¿Y si no me leyera nadie?

El otro día leía un artículo sobre los trolls en Soitu en el que se recogía, entre otros, la opinión de Alfonso «Yoriento» Alcántara, que en su argumento (provocador, pero con chicha) de que trolls y bloggers son dos caras de la misma moneda, en la medida en que comparten la «eterna necesidad de llamar la atención y sentirse reconocido dentro de un grupo», decía lo siguiente (respecto a los bloggers):

Muchos dirán que no, que escriben porque les gusta o por motivos genéricos. Pero los que siguen es porque ven que cada vez son más leídos, aunque tengan poca audiencia

A raiz de esa frase, me dio por cuestionar mi propia experiencia. ¿Será cierto? Si voy camino de cinco años blogosféricos, ¿es sólo por esos motivos? ¿Hubiera sido diferente sin visitas?
Reconozco que yo he sido afortunado en ese sentido. En este tiempo mi blog ha ido creciendo de una forma tranquila pero constante. Desde muy al principio empecé a tener unas pocas visitas, algún comentario, algún enlace. Es verdad que también me lo «trabajé» (con cierta constancia escribiendo posts, aunque era algo natural porque era nuevo y apetecible; participando en conversaciones en otros blogs, de nuevo de forma natural; también me di de alta en alguno de los «directorios» que por aquellos tiempos existía), supongo que la temática del blog (por aquel tiempo no había tantos blogs «sobre la experiencia profesional») y el nick también llamaban algo la atención y que, en definitiva, a algunos de los que venían les gustaba lo que leían lo suficiente como para hacerlo de forma habitual.
El caso es que la mecha no tardó en prender, y desde entonces ese proceso de retroalimentación ha funcionado de forma constante y gratificante: visitas, enlaces, comentarios, suscriptores, enlaces entrantes, conversaciones… han ido fluyendo.
Pero… ¿qué hubiera ocurrido si no hubiera sido así? ¿Y si, a pesar de mis «esfuerzos», se hubiesen pasado las semanas sin prenderse esa mecha? ¿Y si después de dos o tres meses de dedicación al blog las visitas no hubiesen empezado a fluir, no tuviese ningún comentario, nadie me hubiese enlazado? Siendo realistas, creo que más pronto que tarde hubiese «tirado la toalla». Sin el refuerzo positivo que supone saberse escuchado, no le habría encontrado gracia ninguna al invento y me hubiese olvidado de ello.
Siempre he dicho que mantener un blog tiene algo de exhibicionista, sin duda. Y de egocéntrico también. Sin esos componentes, te limitarías a tener un cuadernito guardado en el cajón para apuntar ideas para ti. Si lo haces público es porque aspiras (con mayor o menor grado de intensidad) a que otros vean lo que haces/piensas, y a que otros te digan cuánto les gusta lo que haces/piensas. A generar reacción. Y a partir de ahí, sí, a intercambiar conocimiento y a establecer relaciones. Pero si sólo fuese «gritar en el vacío» o predicar en el desierto… seguramente uno se hubiera aburrido hace ya mucho tiempo.
Así que, por la parte que os toca, gracias por hacer de esto algo tan satisfactorio.

Acabó la historia de Yuki

Hace más de un año os reseñaba un blog recién descubierto: un tal Yuki, en De consultor a director de TI, contaba en primera persona, por fascículos en forma de post, su historia profesional en el mundo de la consultoría primero, y en lo que vendría después. Y lo hacía desde la perspectiva que da el tiempo, aportando la pausa, la coherencia y la visión global que son incompatibles con la narración «en vivo y en directo».
Ahora, la historia de Yuki ha llegado a su fin. Y lo hace con un magnífico epílogo de recomendable lectura.

Probablemente, salvo que me toque un premio, nunca tendré este coche ni éste (o mejor, éste) (en AC hay quien lo tiene), ni ninguna de estas casas (aunque alguna me parece horrorosa), ni este reloj. Pero a cambio tengo algo mucho más valioso considerando la caducidad de las cosas, lo efímero de todo, y lo breve que es nuestra vida. Supongo que ya habéis adivinado qué es eso que poseo y que mucha otra gente no. Ello me permite dedicarme con holgura a las cosas importantes de la vida (cuidar de mis perros, amor, familia, amigos, lectura, ocio, felicidad, cuidar del jardín, plantar el huerto…).

Gracias, Yuki, por contarnos tu vida.

La foto del Grupo Planeta

Grupo Planeta

Saqué esta foto a principios de 2008; una día que bajé a Madrid con tiempo libre, y con la cámara recién estrenada, estuve por la zona de Colón, Recoletos y Cibeles sacando fotos. Ésta, en concreto, corresponde a la entrada de la sede del Grupo Planeta en el Paseo de Recoletos. Como suelo hacer, la subí a Flickr con una licencia CC-BY.
El otro día, viendo las estadísticas de Flickr, noto que esta foto está recibiendo alguna visita. Identifiqué el origen: un post de Ahorrodiario que tomaba la foto prestada, identificando al autor y enlazando a su origen. Y yo, como ya he dicho anteriormente, encantadísimo de que usen mis fotos.
El caso es que me avisan por Twitter de que la foto que ilustra la noticia usada como fuente (concretamente, en el Ideal) guarda un sospechosísimo parecido con la mía. Solo que ahí, lejos de citar a su autor, ponen que es de «Archivo». Antes de decir nada, cogí ambas fotos por separado y las monté… para despejar cualquier tipo de duda respecto a que era la misma foto. Lo era.
Ya imaginaba yo que algo así tenía que ser encabronante. Y lo es. La foto se encuentra publicada con licencia CC-BY; es decir, que es posible utilizarla para cualquier fin (incluso comercial) con un único requisito: citar al autor. Precisamente por eso, cuando uno no pide nada más que la correcta atribución de la autoría, resulta especialmente molesto que alguien decida entrar en Flickr o directamente en Google Images, buscar «Grupo Planeta», coger mi foto, decir que es de «Archivo» y quedarse tan pancho (y encima poniendo un copyright como un castillo en el pie de página). Porque si uno se despista (a mí a veces me ha pasado; cojo una foto, me pongo a escribir el texto… y luego me doy cuenta de que no he puesto la referencia; eso sí, siempre que me doy cuenta entro a corregir) pues no pone nada. Pero decir que es de «archivo» denota, para mí, algo más que un olvido…
Pero la sorpresa es mayor cuando descubro que no es sólo el Ideal donde publican esta foto, sino en El Correo, el ABC, Diario Montañés, Las Provincias… y así todas las versiones online de periódicos del Grupo Vocento. Un Grupo que ganó en 2008 35 millones de euros.
Y para más inri, dejo un comentario en la web de abc.es indicando esta situación… para descubrir al día siguiente que han decidido borrarlo. Lo cual ya me parece el colmo de la desfachatez: mal está que, por despiste o mala práctica, hagas mal uso de la foto. Pero que, cuando te lo advierten, en vez de corregir pretendas hacerte el sueco y borrar el rastro…
Gracias a un conocido en una de las redacciones, con quien contacté en primera instancia para exponerle la situación, me indicó el más que probable origen de la noticia: la redacción central de internet de Vocento. Y me facilitó un mail de contacto con su responsable. Hoy he recibido su contestación: «Te pido disculpas por el uso totalmente inapropiado que se ha hecho de tu fotografía. Tras hablar con el periodista que preparó la información, me comenta que el hecho de no haber firmado la imagen se debió a un “despiste imperdonable”. Hemos corregido el error, aunque entiendo que lo hemos hecho tarde. Efectivamente, es una falta de respeto hacia tu trabajo. Lamentamos mucho haberte ocasionado molestias.»
Bueno. A mí (y aunque a esta hora todavía las versiones online siguen reflejando el «Archivo» – Ya está corregido, ver nota al final) me basta. Simplemente se trataba de que una práctica así (que no sé cuánto de habitual y cuánto de esporádica tiene) tenga un contrapeso, de levantar la bandera y decir «eh, que nos damos cuenta», una forma de ir creando conciencia sobre el buen uso de las licencias CC, que creo que son necesarias como punto de equilibrio entre el «copyright» y el «como lo encontré en internet, es de todos». Y es que en un caso como este, donde costaba lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal, donde es una gran empresa la que se aprovecha del trabajo de un individuo sin ni siquiera hacer mención… me dio rabia.
Pero tengo claro que tampoco estoy en condiciones de ponerme purista en este tema, porque soy consciente de mis propias contradicciones y de que soy el primero que no siempre (a veces por despiste, a veces con plena consciencia) hace las cosas como debería.
PD.- Lo que para mí no tiene perdón de dios ni excusa ninguna es el borrado del comentario en Abc.es en el que les indicaba el error. De momento mantienen los cerca de 20 comentarios que fueron surgiendo después (incluyendo otro mío en el que reiteraba la situación), otra cosita es.
Actualización (6/5): ¡Victoria! Después de dar la murga durante unos días se ha procedido a la corrección en la atribución de la foto. Me cuentan que no es tan sencillo modificar/actualizar una pieza ya publicada (hay que hacerlo «a mano» porque por lo visto el sistema está diseñado para que la hemeroteca no se pueda tocar, es decir, que una vez publicado algo queda así para los restos… algo que creo que pierde sentido en el mundo de internet, pero bueno, ellos sabrán), pero al final se ha corregido.

Fotos de animales en Faunia

Habitantes de Faunia 3

La semana pasada, aprovechando el festivo en la Comunidad de Castilla y León, decidimos bajar a Madrid para pasar el día en el Zoo (creyendo que estaríamos casi solos… craso error; tanto que vista la aglomeración decidimos cambiar de plan e ir a Faunia. No fue mala idea: aunque había también bastante gente, al menos se podía aparcar, no había aglomeraciones en la entrada… en fin, asumible (y no como otra de las veces que estuve… qué horror!).
A pesar de las dificultades de llevar dos críos con sus dos sillas, pensé que era una buena ocasión para hacer fotos y allí que me fui. A la vuelta he quedado gratamente sorprendido por la cantidad de fotos que conseguí sacar decentemente: en directo no me dio la sensación de que estuviese logrando nada de nada…
Y es que sacar fotos en Faunia no es sencillo. En primer lugar, los «modelos» son bichos, que tienen la odiosa manía de no quedarse quietos cuando tú les dices. Así que entre que encuadras, mides luz, enfocas, no sé qué y no sé cual… el bicho se ha ido, o ha cambiado de postura… malditos seres vivos.
Y aparte el gran problema, desde mi punto de vista, es la iluminación. En las zonas exteriores hay pocos momentos de «luz total». La mayoría de los animales están en entornos de «medio luz, medio sombra». Y ya se sabe que esas son las peores situaciones para la fotografía: si mides la luz para exponer correctamente las zonas iluminadas, la zona de sombra queda totalmente oscura. Y si mides la luz para exponer correctamente las zonas de menos luz, las de más luz quedan completamente quemadas. Y si a eso añadimos que los propios protagonistas solían estar «entre sol y sombra» (y suficientemente lejos como para tirarles un flash de relleno, además de que es una putada para los pobres bichos tirarles el flashazo).
Y en zonas interiores… simplemente había luz insuficiente. Eso significa que para exponer bien la foto necesitas de tiempos de exposición largos. Ergo buen pulso o trípode… y eso suponiendo que los modelos se queden quietos, lo cual no es su costumbre. Esto se puede solventar incrementando el valor de la ISO (que refleja la sensibilidad a la luz: si se pone un ISO elevado te permite hacer fotos con poca luz sin tener que poner demasiado tiempo de exposición). Pero aun así, mi cámara no daba demasiado de sí (hay otras, más nuevas y más caras, que permiten poner un valor ISO bastante elevado sin generar excesivo ruido; hubiesen sido ideales para una situación así).
Obviamente, lo de tirar flash no era una opción. En primer lugar porque el sentido común y unos bonitos letreros te dicen que no lo hagas (para no molestar a los animales – aunque a la vista de la cantidad de ellos que vi, a mucha gente se la sudan los carteles, el sentido común y el bienestar de los animales). Y en segundo lugar porque muchos de los bichos se encuentran detrás de unos bonitos cristales. Disparar con flash en esas condiciones sólo te asegura una foto para tirar, víctima del reflejo del flash en el cristal. Pero de nuevo, visto lo visto, a la gente le daba igual – todavía pensarían que las fotos que hacían servían para algo.
Pero bueno, como digo al final entre pitos y flautas conseguí sacar unas cuantas. Si queréis verlas, aquí están: fotos de Faunia.

Artículo sobre consultores quemados

Hoy se ha puesto en contacto conmigo una persona que está elaborando un artículo que aparecerá próximamente en un medio nacional, y me pedía referencias sobre «consultores quemados». La idea es poder entrevistar telefónicamente a una o dos personas para que ilustren con su experiencia esa situación.
Lo que buscan son ingenieros técnicos o superiores (informático, teleco o electrónica) trabajando en la actualidad en una consultora mediana o grande que esté “quemado” por distintos motivos (sueldos bajos, demasiada carga de trabajo, falta de evolución laboral a medio/largo plazo, inconsistencia de sus tareas con su preparación académica y profesional etc.) pero que todavía no haya hecho un cambio.
Me dicen, importante, que no habría problema en utilizar el testimonio de forma anónima (sin mencionar nombres de trabajadores ni empresas).
La cosa parece que requiere un poco de prisa (o sea, ya sabéis cómo son las cosas, «para ayer»). Si a alguno os apetece, me mandáis un mail y paso vuestro contacto.

Pedir feedback: el camino para mejorar

Hace unas semanas di una charla y encontré por ahí algo de feedback positivo y espontáneo. Lo cual siempre es muy agradecido (¿a quién no le gusta que le digan cosas buenas de sí mismo?), pero tiene el inconveniente de que no ayuda a mejorar. Y siempre se puede mejorar. Oí contar una vez que los indios navajos identifican la perfección con la muerte, porque una vez alcanzada la perfección no hay estímulo para mejorar (o algo así).
Así que, sin duda, la crítica constructiva es mucho más enriquecedora que los parabienes, aunque más incómoda de escuchar. Lo que pasa es que no siempre la encuentras de forma espontánea. Así que, aprovechando la presencia entre el público de aquella charla de una persona a la que respeto mucho y cuyas opiniones valoro, le pedí que hiciera exactamente eso, una crítica constructiva, un repaso de cosas que desde su punto de vista se podían mejorar en mi intervención.
Cuando hacía formación en habilidades directivas, uno de los recursos que usábamos era la ventana de Johari, uno de cuyos cuadrantes es la denominada área ciega. Consiste en aquéllas cosas que ignoramos de nosotros mismos, pero que los demás sí conocen. Y la única forma de reducir ese área ciega (que, en la medida en que no disponemos todos de la misma información es una fuente de problemas de comunicación y de relación) es, precisamente, que los otros nos cuenten todas esas cosas para que así todos tengamos el mismo conocimiento. O sea, el feedback.
Pero recuerdo que uno de los detalles que mencionábamos era la importancia de que el feedback sea solicitado. Es decir, que tampoco es esencialmente positivo ir haciendo crítica a diestro y siniestro sin que nadie nos lo pida, a riesgo de que la persona aludida pueda tomárselo como una afrenta. Sin embargo, cuando somos capaces de pedir a los demás su opinión sobre nosotros y somos capaces de asumir lo que nos dicen (que probablemente nos cueste un poco), el feedback se convierte en una potente herramienta de crecimiento personal y profesional.

Trabajo en movilidad: entrevista en Moviéndonos

Los chicos de Moviéndonos (blog que WSL hace para Vodafone, y que de hecho yo comencé a poner en marcha en mi última época en la empresa) han tenido a bien hacerme una pequeña entrevista en la que hablamos, principalmente, de temas relacionados con cómo afronto yo el trabajo en movilidad. La verdad es que aparte de ser una entrevista muy personalizada (con bastantes referencias a circunstancias y reflexiones que yo he ido haciendo en el blog a lo largo del tiempo; algo que me sorprendió muy gratamente), me ha encantado la presentación que han hecho de mi blog:

Su blog ha mezclado siempre una aguda capacidad para observar la vida (laboral o no), humor sano, textos contagiosos y gran capacidad para transmitir sus propias ideas sin necesidad de hacer de gurú.

Me gusta que me vean así 🙂

De la reflexión a la acción

Referencia Andrés un libro de Dan Schawbel sobre cómo reforzar la marca personal en el mundo 2.0. Y hace una reflexión que me ha parecido bien interesante:

Esta es una prueba más de que los conocimientos, consejos y métodos están ahí, el problema surge cuando tienes que ponerte en marcha y aplicarlos.

Es algo en lo que vengo pensando desde hace unos meses. Prácticamente cualquier cosa que busques, la puedes encontrar en internet. Guías, tutoriales, metodologías, consejos, ejemplos… de cualquier campo. Hay mucha más información de la que podemos procesar, y es muy tentador buscar, leer, etiquetar, almacenar, seguir buscando, seguir leyendo, seguir etiquetando, seguir almacenando… como si el mero proceso de búsqueda, lectura, clasificación y almacenamiento bastase por sí mismo.
Pero, y aunque sin duda es algo interesante, el problema surge cuando nos quedamos ahí, cuando no damos el siguiente paso que es en realidad el relevante. Cuando nos quedamos dando vueltas y vueltas sin tirarnos a la piscina, refugiados en nuestra zona de confort. Y lo cierto es que la mayoría de las veces lo que tendríamos que hacer es coger el toro por los cuernos, dejarnos de reflexiones y pasar a la acción.

Web 2.0 en un pueblo de 100 personas

If we were 100

Si el mundo fuese un pueblecito de 100 habitantes, sólo 7 de ellos tendrían un ordenador.

Y si nos paramos a pensar en cuántos de esos 7 tendrían conexión a internet, y más aún, cuántos de esos son usuarios de herramientas web 2.0… pues eso, un micromundo digital, una sala de los espejos en la que nos entretenemos hablando de cosas que a la inmensa y abrumadora mayoría del mundo no les importa ni lo más mínimo.
PD.- Más ilustraciones de Toby Ng Kwong To en The World of 100, basado en un clásico: analizar estadísticas mundiales extrapoladas a un hipotético pueblecito para ser capaces de visualizar mucho mejor lo que quieren decir los números. Un recurso que, especialmente a los occidentales de vida acomodada nos impacta al comprobar cuán diferente es el mundo de lo que nosotros vivimos a diario.
PD2.- Se me olvidó antes, lo he visto referenciado varias veces en los últimos días… así a bote pronto en Sueños de la Razón y en Comunidad en la Red