¿Has oído hablar de la revolución 2.0?

Siguiendo con mis inquietudes respecto a venderme y todo el proceso de desarrollo comercial para Digitalycia, una de las cosas que quería hacer era una «presentación comercial«. Cuando me puse manos a la obra con el powerpoint, empecé a notar los viejos tics: si seguía por ese camino, me iba a salir un texto pesado, tirando a formal, tradicional, con mucho bullet y palabrería consultoril… Y como ese estilo no me gusta nada como «consumidor», malamante iba a conseguir resultar atractivo para otros.
Así que me lié la manta a la cabeza y he preparado esta presentación un poco más dinámica. La idea es que sea autoexplicativa (es decir, que pueda circular por sí misma), por eso tiene tanto texto (aunque no mucho, creo). El objetivo es poner de forma directa sobre la mesa algunos puntos relevantes relacionados con el mundo 2.0 y su impacto en la empresa, y en cierta medida «incomodar» al lector y motivarle a que «quiera saber más». Soy muy consciente de que el tono pueda resultar exagerado (hablar de «revolución» y todo eso: aunque creo firmemente que lo es), pero así es más susceptible de llamar la atención, ¿no creéis?

Por supuesto, todo es susceptible de mejorar, y vuestras opiniones siempre serán bienvenidas. Y más por supuesto aún, si os gusta y queréis darle «publicidad»… pues más bienvenido todavía.

En buena dirección

¡Viven! fue un libro (posteriormente llevado al cine) que recrea el accidente aéreo sufrido en 1972 en los Andes y la posterior odisea que permitió a 16 personas salir vivas semanas después por sus propios medios, cuando ya se les había dado por muertos.
En la película, hay una escena que me impactó. Sucede cuando dos de los supervivientes han iniciado el camino para buscar, por su propio pie, una salida. Después de ascender penosamente una montaña, Parrado (el personaje interpretado por Ethan Hawke en la película) llega a la cima y se queda extasiado mirando al horizonte. Se vuelve con una sonrisa en la cara y le dice a su compañero «ven, tienes que ver esto, es maravilloso». Todo hace pensar que ha visto un pueblo, alguna traza de civilización. Sin embargo, cuando su compañero llega a la cima, lo que ve es una sucesión interminable de montañas, igual que la que acaban de superar, hasta donde se pierde la vista.
Piensa, lógicamente, que se ha vuelto loco. Pero Parrado le dice que no, que a pesar de lo que ven sus ojos, tiene el convencimiento profundo de que están en el buen camino, y que van a conseguir su objetivo. Unos días después, tras haber seguido su camino por un valle, los dos expedicionarios llegan a contactar con unos lugareños y consiguen poner en marcha la operación de rescate de sus compañeros.
Ese convencimiento total y absoluto de estar en el camino correcto, de saber que vas a conseguir tu objetivo aunque aparentemente todo está en contra, me resulta tremendamente inspirador y se parece bastante a las sensaciones que tengo últimamente.
Foto | Totoro!

Speed networking

En la pasada reunión de Hubmadrid, gran parte del evento estuvo dedicado al networking: presentarse a otras personas, contarles tu proyecto y escuchar cómo ellas presentaban el suyo. Pero, a diferencia de otras experiencias que he tenido, ésta me gustó.
Hace ya un montón de meses estuve en una comida de negocios de Networking Activo (en realidad, todavía era comida de negocios Marqueze), donde se nos hizo practicar el «networking agresivo» (soltarnos a todos en una sala y hala, ancha es Castilla, a «cazar» gente a la que contarles tu rollo) que me dejó un mal sabor de boca: demasiado «agresivo» para mí.
Sin embargo, en esta ocasión ha sido distinto. Y es que el networking se ha desarrollado de acuerdo a un dinámica organizada.
En primer lugar, se han creado dos círculos concéntricos de personas. Había dos minutos para contar tu historia (siguiendo tres puntos previamente pactados: quién eres y cuál es tu proyecto, qué crees que destaca en tí y qué es lo que estás buscando para avanzar en tu proyecto), y a la voz del moderador, las tornas cambiaban y era tu interlocutor el que te contaba a ti. Pasados esos cuatro minutos, el círculo exterior rotaba una, dos o tres posiciones… y así tenías enfrente, sin tener que tomar ninguna decisión, a una nueva persona con la que interactuar.
De esta forma, se elimina el factor estresante de «elegir presa» (sobre todo cuando no tienes criterio ninguno para hacerlo), y también la incomodidad de «dar por terminada la conversación»: en esos dos minutos apenas da para contar lo imprescindible (algo que también te obliga a afinar tu mensaje), y cuando quieres darte cuenta ya estás hablando con otra persona.
Esta dinámica la practicamos durante unos quince minutos (me dio para charlar con 4 personas).
Luego se propuso una dinámica de grupo: aquéllos que tuviesen un interés especial por hablar de un tema concreto tenían que acercarse al centro, escribir el tema en una hoja y enseñársela al resto de los asistentes. Cada uno de los demás simplemente teníamos que elegir, de entre los temas propuestos, aquél que más nos interesara. De esta forma, se organizaron naturalmente grupos de debate alrededor de temas de interés. El resultado fue una conversación mucho más intensa, profunda e interesante para todos los presentes (ya que cada uno estábamos hablando de lo que queríamos con gente afín).
En definitiva, creo que ese punto de «organización» le vino muy bien al evento y al resultado del networking.

Hubmadrid




En el IE, conociendo Hubmadrid.


[Actualización] Bueno, explico lo que es HubMadrid, que ayer con el móvil tampoco iba a escribir la biblia… :).
Empecé a oir hablar de esta idea hace ya unos cuantos meses. Mi amigo Lotfi me contó que estaban montando este proyecto, inspirados por una iniciativa que ya funciona en otros países. Hace poco volví a hablar con él y me dijo que ya lo tenían en marcha, y me invitó a asistir a una de sus reuniones.
¿Cuál es la idea? Básicamente, juntar a personas y fomentar el networking para dinamizar proyectos. De momento, a través de reuniones periódicas (como en la que estuve ayer) y luego (parece que ya han encontrado un local, y ahora van a hacer una reforma para ponerlo en condiciones) estableciendo una sede fija, un lugar para hacer coworking (es decir, ceder/alquilar espacio a los miembros del hub para que puedan trabajar allí en periodos cortos o largos, y siempre rodeados de otras personas con las mismas inquietudes).
Ellos utilizan el término, cuando hablan de los potenciales miembros del hub, de «innovadores sociales»: gente apasionada con afán de cambiar el mundo y la sociedad en la que viven. Aunque suena ligado a conceptos de desarrollo, sostenibilidad y demás (y muchos de los presentes tenían esa vocación), puntualizan que «Todos somos potenciales innovadores sociales, ya que consideramos como tal, a quien crea valor e impacto en la sociedad gracias a su actividad diaria, a través de su creatividad, energia emprendedora y los valores que se re?ejan en el ?n y la visión de su empresa u organización». En todo caso, si buscan juntar a personas que compartan una serie de valores de forma que el networking no se limite a «contactos interesados», sino a un espíritu común.
En fin, gente muy interesante, con perfiles muy diferentes, pero toda con mucha energía y ganas de hacer cosas. Me gustó mucho el ambiente, el esfuerzo que realizan los organizadores por hacer que todo el mundo se sienta cómodo y por facilitar las relaciones…
Si queréis saber más, podéis ver la web de HubMadrid y el grupo de Facebook de HubMadrid. Yo volveré.

Salmantinos en internet

Dice Arturo en un comentario que «cuanto salmantino (y/o descendientes) bueno en la red» (Darco gusta de relacionarlos en SalamancaBlog). Pues imagino que a puñaos. Es curioso como el «terruño» nos sigue tirando aunque vivamos en la diáspora. Y especialmente ocurre con los «hijos de emigrantes»: gente que ha nacido ya fuera de la tierra, pero sigue emocionalmente ligada a ella gracias a la familia, a los veranos en el pueblo…
Esto me ha hecho recordar una anécdota. Fue el año (temporada 97/98) en el que el Athletic de Bilbao se clasificó segundo en la liga y accedió por méritos propios a la llamada desde entonces «Champions Luis» (por Luis Fernández, el «francés de Tarifa» que logró semejante éxito). ¡La que se lió en Bilbao aquel día! Ocurrió que ese mismo día la Unión Deportiva Salamanca consiguió salvarse del descenso en el último partido (con victoria espectacular en el Nou Camp, 1-4, de hecho). Mi amigo MA (salmantino también, y compañero en el Colegio Mayor) y yo salimos a la calle con las bufandas de la Unión, y nos metimos en el barullo (había tanta gente que en Pozas no había forma de salirse de la riada humana para entrar en un bar…).
Pues bien, fueron varias veces a lo largo de la noche (y ayudados con el lógico efluvio alcohólico: el de los otros y el nuestro) que acabamos abrazados con desconocidos que nos gritaban «¡Hala Unión! !Qué fuerte, es que mis padres son de [pueblo de la provincia], yo voy casi todos los veramos!». En fin, auténtica exaltación de la amistad y del orgullo de tierra chica.

Hablando de blogs y empresas en Asturias

El próximo día 23 de octubre, si el tiempo no lo impide, estaré en Asturias hablando de blogs y empresas. Concretamente, han llamado a la charla (e intentaré ceñirme lo más posible a esa orientación) «Blogs y empresa: cómo pueden ayudar los blogs a las personas emprendedoras y a las micropymes».
Se trata de un ciclo de conferencias promovido por el CTIC (Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación, organismo del Principado de Asturias para la difusión de la tecnología) y sus centros SAT, y en cuya organización participa muy activamente la Domótica Davinci del amigo Chemy , otro que decidió tomar las de Villadiego y cambiar de los aires madrileños por otra vida mejora y a quien quiero agradecer su invitación).
Si no hay novedad, será como digo el 23 de octubre a las 17:30 en el Palacio de Camposagrado de Avilés. Espero que quede una charla agradable y entretenida: ¡allí nos vemos!
[Actualización] Ya está disponible el aviso y las instrucciones de inscripción en la web de astursat

Publicidad en Nireblog

Nireblog (y, en general, todos los productos de la familia Nirelandia) es un proyecto que quizás avanza de forma más discreta que otros que se dan más pisto. Si tuviera que definir con una palabra el proyecto, encabezado (porque tiene un marcado carácter colaborativo) por David «Ketari» González y Lorena «Loretahur» Fernández (con quien he tenido la oportunidad de compartir algún rato gracias a Aprendices), quizás sería «honesto«. Gente que trabaja poniendo en marcha ideas, con mucha dedicación altruista, muy cerquita siempre de sus usuarios, derrochando entusiasmo.
Ayer anunciaban la puesta en marcha de un nuevo enfoque para la publicidad en sus sitios. Una barra de iconos 16×16, a razón de 15 euros al mes, que se mostrará en todos los blogs en castellano de Nireblog (excepto en aquéllos que paguen para no mostrarla). Actualmente son más de 40.000 blogs.
Obviamente, no todos son blogs activos. Y habrá que ver en cuántas páginas vistas se traduce eso (David da algunos detalles de la actividad de Nireblog). Y francamente tengo mis dudas de que la tasa de conversión del icono en clicks sea muy elevada. Pero ¿sabéis qué? Yo he comprado uno de esos cuadritos: por 15 euros merece la pena probar. Y en el peor de los casos (que la publicidad no sea muy efectiva, aunque eso es algo que habrá que ver a lo largo del tiempo: igual es un prejuicio mío sin más) habré aportado un granito de arena a sostener un proyecto que me inspira «buen rollo».
[Actualización: como bien me han apuntado, había puesto «Nireblogs» en vez de «Nireblog», que es lo correcto, en todas y cada una de las menciones. Sorry!]

Vendiéndome

Bragas de mercadillo

Ayer estuve un buen rato dedicado a venderme. En mi faceta de consultor de empresas digitales, soy consciente de que tengo que «ponerme en valor», es decir, ser capaz de argumentar por qué alguien necesita contratar a un consultor en este área y por qué yo debo ser una (la mejor :P) opción a tener en cuenta.
Qué difícil. La primera parte bueno, ni tan mal. El argumentario lo tengo más o menos claro, y aunque me cuesta productizar, creo que voy dándole forma a una oferta de servicios sensata. Pero cuando llega el turno de explicar lo bueno que soy…
Siempre he sido muy pudoroso. No es falsa modestia: creo que tengo algunos puntos fuertes relevantes (y tampoco tengo empacho en reconocer mis puntos débiles). Pero siempre me ha gustado que el movimiento se demuestre andando, que la gente descubra esos puntos fuertes al cabo del tiempo. El problema es que si quiero convencer a un potencial cliente, tengo que ser el que dé el primer paso para atraer su atención y conseguir que me dé la oportunidad de demostrar mi valía.
Así que allá que me puse a escribir un argumentario de «por qué contratarme». Al principio lo hice en tercera persona: «Raúl Hernández tiene una amplia experiencia blah, blah…. su formación blah, blah…». Pero me chirriaba. Hablar en tercera persona de tu empresa (o en primera del plural) tiene un pase. Pero hablar en tercera persona de uno mismo suena un poco ridículo. Además, hablando en tercera persona uno tiende a ponerse un poco (demasiado) pedante. Así que le dí la vuelta y lo transformé en primera persona del singular.
El problema es que así queda un poco… vendemotos. «Contrátame, que soy bueno», vengo a decir. Y aunque pueda tenerme en buena estima, decirlo así me produce incomodidad. Me siento como el vendedor del mercadillo que les grita a las clientas «¡Mira, guapa, tres bragas por tres euros, elásticas, guapa!!!». O como la mítica hija de la pescadera de Torrente.
En fin, no sé. Tengo claro que, como aprendí en mis primeras clases de marketing, lo de «el buen paño en el arca se vende» no funciona, y menos en la economía de la abundancia y la sobreoferta. Pero me cuesta encontrar el tono. ¿Vosotros cómo lo veis?
Foto | Salvador Altimir

Nuevo diseño en Vida de un Consultor

La semana pasada aproveché una noche de insomnio (se notó porque metí una pequeña pata con la hoja de estilos; gracias a la amabilidad de unos lectores habituales pude darme cuenta de mi error!) para pegarle un repaso al diseño del blog. En realidad básicamente he adaptado el diseño que hice para Digitalycia, con una nueva cabecera (en la que he incluido mi careto junto con el emblemático «anónimo») aunque respetando los colores también clásicos.
En el diseño que hice ya hace unos cuantos meses había probado alguna cosa nueva (lo de poner los datos del post en una columna en el lateral, en vez de en su posición habitual encima o debajo del cuerpo) pero no terminaba de convencerme. Y encima a lo largo de este año y medio he ido añadiendo unas cosas, quitando otras… y había terminado todo por quedar un poco deslabazado.
Así que nada, he reutilizado el otro diseño, borrón y cuenta nueva, y santaspascuas.
Alguien me dijo hace un tiempo que, cuando entraba en Digitalycia, acababa teniendo la sensación (ya que los colores eran similares, etc) de que «eran dos partes de lo mismo». Pues ahora, con más razón todavía :). Aunque por un lado puedo compartir ese «temor» a la confusión (mismos colores, mismo diseño… sólo se diferencia en la cabecera), por otro lado le puedo ver cosas positivas (que se identifique claramente como «hecho por la misma persona») y, además, tengo la sensación de que tampoco el número de personas que leen los dos blogs (y lo hacen en la web) es tan elevado…
En fin, por aquí quedan algunas cosas por ajustar (especialmente en la parte de abajo); me iré poniendo con ello cuando tenga más insomnio 🙂