Comunidad VDC: José Miguel Rubio Varas

[¿Quiéres saber qué es este post? Es una iniciativa para fortalecer la comunidad de lectores de Vida de un Consultor, la Comunidad VDC. A través de estos posts iremos presentando a los lectores habituales de Vida de un Consultor]
Cuéntanos quién eres
Soy José Miguel Rubio Varas (perfil en Facebook | perfil en Linkedin) Teleco, bloguero y emprendedor novato. Estoy casado y tengo dos hijos. Vivo con mis cuñados, sus hijos, mi suegra y tres perros en una casita a las afueras de Oviedo, en Tiñana, que llamamos la Replública Independiente de Tiñana. En total somos cinco adultos, cuatro niños y tres perros bajo el mismo techo.
Soy Ingeniero de Teleco por la ETSIT UPM y la ENST de París. Trabajé ocho años para el Grupo France Telecom en España (Uni2, Wanadoo, Orange) con varios puestos como administrador de redes y cortafuegos, responsable de seguridad informática, ingeniero preventa y jefe de producto.
En 2007 vendimos nuestro piso de Madrid y dejé Orange para venirme a vivir a Asturias a montar nuestra propia empresa.
¿Cuál es tu proyecto? ¿A qué te dedicas?
Mi socio y yo hicimos el Master de domótica del CEDINT. Nuestro proyecto de fin de Master fue nuestro plan de empresa. Montamos una empresa de Ingeniería e Integración domótica, hogar digital, inmótica y arquitectura sostenible bioclimática en el semillero de empresas Valnalón, en plena cuenca minera asturiana. Se llama Domotica Davinci.
Lo mejor que he hecho en la vida es ligar mi plan de empresa con mi plan de vida. Pues el equipo no solo vivimos juntos. Mi cuñado Jorge y yo llevamos la parte técnica de la empresa. Mi esposa y mi cuñada la parte comercial y mi suegra nos ayuda con la administración y la logística. Jorge y yo somos amigos de la infancia y nos casamos con dos hermanas.
Nos dedicamos a la domótica porque pensamos que la tecnología ha llegado a nuestras vidas para quedarse y más que un problema, puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas. La tecnología de la domótica está ya madura, pero le falta un punto de integración, usabilidad y transparencia tecnológica que nosotros queremos darle. No en vano tenemos en el equipo un Ingeniero de Diseño Industrial y una Terapeuta Ocupacional.
También pensamos que las energías renovables y la arquitectura bioclimática tienen mucho recorrido y pueden aportar mucho al medioambiente y a las vidas de los ciudadanos. Tenemos en marcha un proyecto para el desarrollo de cabañas bioclimáticas.
Nos gusta mucho todo el tema de los blogs, redes sociales etc.., que nos ha permitido conocer a gente realmente excepcional. A algunos de ellos les invitamos a dar una charla en Asturias una vez al mes para inspirarnos e ilustrarnos. Al principio pensamos que las charlas serían para el equipo de la empresa, pero al final las abrimos a todo el que quisiera escuchar. Encontramos apoyo institucional para cubrir los pequeños gastos.
En el marco de las charlas también solemos convocar los Beers&blogs en Asturias. Estamos trabajando en ver las mejores vías para canalizar la motivación y energía del movimiento blog por estas tierras.
Dedico menos tiempo del que quisiera a mi blog personal, nuestro blog familiar y nuestro blog empresarial. También me gustaría tener más tiempo para comentar en otros blogs e ir construyendo la conversación.
¿Qué crees que puede hacer la comunidad VDC por ti?
Estimo que Internet está permitiendo que personas con intereses afines se agrupen, creando nuevas masas críticas que pueden conseguir que ocurran cosas insospechadas. Creo que la comunidad VDC tiene ya una masa crítica alrededor de la cual van a ir ocurriendo cosas muy interesantes.
¿Desde cuándo y por qué lees VDC?
Leo VDC desde que me acerqué al mundo blog en 2005. Me interesaba el tema de la consultoría pues en mi día a día en Orange estuve metido en algunos proyectos con consultores. Cuando Raúl empezó a hablar de su Downshifting, de irse a vivir a Aranda etc…yo estaba ya con mi proyecto de cambio de vida en marcha. La experiencia de Raúl y el sentido común que pone a todo lo que hace y dice fue una buena fuente de inspiración para nosotros. Recuerdo una noche leyendo con el portátil tumbado en la cama, que leímos todos sus posts al respecto mi esposa y yo. Lo que más me gusta de VDC es que Raúl me parece bastantes escéptico, y cuando se moja para bien con algo, es porque realmente merece la pena.

¿Salvar Mobuzz? ¿Y por qué?

Mira que no quería, pero al final… Es el tema del día en «los mundos blogosféricos de Yupi»: Mobuzz ha lanzado una campaña de captación de donativos para poder seguir financiando sus actividades.
Un poco de contexto: Mobuzz es un canal de «televisión por internet«, es decir, graban sus shows, los cuelgan en internet (gratuitos para los espectadores) y cobran por publicidad. Llevan ya unos cuantos años, son muy activos en la blogosfera (suelen cubrir muchos saraos: no por beneficencia, sino porque consideran que esos contenidos «venden»), etc. Pero lo cierto es que no ganan dinero: lo pierden. Hasta ahora han sobrevivido en parte con publicidad (que no cubría los costes) y en parte puliéndose el dinero de sus inversores. Imagino que esperando que en algún momento el volumen de espectadores y la publicidad en el sector del video online equilibrase la ecuación. Pero ha llegado la crisis antes que ese momento: los anunciantes escasean, y los inversores no quieren seguir poniendo más dinero.
Ante la tesitura de tener que cerrar, han planteado esa campaña de donativos a sus usuarios. Una campaña que ha tenido bastante repercusión (p.j. EnriqueDans, Varsavsky, Julio Alonso, y en muchos otros blogs, y en twitter), porque en Mobuzz han cultivado buenas relaciones con gente relevante a lo largo del tiempo y hasta en los medios «de verdad». Algunos de éstos se limitan a informar de la iniciativa, y otros toman partido: «hay que salvar Mobuzz». Y yo me pregunto… ¿de verdad hay que salvar a Mobuzz?
Antes que nada: yo he donado. No soy un espectador habitual de sus shows, pero me parecen gente maja, es un proyecto que me cae bien y, en fin, mi dinero es mío y me lo gasto en lo que quiero (y total, lo que he donado tampoco va a ningún sitio). Pero no me atrevería a decir que «hay que salvarlo», ni me atrevería a animar a otros a donar.
Mobuzz es una empresa, su objetivo es ganar dinero. Es así de sencillo. No hay un objetivo más elevado detrás, ni altruismo: ni «es que es una start-up», ni «hay que apoyar la innovación» (¿tan innovador es?), ni «tenemos que apoyarnos entre nosotros», ni «como es 2.0″… eso no son argumentos (aunque obviamente, cada uno aporta por lo que quiera). El gran motivo que tiene cada individuo para donar es: ¿cuál es la utilidad marginal que me proporciona la existencia de Mobuzz? ¿qué sucede si Mobuzz no vuelve a emitir? ¿cuánto estoy dispuesto a pagar para que eso no suceda?
La respuesta oscilará entre el «nada, me la suda que sigan emitiendo o no» y el «me muero si dejan de emitir, hipotecaría mi casa para salvarles»; pasando por el «lo veo habitualmente pero tampoco pagaría por ello» y el «estaría dispuesto a poner x euros por seguir viéndolo: aquí están».
La respuesta agregada de todos los potenciales usuarios dará una cantidad. ¿Es suficiente? Pues entonces Mobuzz se salvará porque proporciona una utilidad a los usuarios, y está bien que se salve. ¿No llega? Pues entonces Mobuzz cerrará y, en términos generales, nadie la echará de menos.
Así que, pase lo que pase, estará bien: si se salva porque sus usuarios pagan por sus contenidos (al fin y al cabo, esta donación no es nada más que eso), pues estupendo. Y si no se salva porque a sus usuarios les da igual… pues adios muy buenas, está mejor cerrada que abierta.
Libre mercado. Asignación eficiente de recursos. Utilidad y coste marginal. Y no hay nada más.

Cursos de formación 2.0 en Digitalycia

Una de las «líneas de negocio» más evidentes de Digitalycia es la formación sobre la web 2.0 orientada a empresas. En ese sentido, estoy «paquetizando» un curso de media jornada de duración en el que primero hablamos sobre qué es la web 2.0 y reflexionamos sobre el impacto que puede tener sobre las empresas y por qué hay que prestar atención a este fenómeno. Y después pasamos a hacer un repaso sobre distintos aspectos de esta «web 2.0» (herramientas, utilización, casos de éxito, etc.) siempre planteado desde su uso más corporativo, con la idea de que sirva de «inspiración» a los asistentes como materia a desarrollar en su propia actividad.
La idea es ofrecerlo en dos tipos de convocatorias: in-company (para empresas que contraten una o varias sesiones completas del curso; con importantes descuentos para sesiones múltiples) y convocatorias abiertas (para profesionales individuales o empresas que quieran apuntar a pocas personas), que se irán realizando a medida que vaya habiendo «quorum».
Así que nada, si tenéis por ahí gente a la que le pueda interesar el tema (a los lectores habituales ya os doy por más que instruidos… aunque igual en vuestro entorno, incluso en vuestras propias empresas, hay cabida para ello, ¿no?), ¡ya sabéis dónde encontrarme! (más información en la página de Digitalycia)

Conocimiento abierto

A veces puede resultar un poco contraintuitivo («¡¡los contenidos son míos, los he hecho yo!!») pero estoy muy de acuerdo, como ya dije hablando del valor del self-service

Los contenidos son sólo pistas, ventanas al conocimiento que da valor a su autor, pero el verdadero valor está en seguir produciendo conocimiento, no en atesorar lo que ya debería ser viejo después de presentarlo

Sueños de la razón

Definición de consultoría

¿Qué es consultoría? Me ha gustado mucho la definición de consultoría que hace el amigo Mario:

Vendemos conocimiento, conocimiento aplicado a la resolución de problemas del cliente o a la identificación y explotación de oportunidades de negocio. Básicamente lo que tenemos es preguntas, nosotros ponemos las preguntas y los clientes tienen las respuestas. Les ayudamos a encontrar esas respuestas haciendo las preguntas correctas.

Mario López de Ávila, para un video del IE vía Julen

Comunidad VDC: Iñaki Ortiz

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Iñaki OrtizCuéntanos quién eres
Mi nombre es Iñaki Ortiz (perfil en Facebook). Soy funcionario, bloguero y, suelo decir también, que aprendiz de hacker (un guiño al libro de Pekka Himanen «La ética del hacker», cuya filosofía me encanta).
Actualmente, trabajo en la Oficina para la Modernización Administrativa del Gobierno Vasco, donde nos dedicamos a poner una pizca de humanidad y sentido común (al menos, lo intentamos) a este monstruo que, de alguna forma, ha llegado a ser la Administración pública. No contento con ello, escribo el blog Administraciones en red, junto con mi compañero Alberto Ortiz de Zárate (Alorza). Los que no conozcáis el blog, seguro que a partir del nombre podréis adivinar sobre qué hablamos. Ya veis que somos inasequibles al desaliento.
¿Cuál es tu proyecto? ¿A qué te dedicas?
Aunque nuestro proyecto en la blogosfera nació de la mano de nuestra actividad profesional en la Administración, en poco tiempo fue tomando vida propia. Nos fuimos metiendo en comunidades, como las de Aprendices o la blogosfera pública, seducidos por este mundo tan adictivo de las complicidades virtuales que, en muchos casos, terminan trasladándose también a eso que llaman el «mundo real» (como si el mundo de los átomos fuera más real que el de los bits).
Además de la Administración pública, mis intereses actuales se han extendido a cuestiones tan intangibles (¿utópicas?) como la innovación social o la política 2.0. No faltan quienes opinan que se me ha ido la olla, que estos temas no tienen remedio y que todo lo que se haga es perder el tiempo. Yo creo que no, mientras se conserve la ilusión y se disfrute del camino. Por eso, mi proyecto es seguir tejiendo redes para cambiar el mundo. No de repente, sino como una lluvia fina que vaya calando. Es un placer compartir este viaje con tantas personas inquietas y entusiastas que de otra forma nunca habríamos llegado a conocer. Y habría sido una auténtica pena.
¿Qué crees que puede hacer la comunidad VDC por ti?
También me gusta el ajedrez, pero no vengo aquí a ofrecer ni a pedir nada concreto. Pretendo simplemente hacerme visible en esta comunidad, compartir con ella mis intereses y abrir la puerta para que más gente pueda conocer los proyectos en que participo. Si le apetece a alguien sumarse a ellos, compartir sus ideas, aportar sus reflexiones, será estupendo. Y si no, sabrá, al menos, que nosotros y nuestros proyectos existimos, y que, si algún día se le ocurre acercarse a dar o a recibir algo, por ahí seguiremos, en algún rincón de la red.
¿Desde cuándo y por qué lees VDC?
Leo el blog de Raúl desde hace bastante tiempo, cuando todavía era el «consultor anónimo». Seguramente, llegué hasta él a través del blog de Julen Iturbe, el consultor artesano. Desde siempre me han gustado y he compartido (en general) las reflexiones que comparte Raúl en este blog. Siento que conecto bastante con su estilo y con su forma de ver las cosas. Además, en la medida que yo también soy consultor (en mi caso, consultor interno de una Administración pública) algunas de las ideas publicadas me resultan útiles para mi trabajo. Y, además, me gustó mucho el vídeo sobre la comunidad de Aprendices ;-).

¡Es una bruja!

Ya he recurrido alguna vez a este fragmento de «Los caballeros de la mesa cuadrada (y sus locos seguidores)«, película imprescindible de los Monty Python. Pero es que me encanta.

«¡Es una bruja!». Me acuerdo de ello cada vez que alguien, basándose en sus prejuicios, es capaz de elaborar los argumentos más peregrinos (que ellos elevan a la categoría de «lógica aplastante») para «demostrar» que, efectivamente, tienen razón.

La culpa de la crisis la tienes tú

Hala, a cubrirme de gloria otra vez. Pero es que entre todas las explicaciones a la crisis que vengo escuchando, echo en falta algo tan esencial como la autocrítica. La culpa es de los americanos, es del gobierno, es de Greenspan, es de los bancos, es del Banco Central, es de los especuladores, es de…
¿Y tú? ¿No tienes nada que ver?
Te digo a ti, al que compró un apartamentito sobre plano en una zona que se estaba revalorizando mucho porque «en un par de años lo vendo y me saco unos millones». A ti, que cambias tu dinero de banco para poder acogerte a un depósito al 8% (cuando los tipos de interés oficiales están dos o tres puntos por debajo). A ti, que has comprado una vivienda financiada a más del 100% y a 50 años que se te lleva más de la mitad del sueldo. A ti, que metes tu dinero en bolsa «a ver si en un par de meses sube un 10%» o que vas corriendo a comprar la acción que has oído que «va a ser un pelotazo», o que inviertes en un fondo esperando revalorizaciones de dos dígitos. A ti, que te has comprado un coche que no podías pagar apoyándote en el préstamo del banco, o te has ido de vacaciones al Caribe. A tí, que vives por encima de tus posibilidades apurando el límite de tu tarjeta de crédito.
A pequeña escala, muchos de los que ahora se llevan las manos a la cabeza han reproducido el comportamiento especulador que reprochamos al sector financiero. Entre todos, con nuestras decisiones (y nuestra avaricia) hemos ido alimentando a la economía financiera por encima de la economía real, y empujándola hacia unos límites que nunca deberían haberse superado. Ahora, cuando vienen mal dadas, nos hacemos los suecos: «eso han sido los bancos, que son unos avariciosos», «eso son los especuladores en bolsa, que han invertido a crédito», «eso han sido los constructores, que han inflado la burbuja», «eso han sido los gobiernos, que no han controlado bien», «eso han sido unos que han invertido sin controlar el riesgo»…
En realidad, aquí todos hemos despreciado los riesgos (de no poder pagar los créditos, de una evolución poco favorable de los activos subyacentes, de quedarnos sin trabajo, de enfermar, de…) atraidos por la rentabilidad y un ritmo de vida más alto de lo que nos podíamos permitir, obviando algunas precauciones elementales (como el no gastes más de lo que ganes, nadie da rentabilidad sin riesgo, ningún activo se revaloriza eternamente, etc.). Exactamente de lo mismo de lo que acusamos a los demás.
Por supuesto que todos (los bancos, los gobiernos, la sociedad en su conjunto) han sido cómplices necesarios, animándonos a todos a entrar en esta espiral de consumo, avaricia, deuda y desprecio por los riesgos, confiando en que podían estirar la cuerda más, y más, sin que se rompiese. Pero en última instancia, las decisiones no las toman ellos. Las tomamos nosotros.

¿Siempre conectados?

Miquel se autodenomina Homo Connecticus y dice de sí mismo «soy de los que no se plantean conectarse, no es algo que necesite o deba decidir. Estoy conectado por omisión. Le doy a unas teclas del portátil o del móvil y entro en la plaza del pueblo-red»
Dice Mauro en su post que «vivimos tiempos rápidos, tiempos en los que si no revisas tu mail cada 5 minutos puedes estar perdiendo una oportunidad de negocio, vivimos en los tiempos del “Always connected”, da igual como, da igual donde, lo importante es estar en Matrix…».
Yo mismo me auto-castigo a la conectividad casi total. Es verdad, puede llegar a ser muy útil, aumentar la productividad… pero a veces me pregunto si no hay un punto de neurosis en todo ello.
¿Realmente necesitamos estar permanentemente conectados? ¿Nuestros asuntos son tan importantes como para necesitar mirar el mail constantemente, estar permanentemente localizables? ¿Necesitamos estar al tanto de toda la información que circula por internet, de cada nuevo post que aparece en nuestro feed, de cada movimiento que hacen nuestros contactos? Si nos paramos a pensar… ¿realmente pasa algo si un día, simplemente, nos desconectamos? ¿Y si en vez de un día es una semana? ¿Realmente son de utilidad todos esos inputs informativos? ¿Cuántos de los asuntos no pueden de verdad esperar a mañana? Yo diría que ninguno, aunque nos autoconvenzamos de que no es así.
Lo que está ideado para darnos mayores grados de libertad se convierte, paradójicamente, en un agujero negro que consume nuestra atención, robándosela a otras cosas que, mientras tanto, suceden a nuestro alrededor. Así que no estoy seguro si eso de estar siempre conectados es una bendición… o una maldición.
Tim Ferriss plantea en su «Semana laboral de 4 horas» (*) lo que denomina la dieta hipoinformativa: una reducción drástica de los estímulos informativos a los que nos sometemos (no mirar el email más que de vez en cuando, no ver la tele ni leer los periódicos, nada de «navegar por internet» si no es para buscar algo en concreto). Textualmente: «Casi toda la información consume tu tiempo, es negativa, irrelevante de cara a tus objetivos y está fuera de tu radio de influencia […] Es fundamental que aprendas a hacer caso omiso o a redirigir toda la información e interrupciones que sean irrelevantes, intrascendentes o que no sirvan para hacer algo; la mayoría son las tres cosas». Cuando uno lo lee piensa «qué exagerado es este tío». Pero luego, si te paras a pensar… igual tiene demasiada razón.
(*) Conocí el libro y a su autor hace tiempo, probablemente gracias a Ángel. Llevo suscrito a su blog desde hace bastante, y el libro estaba en mi wishlist de Amazon esperando al siguiente pedido. Entre medias, María Rodríguez de Vera, su traductora (a quien conocí en el evento de Networking Activo de hace ya unos cuantos meses; coincidimos en la mesa de la cena) ha tenido a bien enviarme un ejemplar.
Foto | Fotomaf

Libro sobre consultoría: brainstorming de temas

Hace unos meses lancé un globo-sonda sobre la posibilidad de empezar a escribir un libro sobre consultoría. Recibí muchos ánimos, pero es algo en lo que no he invertido mucho tiempo de momento. Aun así, quiero seguir esbozándolo.
De momento, he planteado una serie de temas que me gustaría abordar en el libro. Es el resultado de mi brainstorming inicial mío conmigo mismo, pero me gustaría conocer vuestra opinión. ¿Hay algún tema que os gustaría ver tratado en el libro? ¿Alguno del listado que creáis que no merece la pena? ¿Alguno que os parezca que se podría subdividir en varios temas? Recordad que el enfoque era hacer un libro para «aspirantes a consultores», de forma que alguien que se esté planteando hacer carrera en este mundillo pueda hacerse una idea de lo que le espera.
Os dejo la lista tal y como la llevo hasta ahora:

  • El proceso de la consultoría: en qué consiste (análisis-diagnóstico-soluciones-implantación)
  • Estructura de costes en la prestación de servicios
  • No todo es consultoría: por qué, aunque muchos se denominen «consultores», no lo son
  • Carrera profesional: junior, senior, gerente, socio… perfiles y competencias propias de cada uno
  • El sueldo: expectativas salariales, evolución de la curva, beneficios adicionales
  • Up or out: procesos habituales de evaluación del desempeño y gestión de la carrera profesional
  • Consultoras grandes vs. consultoras pequeñas: diferencias entre distintos tipos
  • Normas de vestuario
  • Normas para relaciones entre compañeros
  • Trabajo y vida personal
  • La gestión del tiempo de los consultores: picos y valles
  • Habilidades básicas de un consultor
  • Viajando: viajes y proyectos como desplazado
  • Ventajas y desventajas de una multinacional
  • ¿Y después de la consultoría, qué?
  • Para qué quieren las empresas consultores: expectativas respecto a la función real del consultor

Se agradecerán las contribuciones: cuando me den el Nóbel, os nombraré en el discurso 😀