Conocimiento abierto

A veces puede resultar un poco contraintuitivo («¡¡los contenidos son míos, los he hecho yo!!») pero estoy muy de acuerdo, como ya dije hablando del valor del self-service

Los contenidos son sólo pistas, ventanas al conocimiento que da valor a su autor, pero el verdadero valor está en seguir produciendo conocimiento, no en atesorar lo que ya debería ser viejo después de presentarlo

Sueños de la razón

Definición de consultoría

¿Qué es consultoría? Me ha gustado mucho la definición de consultoría que hace el amigo Mario:

Vendemos conocimiento, conocimiento aplicado a la resolución de problemas del cliente o a la identificación y explotación de oportunidades de negocio. Básicamente lo que tenemos es preguntas, nosotros ponemos las preguntas y los clientes tienen las respuestas. Les ayudamos a encontrar esas respuestas haciendo las preguntas correctas.

Mario López de Ávila, para un video del IE vía Julen

Comunidad VDC: Iñaki Ortiz

[¿Quiéres saber qué es este post? Es una iniciativa para fortalecer la comunidad de lectores de Vida de un Consultor, la Comunidad VDC. A través de estos posts iremos presentando a los lectores habituales de Vida de un Consultor]
Iñaki OrtizCuéntanos quién eres
Mi nombre es Iñaki Ortiz (perfil en Facebook). Soy funcionario, bloguero y, suelo decir también, que aprendiz de hacker (un guiño al libro de Pekka Himanen «La ética del hacker», cuya filosofía me encanta).
Actualmente, trabajo en la Oficina para la Modernización Administrativa del Gobierno Vasco, donde nos dedicamos a poner una pizca de humanidad y sentido común (al menos, lo intentamos) a este monstruo que, de alguna forma, ha llegado a ser la Administración pública. No contento con ello, escribo el blog Administraciones en red, junto con mi compañero Alberto Ortiz de Zárate (Alorza). Los que no conozcáis el blog, seguro que a partir del nombre podréis adivinar sobre qué hablamos. Ya veis que somos inasequibles al desaliento.
¿Cuál es tu proyecto? ¿A qué te dedicas?
Aunque nuestro proyecto en la blogosfera nació de la mano de nuestra actividad profesional en la Administración, en poco tiempo fue tomando vida propia. Nos fuimos metiendo en comunidades, como las de Aprendices o la blogosfera pública, seducidos por este mundo tan adictivo de las complicidades virtuales que, en muchos casos, terminan trasladándose también a eso que llaman el «mundo real» (como si el mundo de los átomos fuera más real que el de los bits).
Además de la Administración pública, mis intereses actuales se han extendido a cuestiones tan intangibles (¿utópicas?) como la innovación social o la política 2.0. No faltan quienes opinan que se me ha ido la olla, que estos temas no tienen remedio y que todo lo que se haga es perder el tiempo. Yo creo que no, mientras se conserve la ilusión y se disfrute del camino. Por eso, mi proyecto es seguir tejiendo redes para cambiar el mundo. No de repente, sino como una lluvia fina que vaya calando. Es un placer compartir este viaje con tantas personas inquietas y entusiastas que de otra forma nunca habríamos llegado a conocer. Y habría sido una auténtica pena.
¿Qué crees que puede hacer la comunidad VDC por ti?
También me gusta el ajedrez, pero no vengo aquí a ofrecer ni a pedir nada concreto. Pretendo simplemente hacerme visible en esta comunidad, compartir con ella mis intereses y abrir la puerta para que más gente pueda conocer los proyectos en que participo. Si le apetece a alguien sumarse a ellos, compartir sus ideas, aportar sus reflexiones, será estupendo. Y si no, sabrá, al menos, que nosotros y nuestros proyectos existimos, y que, si algún día se le ocurre acercarse a dar o a recibir algo, por ahí seguiremos, en algún rincón de la red.
¿Desde cuándo y por qué lees VDC?
Leo el blog de Raúl desde hace bastante tiempo, cuando todavía era el «consultor anónimo». Seguramente, llegué hasta él a través del blog de Julen Iturbe, el consultor artesano. Desde siempre me han gustado y he compartido (en general) las reflexiones que comparte Raúl en este blog. Siento que conecto bastante con su estilo y con su forma de ver las cosas. Además, en la medida que yo también soy consultor (en mi caso, consultor interno de una Administración pública) algunas de las ideas publicadas me resultan útiles para mi trabajo. Y, además, me gustó mucho el vídeo sobre la comunidad de Aprendices ;-).

¡Es una bruja!

Ya he recurrido alguna vez a este fragmento de «Los caballeros de la mesa cuadrada (y sus locos seguidores)«, película imprescindible de los Monty Python. Pero es que me encanta.

«¡Es una bruja!». Me acuerdo de ello cada vez que alguien, basándose en sus prejuicios, es capaz de elaborar los argumentos más peregrinos (que ellos elevan a la categoría de «lógica aplastante») para «demostrar» que, efectivamente, tienen razón.

La culpa de la crisis la tienes tú

Hala, a cubrirme de gloria otra vez. Pero es que entre todas las explicaciones a la crisis que vengo escuchando, echo en falta algo tan esencial como la autocrítica. La culpa es de los americanos, es del gobierno, es de Greenspan, es de los bancos, es del Banco Central, es de los especuladores, es de…
¿Y tú? ¿No tienes nada que ver?
Te digo a ti, al que compró un apartamentito sobre plano en una zona que se estaba revalorizando mucho porque «en un par de años lo vendo y me saco unos millones». A ti, que cambias tu dinero de banco para poder acogerte a un depósito al 8% (cuando los tipos de interés oficiales están dos o tres puntos por debajo). A ti, que has comprado una vivienda financiada a más del 100% y a 50 años que se te lleva más de la mitad del sueldo. A ti, que metes tu dinero en bolsa «a ver si en un par de meses sube un 10%» o que vas corriendo a comprar la acción que has oído que «va a ser un pelotazo», o que inviertes en un fondo esperando revalorizaciones de dos dígitos. A ti, que te has comprado un coche que no podías pagar apoyándote en el préstamo del banco, o te has ido de vacaciones al Caribe. A tí, que vives por encima de tus posibilidades apurando el límite de tu tarjeta de crédito.
A pequeña escala, muchos de los que ahora se llevan las manos a la cabeza han reproducido el comportamiento especulador que reprochamos al sector financiero. Entre todos, con nuestras decisiones (y nuestra avaricia) hemos ido alimentando a la economía financiera por encima de la economía real, y empujándola hacia unos límites que nunca deberían haberse superado. Ahora, cuando vienen mal dadas, nos hacemos los suecos: «eso han sido los bancos, que son unos avariciosos», «eso son los especuladores en bolsa, que han invertido a crédito», «eso han sido los constructores, que han inflado la burbuja», «eso han sido los gobiernos, que no han controlado bien», «eso han sido unos que han invertido sin controlar el riesgo»…
En realidad, aquí todos hemos despreciado los riesgos (de no poder pagar los créditos, de una evolución poco favorable de los activos subyacentes, de quedarnos sin trabajo, de enfermar, de…) atraidos por la rentabilidad y un ritmo de vida más alto de lo que nos podíamos permitir, obviando algunas precauciones elementales (como el no gastes más de lo que ganes, nadie da rentabilidad sin riesgo, ningún activo se revaloriza eternamente, etc.). Exactamente de lo mismo de lo que acusamos a los demás.
Por supuesto que todos (los bancos, los gobiernos, la sociedad en su conjunto) han sido cómplices necesarios, animándonos a todos a entrar en esta espiral de consumo, avaricia, deuda y desprecio por los riesgos, confiando en que podían estirar la cuerda más, y más, sin que se rompiese. Pero en última instancia, las decisiones no las toman ellos. Las tomamos nosotros.

¿Siempre conectados?

Miquel se autodenomina Homo Connecticus y dice de sí mismo «soy de los que no se plantean conectarse, no es algo que necesite o deba decidir. Estoy conectado por omisión. Le doy a unas teclas del portátil o del móvil y entro en la plaza del pueblo-red»
Dice Mauro en su post que «vivimos tiempos rápidos, tiempos en los que si no revisas tu mail cada 5 minutos puedes estar perdiendo una oportunidad de negocio, vivimos en los tiempos del “Always connected”, da igual como, da igual donde, lo importante es estar en Matrix…».
Yo mismo me auto-castigo a la conectividad casi total. Es verdad, puede llegar a ser muy útil, aumentar la productividad… pero a veces me pregunto si no hay un punto de neurosis en todo ello.
¿Realmente necesitamos estar permanentemente conectados? ¿Nuestros asuntos son tan importantes como para necesitar mirar el mail constantemente, estar permanentemente localizables? ¿Necesitamos estar al tanto de toda la información que circula por internet, de cada nuevo post que aparece en nuestro feed, de cada movimiento que hacen nuestros contactos? Si nos paramos a pensar… ¿realmente pasa algo si un día, simplemente, nos desconectamos? ¿Y si en vez de un día es una semana? ¿Realmente son de utilidad todos esos inputs informativos? ¿Cuántos de los asuntos no pueden de verdad esperar a mañana? Yo diría que ninguno, aunque nos autoconvenzamos de que no es así.
Lo que está ideado para darnos mayores grados de libertad se convierte, paradójicamente, en un agujero negro que consume nuestra atención, robándosela a otras cosas que, mientras tanto, suceden a nuestro alrededor. Así que no estoy seguro si eso de estar siempre conectados es una bendición… o una maldición.
Tim Ferriss plantea en su «Semana laboral de 4 horas» (*) lo que denomina la dieta hipoinformativa: una reducción drástica de los estímulos informativos a los que nos sometemos (no mirar el email más que de vez en cuando, no ver la tele ni leer los periódicos, nada de «navegar por internet» si no es para buscar algo en concreto). Textualmente: «Casi toda la información consume tu tiempo, es negativa, irrelevante de cara a tus objetivos y está fuera de tu radio de influencia […] Es fundamental que aprendas a hacer caso omiso o a redirigir toda la información e interrupciones que sean irrelevantes, intrascendentes o que no sirvan para hacer algo; la mayoría son las tres cosas». Cuando uno lo lee piensa «qué exagerado es este tío». Pero luego, si te paras a pensar… igual tiene demasiada razón.
(*) Conocí el libro y a su autor hace tiempo, probablemente gracias a Ángel. Llevo suscrito a su blog desde hace bastante, y el libro estaba en mi wishlist de Amazon esperando al siguiente pedido. Entre medias, María Rodríguez de Vera, su traductora (a quien conocí en el evento de Networking Activo de hace ya unos cuantos meses; coincidimos en la mesa de la cena) ha tenido a bien enviarme un ejemplar.
Foto | Fotomaf

Libro sobre consultoría: brainstorming de temas

Hace unos meses lancé un globo-sonda sobre la posibilidad de empezar a escribir un libro sobre consultoría. Recibí muchos ánimos, pero es algo en lo que no he invertido mucho tiempo de momento. Aun así, quiero seguir esbozándolo.
De momento, he planteado una serie de temas que me gustaría abordar en el libro. Es el resultado de mi brainstorming inicial mío conmigo mismo, pero me gustaría conocer vuestra opinión. ¿Hay algún tema que os gustaría ver tratado en el libro? ¿Alguno del listado que creáis que no merece la pena? ¿Alguno que os parezca que se podría subdividir en varios temas? Recordad que el enfoque era hacer un libro para «aspirantes a consultores», de forma que alguien que se esté planteando hacer carrera en este mundillo pueda hacerse una idea de lo que le espera.
Os dejo la lista tal y como la llevo hasta ahora:

  • El proceso de la consultoría: en qué consiste (análisis-diagnóstico-soluciones-implantación)
  • Estructura de costes en la prestación de servicios
  • No todo es consultoría: por qué, aunque muchos se denominen «consultores», no lo son
  • Carrera profesional: junior, senior, gerente, socio… perfiles y competencias propias de cada uno
  • El sueldo: expectativas salariales, evolución de la curva, beneficios adicionales
  • Up or out: procesos habituales de evaluación del desempeño y gestión de la carrera profesional
  • Consultoras grandes vs. consultoras pequeñas: diferencias entre distintos tipos
  • Normas de vestuario
  • Normas para relaciones entre compañeros
  • Trabajo y vida personal
  • La gestión del tiempo de los consultores: picos y valles
  • Habilidades básicas de un consultor
  • Viajando: viajes y proyectos como desplazado
  • Ventajas y desventajas de una multinacional
  • ¿Y después de la consultoría, qué?
  • Para qué quieren las empresas consultores: expectativas respecto a la función real del consultor

Se agradecerán las contribuciones: cuando me den el Nóbel, os nombraré en el discurso 😀

Yevadme al G20, por fabor

No suelo meterme mucho en cuestiones políticas. Pero no he podido evitarlo. El papel que está haciendo nuestro Gobierno a cuenta de su no inclusión en los grandes centros de decisión y consenso internacional para avanzar en la resolución de la crisis es sencillamente patético. Todavía siguen con el soniquete de lo influyentes que somos, y de lo importantes que somos a nivel internacional… y lo cierto es que a cada ocasión que se presenta, el resto del mundo nos vuelve a ignorar.
Y ahí tenemos a «toda la diplomacia española» mendigando de un lado a otro un huequito en esas reuniones, aunque sea en el gallinero, aunque sea para poner los cafés. Todo sea con tal de salir en la foto y sacar pecho ante los ciudadanos. ¿Y si resulta que, a última hora, nos dejan ir? Todavía nos venderán que hombre, por supuesto, que no podíamos faltar, que se les debía haber traspapelado la invitación.
Es la diferencia entre ser influyente de verdad, y pretender que se es influyente. Al influyente de verdad no le hace falta mendigar por las esquinas un poquito de atención.
En fin, siempre resulta un tanto vergonzante ver como nos intentan vender la moto a los ciudadanos, cómo nos toman por idiotas sin caérsles la cara de vergüenza.. Antes fue el «no hay crisis, y quien hable de crisis es un antipatriota», la «champions league de la economía», etc. Ahora es el «somos un país influyente, aunque el resto del mundo no lo sabe».
Mi duda es si son tan rematadamente lerdos como para creérselo de verdad, o tan rematadamente manipuladores como para creer que nos lo tragaremos.
PD.- Ahora son éstos porque son los que gobiernan. No me cabe la menor duda de que «los otros» harían tres cuartas de lo mismo.
PD2.- La foto original que ha servido como base al montaje es ésta.

Avilés y su belleza

Calle Galiana 4

Aproveché la mañana del viernes, después de la charla sobre blogs y empresas, para dar un agradable paseo al sol por Avilés.
El caso de Avilés es curioso, es como un tesoro oculto tras su aspecto industrial. Para empezar, está en Asturias: uno de los lugares que más me gustan. Todo el norte en general, y Asturias en particular, me entusiasma por la combinación de verde y azul, de montaña y de mar. Sin embargo, en ese paisaje espectacular y natural encontramos en contraste muchísima industria. Y nada de pequeñas naves, no: industria pesada, grandes chimeneas y humo, instalaciones imponentes que, aunque también pueden encerrar una cierta belleza, «estropean» el paisaje.
Avilés da, desde fuera, esa impresión. Según uno se acerca lo que ve es la industria, los edificios de viviendas altos, feos, sin personalidad. Pero cuando te adentras en el corazón de la ciudad, aparece un lugar precioso, con sus casas tradicionales, sus zonas peatonales, sus soportales y sus empedrados, sus edificios singulares, palacios y villas, sus parques… una delicia para disfrutar de un paseo tranquilo y agradable, saboreando el rastro de la historia.
Para mí, además, Avilés tiene un punto nostálgico: allá por el 2000 estuve haciendo un proyecto por Asturias, y mi base de operaciones era precisamente Avilés. Recorrí entonces sus calles, y el paseo de este jueves me trajo a la memoria aquel proyecto ya lejano…
En fin, que si pasáis por Asturias, y aunque es evidente que la competencia es fiera (no sólo Gijón y Oviedo, u Oviedo y Gijón, sino las decenas de pueblos y lugares que merecen una visita por allí), es recomendable no dejarse asustar por el aspecto industrial de Avilés y entrar a hacer una visita. Merece la pena.