Nueva etapa profesional: siga buscando, ¡hay miles de premios!

El de hoy es un post relevante para mí, y posiblemente largo, así que lo dividiré en trocitos. Sólo leer para quienes estén interesados en mi devenir profesional, el resto puede pasar a otra cosa :).

En resumen
Durante estos días estamos en proceso de relevo en el área de servicios a empresas de Weblogs SL, ya que se incorpora una nueva persona (Esteban Viso, que ya lleva tiempo ligado a la empresa como editor y como coordinador de blog y que ahora se incorpora a tiempo completo) quien me va a suceder en la gestión de los proyectos que tenemos con nuestros clientes. Se trata de una decisión meditada y voluntaria, plenamenten consensuada con la empresa y motivada por la misma sensación que me hizo dejar mi anterior trabajo en consultoría: seguir buscando un proyecto profesional que se ajuste a mis capacidades y a mis deseos. No sé si lo encontraré, pero no quiero renunciar a buscarlo.

Antecedentes
Yo era un consultor anónimo que, en un momento determinado, se planteó abandonar su carrera en consultoría. El motivo principal fué la sensación de que estaba llegando a una etapa que no me iba a gustar, en la que las responsabilidades y exigencias iban a crecer, donde iba a tener que ser un «gerente» (gestionar proyectos, equipos, clientes) cosa que no me apetecía ser. Abrí una etapa de reflexión para tratar de identificar fortalezas y debilidades, identificar qué quería ser de mayor… y en eso llegó la oportunidad de unirme al equipo de Weblogs SL.
Yo llevaba ya varios meses colaborando como editor de El Blog Salmón y unos pocos menos como editor de ¡VayaTele!. En mi búsqueda de un nuevo destino, uno de los palos que tanteé fue precisamente el de WSL, quizás les podía interesar un perfil como el mío, y a mí era un mundillo que me atraía mucho, aunque en realidad lo hice pensando en colaboraciones puntuales. Pero por aquel momento se planteaba la idea de reforzar el área de servicios a empresas como apuesta estratégica, y después de darle unas cuantas vueltas, la cosa fraguó: me convertí en el responsable de servicios a empresas de Weblogs SL, que es lo que he venido haciendo en el último año y pico.

Los motivos
A pesar de aquello del «excusatio non petita, accusatio manifesta» quiero dejar claro que no ha habido ningún tipo de divergencia ni económica ni personal detrás de mi decisión. Tampoco una falta de confianza en el proyecto: creo que Weblogs SL tiene un planteamiento sólido que seguramente seguirá dando satisfacciones, me siento muy identificado con la empresa y espero que surjan nuevas oportunidades de seguir vinculado a ella. Al final, se trata pura y simplemente de un desajuste entre persona y puesto.
Ya cuando acepté desarrollar este trabajo tenía la mosca detrás de la oreja. Me había ido del sitio anterior porque no quería ser «gerente», pero esto sonaba bastante parecido… y el tiempo no ha hecho sino confirmarlo. No quería ser gerente de consultoría de recursos humanos, y me estaba convirtiendo en gerente de consultoría de blogs. Temáticas distintas, labores similares: gestionar proyectos, clientes y equipos. No me apetecía hacerlo antes, ni me llena hacerlo ahora; creo que no se ajusta a mi perfil, por lo que hay una parte del trabajo que me cuesta mucho hacer y con las que ni disfruto ni soy especialmente productivo. No era esto lo que buscaba cuando abandoné mi trabajo anterior y, al igual que hice en aquella ocasión, me parece más honesto para con la empresa (que a buen seguro puede tener un responsable de servicios a empresas mejor que yo) y para conmigo (que seguro que encuentro posiciones en las que sienta que encaje mejor) dejar de hacerlo para poder centrarme en seguir buscando mi «destino».

La película de los hechos
Obviamente esto no es una ventolera de un día. Ha sido una reflexión que me ha quitado el sueño durante bastante tiempo, a medida que me iba dando cuenta de que estaba avanzando por un camino que no me estaba llevando donde yo quería. La duda estribaba, cómo no, en plantearme si ese «donde yo quería» existirá de verdad, si no estaré pidiendo demasiado, si no sería más prudente quedarme donde estaba…
Sin embargo, al final decidí que merece la pena seguir buscando si uno está convencido de que todavía no ha encontrado lo que quiere. Quizás no lo encuentre nunca, pero si no lo busco es seguro que del cielo no va a caer, y probablemente luego me arrepienta de no haberlo intentado. Así que me senté a hablar con Julio y me sentí muy aliviado.
Desde entonces hasta ahora hemos mantenido la situación con normalidad y he seguido al frente del área a pleno rendimiento, mientras se seleccionaba a la persona que me va a sustituir. Ahora que ya se ha incorporado estamos en pleno traspaso de poderes. Desde hace unos días estoy trabajando con Esteban para ponerle al corriente de los proyectos y facilitar al máximo la transición. Con ese mismo objetivo vamos a seguir trabajando en conjunto todavía durante un periodo razonable (días, semanas… lo que sea necesario) antes de desvincularme y, en todo caso, yo voy a seguir desde la sombra dándole apoyo en su labor durante todo el tiempo que haga falta ya que nuestra principal prioridad es minimizar el impacto del cambio en la continuidad de los proyectos. No voy a «desaparecer» de la noche a la mañana si no que me iré diluyendo a medida que vaya dejando de ser necesario.

¿Y ahora qué?
El otro día me preguntaba alguien a quien le contaba esto que «a dónde era mi salto». Lo cierto es que… a ningún sitio. De momento voy a intensificar mi faceta de «blogger»; escribir es algo que se me da bien y con lo que me encuentro agusto, y seguiré haciéndolo en los blogs de WSL donde ya escribo y posiblemente en alguno más. Además, la relación con la empresa sigue siendo estupenda, han entendido mis motivaciones y las puertas están totalmente abiertas para seguir colaborando con WSL en proyectos y cosas más puntuales que veamos que resultan interesantes para ellos y para mí. Pero además quiero explorar distintas posibilidades, sin prisa. Tengo algunos proyectos propios a los que quiero dedicarles más atención. Algunos más concretos, otros más a medio plazo, otros todavía pendientes de imaginar. Quiero dedicar tiempo a hablar con gente interesante, explorar posibilidades de colaboración. Nada concreto todavía, pero sí la sensación de que hay muchas oportunidades potenciales. Quiero tener tiempo y tranquilidad para ir construyendo mi futuro. Creo firmemente que es una inversión que espero me permita encontrar mi Grial particular.

Agradecimientos
Este año y pico en el que he estado más integrado en la gestión de WSL ha sido bastante intenso. Hemos puesto en marcha Cienladrillos, eBayers, los blogs de Vive la Ciudad (cinco), el blog de FOX, el blog de Expomanagement, el blog de Vodafone para el 3gsm… y hay al menos otros tres proyectos en el horno (algunos muy inmediatos y otros en proceso) y algunas propuestas con buena pinta. Un buen puñado de blogs, un buen puñado de euros facturados… y sobre todo la satisfacción de haber contribuído a poner en marcha una línea de negocio de blogs y empresas desde la nada de forma coherente, sensata y además rentable. Además, participando en el equipo de gestión he podido ver desde dentro cómo esta empresa sigue creciendo cada día un poco (o un mucho) más.
Mi agradecimiento inicial es para Julio por haberme dado la oportunidad de integrarme en el equipo, por darme «bolilla» durante todo este tiempo y por haber sido comprensivo y razonable con mis planteamientos de salida. También a todo el área técnica, primero con Iñaki y luego con Klaas (y Alfonso, Lucas, Victor, Inma…) que son los que me han dado soporte y han permitido que los proyectos hayan salido adelante por el lado técnico. Y por supuesto a todos los editores que han pasado «por mis manos» en estos meses, ellos son realmente los que han construido los blogs y los han hecho lo que son. También agradecer a Olga y a Antonio Ortiz por sus «cables» desde sus respectivas áreas, a Antonio Toca por ayudarme con la parte administrativa, a Blogestudio porque me ayudaron mucho con los diseños mientras colaboramos más estrechamente…
En definitiva, unos meses muy intensos. He cambiado mi forma de trabajar, he podido incluso deslocalizarme, hacer uso de mi tiempo de una forma mucho más flexible (lo cual, con un niño de año y medio, me ha dado la vida y es algo a lo que nunca estaré suficientemente agradecido). Por supuesto que no todo ha sido un camino de rosas, que ha habido momentos menos buenos y algunos sinsabores, pero en conjunto creo que ha sido una etapa muy satisfactoria para mí y espero haber contribuido aunque sea un poquito a hacer crecer Weblogs SL, proyecto que considero en parte mío y como tal lo seguiré viendo. Pero ahora toca buscar otro rumbo.

Conclusión
Como conclusión, sólo puedo decir que (parafraseando a U2) todavía no he encontrado aquello que busco, y que voy a seguir buscando. Sé que puede sonar a planteamiento extraño, utópico y hasta irresponsable, pero cada día tengo más claro que cada uno tiene que aprovechar los talentos que tiene, hacer lo posible por perseguir la felicidad y no conformarse con situaciones que, siendo «suficientes», no le llenen del todo. Y si no lo hago con 31 años, ¿cuándo lo voy a hacer? En definitiva, cada día me alejo más de un empleo estable y de una «carrera profesional» estándar. Pero no tengo la sensación de «estar dando bandazos» sino al contrario, la sensación de que cada día estoy más cerca de encontrar lo que busco. Estoy contento e ilusionado, tengo el apoyo de mi familia y unas ciertas reservas en el banco que me permiten tener tranquilidad en lo que a las «perras» se refiere y así poder dar el tiempo suficiente para que las cosas vayan fraguándose. ¿Vértigo? Un poquito, claro. Como el niño que se suelta de la mano para andar solo. Al final la sociedad nos dice que «lo bueno» es el empleo para toda la vida, que más vale malo conocido que bueno por conocer… pero también dice el refranero que el que quiera peces que se moje el culo, y yo he decidido que quiero peces. «Peces» que no son en forma de riqueza, estatus, apariencia…, sino de satisfacción personal, de plenitud profesional, de ilusión y de bienestar. Y al fin y al cabo, éste es un vértigo mucho más tolerable que el de pensar que se te va la vida con la sensación de que no lo has dado todo para encontrar tu destino.

Emilio Calatayud, los menores y el sentido común

Ahí van 20 minutos de sentido común en vena. Don Emilio Calatayud, juez de menores en Granada y conocido por imponer sentencias creativas en algunos de los juicios que lleva, hace un repaso lleno de ingenio y cordura a cómo se deben tratar las situaciones con menores, y las responsabilidades de la familia, la escuela, la sanidad, la justicia y la sociedad en su conjunto sobre su desarrollo.

¡Qué crack!
Vía | Fernando en Twitter

Es solo un momentito

Real como la vida misma:

Yo recuerdo haber sufrido a un jefe que cada vez que intentabas hablar con él no solo cogía todas las llamadas que le pasaban por el fijo y las del móvil, sino que al hacer amago de salir del despacho te hacía gestos para que te quedaras. Al final, una cuestión que se podía haber resuelto en 10 minutos me llevaba más de una hora. ¿Realmente el mejor uso que se podía hacer de mi tiempo era permanecer en el despacho del jefe hojeando revistas?

Borja Prieto

Sentencia contra Alasbarricadas.org

He leído con atención la sentencia de la juez María José Lorena Ochoa Vizcaino en el caso «Alasbarricadas.org» (pdf). Para quienes no estén al corriente, resumo.
En la web alasbarricadas.org hay unos foros. En ellos, unos usuarios abren un hilo para criticar a Ramoncín (que se llama José Ramón Julio Márquez Martínez, según parece… normal que se ponga nombre artístico, «El rey del pollo frito»). Y en ese hilo a la gente se le empieza a ir la olla y le dedican epítetos como «gilipollas, pedante, creído, tocapelotas, farandulero»… y se publica un montaje ofensivo (yo no lo he visto) con su foto. Ramoncín interpone una demanda de protección al honor. Y éste es el juicio.
¿Qué es lo que se debatía? Por un lado si esos contenidos suponían una intromisión en el honor, y por otro la responsabilidad del dueño de la web por dichos contenidos.
La sentencia es (para los que gusten de ello, claro) bastante curiosa. Por un lado, argumenta que el derecho a la información y a la libre expresión y el derecho al honor suelen estar en colisión, y que se suelen primar los primeros salvo excesos. Y que en este caso hay exceso, por lo que efectivamente se estima que se está vulnerando ese derecho. Hasta aquí de acuerdo, porque no es lo mismo publicar que estás en desacuerdo con una persona, o incluso criticar determinados aspectos de su comportamiento, que decir que es una lástima no haber podido «descalabrarle con un pedrolo del vente».
Ahora bien, a partir de aquí vienen en mi opinión los atropellos.
Y es que la jueza argumenta que el propietario de una web es responsable de los contenidos publicados en la misma sólo cuando:
a) Tenga conocimiento de que dichos contenidos son ilícitos o lesionan derechos de terceros y;
b) Cuando teniendo ese conocimiento no actúe de forma diligente para retirar los datos o imposibilitar su acceso
La cuestión es que dice que para tener conocimiento es necesario que un órgano competente dictamine sobre dicha ilicitud (aparte de que pueda haber otros métodos VOLUNTARIOS por parte del prestador del servicio). Y aquí, curiosamente, esta misma sentencia condenatoria es la primera resolución de un órgano competente en la que se dice que esos contenidos son ilícitos. Hasta ahora nadie había fijado la ilicitud de los mismos, por lo que es en este mismo momento cuando el propietario de la web tiene conocimiento efectivo de la ilicitud… por lo tanto no es posible condenarle, en la misma sentencia, por no haber retirado esos contenidos… ¡si hasta este momento ningún órgano competente había dicho que eran ilícitos! Que la web tenga un moderador no es un requerimiento legal. Que un particular te indique que los contenidos son «ilícitos» o que atentan a su honor no es suficiente. Hasta que no lo diga un órgano competente, no hay responsabilidad. ¿Entonces?
Éste es, por lo tanto y desde mi punto de vista, el primer gran agujero de la sentencia.
El segundo ya nace sobre el primero. Y es que dice la sentencia que al no mostrar nombre y domicilio en la web, y al no tener actualizado el registro del whois, se puede deducir que el acusado no estaba actuando «diligentemente» para facilitar la eliminación de los contenidos. Dicen que la dirección de email que figura en la página podría ser suficiente… pero que en el juicio no se han aportado pruebas de que funcione (???????? – digo yo que lo que tendrían que aportarse, por parte de la acusación, son pruebas de que NO FUNCIONA… ¿por qué tengo yo que demostrar que mi email funciona, si nadie lo pone en duda? – surrealista).
En todo caso, este segundo agujero como digo es menos relevante. Porque viene a decir que por culpa de esto no pudieron los representantes de Ramoncín ponerse en contacto para solicitar la retirada… pero es que como hemos visto antes ni Ramoncín ni sus representantes son quiénes para dictaminar sobre la ilicitud de los contenidos, hace falta un órgano competente. Por lo tanto, aunque hubiesen tenido todas las direcciones postales del mundo y esos burofaxes enviados hubieran llegado a su destinatario, no hubiese constituido asunción de responsabilidad ninguna, ni aun cuando se hubiesen dejado los contenidos allí.
Es una sentencia bastante absurda, la verdad, en la que hasta un lego como yo puede ver contradicciones flagrantes. El quid de la cuestión es lo del «órgano competente» que dicte sobre la ilicitud de los contenidos. ¿Es Ramoncín un órgano competente? ¿Sus abogados son un órgano competente? ¿Es el propio responsable de la web, retirando los contenidos cuando tiene conocimiento de la demanda, un órgano competente? Entiendo que no, que un órgano competente es un juzgado.

Otra cosa sería que, una vez que un juzgado declarase esos contenidos como ilícitos, no se pudiesen poner en contacto con el propietario de la web (aunque lo del email… manda huevos), o que éste no retirase los contenidos. Entonces sí incurriría en responsabilidad. Pero aquí no ha pasado eso.
Como para confiar en el sistema judicial.
También habla de ello Antonio Delgado, que por lo que leo llega a similares conclusiones que las mías (mira, un detalle que se me había escapado… lo de aplicarle la ley de servicios para la sociedad de la información y el comercio electrónico a una web que no tiene actividad económica…)

Condiciones Generales de Contratación

Durante la última época que pasé en la otrora gran consultora, francamente venida a menos ya por aquel entonces (y eso sin haber quemado ningún rascacielos… todavía), alguien decidió que las propuestas a los clientes estaban incompletas. Que había que añadirles un poquito de jerga legal. Así que se trajeron a un abogado (que luego fué una máquina de hacer despidos… pero esa es otra historia) encargado de elaborar unas «Condiciones Generales de Contratación».
Las Condiciones Generales de Contratación (en adelante CGC, que me canso de teclear) eran una interminable secuencia de cláusulas que, bien en formato word o bien en formato powerpoint, había que anexar a las propuestas. Llegando el caso de que igual tu propuesta eran cinco folios, y el anexo con las CGC eran 15… ¿Y qué regulaban? Pues lo típico de las cláusulas: «el cliente se compromete a blah, blah, blah… y se dedicarán los recursos establecidos en blah, blah, blah…y en caso de incumplimiento blah, blah, blah… y se realizará con un preaviso de blah, blah, blah… y se comprometen a guardar confidencialidad sobre blah, blah, blah… »
Cada pocas semanas, aparecía una nueva versión de las CGC. ¡Ojo con no meter la versión que correspondía! Pero claro, luego era un cachondeo… porque cada encargado de una propuesta cogía el lápiz y empezaba «yo esto a mi cliente no se lo pongo… esto es una barbaridad… » con lo cual cada propuesta iba con unas CGC completamente personalizadas, lo cual intuyo que no era el objetivo de toda esta jugada.
Siempre he pensado que las propuestas y los contratos, en el mundo de la consultoría, son más bien «declaraciones de intenciones». Cualquiera que haya vivido, como consultor o como cliente, un proyecto de consultoría sabe de sobra que hay innumerables incertidumbres que se van resolviendo una vez iniciado el proyecto, que «hasta el rabo todo es toro» y que rara vez un proyecto, a su finalización, se parece demasiado a lo que figuraba en la propuesta (en tiempos, en plazos, en dedicación, en metodología, en equipo…). Pretender acotar todas las posibilidades a priori y plasmarlas en un documento es ridículo.
Y en cuanto a las CGC… pues más de lo mismo. Siempre me parecieron una tontería, porque la relación cliente-consultor es enormemente dinámica y es difícil que se ajuste a un clausulado determinado. Y si alguien se salta esas cláusulas… ¿qué vas a hacer? ¿ir a donde el cliente y decir «oye, que estás incumpliendo el punto 5.1.a.ii de las CGC»? En general, se da un «toma y daca» con los incumplimientos. Sólo si el perjuicio causado es muy grande, el perjudicado podría ir a juicio en defensa de sus intereses. Pero muy grande tiene que ser el perjuicio para que alguien se meta en un pleito… así que al final, papel mojado.
Por no hablar del hecho de que yo me ponía en la piel del cliente, me llega un consultor y me dice que firme eso… y le digo que espere un momentito. Que de momento, lo va a revisar mi departamento jurídico. Y apuesto sobre seguro a que mi departamento jurídico me dice que esas condiciones de contratación se las pasa por el forro, y que en vez de eso va a ser el consultor el que firme éstas otras… y que va a hacer el consultor, ¿perder el proyecto porque el cliente no le firma las CGC?
Pero lo que más me echaba para atrás de las CGC era la sensación de que abordabas a los clientes diciéndoles «eh, tío, eres potencialmente sospechoso de ser un piratilla que me la va a jugar a la que me descuide, así que ya me estás firmando estos papeles o no me digno a trabajar para ti». Lo cual, como estrategia de venta la veo un poco dudosa…
Hala, toma chapa sobre las míticas Condiciones Generales de Contratación. La memoria, que tiene estas cosas tan raras.

Fotos de las Fiestas de Aranda de Duero 2007

Fiestas de Aranda
Este domingo se puso el cierre a las fiestas patronales de Aranda de Duero en honor de la Virgen de las Viñas, las primeras que vivimos desde que nos mudamos aquí. Muchas actividades y algo intermedio entre las «fiestas de pueblo» y las fiestas de una gran ciudad. Vamos, que un equilibrio muy agradable.
Como me apunté al Maratón Fotográfico organizado con motivo de las fiestas, he estado por ahí cámara en ristre sacando fotos, intentando sacar alguna buena. Todavía tengo que seleccionar qué seis presentaré, pero de momento he colgado un set completo en Flickr sobre las fiestas de Aranda.

Cagarla en público

Decepción pública
Son las imágenes de la decepción. España perdió por un punto, en los últimos segundos, la final del Eurobasket ante Rusia. Una lástima, sobre todo por las expectativas que todos teníamos, pero «el fútbol es así» y en el deporte se gana y se pierde.
Todo se ha dicho ya sobre este partido, sobre la selección… pero a mí hay un apunte que me gustaría rescatar. Y son las imágenes de tremenda decepción entre los jugadores españoles al terminar el partido. La habían cagado, y lo sabían. Tan cerca que pudieron tocarlo con los dedos, y se lo dejaron escapar. Por errores propios, además. En esos momentos imagino que sólo tenían ganas de meterse en el vestuario a rumiar la derrota. Y sin embargo… ahí se quedaron. En la pista. Rodeados de gente. Rodeados de cámaras. Rodeados de micrófonos. Sabiendo que sus imágenes daban la vuelta al mundo. Y me dieron mucha pena…
Todos la cagamos a diario. En nuestro trabajo, en nuestra vida personal… hay días, momentos, en los que las cosas no salen como queremos. Y en esos momentos, lo que queremos es que nos trague la tierra, retirarnos apesadumbrados a un rincón, no hablar con nadie y que nadie nos hable. Lamernos las heridas, que es uno de los actos más íntimos y para los que más necesaria es la privacidad.
¿Os imagináis si, cuando tenemos uno de esos momentos, nos viniesen a enfocar con cámaras, a meternos la alcachofa en el morro, tuviésemos que atender a la prensa? ¿Os imagináis que al día siguiente nuestra cara de decepción y de amargura saliese en portada de todos los medios?
Si, ya sé, son profesionales, ganan mucha pasta, se benefician del cariño del público en las maduras y tienen que poner la cara en las duras. Pero no dejan de ser personas… y pasar un mal trago en la plaza pública, a la vista de todos, debe ser bastante difícil.

Entrevista de trabajo con dificultades

Lo siento, me ha hecho gracia. Entronca con el sentido del humor que me gusta, y que a mi mujer le gusta tan poco. Faemino y Cansado, Monty Python, los Chanantes (en breve Muchachada Nuí)… y ese tipo de cosas. Las entrevistas de trabajo no suelen ser así… pero algunas no dejan de ser surrealistas. No hace mucho leí (pero ahora no sé dónde… aunque espera, que se me ilumina la bombilla) una de entrevistas de trabajo absurdas que no son como en el video pero casi…
¿Alguna experiencia en entrevistas de trabajo parecidas?
(Ay, perdón, vía El Pito Doble)