Cuatro años de blog

Y ya está aquí otro 15 de diciembre. El quinto que ven las páginas de este blog, desde aquel ya lejano 15 de diciembre de 2004 en el que hice el post inaugural. Recuerdo que unas semanas después asistí a un «sarao» en el IE sobre blogs y empresas, en el que Loïc Le Meur me dijo que «a ver si superaba la barrera de los 4 meses». Pues va a ser que sí.
Este año también ha sido intenso, cómo no. Pero divertido también. El blog vió su nuevo rediseño, y nació la Comunidad VDC (que actualmente tiene 145 «fans»… ¡gracias a todos!), 7 de los cuales se han ido presentando en estas páginas (¡gracias dobles!).
Lo cierto es que, con cada año que pasa, el «aniversario» va siendo algo menos especial. Simplemente, otro año más, otro día más compartido a través del blog. Espero que sigan pasando los días así.
Para acabar, me autocito las palabras que usé el año pasado:

Del otro lado, un montón de gente que ha pasado por aquí, que ha leído lo que contaba, que ha dejado comentarios… gente a la que he conocido, con la que he charlado o intercambiado vida digital, o gente a la que no conoceré nunca, gente habitual y gente de paso, gente que, como vino, se fue… gente que, en definitiva, son lo más valioso de este blog.

Lo dicho, gracias a todos, me alegro de compartir éste y otros espacios con vosotros.

Powerpoints sin hilo argumental

Si hace unas semanas hablábamos de los milagros del powerpoint, varias experiencias recientes me llevan a reflexionar sobre uno de los aspectos, para mí, más necesarios para poder hacer una presentación efectiva: el hilo argumental.
He asistido en los últimos tiempos a algunas presentaciones que me han resultado embarulladas y un tanto caóticas, en las que se saltaban de unos temas a otros sin solución de continuidad y sin una relación clara, en las que te llegabas a preguntar en algún momento «¿y esto qué tiene que ver con lo anterior?» o «¿Y esto a qué viene ahora»?. Y al ir avanzando las piezas tampoco acababan de encajar. En algunos casos llega a dar la sensación de que el orador ha cogido trozos de diferentes presentaciones, las ha juntado y hala, a contarlas.
Para mí, una presentación requiere un guión claro, con una conclusión concreta que se quiera alcanzar («¿a dónde quieres ir a parar?») y un conjunto de argumentos que vayan guiando la atención del que la escucha hacia esa conclusión final. En fin, una estructura narrativa medianamente lógica y coherente.
Creo que es, muy por encima de colores, tipografías o fotos bonitas, la esencia de una buena presentación. Y es lo que intento trabajarme en primer lugar cuando me toca a mí preparar una.
Y me atrevería a decir que la prueba del nueve es sencilla: si en el último minuto de tu presentación puedes hacer una recapitulación lógica de todo tu discurso, en la que puedas demostrar cómo tus argumentos han ido fluyendo hacia la conclusión (al estilo de «hemos empezado viendo A, luego hemos visto cómo influye B y cómo, por lo tanto, llegamos a la conclusión C»), entonces lo has logrado. Si tú no consigues darle lógica a lo que cuentas… entonces imagínate cómo se quedarán los que te escuchan.

Gestión de personas, cuestión de detalles

Un gesto en la cara, una mirada, una palmadita en la espalda, una llamada a tiempo o la falta de ella, un saludo o su ausencia, una palabra bien o mal dicha, un tono de voz, el tiempo que tardas en responder cuando alguien te manda un mail, devolver o no una llamada, cosas de las que te enteras por terceros en vez de directamente, un comentario amable… Soy de los que piensa que los detalles importan, y mucho. Yo soy una persona de detalles. Y no me refiero a que los tenga (seguramente pudiera tener más de los buenos y se me escapen demasiados de los malos), sino a que soy muy sensible a ellos. Es verdad que he oído decir a unos cuantos eso de «a mí me da igual, mientras me paguen…»; pero luego la realidad les desmiente cuando se cabrean porque alguien no les informó, o porque les hablaron en no sé qué tono, etc.
Gestionar personas en una organización es, en gran medida, cuestión de detalles. Que una persona se sienta a gusto, conseguir su implicación y que dé lo mejor de sí mismo no puede lograrse con las llamadas políticas de RRHH. Sistemas retributivos, gestión de nóminas, estructura organizativa, convenios, comunicación interna, sistemas de evaluación, etc… no pueden sustituir nunca al poder de los detalles. Como mucho pueden aspirar a ser un marco en el que desarrollar la verdadera gestión de personas, que es la que tiene que hacer cada uno con los que tiene alrededor: su equipo, sus colaboradores… y no sólo de arriba abajo (del «jefe» al «subordinado») sino en todas las direcciones.
Pero esto, claro, no escala. Es decir, no se puede aplicar por una misma persona a una cantidad creciente de empleados, sino que hay que crear una cultura en la que todo el mundo se sienta «gestor de personas» y cultive la «calidez del detalle». Pero en muchas organizaciones eso se obvia, y se deja todo en manos de un departamento de RRHH que, con sus políticas (que sí escalan: lo mismo valen para 10, para 100 y para 1000 personas), se dan por satisfechos.
No, la gestión de personas no es cuestión de políticas. Es cuestión de calidez humana. De calidad humana.

Accidente aéreo de LEGO

Hoy estaba paseando por El Corte Inglés de Castellana (en Madrid) y me he encontrado con esto en el escaparate…
Lego accidente aéreo
Es lo que parece: un aeropuerto de LEGO en el que se muestra un avión accidentado partido por la mitad en medio de la pista, rodeado de policías, bomberos…
No sé si es que tengo yo la sensibilidad un poco alta o qué, pero me ha parecido de un gusto discutible y un tacto inexistente la forma de presentar la escena, teniendo en cuenta que este verano se produjo en Barajas una de las peores catástrofes aéreas en España. ¿A quién se le habrá ocurrido la genial idea? No sé, igual os parece una exageración por mi parte, pero creo que no es un detalle que hable muy bien de la marca «El Corte Inglés» (e, indirectamente aunque no tengan nada que ver con el asunto, tampoco de «LEGO»).

¿Qué quieres hacer?

Es un pensamiento que me incomoda bastante de un tiempo a esta parte:

A pesar de echar infinitas pestes sobre los obstáculos que no les dejan avanzar, a la mayoría le resulta muy difícil saber cuáles son los sueños concretos que se les está impidiendo realizar. Hazte estas preguntas: ¿Qué harías, en tu día a día, si tuvieras 100 millones en el banco? ¿Con qué te levantarías ilusionado cada mañana para vivir un nuevo día?

Tim Ferriss en La semana laboral de 4 horas

Armando el belén

Pastorcitos

Este puente, como mandan los cánones, hemos procedido a armar el belén . El de verdad, el de las figuritas, no el clásico de Paco Martínez Soria, que no tardará en aparecer en Cine de Barrio como todos los años por estas fechas.
Se inaugura así la temporada navideña. Ya era imposible seguir mirando para otro lado, y pensándolo bien no es poco haber aguantado hasta ahora cuando centros comerciales (y ayuntamientos) llevan más de un mes insuflándonos «espíritu navideño» por doquier.
Para nosotros también es un año especial. Ya el año pasado montamos arbolito, pero éste es el primero que, como «unidad familiar», ponemos el nacimiento. Hemos recuperado el «de toda la vida» de mi mujer, con sus figuritas setenteras, el «musgo» artificial, piedras reales (del campo que había enfrente de su casa, más conocido como «los árboles»; ahora son todo bloques de pisos), un rollo de papel «cielo estrellado» comprado en los chinos, papel de aluminio para hacer el río… Al peque (que cumplirá 3 años en febrero) tampoco le ha hecho una gracia descomunal: pero bueno, va a tener casi un mes para acostumbrarse y entretenerse con él.
Y nada, me hizo tanta ilusión que me puse a hacerle fotos (fotos del nacimiento en Flickr). Me hubiera gustado contar con un objetivo macro (para poder enfocar desde más cerca y sacar más detalles; las fotos las he hecho con un teleobjetivo desde la distancia mínima de enfoque, pero no daba para más), y también con otra iluminación: el flash de la cámara genera una luz demasiado directa, con los consecuentes «flashazos» (iluminación muy potente en primer plano, muy escasa detrás) y las sombras muy acusadas.
Pero bueno, quizás el año que viene… 🙂

Friendfeed, toda mi actividad en un mismo lugar

Hoy he introducido una pequeña novedad en el blog. En el lateral, ahí a la derecha, he introducido un widget de Friendfeed.
¿Qué es Friendfeed? Es un servicio web que permite agregar toda tu actividad online. Ahí aparece una notificación cada vez que escribo un post aquí, o en Digitalycia. Cuando grabo un enlace en del.icio.us. Cuando escucho una canción de last.fm. Cuando subo una foto a Flickr, o un video a Youtube. Cuando comparto un post a través de Google Reader. Etc.
Además, Friendfeed permite hacer un seguimiento de todo lo que hacen tus «amigos». Y comentarlo. Y decir si te gusta o no. Es un «metaservicio». Además, tal y como explicó su creador en el EBE, la idea es permitirte un «ajuste fino» de todo eso, de forma que entre lo que tú le enseñes voluntariamente (por ejemplo, que de Fulanito te interesan sus fotos pero no sus posts; o que te enseñe sus posts, pero no sus actualizaciones en twitter) y lo que el sistema aprenda por sí mismo (que tiende a gustarte todo lo que publica Menganito, pero nunca lo que publica Zutanito), puedas ir filtrando toda esa información para quedarte únicamente con lo más relevante.
En fin, el meta-lío de la 2.0 (¿y qué pasa si el feed que sale de Friendfeed lo metes de nuevo como fuente en Friendfeed? ¿Se produce un bucle recurrente infinito? ¿Se rompe internet?). De momento, a mí para lo que me va a servir es para mostrar, todo junto, todo lo que voy haciendo. Si a alguien le interesa, ya sabe dónde puede mirarlo. Ah, y éste es mi Friendfeed, por si alguien quiere suscribirse o agregarme.

La refundación del capitalismo

Hay veces en que alguien expresa, en otros sitios y mejor de lo que tú podrías hacer nunca, lo que piensas respecto a un tema. Y en esos casos, lo único que se puede hacer es enlazar y callar.
Aquí tres entradas muy interesantes de Antonio España sobre la presunta «refundación del capitalismo» que pretendían llevar a cabo (o así titulaba la prensa; Solbes ya dijo que «uno no desayuna por la mañana y por la tarde refunda el capitalismo») en la famosa reunión del G20 y que, como no podía ser de otra forma (creo que había unas 6 horas de reunión: con veintitantos países interviniendo… apenas tocaban a 15 minutos de intervención por país, ya me dirás qué iban a hacer aparte de comer canapés) se quedó en nada.
En estas entradas, Antonio habla del concepto del capitalismo como sistema «natural» (y la duda respecto a que sea el capitalismo el problema), de si cabe imaginar su sustitución por un sistema «artificial» y de si, en ese caso, serían los políticos los más indicados para diseñarlo.

Retocando un retrato: draganizado

Retoque retrato

Esto que veis es un «antes y después» de una foto que hice este verano. El «antes» es tal cual salió de la cámara (con algún ajuste en Lightroom de exposición y contraste). El «después» es tras una sesión de photoshop, en concreto con la acción Draganizer que está creada para tratar de alcanzar un efecto draganizado (en honor al estilo característico de Andrzej Dragan). Estuve un buen rato jugando con la acción, intentando entender qué impacto tenía cada paso, modificando los distintos parámetros y viendo qué pasaba…
Habrá quien piense que el resultado es excesivo, irreal. Pero para mi gusto un retrato «normal» adquiere más intensidad…