surgió la posibilidad de hacer un taller «in company» que salió razonablemente bien (también con aprendizajes e ideas de mejora), y que estamos buscando la forma de adaptar para expandirlo dentro de esa misma compañía. Un buen primer paso (y monetización, ¡yay!) del que debería haber más. ¿Y por qué no ha habido más, os preguntaréis? Por un problema mío, con varias ramificaciones. Por un lado, varias personas (gracias Alfonso, Jaime…) me han alertado de la necesidad de definir mejor a mis públicos objetivos. ¿A quién se dirige el taller? Cuando defines un público objetivo, es más fácil generar un argumentario, y empezar a mover el producto a gente concreta. Eso es algo que debería haber hecho hace ya tiempo, y que no he hecho porque la labor comercial está fuera de mi zona de confort. Así de sencillo. Salir ahí afuera, plantear tu idea, exponerse al rechazo… Sí, lo escribo y suena ridículo, pero cada uno tenemos nuestros demonios. En fin, que está en mi mano romper esa barrera y darle vida.
Algo parecido sucede con el «paquete» que he ideado para ayudar a personas a clarificar sus prioridades de aprendizaje, un mix de formación+coaching que como digo he conceptualizado, he colgado en la web… y ahí lo tengo, sin atreverme a dar el paso de ponerlo en el escaparate, de venderlo con decisión. ¿La causa? La misma. Otra barrera a romper que está en mi mano.
Otra iniciativa que tengo en mente es montar algún curso online, con vídeos y demás. Aquí me ha echado para atrás un poco el esfuerzo de producción, y cierta aprehensión a la cámara (de hecho cuando monté el canal de youtube fue un poco pensando en «ir probando» este medio). En mente tengo lanzar alguno durante estos próximos meses, pero antes debería resolver los problemas explicados en los párrafos anteriores (porque si no me encontraré en las mismas).
En fin, como veis mucha tela que cortar… pero aquí tengo las tijeras. ¡A por ello!
PD.- Cualquier feedback, reflexión, matiz, crítica… será bienvenida, ¡gracias por adelantado!

Lo mejor del blog en 2017


Se ha cumplido el decimotercer año del blog, y voy a dar continuidad a una «tradición» que comencé el año pasado: cerrarlo con un post recopilatorio con «lo mejor del año».
Aplico igualmente el criterio que ya apliqué el año pasado: usar la ley de Sturgeon, que viene a decir que «el 90% de todo es mierda«. He cerrado el año con 90 posts publicados, así que aplicando ese criterio solo 9 serían meritorios. Como «padre de la criatura» entenderéis que no comparta ese criterio tan estricto, pero a efectos de clarificación y priorización viene bien. Así que vamos allá:

Aprovecho la ocasión para daros las gracias a todos los que me leéis, especialmente a los «habituales», y dentro de esos especialmente a los que lleváis más años haciéndome compañía. Lo dije el año pasado, y lo repito éste: escribir el blog es una de las cosas que más me gustan, y saber que estáis al otro lado es uno de los factores clave.
Nos vemos en 2018 🙂
 
PD.- Otra novedad que hubo este año: la página de FB con los contenidos del blog, para los que prefieren consumir/compartir los contenidos en el rancho de Zuckerberg